templo de brigit

Premios para el Templo de Brigit en la Lustración de los Ancestros

Queridos lectores y amigos:

Es para nosotros un honor anunciar que varios miembros del Templo de Brigit han sido condecorados con diversas órdenes en la Lustración de los Ancestros, que ha tenido lugar durante el fin de semana del 18 de abril de 2014, en Danville, Illinois, Estados Unidos.

En primer lugar, la Orden del Athame de Cobre ha sido otorgada a nuestro Co-Cabeza, el Rvdo. Lon Dubh, por su labor en la creación y diseño de nuestra plataforma de enseñanza de la  Escuela Wicca Correlliana online. Lon lleva trabajando en el Templo de Brigit desde hace siete años, donde empezó como simpatizante, teniendo más adelante un papel de apoyo importante. Años más tarde se convirtió en clérigo correlliano y finalmente comenzó a dar clases de primer grado dentro de nuestro Templo, siendo elevado al status de Co-Cabeza en febrero de 2014. El Rvdo. Lon conoce muy bien las plataformas educativas que más se utilizan hoy día, por su trabajo con diversas universidades españolas, así que hace tres años decidió proponer a la directiva del Templo la adaptación de dicho sistema a nuestros estudios. Tras rediseñar completamente nuestro programa de grados, añadiéndole material y corrigiendo el que ya teníamos, la plataforma comenzó a funcionar a primeros de marzo de 2014, tras mucho y muy intenso trabajo.

También ha sido condecorada la Rvda. Ayra Alseret, miembro de la corte interna de nuestro Templo, iniciada nuestra y Cabeza del Templo de Hécate en Sevilla (España). La condecoración otorgada, que es la segunda para la Rvda. Ayra, es la del Pentáculo de Hierro, otorgada por su labor como mentora. La Rvda. Ayra da clases de primero y segundo grado a través del Templo que dirige, si bien trabaja muy estrechamente con nosotros, ya que estudia en el Templo de Brigit su Tercer Grado. Anteriormente la Rvda. Ayra recibió la Orden del Turíbulo por parte de la Tradición Correlliana, debido a su trabajo ritual con Hécate que ha llevado por todo el mundo y que reúne cada mes a cientos de devotos de la Diosa que le da nombre a su Templo de Hécate correlliano.

Finalmente, Lady Harwe Tuileva, Cabeza del Templo de Brigit, ha sido condecorada con la Orden del Turíbulo por su trabajo continuado en la formación de Chamanismo Correlliano en español. Ésta es la tercera condecoración que Lady Harwe recibe en menos de un año, pues a la Orden del Turíbulo se suman las de la Orden de la Varita Dorada y la Orden del Pentáculo de Hierro. Chamanismo Correlliano es un curso derivado del trabajo de la Orden de Caminantes de Mundos (para la que Harwe realiza un trabajo continuo de mediumnidad  y que está dirigida por Lady Stephanie Neal, primera venerable de la Tradición), el cual Lady Harwe se ha encargado de traducir al castellano y cuyo entrenamiento también dirige, finalizando dos ciclos de entrenamiento por año de cuatro meses cada uno.

Hemos de añadir que ha sido un ciclo de premios especialmente generoso con nuestro país, ya que la Rvda. Purple Tide, guardiana de Santuario Witan en Marruecos, también es española. Por tanto, ha sido una entrega de premios muy emotiva para la comunidad correlliana que reside en España. Todavía tenemos en la memoria cuando sólo existía el Templo de Brigit y los correllianos españoles nos contábamos con los dedos de una mano. Ahora somos varios grupos y, por lo que parece, la comunidad se está posicionando de forma muy estable en el panorama correlliano internacional. Esto ha sido gracias al gran esfuerzo y trabajo que todos, no sólo los premiados, están llevando a cabo en la muy joven comunidad pagana en nuestro país.

Desde el Templo de Brigit damos las gracias a la Tradición y a toda nuestra comunidad por su incesante apoyo, amistad y cariño. Nos sentimos muy arropados por nuestros compañeros fuera del país, pero sobre todo dentro. Estamos muy contentos de formar parte del conjunto de los grupos correllianos de España, que han demostrado una vez más que son un ejemplo de saber hacer, pero sobre todo son un ejemplo de familia unida, ganas de trabajar, compromiso con la comunidad, colaboración y respeto.

 

Un abrazo bajo los árboles,

Rvdo. Lon Dubh

Lady Harwe Tuileva

Cabezas del Templo de Brigit

“Honor, valor y esfuerzo”

http://www.brigit.es

El plagio: un problema para la comunidad

Nuestra comunidad se basó en la comunicación oral hasta la llegada de internet. Un brujo enseñaba a otro brujo (o un druida enseñaba a otro druida, en definitiva un pagano enseñaba a otro pagano) de manera oral, casi sin material escrito. Las personas que ejercían de formadores no sólo hablaban sino que mostraban también, ayudando al principiante a realizas las tareas y ritos, primero mediante el ejemplo y después mediante la puesta en práctica y la implicación del aprendiz en celebraciones y rituales. Incluso esas personas que iniciaban su camino, con el tiempo, creaban su propio corpus de conocimiento, al incorporar las enseñanzas de su maestro a lo que iban descubriendo con el tiempo a base de su propia experiencia.

Pero ha llegado la era de la información y la comunicación, y con ella los blogs como éste que lees, las escuelas online, los artículos publicados al alcance de todos y los grupos montados a través de la Red de Redes. Soy una gran fan de internet, porque gracias a ella conocí una religión llamada Wicca de la cual ahora soy creyente. Me encanta leer las opiniones de la gente, participar en foros, meditar y reflexionar sobre la información que encuentro, y luego aplicarla a mi realidad y a mi mundo. Creo que, visto así, internet es una herramienta fabulosa, pues permite llevar a tu vida prácticas muy interesantes y compartir con otras personas esas prácticas, con resultados a veces muy sorprendentes porque se basan precisamente en eso, o como diría una amiga mía “compartir es vivir”. Por esa razón comparto mucho de lo que hago o pienso, me hace sentir viva, me gusta pensar que puedo estar haciendo a alguien pensar, en algún lugar muy lejano de este planeta, si puede aplicar lo que a mí me ocurre o lo que me planteo a su vida, o experimentar con ello. Hay mucha gente que piensa como yo ahí fuera, mucha gente a la que le gusta compartir porque le hace sentir bien, feliz.

Hemos pasado de la comunicación oral a la comunicación escrita pero no hemos dejado de ser paganos y, por tanto, seguimos caminando senderos vitales. Por eso creo que lo razonable es que uno viva lo que lee, no que repita o copie simplemente lo que dicen los demás porque se trata de nuestra vida. Al repetir puede que no estemos comprendiendo lo que el autor de esas palabras quisiera decir y, por tanto, no podamos darle el significado completo. Os pongo un ejemplo muy sencillo: hace unos meses tuve que escribir un artículo aclarando qué significaba para el Templo de Brigit su lema (“Honor, valor y esfuerzo”) y cómo se creó, al ver que gente de fuera estaba tomándolo como lema propio sin saber qué implica para nosotros. Esto ilustra que repetimos porque seguimos siendo monos de imitación y tomamos rápidamente lo que nos gusta, a veces sin pensar muy bien lo que estamos tomando. Afortunadamente esto tiene solución, y es un problema normal que surge de toda esta información que se “contagia” rápidamente debido a la inmediatez del medio.

La otra consecuencia de esto es el plagio, que juega en otra liga, desde mi punto de vista, en cuanto a valores y motivaciones. Para mí, el plagio es grave porque se trata de pensar que podemos tomar lo que queramos porque “no tiene dueño”, porque está en internet y por tanto es público, y está basado en un pensamiento bastante cargado de soberbia, al creer que nadie se va a dar cuenta del plagio porque internet es muy grande. Mala suerte para los que plagian: la comunidad pagana es muy pequeña y casi todos nos conocemos, por no hablar de que es tan fácil como buscar algo en Google para ver si una línea ha sido copiada de otra web. Precisamente hoy leía que a un chico argentino muy conocido en la comunidad hispanohablante le han plagiado contenido, pues han publicado artículos suyos sin mencionar de dónde viene la fuente, y la comunidad estaba que saltaba porque sabían perfectamente que esos artículos eran de él. Esto ilustra lo pequeño que es esto y lo bien que nos conocemos. Pero lamentablemente este chico no es el primero ni será el único. Hace dos o tres meses, otro grupo plagió contenidos de la web del Templo de Brigit, tomando prestadas hasta las biografías y añadiendo tan sólo los detalles biográficos correspondientes. Como será, que en una de las biografías se les olvidó editar el contenido del todo y todavía se lee “Sevilla” en lugar de “Murcia” como provincia a la que pertenece la localidad de Lorca. A día de hoy no han cambiado esa información ni se han pronunciado al respecto.

Creo que todos los que en algún momento hemos sido plagiados empezamos igual: intentamos hablar con la persona que nos ha plagiado y pedimos que, al menos, se diga de dónde viene la fuente. También que hagan una modificación del contenido. Contestaciones a estas comunicaciones hay de todos los gustos y colores. La mayoría no admite que ha plagiado, tristemente. Y es triste no para el plagiado, sino para el que plagia. El plagio es un problema para la comunidad, en mi opinión, muy grave. Creo firmemente que copiar las ideas y palabras de otros nos hace más tontos, porque no fomenta la auto-crítica, ni la reflexión, nos convierte en autómatas que dicen, y por tanto creen, en todo lo que sale por internet, por la televisión o por cualquier medio de comunicación. Hace vulnerables a las personas, haciéndolas crédulas crónicas, fomentando el borreguismo y haciéndoles vivir en una minoría de edad permanente, al no desarrollar de manera apropiada su capacidad para criticar constructivamente y aplicar las cosas a su vida con una cierta perspectiva. Todo por ser cómodos y no querer escribir dos líneas por nosotros mismos.

En mi religión, la Wicca, nosotros somos nuestros mismos sacerdotes, y creo que eso sucede con la mayoría de las religiones paganas. El Paganismo se destaca por ser un conjunto de religiones en las que tú tienes el poder de tratar a tus dioses por ti mismo, así como de tener un camino personal de mejora basado en una serie de virtudes o características personales deseables. Si dejas la reflexión personal en manos de otros al plagiar webs y copiar contenidos a veces muy personales, ¿qué clase de poder tienes para tratar con tus dioses de tú a tú? ¿Qué clase de reflexión estás llevando a cabo? ¿Qué clase de aprendizaje estás sacando? ¿Qué clase de virtudes estás desarrollando? La respuesta a todo esto es ninguno, porque no estás haciendo nada.

Como veis, no me meto en temas de derechos de autor, sino que hablo directamente de valores. El valor de la reflexión en uno mismo, para empezar. También el valor de dar a cada uno el peso que tiene, porque no pasa nada si copias a alguien y mencionas de dónde viene, porque eso se llama citar e implica que lees, además de ennoblecerte por decir quién ha iniciado cierta idea. Y por último, el valor para la comunidad, el conocimiento (no información) que creas en la comunidad al iniciar esa reflexión y hacer que los demás lean lo que has reflexionado, para que luego ellos reflexionen por sí mismos. No concibo este camino sin esa reflexión y meditación, y no concibo una comunidad pagana borrega y crédula, porque si por algo nos hemos distinguido siempre es por ser reaccionarios e innovadores. Quizá soy demasiado idealista, pero tengo claro que no seguiremos avanzando ni innovando si dejamos en dos o tres el pensamiento profundo, si seguimos copiándonos unos a otros y si seguimos sin hacer el esfuerzo de escribir, idear y hablar por nosotros mismos. Personalmente, valoro mucho más dos líneas mal escritas en el blog de cualquiera que se haya molestando en pensar por sí mismo, que un artículo cargado de ideas ajenas firmado con un nombre que no le corresponde.

Trabajo invisible

Siempre digo que soy afortunada por las personas que me rodean en todas las esferas de mi vida, incluyendo la pagana. Una de las personas a las que tengo más cerca es también uno de los sacerdotes a los que he tenido el honor de iniciar,  y con el que también tengo el honor de compartir camino vital porque es mi pareja.

Durante años, mi marido ha sido de esas piezas indispensables del puzzle que compone mi vida pagana. Él no es conocido, no escribe en blogs y su trabajo, como él mismo me decía el otro día, es “casi invisible, salvo para quienes están con nosotros en persona en el Templo”, aunque ahora es más notorio para la mayoría de nuestros alumnos. Sin embargo, yo creo que su trabajo ha sido crucial en muchos de los momentos más delicados de la vida de nuestro grupo, mucho antes de que empezara a dar clase conmigo. Ha sido el hombro en el que llorar, el que me lleva la cena al ordenador si me quedo escribiendo o traduciendo material, el que me ha animado siempre a seguir adelante y el que me dice siempre eso de “nena, tú vales mucho” cuando la ansiedad me ahoga o la desesperanza asoma su fea nariz.

La parte más interesante de su trabajo espiritual/pagano/comunitario ha sido su camino de auto-descubrimiento. Él ha pasado por muchas etapas hasta que finalmente decidió iniciarse en Wicca Correlliana, que es la corriente que nosotros practicamos. Su camino ha sido largo, lleno de obstáculos y me parece realmente admirable que haya querido experimentar tanto con su vida espiritual, algo que yo no hice en su día (quizás porque era demasiado joven). Ha reflexionado, leído y preguntado hasta la saciedad, a veces incluso haciendo preguntas con las que, honestamente, me he llegado a echar a temblar porque ni yo siquiera había llegado a esa profundidad de análisis. Su espíritu crítico sacaría de quicio a cualquiera, pero creo que si sobrevives a eso casi puedes sobrevivir a cualquier cosa. Una de mis mejores amigas (también correlliana) dice que la paciencia hay que cultivarla. Creedme, este hombre me ha hecho cultivarla con creces.

Su trabajo es interno y por eso parece invisible, sí, pero es la sal que condimenta muchos de los artículos que aquí escribo. Mucho del corpus de los materiales que doy, de los comentarios que hago, de las reflexiones que llevo a cabo, salen de las conversaciones que tengo con él. Creo que la palabra aplicable aquí, más que invisible, es sutil.

¿Y a qué viene todo esto? A que el otro día me decía un lector que mi trabajo era importante. Agradezco el piropo y agradezco la candidez con la que estaba hecho el comentario, pero espero que mi trabajo escribiendo artículos o dando clases no marque lo que es la Wicca, por tanto espero que no sea tan “importante”. Si así fuera, pobre de la Wicca, porque todos los wiccanos acabarían siendo unos obsesos de la perfección igual que yo. Considero que escribo para sacar fuera emociones y reflexiones, y nada más lejos de mi intención que marcar tendencias a lo “It girl” de la brujería. Así que a mí me parece infinitamente más importante el trabajo aparentemente “invisible” de alguien que siempre ha estado ahí, en las buenas y en las malas, que lleva siete años al pie del cañón en el Paganismo, y que me ha influenciado tanto como para que pueda reconocer en este artículo no menos de cinco frases que parecieran salidas de su misma boca. Porque, igual que esa lluvia fina que moja mucho, a veces el trabajo que parece invisible es el trabajo que más cala.

Dedicado a Lon Dubh. Si tu trabajo es invisible, yo soy una monja.

Honor, valor, esfuerzo: más que tres palabras

Era un caluroso día de verano de hace muchos años cuando, meditando con Brigit, estas tres palabras me vinieron a la cabeza por primera vez. No entendí nada porque las palabras son sólo palabras, pero lo que ocurrió sólo podría explicarlo a través de lo que viene a ser la Imbás, el Awen, la inspiración. Y me dije, “muy bonito, sí, precioso. ¿Qué hago yo con esas tres palabras?”. Nótese que estaba en un momento de crisis: pensaba que era una persona de mierda, viviendo una vida de mierda, que muy probablemente hubiera hecho una situación de mierda como para que le pasara todo eso. Todo esto regado con grandes, grandísimas dosis de auto-compasión. Sí, yo, como todo el mundo, también me he caído.

Y así, un día tras otro, esas tres palabras cobraban más fuerza en mi cabeza, meditación tras meditación: Honor, valor, esfuerzo. Y decidí hacerles caso. Empecé a investigar internamente sobre el primer concepto que me venía, el honor. Esa cosa de la que es esclavo Ned Stark en la saga de Canción de Hielo y Fuego. ¿Qué es comportarse de manera honorable? Pues primero de todo, y viendo mi situación de aquel momento, el primer significado que le di fue el de empezar a llamar a las cosas por su nombre. Enfrentarme a mi propia auto-compasión y ser honorable para conmigo misma, darme mi lugar, empezar a respetarme como persona. Es muy fácil ser auto-compasivo porque te dicen “qué lástima, pobretica”, pero es muy difícil ser honorable para contigo mismo, porque supone un carpetazo a eso y encontrar que de la lástima no vive nadie. La gente no es feliz si se pone en una situación de inferioridad crónica.

Ahondando en mi propio concepto del honor me vinieron las virtudes correllianas, esas grandes desconocidas hasta para primeros y segundos grados de la Tradición (cosa que ahora lucho por paliar en el Templo de Brigit). Por aquel entonces yo estaba estudiando tercero, donde se estudian en profundidad dichas virtudes, y encontrarme con eso fue como decir “¡Eureka!”. Todo cobró sentido, mi propia conciencia de qué supone ser una “persona honorable” se formó en mi mente.

Llegó el turno del valor. Tras la toma de contacto con el honor, tras desvanecerse la niebla de la tristeza autocompasiva, me di cuenta de que vivía en una ciudad desconocida, donde me costaba hasta comprar el pan porque me daba miedo hablar con los desconocidos. La cantidad de cosas bonitas que me estaba perdiendo por querer quedarme en casa sin tener contacto con nadie era tremenda. Por no tener el valor de ser feliz. Así que decidí que había llegado el momento de ser valiente, de redescubrir el mundo y redescubrirme. De caminar descalza sin tener miedo a pincharme, porque sólo así tendría la maravillosa sensación de sentir la hierba en las plantas de mis pies. Y le pedí a la vida que nunca más me protegiera del mundo, sino que me lo enseñara.

Y así llegué hasta el esfuerzo. No la fuerza bruta ni el empujón del final, sino el proceso lento y laborioso por el que se forja una espada. Se la pone al rojo, se le da el golpe y se sumerge en el agua fría. Tres momentos, igual que tres palabras, relacionadas con Brigit, con su forja y con la forma que tiene de mostrar sus lecciones. Aún hoy día no sé qué momento del proceso corresponde al valor, qué al honor o qué al esfuerzo, pero igual que sé cuál es el resultado creo que sé que los tres conceptos son en realidad uno: la forma de llegar a uno mismo. Curiosamente, Brigit también es una que son tres.

De esta manera surgió el lema del Templo de Brigit, “honor, valor y esfuerzo”. Conlleva mucho más que tres palabras, es un estilo de vida, es una forma de aprender, es una actitud, es un reto constante por superarse a uno mismo, es un camino que se emprende, es una motivación, es algo que siempre fue nuestro desde que nacimos. Puede que se nos vea como guerreros, o como artistas, o como curanderos… pero nunca dejamos de ser lo que somos: personas que sólo buscan conocerse a sí mismas y que eligen la Wicca como religión y método para encontrarse, con la mano experta de Brigit como Diosa Patrona. Ése fue mi camino y ése es el camino que guío ahora para otros.

“En la cara no, por favor”: la vida con una devoción a Brigit

Ya he hablado hasta la saciedad de una de las Diosas a las que rindo devoción de forma habitual, que es Brigit. De hecho, le dediqué el Templo que dirijo, ¡sencillamente porque la quiero mucho! Sin embargo, no suelo hablar de mis devociones de forma más personal porque no me gusta sentar cátedra o influenciar a otra gente. No obstante, y como me preguntan tanto, me gustaría compartir con vosotros cómo es la vida de una devota de Brigit, en este caso, la mía (¡no iba a ser la de la vecina!).

Cómo es ser devoto de esta Divinidad en mi caso queda perfectamente reflejado en la frase del título: “En la cara no, por favor”. Es verdad que hay devociones y devociones, así que podríamos decir que el tipo de devoción que yo tengo (una devoción a bastante largo plazo con vistas a mantenerla de por vida, aunque en nuestro “contrato devocional” tenemos algunas cláusulas a cumplir en caso de estar impedida mental o físicamente) es bastante hardcore, no os voy a engañar. No es que la Diosa sea una sádica, al contrario, si algo puedo decir de ella es que la amo profundamente y es muy “buena gente”, pero cuando quiere que aprendas algo, vaya si te da de leches hasta que aprendes. Eso sí, aprendes bien. Ten por seguro que lo que sea no se va a volver a escapar. Y ya os digo, depende del tipo de devoción, pero en mi caso la relación es bastante estrecha (9 añitos de “conocernos” mutuamente y un poquito menos con la devoción propiamente dicha), así que, como diríamos en mi tierra, la confianza da asco.

Mis aprendizajes con esta devoción han ido por fases, lo que no significa que para todo el mundo vaya a ser así porque dependerá de la persona, pero para que os hagáis una idea de todo por lo que hemos pasado juntas, os las voy a enumerar:

– Fase “¿Quieres inspiración? Pues toma dos tazas”. Mi primera aproximación a Brigit fue por su carácter inspirador, de hecho 13 lunas surgió de las primeras devociones que le hice y la volví a reflotar cuando reanudé mi devoción con ella en 2010. Yo quería estar inspirada porque soy creativa y quería tener un plus de creatividad. Pues bien, resultó que la buena moza no me dejaba ni dormir mandándome ideas muy buenas. Me pasé como dos meses (sin exageraros) sin dejar de tener ideas para proyectos nuevos. Yo que soy naturalmente diurna, me volví un ave nocturna de tanto café y tanto trabajar en cosas bonitas hasta altas horas de la madrugada, hasta que el sueño por fin vencía y me podía ir a dormir, aunque sin quitarme el rumrum creativo de la cabeza.

– Fase “Las cáscaras”. Esto me lo dijo ella en una meditación, “yo tengo cáscaras”. Se me grabó a fuego. Me mostró que la cara que se daba de ella no era la que realmente tenía o se mostraba a sus devotos, que podía ser terrible en la ira, que no era ninguna colegiala. Personalmente tuve una etapa iracunda, estaba insoportable, será que se me pegó de la situación, de tanto trabajar con fuego o yo qué sé. Durante esta etapa, personas a mi alrededor dieron su verdadera cara y me llevé muchos desengaños. ¿Casualidad? Entonces creí que sí, ahora me parece que en absoluto.

– Fase “Los desposeídos”. Siempre digo que Brigit me ha salvado el trasero en más de una ocasión, y eso os lo contaré después. Pero para saber que te ayudan y te protegen tienes que sentirte abandonado antes en todos los sentidos. Tras el tumulto anterior estuvimos en una etapa en la que “no me hablaba”. No estaba enfadada o yo no sentía que estuviera así, sólo es que la mujer no estaba muy habladora que digamos. Me limité a seguir guardando la llama y a rezar mis oraciones normalmente, pero las pasé canutas y me sentí bastante abandonada. A día de hoy creo que fue una gran prueba de fe.

– Fase “Tú lo que tienes es mucho cachondeo”. Brigit tiene mucho sentido del humor y su forma de ayudarme siempre conlleva algún chiste o chascarrillo, cosa que en esta fase fue harto frecuente. Normalmente cuento dos anécdotas a este respecto, aunque hay muchas más. Resulta que un día estaba hablando con una devota de otra Diosa a la que su Divinidad le “hablaba” mucho. Yo estaba en plan desposeída con Brigit y no me hablaba, así que me acerqué a su altar y le dije en un tono muy familiar (y en perfecto andaluz) “Ojú killa*, a mí no me dices cosas tan chulas como ésas. ¿Tú me quieres?”. Al día siguiente me escribió una alumna del Templo para decirme que había estado en una meditación con Brigit y que tenía un mensaje para mí de su parte, pues le había dicho que me quería muchísimo y que a pesar de que tuviera dudas siempre estaba conmigo. Aquel día lloré como una niña pequeña. La otra anécdota que suelo contar es que estaba sin dinero y casi no tenía ni para comer hace dos años, cuando encontré el trabajo que tengo ahora: me llamaron un domingo a la hora del almuerzo y era una completa desconocida a la que le habían dado mi teléfono porque daba el perfil de lo que buscaban en su empresa. Surrealista a más no poder. Cuando me dijeron lo que iba a hacer y que iba a trabajar para Irlanda, me eché a reír. Brigit me había contado un chiste muy muy bueno.

– Fase “A mi niña no la toca nadie”. Creo que estoy en ésta, aunque qué fase de la relación tengas sólo lo ves realmente a toro pasado. Me siento muy protegida, podría decir que me siento con mucha “confianza” como para pedirle cosas que pueda necesitar. Creo que a veces sale a protegerme incluso aunque yo no se lo pida. Oh, y el sentido del humor no lo ha perdido, afortunadamente.

Mi práctica devocional en la actualidad

Primero de todo y como decía arriba, tengo un “contrato” devocional renovable a los cinco años, y con vistas a hacerlo de por vida. Esto incluye cláusulas en caso de fuerza mayor (convalecencia, accidente, catástrofe natural, incapacidad física o mental, viaje, etc), y en algunos casos las devociones son “recuperables”, por ejemplo en caso de que un día se me olvide guardar la llama de Brigit.

Ya entrando en la práctica en sí, trabajo en varias vertientes. Por un lado dirijo mi propio cill de guardia de la llama, Kildare, porque desde hace años soy guardiana de la llama de Brigit y fue mi primera devoción con ella. También trabajo la música y la poesía y le dedico incluso cuando estudio o cuando escribo posts en el blog. Por otro lado, mi trabajo también es físico, aunque esta parte de la devoción es muy reciente, haciendo ejercicio físico regularmente para mantenerme fuerte como una buena herrera. Y por último pero no menos importante, gran parte de mi camino chamánico y mis prácticas de trance y oráculo están “esponsorizadas” por ella, pero esto es debido principalmente a su identificación con la adivinación y el arte de la plañidera o acompañamiento de los difuntos. Reconozco que quise honrarla a través del Reiki porque es una energía sanadora, pero no terminaba de sentirme cómoda así que opté por trabajar con el elemento agua mediante el sacerdocio del mar (que también incluye trabajo con agua dulce).

Ahora mismo creo que estoy en ese punto en el que Brigit ya no es mi Divinidad Patrona, sino que es mi amiga, es mi madre, es mi consejera y significa mucho para mí. Me ha enseñado que los golpes del destino (en la cara no, por favor) a veces son necesarios para aprender y me ha animado a no tener miedo a las situaciones difíciles para poder salir de ellas. Me ha enseñado que puedo sacar mucho de mí misma incluso teniendo una gran sensación de escasez a mi alrededor. Lo mejor de tener una devoción con Brigit es que no siento que sea “celosa”: nunca me ha exigido que mi sentir religioso se dirija sólo a ella, es más, si esto es aplicable a las Divinidades a veces pienso que sería capaz de irse de cervecitas y tapas con Inanna, con Hécate o incluso con dioses tan lejanos como Shiva o Ganesha. Nunca me he sentido mal, ni “censurada”, ni “castigada” por tener altares dedicados a otras divinidades en casa, y creedme, tenemos varios altares en diferentes habitaciones.

Éstos son los aspectos que creo resumen una relación muuuy larga, como ya veis, entre Brigit y yo. Mi único consejo si en algún momento os lanzáis a tener una devoción con Brigit o con cualquier Divinidad es que vayáis despacito, yo aquí ya he mostrado que mi trabajo es complejo y amplio, y lleva muchas vertientes, pero creo que la mejor forma de iniciar una devoción es mediante una única actividad (como en mi caso fue la guardia de la llama inicialmente) durante uno o dos años, y luego ya podéis pensar en hacer otras cosas. Si es con Brigit, creedme, no os van a faltar ideas para tener devociones.

(*) Ojú killo/a es una expresión de mi tierra para representar un sinfín de emociones. Killa o illa es una forma abreviada de “chiquilla”. Ojú se usa sobre todo para expresar sorpresa, pero también puede significar “vaya tela”. En este caso, expresaba un poco de fastidio, mezclado con un pelín de familiaridad. Quizás más de lo recomendado para tratar con una Divinidad.

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