tradición correlliana

El alfabeto correlliano

alphab6Una de las herramientas menos conocidas de la Tradición a la que pertenezco es su alfabeto. Me parece curioso, porque los correllianos hemos experimentado un avance muy importante en los últimos años y precisamente éste, un elemento puramente correlliano, es un completo desconocido para muchos de los integrantes de la Tradición. La razón para ello no la sé, pero me he propuesto darlo a conocer un poquito más.

¿Cómo se creó este tipo de escritura? Se cuenta en nuestra Tradición que fue sobre los años 70 del S. XX y que su intención era decorativa a la vez que era una codificación de registros específicos correllianos. Se basa en la figura geométrica del cuadrado porque, al tener cuatro lados, se relaciona con el significado esotérico de dicho número: la practicidad y la manifestación material de la energía. La practicidad es uno de los aspectos más importantes de la Tradición Correlliana y forma parte de las virtudes correllianas, de hecho. Se escribe de arriba hacia abajo, si bien puede hacerse también en horizontal, como escribimos normalmente. La razón para su escritura en vertical es para facilitar el bordado de letras correllianas en las vestimentas rituales de sus miembros.

En la imagen que acompaña a estas líneas se encuentra la totalidad de las letras que componen este alfabeto. Como veis, es un alfabeto que se basa en los fonemas del inglés, con lo cual contiene muchos de los diptongos que se utilizan en ese idioma. Los hablantes de español podemos adaptar estos diptongos a nuestro idioma sin mucha dificultad, aunque siempre podemos escribir igual que lo haríamos en castellano y no habría mayor problema.

Aquí voy a poner algunos ejemplos de nombres de miembros de la Tradición, escritos en alfabeto correlliano:

Lord Donald Lewis High-Correll:

lord-don

 

 

 

Lady Stephanie Neal:

ladysteff

 

 

Y éste es el nombre de mi alumno-amigo Nuhmen Delos:

nuhmen

 

 

 

La verdad, no uso mucho el alfabeto correlliano para el día a día, porque me parece poco práctico, pero sí lo he utilizado últimamente en tarjetas a modo de runas como Oráculo, porque cada caracter tiene un significado específico. No voy a entrar en ello aquí porque es muy largo, pero es lo que me parece más interesante de todo. Es como tener tu propio futhark para tus miembros. ¡Genial!

¿Y tú? ¿Estás familiarizado con algún otro alfabeto mágico?

No suelo firmar mis artículos, pero me hacía ilusión poner mi nombre en correlliano, así que ahí va:

yomisma

Elder

Hola.
Me hicieron Elder (Venerable) de la Tradición en la pasada Lustración. Fue una verdadera encerrona porque me dijeron que era importante que me quedara levantada de 3 a 6 de la mañana de mi zona horaria, para asistir a la celebración de forma remota. Me tendieron una de las trampas más divertidas de mi vida.
No pensaba decir nada. Sin embargo, veo las felicitaciones que me han hecho y no puedo más que dejar un breve mensaje para agradecer. Porque mi abuela decía que “es de bien nacido ser agradecido”.
Ha sido un detalle muy bonito que agradezco profundamente. Afronto esto como un reto, una forma de superarme a mí misma. Confieso que siento respeto ante el puesto. Supone un reto esta posición que, en nuestra comunidad, la española, es casi desconocida.
Archisacerdocio. La palabra suena grande. Doy las gracias de todo corazón pero, como siempre, al final del día, cuando se apaguen las luces y me meta en la cama, seguiré siendo solo Harwe. Espero que eso nunca cambie.
GRACIAS.

El vértigo de no estar de acuerdo

Tarot_Star_by_artmagic99El otro día estuve hablando con un alumno que me pidió ayuda para un asunto relacionado con la Tradición. Es una persona muy crítica (en el buen sentido), le gusta la exactitud y le gustan las cosas bien hechas. Le preocupa que sus cosas estén actualizadas y en orden. Me encanta que sea así. Hablando con él, me di cuenta de que hay demasiadas cosas de mi paradigma, que es mi Tradición, que he dado por sentadas pero con las que mi Yo de ahora no termina de estar de acuerdo. Ya me había dado cuenta de eso cuando hice una primera revisión de los materiales que doy en primer grado y empecé a ofrecer anotaciones y cambios y suplementos a ese nivel, hará un año más o menos. Sin embargo, no quería que el “sabor” correlliano se perdiera, si bien, sobre todo, no quería que la información no fuera exacta, y eso era lo que más me importaba. Ahora este chico se veía en la misma tesitura. Me vi impelida a echarle una mano.

Da mucho vértigo darte cuenta de que no estás de acuerdo con ciertas cosas, cuando es la rama de la Wicca que has seguido durante gran parte de tu vida. Es como ver caer parte de tu paradigma, pero también creo que es necesario hacer caer esos paradigmas de vez en cuando. Ante todo, entiendo que los materiales de estudio de mi Tradición se gestaron en los años 80, en un país como Estados Unidos. Yo soy española y vivo en la segunda década del S. XXI. Cuando esos materiales se estaban gestando, yo estaba naciendo. Me doy cuenta del cambio tan tremendo que ha tenido la sociedad, ya en mi país, y me doy cuenta de que probablemente las circunstancias que rodearon a la Wicca por aquellos años eran muy diferentes de las circunstancias que nos rodean ahora. Para empezar, el acceso a la información no era tan sencillo. Para seguir, no era una religión conocida en absoluto. Había una gran influencia del movimiento New Age, mucha más que ahora, y eso que ya hemos entrado, se supone, de pleno en la Era de Acuario. Muchísimos de los autores que eran famosos en los 80 fueron conocidos por inventarse algunas cosillas (en un ejercicio de “rellena los huecos, y como no hay información, échale imaginación”). Se han hecho muchos descubrimientos desde entonces hasta ahora. Y yo eso lo comprendo, claro que sí.

Pero nunca está de más hacer caer los paradigmas y darte cuenta de que caen. Sobre todo cuando, a veces, te ves obligado a aceptar que estás en una religión que es un trabajo en elaboración por parte de mucha gente, no sólo por tu lado, sino por el de otros muchos creyentes que aportan a la religión, y a tu rama en particular, mucho más de lo que a priori puede pensarse, a través de ese trabajo constante que todos hacéis a la vez. Si echo la vista atrás en estos casi 12 años de Correllianismo que llevo andados, me doy cuenta de lo muchísimo que hemos cambiado como colectivo. No sólo se ha trabajado en hacer caer paradigmas, de hecho ha habido ocasiones en las que nos hemos chocado contra el suelo de tanto caer y caer nosotros mismos. Que los materiales de Primer, Segundo y Tercer Grado necesiten un retoque propio, o una adaptación a los tiempos, o una adaptación a la cultura y a nuestra forma de aprender (los españoles no nos parecemos a los norteamericanos, pero en absolutamente nada), ahora que lo pienso, ya no me da tanto miedo. Es simplemente una forma de reflejar todo lo que hemos vivido juntos y todo lo que hemos cambiado. Da vértigo, pero no es por caer, es porque, como en el Tarot, después de la Torre y su caída, siempre viene la Estrella. Y con ella viene la esperanza, y el vértigo de mirar hacia arriba y sentirte pequeño en la vastedad del Universo. Da vértigo ver que tanto tú como otros seres pequeños que te acompañan, al final, estáis escribiendo la Historia de algo, como el que llena un lago gotita a gotita, mientras el Universo sigue girando. Y al final todo eso quedará para generaciones que tú nunca llegarás a conocer. Y dentro de unos años llegará alguien y considerará que su paradigma, que es el tuyo, ya no es del todo exacto, y lo cambiará ligeramente. Y así sucesivamente. Es hermoso, y también da miedo, pero así son los cambios. Eternos.

La Tradición Correlliana y su sentido público

Esta mañana he conocido a una chica de mi ciudad con la que he mantenido una conversación muy interesante que ha acabado durando cuatro horas (gracias por el rato, me lo he pasado genial). Entre otros temas hemos tocado el concepto “público” de la Tradición Correlliana. Mucho se dice acerca del sentido público de la Tradición Correlliana, ya que normalmente se define a mi tradición como una vía muy centrada en el aspecto público de la fe, muy orientada a la comunidad y a la faceta más expuesta. Ella me ha hecho una pregunta que me hacen con mucha frecuencia, y es si estamos obligados a ser “personas públicas” sólo por el hecho de ser iniciados correllianos. Como es una pregunta tan frecuente me he decidido a hablar un poco de ello y contaros de primera mano cuáles son las elecciones que pasan por la cabeza de algunos correllianos a este respecto cuando se inician.

Primero de todo, trabajar para la comunidad no significa convertirse en “personas públicas”. Di una pista de esto en la entrada justamente anterior a ésta, pues comenté que en realidad lo que hacemos tiene muy poca relevancia para el público en general. Que un pagano sea conocido en su ámbito no significa que sea famoso. Si nos ponemos a pensar en gente muy conocida porque son autores, por ejemplo Z Budapest, Starhawk o Ray Buckland, no creo que sus vidas hayan salido en el Hola nunca. Una celebridad en mi país puede ser Isabel Pantoja y por eso sale en los programas del corazón, en cambio a los autores ligados al Paganismo jamás los veréis en ese tipo de programas. Por tanto, siguen siendo personas privadas, porque tienen interés para un público específico pero no para el público en general. No atraen atención mediática precisamente por lo mismo. En cualquier caso, el derecho a la intimidad y demás derechos fundamentales que, lamentablemente, en el caso de algunas celebrities pueden verse mermados por su posición mediática, no sufren alteraciones si una persona se dedica a hacer trabajo por la comunidad. Si esto sucediera, en mi humilde opinión y sin ser experta en Derecho, creo que se podría perfectamente acudir a un abogado si se diera el caso. También creo que esto es aplicable a cualquier Tradición.

Así pues, sabiendo que no pasa nada por trabajar para la comunidad porque tus derechos como persona privada (en la Constitución Española es el Título 1) los sigues manteniendo, lo único que queda es hacer la elección. Y sí, hay elección porque siempre la hay.

Cuando te inicias creo que es importante pensar qué se te da bien o te gusta. A mí me gusta escribir, a otras personas les gusta la artesanía, pintar, bordar, componer música, echar las cartas, enseñar a otros o sanar con terapias alternativas. Siempre he pensado que lo que debe importar es lo que te guste hacer y no tanto el papel que pienses que “te toque” desempeñar. Los papeles vienen y van, la vida da muchas vueltas y hoy se está aquí y mañana se está allí, pero lo que queda eres tú. Puede que no te guste estar en una posición expuesta y es total y completamente normal, depende de tus preferencias y de tus gustos. En mi Tradición nadie te obliga a estar en público, nadie te obliga a escribir y nadie te obliga a enseñar a otros. Es una elección personal. Cierto es que muchos optamos por la escritura porque creo que a los paganos nos gusta leer y por tanto también puede que nos guste escribir, pero no es obligatorio ni de lejos. Precisamente en Segundo Grado se enseñan muchas cosas diferentes, pues se trata de que la persona vaya decidiendo qué quiere hacer, si es que quiere centrarse o especializarse en algo.

En cuanto a los terceros grados, es cierto que los materiales de estudio dicen que estamos expuestos a la comunidad. Estar expuesto significa que puede que te lleguen más preguntas de las que te llegaban antes, gente que quiere saber determinadas cosas y por eso te preguntan, pero no significa que seas una celebrity. Ni siquiera que “tengas” que trabajar para la comunidad. Puedes estar en tu casa muy feliz haciendo punto, por ejemplo.

Ser iniciado tampoco implica montar Santuarios, ni Templos, ni grupos de estudio, ni dar clases, ni nada de nada. Si organizas tu “chiringuito”, estupendo, pero si no lo haces no te van a echar de la Tradición ni te van a mirar mal. Hay terceros grados que trabajan en Templos ya formados perfectamente, incluso teniendo puestos de relevancia dentro de los mismos aunque haya un Cabeza de Templo. Por ejemplo, en el Templo de Sedna de Reino Unido creo recordar que había un Tercer Grado que era el oficial de rituales y se encargaba del diseño y organización de rituales únicamente, un trabajo de por sí ya lo suficientemente grande.

Y por último, también se puede ser iniciado correlliano, solitario y feliz. Yo misma lo fui desde 2004 hasta 2011. Hice trabajo por la comunidad durante un tiempo y luego me dediqué a vivir mi fe de forma privada, y en ningún momento sentí presión por parte de las Cabezas de la Tradición para que me dedicara a escribir o a traducir materiales. Me parece que fue más bien una cosa que fue desarrollándose sola.

Espero haber resuelto vuestras dudas. :)

Humildad, humildad, humildad

Una persona muy querida para mí siempre cuenta una historia que personalmente me parece muy divertida. Resulta que hace muchos años había un sacerdote, un tipo importante de la Iglesia Católica en mi país, que comía en un hotel de lujo y mezclaba toda la comida junta (manjares por supuesto) para que “no le supiera bien”. Según él, era una forma de ser humilde, pues así no disfrutaba del placer de los sabores de aquellas delicias. Luego se comía todo el plato, porque no era humilde dejar nada en él.

Otra amiga mía muy querida relata con frecuencia la frase “humildad, humildad, humildad” que replicaba un clérigo con frecuencia ante el cuestionamiento de sus afirmaciones por parte de otras personas. Con esto quería expresar que él tenía razón y los demás no, y por tanto él consideraba que había que recordar constantemente el hecho de que había que ser humilde para admitir que se estaba errado. Pero para los demás, no para sí mismo, pues el error siempre parecía ser ajeno.

No quiero descargar las iras de nadie contra la Religión Católica y menos la mía, pues ya sabéis cuál es mi visión de ella y el tremendo respeto que siento por los católicos, ya que éstos me criaron. Pero me hace gracia cómo se abusa del término humildad en general en nuestra sociedad, que en esencia es judeocristiana. Y curiosamente este término ya no sólo lo tienen los católicos, también los paganos. De hecho, la humildad se considera una virtud en la tradición correlliana y a mí a veces me preocupa el hecho de que se pueda abusar de ella incluso en una tradición en la que se aclara ampliamente el término “virtud”.

Para nosotros los correllianos, la virtud se entiende como el punto medio. Eres humilde cuando no eres excesivamente modesto o pusilánime, pero tampoco cuando te jactas de ser humilde. Tampoco se consideraría humildad la falsa modestia. ¿Qué se entiende por humildad? Pues vivir normalmente, dándole al César lo que es del César, reconociendo tus logros y tus derrotas y considerándolas aprendizajes, ya está. O al menos es la enseñanza que yo obtengo de mi escasa experiencia con la virtud de la humildad. Por supuesto, no se exige de nadie que sea humilde, sólo se contemplan las virtudes correllianas como ideales de conducta, pero se comprende que las personas pueden (y tienen el derecho a) fallar porque forma parte del aprendizaje.

Así que en líneas generales lo que hoy me apetecía transmitir es que, aunque es una virtud y todo eso, en realidad le damos mucho bombo a eso de ser humildes, y no entiendo muy bien por qué, supongo que por influencia del Cristianismo. Es un punto medio para mí y para la tradición a la que pertenezco, así que creo que a veces lo seremos, a veces no porque estaremos más cerca de los extremos según la circunstancia, y ya está. El equilibrio perfecto es muy complicado, aunque sea lo ideal por supuesto, y somos seres humanos. Y también creo que quien es realmente humilde no dice que lo es, así el consejo que extraigo es que no os fiéis de quien dice que es humilde. Podéis tomar mi consejo o no, estar de acuerdo o no, pero eso es lo que yo he aprendido. Y por mi parte desde ya lo admito: no soy humilde en absoluto.

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