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Tarot para principiantes: algunos consejos (y 2)

descargaEn la entrada anterior (si no la leíste, la tienes aquí) estuvimos viendo algunos consejos para empezar a echar el Tarot. En esta ocasión quisiera centrarme en el acto de la tirada en sí misma, ya que es lo que más dudas da cuando uno está empezando.

Una de las preguntas más frecuentes es sobre el uso de barajas con cartas que se pueden poner del derecho o del revés. Personalmente, no aconsejo el uso de las cartas del revés cuando se está empezando, porque añade el doble de interpretaciones a las 78 cartas. Si cuando estamos empezando ya cuesta hacerse con el significado de 78 cartas y nos cuesta ponerlas en contexto unas con otras, añadir los reveses es añadir el doble de caos. Otra cosa es que queramos hacerlo cuando ya tenemos algo más de experiencia, pero cuando somos muy novatos nos puede bloquear bastante, porque hay cartas que del revés significan lo contrario a la carta del derecho, mientras que hay cartas que del revés significan lentitud o estancamiento, e incluso algunas que no lo cambian en absoluto, dependiendo de la situación. Una notable excepción a este consejo son los Tarots redondos (tipo Madrepaz), porque el Tarot redondo está hecho para tener tres posiciones más, aparte del derecho, y es imposible leerlo siempre del derecho (probad si queréis a barajar un Tarot redondo, vais a ver como es imposible que las cartas se queden en la posición perfecta). No obstante, mi experiencia con el Madrepaz es que no hay necesidad de aprenderse todos los significados en las cuatro posiciones que puede tomar, ya que la posición añade matices a la interpretación de la carta del derecho. Esto hace bastante fácil de interpretar cada posición, y es como si sólo le añadiera un plus de significado a la carta porque esté ladeada o boca abajo.

Sobre adivinar el futuro, yo prefiero decir que con las cartas estamos viendo las tendencias de las situaciones, pero el libre albedrío siempre existe y está en manos de la persona. Si tienes a alguien que te dice “dime mi futuro”, lo mejor que puedes hacer es explicarle este hecho. A veces, saber cuáles son las tendencias de las situaciones es mejor que saber el futuro en sí, porque permite reaccionar. Intenta siempre afrontar esto en positivo para el consultante, resaltándole su capacidad para tomar las riendas de su propia vida, para que no vea el futuro como algo estanco, sino como algo flexible y moldeable según nuestros actos.

Otra pregunta habitual es qué tirada usar. Mucha gente se va a por la cruz celta porque es muy completa, pero las hay más sencillas para cuando estamos empezando. Ante todo, es mejor una tirada cortita que una muy larga, porque si no, nos podemos hacer un lío. La tirada con la que yo aprendí sirve sólo para preguntas tipo “sí” o “no”, y consta de cinco cartas que forman una cruz. La primera (consultante) es a la izquierda, la segunda (lo que obstaculiza) a la derecha, la tercera arriba (lo que se quiere conseguir), la cuarta abajo (aquello con lo que contamos) y la conclusión o respuesta en medio. No tiene más. Luego hay tiradas más elaboradas, de las que te cuentan historias completas, con pasado, presente y posible futuro. Una que me enseñó mi madre y que se sacó de no sé dónde, y que siempre que la uso hay quien me dice “¡nunca había visto una tirada así!” consiste en contar cartas: se baraja y corta el mazo, y se sacan tres cartas. Luego se desechan las nueve siguientes. A continuación, se sacan otras tres, se desechan las siguientes nueve… así, hasta terminar el mazo. Al final deben sobrar tres cartas que son para el montón de desechar. Puestas en orden, las cartas deben contar la situación del consultante, y se leen en grupos de tres, de la misma manera y en el mismo orden que se han extraído. A veces, los grupos de tres cartas se interrelacionan con otros, en ocasiones el grupito está sólo relacionado consigo mismo, porque el tema es diferente al resto de la tirada. Por regla general, lo primero en salir está en o es el presente, mientras que lo que ha salido después suele estar en el futuro (salvo que alguna carta indique lo contrario). Me gusta echar las cartas de esta manera cuando me requieren un análisis más completo, y no tengo que estar pensando en posiciones como me pasaría en la cruz celta, sino que resulta parecido a una línea de tiempo. Puedes probar estas que te digo, o probar otras, pero si estás empezando intenta hacerlo fácil y sencillo para ti mismo, y no te compliques demasiado.

Finalmente, un consejo del sentido común es no inventes lo que no ves. Es muy tentador decirle a alguien que ves que se va a arreglar con su marido, cuando sabes que es lo que está esperando que tú le digas pero no lo que tú estás interpretando. No sólo no es ético, sino que es injusto para ti como cartomante. Es preferible decirle a la persona “no lo veo” o “las cartas no lo dicen, y quizá sea por alguna razón, porque dicen lo que necesitas saber”, que inventarse una historia sobre una reconciliación o sobre un dinero o una herencia a percibir, por poner varios ejemplos.

Tarot para principiantes: algunos consejos (1)

4-1024x497_f_improf_1024x497Hace años que escribí sobre cómo elegir una baraja (podéis leer el artículo haciendo click aquí), pero me queda lo más interesante: qué hacer cuando tienes esa baraja entre manos. Así que me he propuesto escribir unos artículos con algunos consejos para gente que comienza en esto del Tarot.

Mucha gente se pregunta si tiene que consagrar la baraja, o programarla, o hacer un ritual, antes de poder usarla. No existe una respuesta unánime a este respecto, así que podríamos decir que se puede hacer lo que tú consideres adecuado y apropiado para ti mismo y para el uso que le vayas a dar a la baraja. También puedes no hacer nada en absoluto. Mi primera baraja propia fue una Rider-Waite que me compré a los 14 años y jamás tuve que hacer nada para sintonizarla con mi energía. Anteriormente había compartido la Balbi de mi madre (más bien se la birlaba para usarla puntualmente cuando ella no la estaba utilizando), que fue la baraja con la que aprendí a echar las cartas, y jamás tuve ningún problema de “contaminación” de energías ni ese tipo de cosas que dicen que pasan cuando compartes mazos. Quizá es porque somos madre e hija, quizá por energías afines, quizá porque no pasa nada. Pero como decía, hay experiencias muy variadas a este respecto, así que mi consejo en general sería haz lo que tú creas que te va a funcionar, porque en esto no hay una única opinión ni una única experiencia.

Otra pregunta habitual es si se deja a otras personas tocar las cartas. En general, no he encontrado a nadie que me haya cambiado mucho el tono energético de mi baraja por el hecho de tocarla. Yo siempre dejo que los consultantes toquen, barajen y corten las cartas cuando les voy a hacer una lectura, mientras les pido que se concentren en el asunto por el que quieren preguntar. Por supuesto, antes las he barajado yo, pero porque creo en mezclar bien los arcanos entre tirada y tirada, y mejor si es por dos que por una sola persona. Me quedo más tranquila. Hay quien no lo hace así y sólo lo realizan ellos. Está bien en cualquier caso.

Una duda frecuente es si se pueden cruzar los brazos o las piernas durante las tiradas, y me la comentó una amiga de la familia hace como diez o quince años, al llamarme la atención mientras miraba atentamente cómo mi madre le echaba las cartas. Ella me dijo que cruzar brazos o piernas durante las tiradas daba “mala suerte”. Yo no presto mucha atención a eso, pero he de reconocer que cuando uno cruza brazos o piernas, existe en el cuerpo cierta tensión. La tensión nunca es positiva cuando se tiene que hacer una tirada, o cuando se está consultando a un tarotista. ¿Por qué? Pues porque nos predispone a estar en tensión ante las lecturas, simplemente. A los cartomantes, esta tensión puede también afectarnos porque nos hace sentir más inseguros. El cuerpo, la mente y el espíritu forman un solo sistema, así que al tener el cuerpo tenso estamos realimentando la tensión a nivel mental y, por tanto, haciendo más difíciles las interpretaciones y los mensajes intuitivos que nos puedan venir del espíritu.

Otra duda bastante habitual es el uso del librito de significados durante las tiradas. Mucha gente, cuando empieza, se obceca con los libritos de significados y comentan que no son capaces de leer literalmente y “científicamente” las tiradas porque no se saben el libro de memoria. Y luego me comentan que tienen una memoria malísima como para saberse 78 cartas, del derecho y del revés. Los significados expuestos en cualquier guía de significados son justamente eso, una guía, un punto de partida, pero no son una Sagrada Escritura, ni la Palabra de los Dioses. Cuando empezamos, está bien decir que no sabemos muy bien, y para ello es mejor experimentar con amigos o familiares que se presten voluntarios, y llevar el libro. Pero siempre es bonito y bueno aportar algo más, algo que normalmente se obtiene mirando el dibujo de la carta, observando la ilustración y meditando un poco sobre la marcha con ella. Tómatelo con tranquilidad si estás empezando: nadie debería pedirte una tirada perfecta ni corta si acabas de comenzar a leer las cartas. Y si te increpan por ello, ya sabes: que ellos mismos se echen las cartas, si es que son capaces de hacerlo tan bien.

En el siguiente artículo dedicado a este tema trataré otras dudas frecuentes, pero ya centrándome en el momento de la tirada y de la consulta. ¡Permaneced atentos a 13 lunas!

Lo natural y lo especial

balbi-00292El otro día estuve colaborando en un rastrillo online para pagar los gastos veterinarios de una perrita que había sido atropellada. Aparte de comprar un collar monísimo de lapislázuli y colaborar en metálico con la causa, se me ocurrió ofrecer dos o tres tiradas de tarot por skype cuyo coste iría directamente a esta misma perrita. Me llamó la atención la acogida de la gente y lo rápido que se vendieron las tiradas que ofrecí (en menos de una hora desde el anuncio en el evento de Facebook ya tenía las tres vendidas), y también lo mucho que apreciaron las tres personas a las que les leí las cartas y el cariño con el que tomaron cada palabra y cada tirada. Fue algo totalmente nuevo para mí.

Yo no me dedico al Tarot profesionalmente y no porque no pueda, sino porque para mí es una cosa muy normal y no le hago demasiado caso. Para mí, saber leer el Tarot no tiene nada de especial. Es como… no sé… el pelo. Me llama la atención el de los demás, pero no el mío, aunque me encanta porque me tiño y aun así soporta los maltratos. Mi relación con las cartas del Tarot es más o menos así también, porque mi madre era tarotista y me enseñó siendo muy pequeña, con 8 añitos, así que para mí es tan natural como respirar, beber agua o tener el pelo que tengo. Forma parte de mí y por eso mismo no valoro en demasía lo que tengo. Por eso, cuando alguien me dice que es (o se anuncia como) “vidente natural” o “echador/a de cartas instintivo/a”, a mí se me escapa la risa porque en realidad todo el mundo tiene esa capacidad. Sólo que aún no lo han descubierto.

Hay una ley por ahí que dice que una persona con 10.000 horas de dedicación a determinada práctica se convierte en un virtuoso de la habilidad que entrena. Estoy de acuerdo. Creo que todos venimos al mundo con las capacidades necesarias para hacer lo que queremos hacer, sólo que decidimos dedicarnos a unas prácticas por encima de otras. Se trata de elegir nuestras prioridades. Y cuando te has dedicado ciertas horas a aprender cierta habilidad y la dominas se convierte en algo automático y natural, de ahí que dejes, de alguna forma, de valorarla. La das por hecho. Eso es lo que a mí me pasa con el Tarot, o lo que me pasaba desde que estas personas decidieron que iban a comprar mis tiradas. No me considero una virtuosa, pero para mí sí es una cosa naturalizada de cuyo aprendizaje, al ser tan pequeña, ya ni me acuerdo, y de ahí que me alegrara y me sorprendiera al pensar que había alguien ahí fuera a quien le gustaría que yo le echara las cartas.

Tras darme cuenta de este hecho me sentí también muy agradecida: con estas personas por su confianza, con mi madre por enseñarme, conmigo misma por mi paciencia y con mi baraja de cartas por existir. No se puede decir que sea una coleccionista de Tarots (mi colección se deduce a la “friolera” de tres barajas – nótese el sarcasmo), pese a lo precoz que fui, y tampoco que les haga mucho caso, pero si algo puedo decir es que noto conexión con las barajas que he usado (ahora una Balbi, idéntica a la que usaba mi madre y que compré de segunda mano, y hasta hace poco una Rider Waite). Darme cuenta de esa conexión es lo que realmente considero especial en esto de echar el Tarot. Darme cuenta de que hago esto porque me resulta tan interesante como asomarme a un libro que cuenta una historia que no está contada con palabras. Eso es en lo que me ha hecho reparar las personas que se han sentido interesadas por una de mis lecturas: la maravilla que encierra algo que parece tan automático para uno, y lo poco que repara uno en ese hecho maravilloso.

No creo que vaya a dedicarme a esto profesionalmente nunca, porque creo que la vida del tarotista profesional debe ser muy dura. Pero de vez en cuando resulta bonito dar tu arte a alguien, escucharle y sobre todo escucharlas a ellas. Ver los dibujos, maravillarte por los pequeños matices que el ilustrador encerró en cada arcano. Cada tirada un nuevo detalle que se descubre por el contexto de las cartas que lo rodean, como una Reina de Espadas que en un momento está sencillamente sentada y en el otro, de forma velada, te señala las cartas que tiene a su derecha para llamarte la atención sobre ellas. Este cambio constante de algo que parece tan estático como un dibujo es lo realmente especial de algo tan natural como un rizo rebelde que en una mañana cualquiera se escapa de mi coleta.

Eligiendo una baraja de Tarot

Aunque no es una condición sine qua non para ser Wiccano, muchos de nosotros usamos métodos adivinatorios para meditar y/o como herramientas para consultar a nuestro subconsciente sobre determinados temas. Uno de los métodos más utilizados es el Tarot. Sin embargo, muchos dudan sobre qué baraja emplear o comprar, o no saben exactamente qué diferencia existe entre baraja y baraja o si el Tarot va a ser realmente un método válido para ellos. A este respecto, sólo puedo decir que la única forma de saber si el Tarot le sirve a uno como método adivinatorio o de meditación es probándolo, y que lamentablemente no existe otra forma. Algunos tenéis la posibilidad (como yo misma tuve en mi infancia) de probar una baraja de otra persona, pero esto no es siempre bueno, ya que cada individuo establece una serie de lazos con su baraja debido a que medita y trabaja con ella, y nosotros podemos interferir de alguna forma en ese lazo tan especial que crea la persona con su mazo de cartas.

Así que, el final, casi siempre inevitable, suele ser comprar nosotros nuestro propia baraja. También nos la pueden regalar, pero debéis recordar que siempre debemos elegir nosotros mismos nuestras cartas y, si son regaladas, deben ser siempre a nuestro gusto.

¿Qué tener en cuenta?

– La calidad del mazo. Vamos a utilizar mucho esas cartas, o al menos aspiramos a usarlas mucho. También tienen que soportar que las barajemos una y otra vez, y plastificarlas no suele ser una buena idea para conservarlas porque pierden lo agradable al tacto de su textura (y a veces hasta el color). Para estar seguros de la calidad del mazo podemos optar por fabricantes de barajas concretos. En este sentido, la empresa española Fournier suele ser una referencia.

– La temática de la baraja es un punto importante a tener en cuenta. Hay barajas que tienen una ideología muy particular y que se tratan de tarots muy “temáticos” como los famosos “Tarot de los ángeles”, “Tarot de Charmed” o “Tarot egipcio” por poner algunos ejemplos. No digo que éstos no sean tarots válidos, ya que pueden ser de utilidad para algunas personas, sino que antes de comprar una baraja hay que informarse de la temática de la misma, puesto que siendo wiccanos, por ejemplo, los ángeles suelen interesarnos poco, por lo tanto una baraja angélica no nos serviría demasiado a algunos (porque hay para todos los gustos).

– Relacionado con lo anterior, la carga simbólica de la baraja suele ser también un tema importante, entendida ésta como la investigación sobre temas esotéricos y ocultistas que es necesaria para hacer una baraja, y la expresión de la misma en cada una de las cartas. Esto puede parecer complicado a primera vista, pero en realidad no lo es tanto. Por poner un ejemplo, hay creadores de tarots que relacionan cada una de las cartas con un número, con una letra en hebreo, con una esfera del árbol de la vida cabalístico o con un elemento. Asimismo, muchos arcanos contienen desde símbolos hasta sutiles señales de un contenido más profundo y con mucha más historia de lo que a simple vista parece. Elegir un mazo más o menos sencillo también depende de nosotros, y por supuesto, se relaciona con la temática en el sentido de que, por ejemplo si no nos gusta o no entendemos la QBLH, de poco nos sirve elegir una baraja que explique a cuál de los Sephirot se refiere ese Arcano en particular.

– Por último, el dibujo es quizá el elemento más básico de todos los que hemos visto hasta ahora y a su vez el más importante. Una baraja puede tener la carga esotérico-simbólica justa para nosotros, la temática adecuada a nuestras creencias o preferencias y ser de buena calidad, y, sin embargo, no logramos sentirnos cómodos con ella. Personalmente, eso me ocurre con el Tarot de Marsella: Debería ser perfecto para mí, y sin embargo el dibujo no me termina de convencer porque estéticamente no es de mi gusto y por tanto no me produce el efecto deseado. Es, por tanto, con lo que debemos tener más cuidado y lo que puede ser más difícil de comprobar, ya que la mayoría de los mazos de cartas vienen cerrados y envueltos en papel de celofán. Además, los vendedores suelen mostrarse bastante reticentes a abrir el plástico protector.

La solución común para todo esto la tenemos en internet, donde podemos comprobar de primera mano cómo son la temática, la simbología y los dibujos empleados en cada una de las barajas, e incluso curiosidades o la historia de las mismas. Si confiamos en un fabricante de renombre, la calidad suele quedar en un segundo plano. Si no tenemos acceso a internet o simplemente pasamos por una tienda de ocultismo y encontramos una baraja curiosa pero queremos saber cómo es, siempre podemos hacernos una idea mediante la muestra que muchos fabricantes ponen por fuera de la caja, aunque debemos tener en cuenta que es sólo una de las 78 cartas que componen nuestro mazo de tarot.

Por último, he aquí algunos ejemplos de barajas famosas para ilustrar las diferencias entre unas y otras:

Muestra del Mago del Tarot de Marsella.

Muestra del Colgado del Tarot Crowley.

Dos de copas del Tarot Rider-Waite.

El mundo en el Tarot Esotérico.

La fuerza en el Tarot del Renacimiento.

Mi último libro publicado

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