protección

Ataques mágicos y autodefensa psíquica (y 2)

(¿No leíste el artículo anterior? Lo puedes leer haciendo click aquí)

Como prometí en la entrada anterior, quisiera dedicar unas palabras (más bien unos párrafos) a uno de los métodos que creo más sencillos a la hora de defenderse: la botella de bruja. Ahora bien, mis botellas de bruja son un poco particulares porque en ellas utilizo magia fría, en lugar de enterrarlas en mitad del campo como hace alguna gente.

La razón de por qué no entierro las botellas de bruja es porque hacerlo me parece una guarrada medioambiental. El campo no es un vertedero ni un sitio donde dejar los restos de nuestros rituales: la naturaleza es nuestro Templo, y tú no tiras tu basura en tu Templo, ¿a que no? Hablé de esto hace muy poquito en una ponencia virtual por el día de la Tierra (la podéis escuchar aquí). Pero hay un sitio que no tengo más remedio que tener en mi casa (a pesar de que sea relativamente contaminante) y es mi nevera con congelador incluido. La que tengo en mi casa y utilizo para congelar la comida que preparo cuando sé que al día siguiente o en dos días no voy a tener tiempo para cocinar. La que me guarda los restos del almuerzo y en la que mantengo frescos los alimentos. Ese mismo electrodoméstico es, además, mi gran aliado a la hora de guardar mis botellas de bruja.

Para hacer una botella de bruja, necesitarás:

  • Una botella o un envase de vidrio con tapadera. No lo compres ex profeso: reutiliza otros envases del mismo material, ya limpios, como los de conservas. A mí me encantan los de café soluble o los de garbanzos cocidos.
  • Cosas que pinchen: alfileres, trozos de vidrios, clavos de hierro, etc. Cuidado, no te pinches tú.
  • Material orgánico de la persona a quien quieras proteger. Si eres tú, puedes utilizar pelo, trozos de uñas, saliva… también puedes meter estos mismos elementos de personas a las que quieras proteger. No hace falta sangre ni nada sacado a la fuerza.
  • Agua. Puede ser del grifo, normal y corriente.
  • Un sitio oscuro en tu congelador, que no abras mucho, o en el fondo del cajón del mismo. No hace falta reservar un sitio específico para la botella, tan sólo un sitio donde no vaya a ser fácil que se descongele.

Metemos los restos orgánicos de las personas que vamos a proteger, los cubrimos con los objetos que pinchan y llenamos la botella hasta 3/4 de la misma. No la llenamos entera, porque el agua siempre aumenta de tamaño al congelarse y puede quebrar el bote de cristal al sobrepasar la capacidad de éste.

En este momento, antes de meter la botella en el congelador, la cargamos. La tomamos entre las manos y la programamos con la intención de que haga de “señuelo” para los ataques mágicos. El supuesto atacante dirigirá sus hechizos hacia nosotros, pero será engañado por los elementos orgánicos que tiene la botella, que será el blanco del ataque en lugar de nosotros mismos. Entonces, el atacante sufre una doble acción: el posible trabajo mágico le rebotará (por acción de los elementos con pinchos) y además bloqueamos sus interacciones para con nosotros (por acción del hielo). Es como poner una barrera de hielo entre ese posible atacante y nosotros.

Metemos la botella en el fondo del congelador y, literalmente, nos olvidamos de ella. Si tras congelarse la botella el vidrio se rompe, no pasa nada: sólo significa que hemos llenado con demasiada agua el recipiente. Se hace otra botella de bruja llenándola menos y aquí no ha pasado nada. Por favor, que nadie piense que esto es un augurio, porque sólo es física básica.

Tengo mucha experiencia con magia fría, que este tipo de magia con hielo, y la verdad, da unos estupendos resultados. Nos ayuda a sentirnos más tranquilos con respecto a posibles ataques y no hacemos daño a nadie con ella. No hay que dirigirla a alguien en particular: hay que programarla para que nos proteja de forma genérica, no sirve para atacar a alguien.

Hasta aquí este especial, cortito pero intenso, sobre magia protectora.

Ataques mágicos y autodefensa psíquica (1)

He estado de viaje unos días, de vuelta en mi ciudad natal donde me esperaban personas muy queridas para celebrar el cumpleaños de mi hija. No tengo a casi nadie donde vivo, sólo unos pocos amigos (muy buenos, todo hay que decirlo), y el grueso de mi gente vive en Sevilla, así que siempre pillo con muchas ganas la carretera cuando voy para allá.

Lamentablemente, no siempre la gente está igual, así que este viaje ha sido un poco más accidentado en el sentido personal, ya que algunas personas de mi entorno lo están pasando bastante mal. Me acordé de Dion Fortune y su “Autodefensa psíquica” cuando una de las personas más queridas que tengo empezó a relatarme sus problemas y yo, automáticamente, empecé a sentirme mal. Esta persona no lo estaba haciendo queriendo, sólo se estaban dando dos fenómenos a la vez: el hecho de que estaba proyectando gran cantidad de energía mientras lo contaba, y el hecho de que yo soy una esponja emocional. Pero llegué a sentirme tan mal que hasta me mareé. Podría deciros que sentí los “tentáculos” de energía, como dedos, que salían de esta persona e intentaban penetrar en mi campo energético. Fue una suerte de ataque psíquico.

Los ataques mágicos, o ataques psíquicos, son muy raros. Lo más normal es que sea uno mismo el que los provoque. Que nadie me malentienda, en realidad no es que los provoquemos en el sentido literal de la palabra, es que son nuestras propias actitudes mentales y emocionales las que nos provocan bloqueos y demás problemas, que algunas personas pueden interpretar como estar pasando por una mala racha o tener algún tipo de maldición o trabajo mágico hecho.

El ataque psíquico es parecido a lo que describo arriba. Puede ser totalmente no intencionado, como fue lo que yo sentí aquel día, o formar parte de un ritual hecho expresamente para dañar a una persona. Pueden hacerlo personas con conocimientos sobre brujería, o personas que no tengan ningún conocimiento. En mi experiencia, es más común que las personas con pocos o nulos conocimientos sean las que se envalentonen a realizar este tipo de acciones de manera intencionada, porque por lo general desconocen el funcionamiento de la magia.

Sin embargo, es fácil defenderse de los ataques mágicos, ya sea queriendo o no. La primera acción que tenemos que hacer es “cortar” los lazos energéticos, si sentimos por ejemplo lo que yo sentí el otro día, que describo arriba como un tentáculo energético. Es tan fácil como hacer el gesto de cortar con los dedos de manera discreta y, a ser posible, cambiar de posición o alejarse de la otra persona sin que sea demasiado evidente.

Otro recurso sencillo que podemos tener es mantener una adecuada higiene psíquica. La higiene psíquica ha sido tratada en multitud de recursos, pero os dejo aquí un enlace que tengo a mano de una meditación en particular que grabé hace ya algo de tiempo para el canal del Templo de Brigit: https://www.youtube.com/watch?v=yCyu-ppoGu4. En ese vídeo no sólo explico las indicaciones de la higiene psíquica, sino que también guío una meditación muy útil para realizarse diariamente si se necesita.

Otra idea para defenderse de ataques mágicos es realizar una botella de bruja con magia fría. Hablaré de ella en el próximo artículo dedicado a este tema, pero anticipo que es una manera interesante y sencilla de defenderse sin que tengamos que hacer nada de manera constante, incluso consciente. Es de ese tipo de trabajos mágicos que podemos hacer una vez para que sigan funcionando durante mucho, muchísimo tiempo.

(Puedes leer la segunda parte – y final – de este especial haciendo click aquí).

Hechizo de limpieza: El huevo

Éste es uno de los primeros hechizos que aprendí, es un clásico entre los clásicos y tiene muchas variantes, pero a mí me lo enseñaron tal que así. Su principal función es eliminar la energía que normalmente se define como “negativa”, si bien debemos recordar que no existe polaridad en la energía, simplemente es algo que no necesitamos y que por alguna razón nos está causando una racha de lo que comúnmente denominamos “mala suerte”. La mala suerte puede estar causada por nosotros mismos o por otra persona (normalmente somos nosotros mismos, poniéndonos impedimentos y limitaciones, metiendo pensamientos negativos en nuestra mente, etc). Sea como fuere, este hechizo nos permite “cortar” con esa fuente de energía, siendo una limpieza bastante potente.

Necesitas:

  • Luna menguante.
  • Incienso relacionado con Saturno (yo suelo utilizar mirra porque me agrada el olor).
  • Un vaso lleno de tres cuartas partes de agua.
  • Un huevo de gallina blanco (si sólo tienes huevos marrones no pasa nada, pero yo prefiero los blancos).
  • Tu persona.
  • Una habitación tranquila.

Prepara tu altar como prefieras hacerlo para el ritual. Enciende el incienso y abre la ventana para que la habitación quede purificada, con 5 minutos con las ventanas abiertas bastará. Haz el ritual completamente desnudo aunque si hace mucho frío puedes quedarte con ropa, siempre y cuando te asegures de que a través de ella puedes sentir perfectamente el tacto de un objeto. Empieza el ritual normalmente: primero realiza el círculo mágico, después llama a los cuatro puntos cardinales y a los Dioses de la forma que te plazca.

Una vez hecho esto, toma el huevo y empieza a pasarlo por la punta de los pies, ve subiendo por las piernas, el tronco, los brazos, el cuello, y finaliza en la coronilla, que no te quede ningún lugar del cuerpo sin tocar por el huevo. Mientras hagas esto, visualiza cómo todo aquello que quieres eliminar de tu vida, especialmente la mala suerte, se queda dentro del huevo. Repite tantas veces como sea necesario hasta que te sientas totalmente limpio.

Hecho esto, casca el huevo en el vaso de agua, mientras dices:

Así como se rompe la cáscara del huevo

así rompo mi racha de mala suerte.

¡Que así sea!

Normalmente la gente le da una interpretación a la figura que puede surgir del huevo al echarlo en el agua: tradicionalmente se dice que las formas alargadas pertenecen a hombres y las redondeadas a mujeres, pudiendo saber así cuál es el origen de nuestra mala suerte. Sin embargo, a cada uno la figura le puede evocar una cosa distinta. Guíate por tu intuición en cualquier caso, recuerda que sólo tu impresión al ver la figura es la que vale.

A continuación puedes alimentar tu cuerpo y espíritu con algún pequeño festín de agradecimiento a los Dioses y a ti mismo por la protección. Medita mientras comes sobre cómo vas a iniciar una nueva existencia de plenitud y buena fortuna, libre de influencias negativas. Da las gracias y deshaz el círculo normalmente.

Puedes deshacerte de la cáscara y del vaso de agua lleno del contenido del huevo enterrándolo en tu jardín o en algún lugar donde sepas que se va a degradar adecuadamente. Mientras te deshaces de ello, medita sobre cómo la energía que no necesitabas va a ser transformada por la Madre Tierra y convertida en fuente de vida.

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