trance

Caminando entre mundos (3): cambiando entre estados de conciencia

Ya escribí un par de artículos sobre trance, uno se llama “Tipos de trance y trabajo oracular” y el otro es “Trance, oráculo, seguridad y posesión“. Pero como sigo recibiendo preguntas casi a diario sobre este tema, sobre cuánto debe durar un trance profundo, cómo se controla, etc, me he animado a hablar más de ello, porque suscita mucho interés. En esta ocasión, quisiera verlo no como una clasificación de los estados del trance (porque en realidad no existe tal clasificación, sino que sería un espectro o abanico bastante amplio), sino que quiero enfocarlo a qué sucede cuando vamos de uno a otro, si esto es posible y cuánto deberíamos estar en cada uno de los estados de conciencia.

Lo primero que digo siempre es que todos los estados de conciencia cuestan energía, incluyendo el denominado estado de conciencia habitual, que es el de la vigilia. Por eso precisamente comemos, respiramos y dormimos. Cualquier estado de conciencia alterado también consumirá recursos, de la misma manera. Por eso, no conozco a nadie que haya aguantado en trance profundo dos días enteros sin comer. Aparte de esto, y en términos de energía, hay otro elemento más que consume recursos, y se da sobre todo cuando estamos trabajando con alguna entidad. Esa entidad, para hacerse más palpable y poder acompañarnos en el viaje entre mundos (o cuando vamos a hacer un trabajo oracular, por ejemplo), necesitará que le dediquemos energía. Ya sea mediante un baile, ya sea mediante una ofrenda, una oración, una canción… cualquier cosa que le dediquemos va a servir para que pueda viajar con nosotros.  A veces, también podemos ayudar energéticamente al Yo Superior de la persona o las personas que entran en trance.

Ahora bien, ¿cómo es que se oyen historias de personas que se llevan dos días enteros en trance y caminando entre mundos, después de lo que estoy diciendo? Pues muy sencillo: el trance es un proceso fluido, se puede entrar y salir de él, se puede alternar entre estados de conciencia, como siempre se hace, en la vida diaria. Dice Michael Harner (el autor de “The Way of the Shaman”, una de las obras más conocidas del revival del chamanismo contemporáneo, y presidente de la Fundación de Estudios Chamánicos) que lo que sucede es que, en realidad, al hombre blanco actual le resulta extraña la noción de que muchas realidades se puedan superponer. Mientras que, como sabemos las brujas, y también los chamanes, todas las realidades están en el mismo momento, sucediendo, y conviviendo. Todos los planos se dan al mismo tiempo.

Este mismo autor relata en sus principales obras cómo existen chamanes tradicionales (americanos) que cambian de un estado al otro, porque en cada realidad existen elementos diferentes que le ayudarán en sus quehaceres. Por ejemplo, buscarán una planta que les ayude en esta realidad, y un espíritu en la otra, pero utilizarán ambos elementos a la vez porque, para ellos, todo forma parte de lo mismo: solo hace falta saber conjugar ambos elementos y ambas realidades. Honestamente, creo que los practicantes de corrientes mágicas contemporáneas, que contienen elementos de chamanismo aunque obviamente se han ido perdiendo con los siglos, podría considerarse que hacen lo mismo cuando utilizan, por ejemplo, técnicas psíquicas como la doble visión o la canalización. Sin embargo, me parece curioso que, en corrientes afines a la brujería actual, como la Wicca, me he encontrado con una gran resistencia a considerar que esto sea posible. He de reconocer que yo misma he sido reticente a ello, hasta que mi práctica ha ido evolucionando y llevándome por otros derroteros. De ahí que, a día de hoy, considere, de acuerdo con mi experiencia, que el trance es un estado de conciencia bastante fluido y que, cuando se busca mediante las técnicas adecuadas (baile, cántico, percusión, movimientos estereotipados, mantram, etc) se puede entrar y salir de él con bastante naturalidad. A veces, de hecho, hace falta muy poco para ello.

Pondré un ejemplo. Hace unos años, trabajaba en un contact center en el que, a diario, tenía que buscar cientos de números de incidencias técnicas y asociarlos manualmente a estados de tramitación. El mero hecho de buscar números de seis o siete cifras, que me repetía para mí misma, en un archivo excel, cambiar el estado de las incidencias y repetir el proceso con otro número, me hacía entrar en un trance ligero, incluso con los ojos bien abiertos y la mente puesta en algo tan prosaico como un archivo excel. Luego, tras unos instantes de “mareíllo”, era capaz de volver a mi estado de conciencia habitual como si nada hubiese pasado.

Quizá la resistencia, como han apuntado muchos investigadores de la talla de Eliade o el mismo Harner, esté en que la aproximación del mundo occidental al trance es que, para que se dé, tiene que ser un proceso continuado en el que se accede a una realidad espiritual que no se da a la vez de la realidad mundana. Personalmente, esto me parece igual que de incierto que la noción de que los adultos dormimos “de un tirón”, cuando sabemos que hay ciclos de sueño y despertares nocturnos, tras los cuales volvemos a dormirnos, a veces sin darnos cuenta. Si nuestro cerebro ni siquiera lo hace de manera continuada con un proceso natural como es el sueño, tampoco podemos esperar que lo haga con estados de conciencia alterados que, puntualizo, se hayan conseguido sin la intervención de drogas psicoactivas.

Sin embargo, creo que esta concepción de “estado de conciencia inamovible y estanca” está cambiando en el Paganismo contemporáneo. No hace mucho me leí el fantástico “Seidr: The Gate Is Open” de Katie Gerrard, y me encantó que ella comentara su experiencia ayudando a personas a estar en trance y salir de él en los ritos de inspiración nórdica que conllevan el uso de un asiento de honor o Hliðskjálf. La autora comentaba, además, que las personas que viajaban por los mundos en estos ritos, tras ser introducidas por un Maestro de Ceremonias que las guiaba, se hacían el relevo unas a otras cuando estaban cansadas de dar sus oráculos. Esto me parece importantísimo porque, a pesar de estar en trance, ellos y ellas eran capaces de decirle al Maestro de Ceremonias, a la manera comunicativa habitual, que ya estaban cansadas y que era el momento de otra persona para continuar realizando el oráculo. Y esto choca con esa concepción de “entrar en trance y no salir de él”, demostrando que incluso en prácticas chamánicas de origen europeo, como en el Paganismo nórdico, existe esa posibilidad.

¿Por qué no en Wicca?, me pregunto. ¿Por qué tengo que estar en un determinado estado de conciencia y, si no lo hago, soy como esas videntes de la tele que no parece que entren en trance? Supongo que Wicca está muy influenciada todavía por la manera de pensar occidental, que tiene mucha influencia cristiana. La verdad, cuantos más mitos leo, y más profundizo en la relación entre el trance y las personas que aparecen en esos mitos, más creo que el trance en Europa también solía ser algo fluido, y no tan estanco como a veces pensamos que es.

Del trato con entidades cuando se viaja entre mundos

the_moon_card_by_pathworkingLlevo varias entradas hablando sobre el tema oráculos, canalizaciones y demás. Hay muchas preguntas sobre las entidades negativas con las que podemos conectar cuando estamos en trance o canalizando, y también viajando entre mundos. Ante todo, creo necesario decir que es normal que las haya. No todo el monte es orégano, no todo el astral es jauja, alegría y diversión. También podemos tener nuestros más y nuestros menos con otras entidades, aunque no sean específicamente negativas.

A veces se malinterpreta el hecho de que yo me tome con tanta tranquilidad lo de canalizar y demás, porque hay gente que piensa que le doy poca importancia. En realidad, lo que quiero es no asustar a nadie. No quiero que llegue un novato, o alguien con curiosidad, y que vea el tema de los espíritus como si fuera algo incomprensible o fuera de su alcance, porque no lo está. Pero claro, hay que tomar precauciones igual que se toman en muchos otros aspectos de la vida. Por ejemplo, no voy por el peor barrio de mi ciudad a las tres de la mañana llevando un maletín con pinta de llevar mucho dinero. Hacerlo sería una insensatez. Tampoco voy buscándole boca a la gente por la calle, porque me puedo llevar una torta, por muy buena gente que sea la persona con quien me cruzo.

En este artículo me voy a centrar en caminar entre mundos y encontrarse entidades en esos mundos, aunque mucho de lo que aquí digo es extensible a los oráculos o a invocar entidades.

La primera precaución la he apuntado en otros artículos y es la higiene mental. Sin seguir métodos de programación mental, llegar a eso tampoco es necesario, aunque si se quiere hacer, no veo por qué no. Siendo conscientes de lo que pensamos y sus porqués (así como de la irracionalidad de algunos de esos pensamientos). Escribir y luego revisar lo escrito, meses o semanas después, ayuda a empezar en nuestros primeros pasos en esta dirección. También la meditación, por supuesto, ayuda a concentrarnos y centrarnos en una idea, facilitando el trabajo mágico y el trabajo psíquico. Esto va en sintonía con lo que ya he dicho muchas veces, y es que aquello en lo que piensas te condiciona, aparte que la energía se maneja mediante el pensamiento. La disciplina es clave en este tipo de prácticas, porque la consistencia en la práctica es buena, igual que entrenar un día en semana no te hace mejorar en tu capacidad muscular.

El segundo precepto que suelo tener a este respecto es que hay que tener una cierta higiene personal, tanto física como astral. Cualquier tipo de purificación previa es bienvenida. Cualquier tipo de purificación posterior, también. Llevar un artefacto mágico tipo amuleto puede ser beneficioso, porque ayudará a centrar nuestras energías protectoras en nosotros mismos. La higiene del entorno también te ayudará a sentirte más seguro. Hay mucha gente que refiere que un ambiente sucio o desordenado atrae entidades malintencionadas. Tanto si es cierto como si no, limpiar el polvo y barrer nunca va mal, a mí personalmente me gusta tener la habitación donde practico bien limpia, y la casa también, antes de meterme en este tipo de trabajo. Si piensas que un círculo mágico va a protegerte, adelante, hazlo. Yo trabajo de otra manera pero puede que no le funcione a todo el mundo.

En tercer lugar, destacaría que hay que tener respeto. Cuestión de buen gusto y de tratar a los demás como nos gustaría que nos trataran a nosotros. Por otro lado, hay que dar el justo pago o intercambio por la energía, la presencia o los saberes de los espíritus. Las entidades suelen funcionar por trueque y encuentro que éste puede ser muy variado. Desde Reiki hasta una ofrenda, se pueden pedir muchas cosas a cambio de lo que obtenemos. Sobre el Reiki, encuentro que no a todas las entidades les gusta y no sé por qué, aunque en la mayor parte de los casos es bien recibido. No tengas miedo a hablar o a preguntar, no tengas miedo incluso a regatear. Si la entidad dice que no quiere Reiki, ofrécele otra cosa. Y establece que se lo das en el momento. Leí el otro día un artículo en el que se decía que una entidad había querido cobrar la ayuda o la asistencia en “incómodos plazos” después del encuentro entre el practicante y el espíritu. No me ha pasado, pero nunca está de más establecer una expectativa y tener las cosas claras.

Por último, siéntete libre para decir “no”. Recuerdo que en una ocasión quise empezar una devoción con un dios, pero a cambio de su favor me pidió algo que no podía darle. Y le dije que no. El trato no llegó a materializarse. No fui irrespetuosa, simplemente rechacé la oferta al no poder pagar y así se lo dije.

Son cuatro pasos sólo los que yo explico aquí, pero puede que haya personas que usen dos de éstos y otro adicional, o que no usen ninguno, o que crean en otra cosa. Simplemente, haz lo que consideres. Tu práctica psíquico-mágica es tuya, y lo que funciona para ti puede no funcionar para mí.

Trance, oráculo, seguridad y posesión

a9e8bb871b666ca37d8c150eb043abd6Me gustaría agradecer la acogida de mi penúltimo artículo, que dediqué al trance y al trabajo oracular tal y como yo lo he vivido y experimentado. Me parece curioso que no se hable apenas de este tema en la comunidad actual, cuando está tan cerca de nuestras creencias y se supone que es una de las funciones del iniciado/sacerdote en algunas tradiciones, llegado cierto nivel. Han sido muchas, muchísimas las preguntas que me habéis hecho, y especialmente me habéis preguntado sobre la seguridad de la persona y el concepto de posesión divina, que algunas personas podrían experimentar al estar en trance profundo. Como siempre, voy a intentar hablar de ello desde mi óptica y mi experiencia. Habrá quien esté de acuerdo, habrá quien no, y eso es de la esfera de cada uno.

Empezaré por una de las preguntas que más curiosas me parecieron, y es sobre la seguridad de la persona que entra en trance profundo (aquel en el que pierde la noción de sí mismo/a y el control de su cuerpo). La seguridad física es primordial: nada de velas cerca, ni de trapos que se puedan prender. Como es muy habitual que se tape la cara para que le sea más fácil a la persona entrar en trance y para que los demás no veamos las caras que pone, es capital que no tenga fuego cerca, pues podría caer sobre él y prender el tejido. Es normal que la persona pierda el equilibrio cuando “recibe” a la Divinidad a la que se ha canalizado, así que es mejor que se siente si no está acostumbrado. Encuentro que el oráculo se puede hacer de pie cuando el trance es más ligero o se controlan ciertas funciones, pues, como dije antes, no hay una dicotomía trance ligero/trance profundo, sino que se trata de un espectro con múltiples variaciones. A veces es útil tener a alguien cerca que sostenga a la persona que está canalizando por si se tambalea.

Sobre la seguridad astral, éste es el tema que suele preocupar más a la gente. Las preguntas más habituales son acerca de si pueden existir posesiones involuntarias como las que se dan en la Iglesia Católica, o si nos puede entrar en sesión una entidad un poco menos amigable. La respuesta a esto es variable, esto es, que depende de a quién le preguntes, así que yo voy a dar aquí la versión que yo conozco y que me enseñaron cuando me formaron al respecto. Para ello, debemos conocer dos visiones que se dan paralelamente en este tipo de trabajo: que obtendrás lo que esperas obtener, y que en esta existencia nunca se está solo/a.

La primera noción, acerca de que obtendrás lo que esperas obtener, es un básico del trabajo astral y sus derivados, como el trance, y está basado en la Ley de la Atracción o “los parecidos se atraen”. Esta teoría postula que, en el trabajo a nivel de astral, todas las preconcepciones que tengas serán verdades inamovibles para ti si crees en ellas. Por ejemplo: quienes creen que hay un cordón de plata en los viajes astrales, tendrán y verán un cordón de plata en sus paseos por dicho plano. Si quieres activamente encontrarte con una entidad poco recomendable, o es lo que esperas, es más probable que esto te suceda. ¿Cómo evitar esto, si es un pensamiento automático que puede asaltar a cualquiera antes o durante una sesión? Ay amigos, pues aprendiendo a controlar un poquito el pensamiento. ¿Cómo? Pues principalmente meditando, y de ahí que la meditación sea tan importante.

La segunda noción es que no se está solo en esta existencia. A mí me enseñaron que existen los espíritus guía y el Yo Superior, que están siempre pendientes de nuestro bienestar. Uno de esos espíritus guía se llama el guardián de la puerta (del que creo que he hablado hasta la saciedad) y es como el típico portero de local nocturno que te dice que no puedes entrar si no estás en la lista. Para que ninguna entidad negativa entre cuando te dispones a hacer un oráculo, debes establecer una conexión con tu guardián y pedir específicamente que no incluya nada dañino en “tu lista”. En realidad es muy sencillo.

Personalmente, nunca recomiendo un trance profundo con entidades desagradables, nocivas o dañinas, y está bien que esto funcione así. Yo creo que así es (de nuevo la primera noción) y me mantiene bastante segura cuando hago trabajo oracular intenso.

Finalmente, una pregunta que me han hecho mucho en el pasado, y es si el trabajo oracular cansa. Sí que cansa, pero como cualquier ritual intenso. Cuanto más lo haces, suele cansar menos, porque los “músculos” psíquicos se entrenan más. No encuentro que sea al revés y que te vayas quemando por dentro, ni energéticamente. Sin embargo, no es algo que aconseje hacer todos los días sin un equilibrio físico. Dicho de otro modo, si vas a hacer oráculos con frecuencia, entrena el aspecto físico y come productos de temporada para anclarte a tierra. No es por nada, es sólo para que te sientas mejor y todo vaya más fluido.

En cuanto a lo que puede “quemar” del oráculo, es todo más bien mental. Hay personas que pueden perder la noción de que están envolviendo un mensaje de la entidad (porque es normal, nunca te “vas” del todo, tu cerebro permanece y ahí tienes las palabras que usas) y pueden considerar que son la palabra de los dioses. Es responsabilidad de los oyentes tomar distancia del oráculo y no creer en que se trata de una verdad inamovible. Es responsabilidad de todos poner en cuarentena el mensaje durante un tiempo (y no pensar en él) para verlo en contexto.

Tipos de trance y trabajo oracular

trance-660x320En una ocasión escuché una historia que ponía los pelos de punta, sobre una persona que había entrado en trance, de la que decían que se había ido completamente y que, al parecer, había empezado a canalizar a una entidad que había dado bastante miedo. La persona que me contó esto me preguntaba si yo entraba en trance, cómo, cuándo y qué tipos de medidas de seguridad tenía, como esperando a que yo dijera que lo sucedido era una anomalía de los oráculos.

Sigo sin poder contestar muy bien a aquella pregunta porque hay tantos tipos de trance casi como personas existen. Pero sí puedo decir que a mí personalmente me enseñaron que hay dos tipos de trance, con sus grados intermedios:

  • Trance profundo, en el que la persona no “está” en su cuerpo y deja pasar completamente a la entidad, dejando que ésta tome el control total.
  • Trance ligero, en el que la persona está en su cuerpo y tiene cierto grado de conciencia, así como mantiene sus cinco sentidos intactos. Si está canalizando, puede que oiga una voz interior que le va dictando un mensaje, al estilo de los traductores o los intérpretes, cuando entienden en un idioma y hablan en otro. Si no está canalizando, simplemente se siente un poco “achispadillo” sin haber tenido que tomar nada, es decir, tiene un estado de conciencia alterado pero retiene total control de su cuerpo y sus funciones.

Cada persona suele tener una manera diferente de entrar en trance. Todavía recuerdo a un famoso psicomago decir que entraba en estado de gnosis mediante la repetición del mantra “coca-cola”, pues practicaba una suerte de magia del caos y este tipo de “mantram mundanos” le parecían bastante acordes al sistema que utilizaba.

Cada uno debe encontrar la mejor forma de lograr su estado de conciencia alterado favorito. Esto sólo se sabe, como casi todo en la vida, mediante el ensayo y el error. Se suele decir que ciertos colores, sonidos, repeticiones, movimientos, bailes y demás, son utilizados como llaves que abren nuevas puertas a estados de conciencia diferentes de la que solemos utilizar cuando estamos despiertos. Actuarían como gatillos que disparan ciertos mecanismos en nosotros, llevándonos a estados que se pueden experimentar de muchas formas: desde ensoñaciones hasta experiencias extáticas muy fuertes.

Habiendo dicho esto, ¿cómo se puede saber si alguien es un fraude o no lo es cuando está en trance? Al fin y al cabo, era lo que mi interlocutora de aquel día quería saber.

La verdad, esto es muy difícil de probar, porque un estado de conciencia alterado es casi cualquier cosa en realidad. El trance se ha intentado explicar mediante las famosas “ondas cerebrales”, pero es que esas ondas están presentes no sólo en la conciencia habitual, sino también durante el sueño y durante otras muchas funciones normales del cerebro, que nada tienen que ver con el trance o con la magia.

Dicho de otro modo, el sueño es un tipo de trance. La traducción es un tipo de trance. La ensoñación (soñar despiertos) en algunos casos es un tipo de trance ligero. Hay muchas cosas que hacemos de manera automática, como en trance, ¿verdad?

Podríamos decir que la única forma de comprobar si alguien está verdaderamente en trance es mediante la observación de su comportamiento habitual. Si alguien nos inspira confianza en el día a día, es muy probable que su trance y el mensaje que dé (si está haciendo un oráculo obtenido mediante trance) sea confiable. Si somos un poco sensibles a la energía, también podremos darnos cuenta de si la Divinidad u otra entidad se encuentran en esa persona.

Hay que tener en cuenta que el trance, como muchas otras funciones del cuerpo que son naturales, tiene un cierto miedo escénico. No podemos estar escrutando a todo el mundo, ni pendientes de si entran en trance o no. Hay que dejar a la gente estar. El psiquismo oracular se parece muchísimo a hacer el amor en ese sentido, y a no ser que te guste que te miren, no suele funcionar bien si estás demasiado coartado por la presión social (a no ser que estés acostumbrado).

Si el trance es muy profundo o si la persona tiende al trance profundo, es beneficioso tener a alguien cerca para controlar el bienestar físico de la persona si está canalizando, porque puede suceder que se maree, aunque esto, en mi experiencia, es muy infrecuente. Nunca jamás me he encontrado con trances realmente efectistas, tipo posesiones, porque las personas con las que he trabajado han tenido la decencia de cuidar de su sistema energético mediante una higiene astral fabulosa, y porque he tenido la suerte de trabajar con gente muy íntegra. Éste suele ser el escenario más frecuente porque los paganos somos bastante razonables y nuestras creencias nos las tomamos en serio. Y el trabajo mediúmnico u oracular nos lo tomamos en serio también, al formar parte de todo ello.

Carece de importancia el “dónde” estará la conciencia de alguien cuando la Divinidad a la que esté canalizando en un trance profundo haga uso de la persona para dar su mensaje. Eso forma parte de la intimidad de nuestro oráculo. Hay gente también a la que le da reparo decir que ha estado en un trance ligero y que ha visto y oído todo o parte de los mensajes. Yo misma he virado del trance profundo a uno más ligero en los últimos años, y al principio me sentí bastante turbada por este cambio. Ahora, por el contrario, me siento encantada con ello pues tengo mucho más control.

Creo que es más importante pensar en cuál es el efecto que tiene una persona en trance sobre nosotros mismos, más que pensar constantemente en si estará en trance o no. Creo que los mensajes son los que son, y creo que nuestra responsabilidad como receptores del mensaje es evaluar la idoneidad del mismo en nuestra vida, pasándolo siempre por el tamiz del sentido común. Es decir: asumiendo siempre que el oráculo es una persona, que no es infalible y que puede envolver (y envolverá, es inevitable) con sus palabras una información que le llegará a través de su conexión con lo Divino, y que no entiende de palabras. Dicho de otra forma: hay muchas cosas que a veces se pierden con la “traducción”.

La experiencia extática y su significado

Antes de nada, no confundir “extática” (relativa al éxtasis) con “estática”, que puede ser desde la electricidad hasta las bicicletas de los gimnasios.

Casi todos los Neopaganismos similares a Wicca tienen experiencias extáticas, momentos en los que se entra en un estado alterado de conciencia para obtener mensajes divinos, entendiendo por divinos también los mensajes dados por nuestra propia Divinidad interior, o los de los Ancestros (si, como yo, trabajáis también con quienes ya no están). Éste es un elemento cercano al Chamanismo que impregna nuestras creencias y en el que normalmente no reparamos, porque no se suele incluir en la mayoría de los volúmenes dedicados a Wicca y sus derivados. Por tanto este concepto de la experiencia extática como tal no llega al gran público, llega el de la meditación por ejemplo, o el de la visualización. Me complace deciros que esto también, aunque en grados menores en cuanto al nivel de trance obtenido, son experiencias extáticas. También los denominados “viajes astrales”, los desdoblamientos y otro tipo de prácticas.

No entraré aquí en la “técnica” para hacerlo, ya que cada maestrillo tiene su librillo. Pero en ocasiones es cierto que se reciben “mensajes”. Después de estas experiencias extáticas, sobre todo si se ha obtenido algún mensaje, es normal estar un poco eufórico o confuso y por ello nos lanzamos a hacer interpretaciones de los mismos. Igual que cuando soñamos algo y queremos obtener el significado rápidamente. Hay veces en las que esos mensajes obtenidos ni siquiera tienen significado como tal y son sólo una manifestación de nuestros deseos o una afirmación de nuestro Yo más “Divino”.

Hará como diez años, en mi iniciación de primer grado, obtuve visiones muy potentes que durante un tiempo me inquietaron porque quería conocer su significado lo antes posible. Estuve investigando sobre determinados aspectos del mensaje y de la visión recibida y no encontré nada. Con el tiempo llegué a la conclusión de que era una experiencia extática personal y que no había significado fuera, sino que se encontraba dentro de mí, sólo me apelaba a mí y por tanto no podía haber nada ahí fuera que me dijese “el significado de lo que has visto es X”. Con años de meditación y reflexión internas, me di cuenta de que no sólo era una visión única, sino que no había más significado que expresar mi propia unión con el Universo y con todo lo que existía. Repito, pasaron años antes de que pudiera darme cuenta de qué significaba debido a la complejidad del mensaje recibido.

La reflexión profunda tras la recepción del mensaje es muy aconsejable. En la Tradición Correlliana, incluso las personas que normalmente tienen facilidad para realizar trabajo Oracular (que no es ni más ni menos que entrar en trance y dar mensajes hablados en nombre de la Divinidad, actividad que por cierto requiere bastante práctica) siempre someten sus oráculos a lo que nosotros denominamos cuarentena. Es un tiempo de reflexión, idealmente de 2 a 4 semanas, en el que no se piensa nada sobre el mensaje recibido. Simplemente se anota y tras esas semanas se re-lee y reflexiona sobre ello. Y eso que estamos hablando de personas con habilidad y entrenamiento para la recepción de este tipo de mensajes, personas que normalmente pertenecen a la Orden de Caminantes de Mundos Correlliana, en la que esta práctica se realiza de forma muy habitual e intensa. Personas que están acostumbradas a estas prácticas.

Si la cuarentena está aconsejada y se hace por parte de personas con hábito de realizar trabajo oracular, su empleo está aconsejado a todo el mundo. Las razones son muy variadas, entre las cuales yo veo las siguientes:

– Los mensajes se “leen” mejor con cierta perspectiva, y para ello hay que tomar distancia de ellos y “enfriarse” emocionalmente.

– Los mensajes pueden tener significados diferentes según el contexto personal, y por ello es posible que no se entienda en el momento para obtener otro significado con el tiempo.

cuadernoPara realizar esta cuarentena yo personalmente recomiendo un cuadernito de sueños o de meditación. Nada de grandes Libros de las Sombras tipo grimorios, para mí el ejemplo perfecto de cuaderno en el que realizar este tipo de prácticas es el de cualquier papelería, como el de la derecha de estas líneas.  Los grandes volúmenes imitando al libro de las sombras de “Charmed” son muy bonitos, pero tristemente inútiles y poco prácticos, por muy caros, voluminosos y artesanales que sean. En este caso, “barato” también significa “bueno”.

En este cuaderno puedes escribir libremente tu mensaje, para en dos-tres semanas volver a leer y entonces hacer anotaciones en los márgenes, tachar lo que necesites y dibujar cuanto quieras sin necesidad de que quede como de libro de cuentos.

Pero como todo, realizar este tipo de prácticas requiere una cierta disciplina. Por un lado, la disciplina de realizar la actividad para recibir tu “mensaje”, por el otro, la de anotarla y luego revisarla. En todo caso aquí mi consejo está claro: no te compres ningún cuaderno si no vas a hacer nada de esto. Sería perder el tiempo.

Y como última recomendación, no esperes mensajes ni trances extáticos a la primera, ni a la segunda, ni a la tercera. Ésta es una práctica que requiere paciencia contigo mismo. Vienes equipado con todo lo necesario para acceder a los niveles más profundos de la Psique y en general del Ser, contienes en ti mismo los secretos del Universo, y sin embargo años y años de aprendizaje te han enseñado que no puedes hacer nada de eso. Si empiezas a practicar meditación y visualización de cara a estar en contacto con energías Divinas o con todo tipo de entidades debes ser siempre paciente contigo, porque no es fácil des-aprender todos esos límites que tanto nosotros como la sociedad nos ha impuesto. Si no obtienes mensajes de ninguna forma, tómate esos momentos para simplemente ser. No hay nada más bonito que una sesión de visualización en la que no se obtienen mensajes, porque puedes estar todo el tiempo que quieras siendo tú mismo, disfrutando del aire que entra en tus pulmones, siguiendo el rítmico latido de tu corazón. Siendo, viviendo, y si quieres luego, apuntando lo bien y lo vivo que te sientes, porque eso es lo que “engancha” de este tipo de prácticas.

Mi último libro publicado

¡Síguenos en Twitter!

Entradas por categoría

Entradas por fecha

Ouróboros, Webring pagano

Miembro de PFI España