vampiros energéticos

Teoría sobre los vampiros psíquicos

El otro día en un foro hicieron una pregunta sobre los vampiros psíquicos y sobre la razón por la cual extraen energía de los demás. Yo contesté desde mi propio punto de vista y un poco a salto de mata, pero cuando releí mi concepción la verdad es que me gustó. Se basaba un poco en mi propia experiencia, mezclada con mis conocimientos sobre chakras y trabajo energético, así que me he llevado unos días pensando en cómo refinarla. Me he animado a ponerla por aquí, por si a alguien le sirve. También porque ya he dicho muchas veces que escribir me ayuda a ordenar mis ideas y que este blog es una suerte de método terapéutico para mí.

Un poco sobre el sistema energético del cuerpo

Nuestro sistema energético es una de las herramientas más perfectas que tenemos, pero está en contacto muy estrecho con el resto de los niveles de nuestro ser. Por tanto, todo lo que suceda en otros niveles afecta a nuestro cuerpo sutil energético, porque todo funciona como un sistema completo e interdependiente. Una persona sana y sin problemas aparentes que puedan afectar a su vida normal tiene un sistema energético sano, en el que la energía fluye, ni mucho ni poco, a través de los diferentes canales de que dispone su cuerpo.

Se suele decir que tenemos siete chakras (Muladhara, Suadhishtana, Manipura, Anajata, Vishudda, Ajña y Sajasrara) o centros energéticos principales, pero en realidad tenemos muchísimos más. Escribí sobre chakras hace unos años aquí y aquí, por si queréis saber más. Los chakras están conectados por unas vías llamadas nadis, por las cuales circula la energía, llevándola a todo nuestro cuerpo. Los chakras pueden tener diferentes problemas: pueden estar bloqueados (que es lo que se suele decir) pero también pueden estar desequilibrados (cuando van en la dirección opuesta a la que deberían girar) o demasiado abiertos.

No es raro encontrarse un bloqueo en cualquier chakra, con otro chakra demasiado abierto justo al lado. Es una forma del cuerpo sutil de defenderse y mantener su estado armónico. Pero siempre que tenemos un chakra demasiado abierto es un problema, por mucho que nos parezca que eso es bueno porque es sinónimo de tener “mucha energía”. En realidad los chakras demasiado abiertos pierden energía como un grifo a toda potencia y eso nos puede causar pérdidas energéticas que, además, se pueden ver reflejadas en diferentes aspectos de nuestra vida.

¿Qué podemos entender por un vampiro psíquico?

Hay personas que pueden necesitar atención a toda costa y todo el tiempo, demandando mucho de los demás, aprovechándose de ellos o tomando cosas que no les corresponde tomar. Pueden ser individuos egoístas que llegan a nuestra vida y nos dejan “exhaustos” o deprimidos de algún modo. En mi experiencia, monopolizan conversaciones y personas, malmeten y lloran como forma de dar pena a los demás y así seguir obteniendo su atención o su beneficio. Para mí, eso es un vampiro psíquico. De éstos hay en todas partes, no se libra ningún grupo, ni ninguna religión, ni ninguna profesión.

Lo cierto es que la vida de estos individuos es ciertamente triste. Les falta algo que ellos no tienen y necesitan sacarlo de los demás. Normalmente esa pérdida o esa falta la suplen mediante la atención y la energía de los demás, problema causado por regla general por chakras demasiado abiertos. Así pues, parasitan esa atención y, con ella, esa energía. Lo curioso viene ahora: no hacen nada con la energía que roban, simplemente la desechan. Igual que no sacan nada productivo de las relaciones que establecen, sólo meterse en medio o lograr esa atención tan deseada. La explicación, a nivel energético, es simple: si existe una fuga de esa energía personal que ellos tienen (como un grifo que nos hemos dejado abierto y sin control que salpica por todas partes), la reacción natural es conseguir energía a toda costa para que el sistema pueda seguir funcionando correctamente. De lo contrario, ellos pierden energía y por eso necesitan parasitarla. Cuando se quedan solos o no se les hace caso, se deprimen o montan en cólera, y vuelven a pedir ayuda, normalmente de otras víctimas. Suelen pedir más energía en forma de reclamos a los demás, pidiendo ayuda constantemente o intentando llamar la atención de forma enfermiza, a veces incluso en cosas que son únicamente responsabilidad de ellos, o que pueden solucionar perfectamente por sí solos si piensan un poco.

Para ilustrarlo, diré que conocí a una persona que era así.  Hablaba a gritos, constantemente demandaba cosas y no daba nada a cambio. Te hacía sentir agotada. Tenía una lámpara de araña en su casa y, con la excusa de que tenía problemas de espalda, hacía que un miembro de su familia en particular fuera a limpiarle la lámpara, cristal por cristal y tal como ella quería y decía, sin dar ni las gracias, en lugar de llamar a una empresa especializada en ello (y tenía dinero para permitírselo). Años después la relación con su familia se deterioró debido a los continuos desplantes, y ella acabó vendiendo la lámpara, diciendo ante sus amigos y conocidos que la había vendido “porque nadie quería ir a limpiarle la lámpara a pesar de la cantidad de problemas que tenía de espalda”. Esta misma persona se iba de viaje por vacaciones y, al volver, sacaba la colada en casas ajenas para meter su ropa sucia, pues según ella después de las vacaciones tenía “derecho a descansar y que otros le lavaran la ropa”. Su falta de respeto era tolerada por su entorno porque se dedicaba a dar pena con sus problemas de espalda.

Así pues, mi teoría personal sobre los vampiros psíquicos y demás gentes tóxicas es que tienen un desequilibrio, normalmente mental, que se traduce a nivel energético en chakras demasiado abiertos, o viceversa. Como los niveles del individuo están muy unidos, eso también puede causar lesiones o traducirse en problemas físicos (como en el caso expuesto anteriormente). Al no valorar esa energía que reciben, la desechan, y ni siquiera son conscientes de la cantidad de energía que necesitan y demandan. Para ellos simplemente es natural demandar y recibir esa energía.

Afortunadamente este tipo de persona no abunda demasiado. O, cuando ya tienes experiencia, aprendes a detectarla rapidísimo. Eso sí, rara vez piden ayuda a otras personas para solucionar su problema, porque han aprendido a vivir así. La mejor solución a esto es alejarse poco a poco de la persona si nos hace sentir muy mal. Los ejercicios de higiene psíquica (tal como el blindaje de aura propuesto aquí) también nos pueden ayudar a mantener intacto nuestro sistema energético.

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