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Introducción a los ritos de paso

5 ritoHace poco que escribí un artículo llamado “Hacer ritos de paso para otros“, pero no expliqué qué es un rito de paso, en qué consiste y qué tipos de ritos de paso podemos encontrar hoy día en creencias como la Wicca. Siempre he partido de la base de que la gente es inteligente y que sabe qué es un rito de paso, pero por lo que veo aún hay desconocimiento sobre ello. No voy a culpar a la sociedad, sino que culparé a los propios bloggers que escribimos en español: nos centramos mucho en sabbats y esbats y poco en este tipo de rituales que son muy importantes también.

Hablando de forma llana, los ritos de paso se usan para celebrar cambios en nuestra vida. Casi todas las culturas del mundo tienen ritos de paso para diferentes momentos: desde matrimonios hasta la celebración de la menarquía en las niñas, pasando por los funerales y los nacimientos. Suelen ser eventos sociales en los que se simboliza el cambio de status y se anima a la comunidad a ver a esas personas sobre las cuales se realiza el rito como miembros de la misma que han cambiado de estado.

Para que se entienda mejor, en la religión católica, en la que muchos nos hemos criado, algunos de estos ritos de paso se llaman sacramentos. Es necesario aclarar que los ritos de paso en la Wicca no tienen el mismo significado que los sacramentos en la religión católica, en tanto que algunos de esos ritos de paso no convierten a la persona en creyente, como sucede en el caso del Bautismo dentro de la comunidad cristiana. Es decir: aunque existe la presentación o bendición del bebé en una gran cantidad de corrientes wiccanas, ese niño o niña al que estamos bendiciendo no se convierte en wiccano por el hecho de estar bendiciéndole. Tampoco sus padres se están comprometiendo a criarlo/a como pagano/a. Sencillamente, es una bendición para la familia y su nuevo integrante.

En 2006 estuve en un congreso/encuentro/taller correlliano sobre ritos de paso y me enseñaron que dentro de mi tradición existen los siguientes:

Wiccaning o presentación/bendición de bebé

– Hombría y feminidad (espermarquía y menarquía, esto es, comienzo de la vida fértil)

Handfasting o matrimonio

Handparting o divorcio

– Ritual de sabiduría, para las mujeres y los hombres conforme se hacen mayores

– Funeral

– Dedicación

– Iniciación

Si prestamos atención, veremos que hay seis ritos de paso dedicados a sucesos de nuestra vida y dos que están centrados en elecciones de la persona con respecto a su creencia religiosa (dedicación e iniciación). Asimismo, dentro de la iniciación puede haber ritos en diferentes grados. Estos dos ritos se ponen aparte porque en principio sólo se van a dedicar o iniciar las personas que quieran seguir la creencia wiccana. El resto de los ritos no requieren que la persona sea creyente, aunque hay que tener en cuenta que son ritos que están circunscritos a una religión. Por esto, normalmente no se suelen casar a personas que se casarían mediante un handfasting porque consideran que es “exótico” o meramente “simbólico”. Los sacerdotes que tienen dos dedos de frente lo hacen para personas que como mínimo saben qué tipo de rito es, qué tipo de religión es, y que van a garantizar a los creyentes que el ritual no se va a convertir en un circo. Lo mismo sucede con el resto de ritos de paso. Al fin y al cabo, los ritos que marcan fases de la vida tienen un marcado significado social, además del religioso y personal.

En su día hablé del handfasting aquí y aquí, así como hablé de la iniciación en este otro artículo y en este otro. No obstante, me encantaría adentrarme más adelante en los otros ritos de paso, que también son muy interesantes.

Canicas

Qué irónico hablar de lo que voy a hablar, teniendo en cuenta que vivo en el Hemisferio Norte y mañana es Beltane, pero hay veces en las que unas ideas enlazan con otras.

El lunes me llamó una buena amiga de Sevilla para decirme que había fallecido una persona con la que tuve una relación muy breve hace bastantes años. Él era más joven que yo, iba a cumplir 29 años en cuatro días, cuando murió. Falleció de una forma muy rara para su edad: debido a una parada cardiorrespiratoria. Fue un día feo porque encima tuve otros fuegos que apagar y tampoco caí en la cuenta hasta que tomé conciencia de ello, ya dos días después. Es como esos platos muy pesados que son difíciles de digerir y de los que cobras cierta conciencia a posteriori cuando te entra ardor de estómago.

No os voy a mentir, no me ha tocado este fallecimiento como para llorar por la pérdida, quizá porque lo nuestro fue muy breve y éramos demasiado diferentes el uno del otro, pero sí me ha impresionado por su juventud y por la sensación que deja este tipo de cosas cuando llegan tan de sopetón. Normalmente hablamos de la muerte de forma muy esporádica y tangencial porque en nuestra cultura, nos guste o no, existe un tabú hacia ella. Los paganos la celebramos especialmente cuando acaba la cosecha, pero la existencia corpórea es efímera y nuestra amiga la muerte viene a recogernos no cuando “toca” porque el velo está supuestamente fino, sino cuando necesitamos irnos. A este respecto, siempre me digo a mí misma que el velo está fino todo el tiempo, sólo que no siempre sabemos verlo y nos lo tiene que recordar una época del año. Por otro lado, creo que los ciclos no están sólo para honrar lo que nos da de comer, está para recordarnos que recorremos un sendero que tiene ciclos. Así que puede parecer irónico hablar de la muerte en relación a Beltane, pero para mí ahora mismo tiene todo el sentido y me gustaría poder expresar por qué.

En ese sendero a veces celebramos cosas importantes como los nacimientos, las cosechas, la fertilidad y el sexo. También celebramos que hay personas que nos tocan y ya no están. Creemos que algunas personas son cruciales, de otras creemos que nos tocan de forma menos importante. Creo que no nos damos cuenta de la gran importancia que todo el mundo tiene en la vida de todo el mundo, todo el tiempo, no sólo en Samhain. Y por todo el tiempo quiero decir no sólo cuando se han ido y ya no van a volver. Se supone que celebramos la vida mañana, y para mí creo que es un buen momento para no sólo regocijarse en el sexo, el placer, la comida y las cosas maravillosas de la vida, sino en la mera presencia de todos esos que nos tocan, poco o mucho, y que puede que pasado mañana no estén con nosotros.

Creo que es un buen momento para dar un beso, dar un abrazo, dar las gracias, valorar a quien nos acompaña y darnos cuenta de que todas esas personas con las que nos hemos ido cruzando en el sendero. Por muy cortas, superficiales o incluso desagradables que hayan sido, todas las relaciones personales que hemos establecido con otras personas tienen su valor. Y qué decir de quien nos ha enamorado, motivado, impulsado, ayudado, enseñado y hecho reír, entre  miles de emociones… esas relaciones marcan toda una vida. Todos a quienes hemos conocido han hecho mella en nosotros, de una forma o de otra. Todas las personas de nuestro entorno pasado, presente o futuro cruzan en nuestra trayectoria como canicas impulsadas por un dedo invisible, variando inevitablemente nuestro rumbo. Gracias a ellos somos quienes somos y tenemos lo que tenemos. Es el momento de aprovechar la existencia física, que es, en esencia, caduca, y sacar lo máximo de ella, antes de que todo y todos se conviertan en un simple recuerdo, tan volátil como el aire y como nuestra propia memoria.

Me diste la vida y la he de devolver,

Pero antes de hacerlo,

Voy a aferrarme a ella.

Ésta es mi oración.

Dualidades que no existen

Hace un par de semanas hablé con una persona que realmente me hizo reflexionar sobre un hecho por el que yo había pasado de puntillas durante estos años. Y me debería dar vergüenza decirlo, porque lo enseño en primer grado e insisto mucho en ello, pero a veces el lenguaje es tremendamente traicionero, y más cuando nos lo han metido en la cabeza durante nuestra educación. Se trata de las dualidades sagrado/profano, espiritual/mundano, espiritual/material, y un largo, larguísimo etcétera.

Hablando con esta excelente persona, terapeuta y sacerdotisa a la que le estoy tan agradecida por haberme hecho darme cuenta de cómo utilizo el lenguaje y cómo eso afecta a mi propia percepción de las cosas, he sacado en claro que mi vida es sagrada en todos sus aspectos, también cuando estoy en la oficina, cuando voy al supermercado o cuando me tomo una cerveza con mis amigos, no sólo cuando estoy en trance, cuando medito o cuando realizo devociones de cualquier tipo. Sin embargo, la primera persona en decírmelo fue mi mejor amigo, a quien, como tengo cerca, no había hecho caso (como suele pasar). Estábamos en medio de una conversación y le dije algo que me habían dicho y que asumí como un mantra: “Una hora de trabajo espiritual, una hora de trabajo físico”. Él me dijo entre risas “Harwe, eso es una soberana tontería”. Así que cuando hablé con esa segunda persona y me di cuenta de que me lo habían dicho ya con anterioridad, fue cuando vi yo misma que el discurso dual había calado de tal forma en mí que incluso los que estaban a mi alrededor a diario y no tan a diario se habían dado cuenta de esto.

Es cierto que siempre digo que no podemos estar pendientes de nuestra vida “espiritual” y que debemos recordar que somos personas con necesidades varias: profesionales, monetarias, sentimentales, etc. Siempre me he mantenido muy escéptica con respecto a la afirmación “somos seres espirituales” porque no me gusta que se olviden otras partes de nosotros. Pero por otro lado, creo que yo misma estaba olvidando lo que está “en medio” de ese espiritual/material, tan centrada en el disgusto que me producen los extremismos y los maniqueísmos.

¿Cómo empiezo a ver las cosas ahora? Pues creo que de una forma más sencilla. Me reafirmo en que no existen sólo vidas “espirituales” o “mundanas”, sino que todo forma parte de nuestra vida y que en todo caso habría que buscar una sana auto-realización a través del aprendizaje de cosas. Sigo sintiendo ese rechazo hacia los extremos, por otro lado, y no creo que lo cambie. Y no digo que no vaya a seguir practicando eso de “una hora de trabajo x y una hora de trabajo y” porque me parece correcto dedicar tiempo a muchas cosas diferentes. Pero en cambio, estoy interpretando la frase como “busca tiempo para disfrutar en todo caso, y disfruta del tiempo que tienes”. Al final de eso se trata, ¿no?

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