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La Paz es un estado mental: actividad 5, “Ejercitando la paciencia” #pazesunestadomental

SatKriya-300x297Yo solía ser la clásica Aries impaciente, hasta que me casé. Esto nos pasa a muchos: algo ocurre en nuestras vidas y tenemos que acabar ejercitando la paciencia porque vemos que existe una recompensa a largo plazo, lo cual luego vemos que aplicamos a nuestra vida y resulta tener más ventajas que desventajas. Obviamente, la paciencia tiene un límite (como las promesas incumplidas, los casos de fuerza mayor o los engaños). Pero hay un montón de teorías que hablan sobre la recompensa diferida (que es la capacidad para esperar cierto tiempo hasta obtener una recompensa mucho mayor a un esfuerzo inicial) y el éxito personal y la autorrealización, así que si hablo de esto, no estoy descubriendo América ni mucho menos. Está muy estudiado: las personas que tienen paciencia y que son capaces de esperar a que les lleguen las buenas recompensas, están a la larga más satisfechas con sus vidas y obtienen mejores resultados por sus esfuerzos. Claro que éstos se hacen esperar un poquito más.

Antes de entrar en materia quisiera decir que, hoy en día, la paciencia no es precisamente un valor al alza, y tampoco un valor equitativo. Me he encontrado con personas que me han pedido una gran cantidad de paciencia, pero que han demostrado tener muy poca para conmigo. Esto nos va a pasar a menudo: somos responsables de NUESTRA actitud, no de la actitud de los demás. Si nos encontramos con esto, tendremos que ejercer la escucha activa y la asertividad para hacer valer nuestra posición. Y si ni por ésas, como decía mi abuela: “ante el vicio de pedir, está la virtud de no dar”.

Así pues, cuando te sientas un poco más impaciente de lo que te gustaría, o las cosas no salen exactamente cuando tú quisieras, plantéate lo siguiente:

  • ¿Hay algo que yo pueda hacer para solucionar o agilizar el problema, siempre de manera constructiva? Hay veces en las que tenemos que esperar para arreglar un problema, pero podemos intentar agilizar el proceso. Para ello, podemos:
    • Pedir ayuda a alguien que sepa más.
    • Intentar ver el problema desde otra perspectiva, para ver si se nos ocurre otra solución.
    • Si el problema depende de otro, preguntarle cómo podemos ayudarle o pedir más información.
  • Si se trata de un problema con alguien (uno de índole personal, por ejemplo) hay que ser consciente de que las personas tienen sus tiempos, y que no todo el mundo se siente cómodo solucionando los temas personales de manera inmediata. Sobre todo si hay mucha decepción o mucho dolor de por medio:
    • Si decimos que no vamos a contactar con esa persona en un tiempo, lo mejor es ser fieles a esa promesa. Una persona que conozco, en una ocasión me dijo que me daría un tiempo prudencial para tomar distancia de un problema que habíamos tenido, pero me siguió mandando emails al día siguiente. Esto arruinó completamente mi capacidad para confiar en ella, así como una posible solución al problema.
  • Si nada de esto funciona, podemos simplemente hacer ejercicios de yoga, o practicar deporte, para distraer nuestra mente del problema y ayudarnos a ejercitar la paciencia sin nerviosismo ni presiones.

Uno de los ejercicios que más me ha ayudado personalmente a manejar mi paciencia ha sido el Sat Kriya. Es un ejercicio de Kundalini Yoga que hace que la energía estancada en la parte inferior de la columna pase hacia arriba.

Como lo van a explicar mucho mejor que yo en otras webs especializadas en Yoga, os dejo con un enlace que habla sobre la técnica del Sat Kriya: http://es.thesecretsofyoga.com/yoga-for-women/kundalini-yoga-sat-kriya.html

Con tan sólo tres minutos de Sat Kriya podréis ver una mejora muy importante en vuestra paciencia. Al principio puede que cueste, pero una vez que el cerebro hace “click” y se sobrepone a eso, se puede aguantar perfectamente. No os forcéis más allá de lo que podáis de todas maneras, si veis que el músculo no responde bien o que necesita urgentemente un descanso, seguid con el mantra “Sat Nam” y respirando, pero con los brazos abajo. Luego los podéis subir cuando os consideréis un poco descansados. Si queréis, podéis poner un cronómetro a vuestro lado para observar que cumplís con los tres minutos.

Quisiera decir algo acerca de la práctica de Kundalini Yoga: en sí, la energía no es peligrosa. La energía Kundalini está en todos nosotros, y a nadie le da ningún telele. Lo que es potencialmente peligroso son las apneas, si se hacen muy extremas, que a veces se llevan a cabo para despertarla y moverla, que si se realizan sin un instructor adecuado o guía específica, sí pueden causar daños al cerebro. Pero igual que si te quedas 40 segundos debajo de una piscina sin respirar. Lo digo porque hay mucha leyenda negra acerca de la energía Kundalini, muchos mitos, y mucho miedo producto de la desinformación. En cualquier caso, el Sat Kriya es un ejercicio inocuo, no conlleva apneas y no conlleva riesgos de lesión.

¿Os animáis con un reto de Sat Kriya durante 30 días? Si es así, ya sabéis: compartid vuestras experiencias con el ejercicio, en vuestra red social favorita (hashtag #pazesunestadomental) o en comentarios.

¡Paz!

La Paz es un estado mental: actividad 4, “Sembrando proyectos” #pazesunestadomental

Me regalaron una agenda-planificador a primeros de año que hizo mis delicias. Mi problema con las agendas es que jamás las sigo aunque me encanten, así que tuve que utilizar un método que hasta ahora me está funcionando de maravilla. Gracias a esta herramienta puedo seguir encontrando tiempo para escribir, dar clases, organizar mi tiempo y mi hogar, a la vez que no descuido a mi familia y a mis seres queridos, así como generar una cierta sensación de logro, porque te ayuda a centrarte en los proyectos que consideras importantes. Me da mucha paz conseguir cosas, aunque sean pequeñitas, porque adoro el cambio. Y además ya he dicho otras veces que me cuesta decir que no (por eso hicimos esta actividad el mes pasado, para que pudiera ayudar a otra gente con el mismo problema) y me encontraba en ocasiones en la tesitura de tener proyectos que realmente no eran míos, sino de otras personas, en mi bandeja de trabajo. En definitiva, el método que os quiero presentar hoy te ayuda también a priorizar y a ver qué es realmente importante para ti. En cierto modo, se basa en lo que yo trabajo, ya que me dedico profesionalmente a la dirección de proyectos.

Os invito a realizar esta actividad en silencio, puesto que es algo individual y no me gustaría que tuviérais distracciones de los demás. Esto no es trabajo en equipo: es un trabajo propio. Tener opiniones externas puede distraernos de lo que realmente queremos, y hay otros elementos como la vergüenza o el miedo que pueden coartarnos de alguna manera.

Vamos a empezar por dibujar una flor. El concepto es parecido a la actividad “Somos flores” que mi compañero Runa Fuego ha diseñado para el Templo de Brigit (estáis todos invitados a participar hasta final de mes, por cierto). Dentro de la flor ponemos una fecha: 10 años. Y nos vamos a hacer la siguiente pregunta:

  • ¿Qué me gustaría conseguir de aquí a 10 años?

En cada pétalo vamos a poner una meta que queramos lograr para ese plazo de tiempo. A continuación, nos centramos en una de las metas-pétalos que hemos ideado para esos diez años. Y las descomponemos en fases, cuyo objetivo a conseguir sea de 3 años, haciendo una flor con cada una de esas fases.

Luego, nos centramos en uno de esos pétalos de 3 años y los descomponemos en objetivos de aquí a un año, haciendo una flor de cada uno. De la misma forma, pero con sus fechas límite.

A partir de ahí, ya tenemos un mapa de carreteras para esos proyectos a largo plazo. Ahora, sólo queda el trabajo de hacer esto mucho más concreto. Podemos seguir dibujando flores, una para cada trimestre del año, con tareas específicas y sencillas para ese periodo de tiempo. De esa forma, lograremos hacerles un hueco cada semana a esas actividades. Poco a poco, haremos estas tareas, estando cada vez más cerca de nuestro objetivo a largo plazo. En ese momento, tener una agenda con objetivos para cada semana o mes viene muy bien.

Aquí debajo os pongo el ejemplo figurado de alguien que, entre sus sueños de toda la vida, tiene el de aprender a tocar el piano (haz click en la imagen para ampliar). Lo incluye primero en los objetivos a largo plazo, de aquí a 10 años, y luego lo va descomponiendo. Nótese que descompone pétalos de flores anteriores dependiendo del momento en el que puede conseguir ese objetivo concreto. Por ejemplo, los pétalos que sin duda podrá conseguir de aquí a un año será comprarse su piano y encontrar el tiempo para estudiar el instrumento. Los otros elementos-pétalos que componen el proyecto a tres años, que son llegar a nivel elemental del conservatorio y recibir clases particulares del instrumento también se podrían tomar dentro del año, o en dos años, o en tres. Esto ya depende de lo que quiera cada uno y de las prioridades que le demos a cada cosa dentro del proyecto general.

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Para mí, este método resulta muy beneficioso, porque como tengo una niña de once meses tengo que trabajar en sprints de una o dos horas máximo, de cara a poder aprovechar las siestas de la peque en actividades que requieren concentración. Como se duerme cuando quiere (cuando le entra sueño, vamos) no puedo programar horas de trabajo exactas, sino que tengo que aprovechar el tiempo que tengo. Por ejemplo, mi libro “La Magia de los elementos” lo terminamos de maquetar e ilustrar durante esas siestas. Una vez terminamos la maquetación, si la niña se dormía, abría mi planificador y buscaba las tareas que tenía pendientes del resto de proyectos. Para los momentos de vigilia, en los que podía cuidar de la peque o no me importaba que estuviera balbuceando mientras jugaba, buscaba actividades fáciles que no me requirieran mucha concentración, también de entre esas tareas pendientes. Por ejemplo, comprobar las entregas de mis alumnos del Templo en el aula online.

Bonus: Si queréis aprovechar la energía de la primavera en estos nuevos proyectos, la Tradición Correlliana, en su volumen “Ritual en Teoría y Práctica” tiene un ritual muy bonito que consiste en plantar semillas por cada proyecto que queramos. Las semillas han de plantarse en maceta, eso sí, que no queremos llenar de especies externas nuestros bosques.

¿Te ha gustado el método? Comparte tus experiencias con el hashtag #pazesunestadomental en tu red social favorita. Y recuerda que la sensación de lograr cosas es gasolina para tu motivación. Pero para estar motivado hay que ser un poco organizado y saber qué es lo que se quiere. Si es así, podrás conseguir todo lo que quieras. ¡Haz que suceda!

La Paz es un estado mental: actividad 2, querido/a Yo del pasado

Hace unos días escribí una entrada en la que me escribía una carta a mí misma, a mi yo del pasado concretamente. La podéis encontrar haciendo click aquí. Fue un ejercicio que hice como prueba para las actividades que voy planeando para esta serie de trucos y consejos que he llamado “La Paz es un estado mental” y que estamos haciendo con el Templo de Brigit para este año 2016.

Así que, lo habéis adivinado ya seguramente: la actividad de este mes va a consistir en escribir una carta a tu Yo del pasado.

Aunque os he dejado la mía como ejemplo, en realidad la podéis escribir como queráis. Lo importante es aceptarse, perdonarse y quererse.

No me importa si la compartís, si no. Si queréis hacerla pública, si no. Lo importante es hacerlo, liberarse, incluso, a ratos, llorar un poquito, por qué no. Las lágrimas limpian el alma, dice mi marido.

Si os animáis a contar vuestras impresiones (o a compartir vuestras cartas), ya sabéis que con el hashtag #pazesunestadomental las estamos compartiendo en nuestras redes sociales favoritas.

¡Paz para todos!

Querida Yo del pasado

abrazoQuerida Yo del pasado:

Soy yo. Quiero decir, tú. En el momento en el que escribo esto tengo 33 años, estoy casada con un hombre maravilloso, soy madre de una bebé preciosa y muy divertida, y estoy embarazada de nuevo. ¡Felicidades a ti también por ello! Tengo trabajo, tengo siempre algo que llevarme a la boca y muchos proyectos en mente. Por supuesto, mi vida es mejorable, pero lucho muy duro por hacer realidad tus sueños, que son los míos, y por vivir de la forma más agradable posible.

Te escribo esta carta para decirte unas cuantas cosas que creo que son importantes. Lo son porque nunca te las dije y me parece que te lo mereces después de tanto tiempo.

La primera cosa que quiero decirte es que eres buena. Mantuviste una relación tóxica sólo porque creías que hacías lo correcto. Te mudaste a un sitio que no te gustaba por la misma razón. Hasta aguantaste que manejaran tu vida. Todo eso sólo porque te cuesta decir que no. Créeme, te comprendo, yo tengo el mismo problema. Pero con los años, esa tendencia a decir siempre que sí pasará, te curtirás, aprenderás a ver bajo las máscaras, a detectar con precisión las manipulaciones más sutiles. Acabarás confiando en tu intuición y, sin darte cuenta, ganarás mucha confianza en ti misma, en lo que tú crees que es bueno para ti, que quizá no sea compartido por todo el mundo.

Lo segundo que quiero decirte es que eres fuerte. Aunque tú no lo veas ahora, créeme. Aguantaste como una jabata un sinfín de peripecias. Y, a pesar de todo, un día le plantaste a la vida una sonrisa, te pusiste el mundo por montera y dijiste que saldrías de aquella situación.

Eso nos lleva al punto tres. Eres tremendamente valiente. Porque saliste de todo eso con la cabeza alta, a veces con métodos más controvertidos que otros, otras veces con mutis por el foro. Otras veces arrasando con todo, con los cuernos de Aries por delante.

Quizá te sientas mal porque te has equivocado. Todos lo hemos hecho, ¡dímelo a mí! A veces has caído, has hecho cosas que no querías o que no casaban con tu estilo, has entrado en dialécticas sin sentido, incluso en una ocasión hiciste algo contra tus principios. Quiero que sepas que te acepto, te comprendo y te perdono.

Te perdono que entraras en una relación que te marcara tanto que te haya costado años curarte del desastre que te provocó.

Te perdono que te pelearas con gente con la que no merecía la pena o no tenías por qué pelearte.

Te perdono que te dejaras llevar por voces aparentemente más expertas, cuando sabías que no era lo que tenías que hacer.

Te perdono que no hayas dicho más que no.

Te perdono que no hayas puesto más límites a otros.

Sé que de todo esto te darás cuenta con el tiempo, más tarde o más temprano. Sé que a veces te parece que actúas por impulso, como una aparente contradicción. Créeme: no es impulso, se llama intuición. A veces tu cerebro racional dice que debe hacer x, que es lo civilizado, mientras que tu corazón, tu maestro, te dice que eso que dice tu cerebro no te va a hacer sentir bien. Sin embargo, siempre acabas cayendo de pie. ¿Sabías que eres tremendamente afortunada?

Gracias por salir de las situaciones a tiempo. Gracias por darte cuenta de cuándo te estaban manipulando, gracias por abrir los ojos, gracias por aprender a decir que no al final de todas las cosas, gracias por salir de aquella relación tóxica, aunque fuera a trompicones. Gracias por negarte a ciertas cosas en tu vida, gracias por dejar lo que tenías que dejar, cuando lo tenías que dejar. Gracias por ser tan lista, por ver con tanta claridad las motivaciones personales y, a partir de ahí, decidir si querías dejarte influenciar o no. Gracias por guardar silencio sobre lo que tenías que guardar silencio, gracias por saber planificar, gracias por el esfuerzo de ser un pilar fundamental para tu familia, y gracias por haber aprendido a valorar a la gente que te rodea y te quiere.

Querida Yo del pasado: gracias. Porque sin ti, hoy no estaría aquí, no habría vivido todo lo que he vivido. Sin ti, no existiría.

Te acepto, te comprendo, te perdono y te doy las gracias. Y ante todo, te quiero.

Firmado,

Tu Yo del presente

#pazesunestadomental

La Paz es un estado mental: actividad 1, soltando y practicando el agradecimiento #pazesunestadomental

IMG_20160106_195155Como parte de nuestra campaña “La Paz es un estado mental”, hoy os presentamos nuestra primera actividad, consistente en dos ejercicios. Así inauguramos el ciclo. Iremos a una actividad por mes, 12 en total al cabo del año.

A veces cuando caminamos un sendero espiritual sentimos que debemos ir más allá. Explorar más, tener más. Esto está bien, pero en demasía puede causar cierta desazón. Desazón por no tener suficiente. Esto pasa en nuestra cultura porque estamos en una sociedad muy materialista y dominada por el marketing, que nos lleva a creer que no tenemos suficiente. Los publicistas son muy listos y han sabido crear, desde que estamos en el sistema de libre mercado, necesidades para productos que en realidad no vamos a usar ni necesitaríamos. Por poner un ejemplo, como me convertí en madre recientemente, os puedo garantizar que jamás usé ciertas cosas para la bebé que a mi alrededor me decían que eran indispensables (por ejemplo el capazo para el cochecito) y luego resultaron ser una pérdida de dinero y tiempo. En todos los aspectos de la vida puede pasar esto, incluyendo el espiritual.

Así pues, empecemos nuestra actividad doble con un primer ejercicio, que consistirá en evaluar lo siguiente:

  • ¿Qué cinco cosas, saberes, actitudes o relaciones te han resultado inútiles y/o una pérdida de tiempo o dinero en el año 2015?
  • Medita y razona tu respuesta.
  • ¿Qué hiciste para soltar ese vínculo, o qué necesitas para soltar el vínculo con eso que te ha resultado tan inútil?
  • ¿Cómo crees que te beneficiarás de soltar esos vínculos o transformar esos objetos, si se trata de cosas físicas?
  • Comprométete contigo mismo/a: 2016 será un año mucho más limpio a nivel de cachivaches, actitudes y relaciones. Y recuerda: si en algún momento sientes que algo es inútil en tu vida, no te angusties, ¡esas cosas pasan!

Ahora toca la segunda parte, que es valorar lo que se tiene. Muchas veces esta parte es más difícil que la anterior, porque criticar el pasado o el presente es sencillo, pero decir lo bueno que se tiene es menos fácil. Nos han enseñado a callarnos lo bueno para no despertar envidias. Para quienes todavía temen el “qué dirán”, no hay de qué preocuparse: este ejercicio es sólo para nosotros.

Este ejercicio consiste en encontrar un bote vacío, de cualquier material transparente. Por ejemplo, cristal. Si es reutilizable, mejor. En la fotografía de arriba estoy reutilizando el bote que usé para este mismo ejercicio el año pasado, y como me gustó tanto lo voy a volver a hacer en este 2016. Si no recuerdo mal, era un bote sencillo de garbanzos cocidos, que lavé y sequé concienzudamente (y dejé orear un poco, porque hay botes de conservas que huelen francamente mal). Yo no lo he decorado porque soy más bien espartana en mis maneras, pero hay quien lo decora, le pone lazos o carteles por fuera.

Una vez conseguido el recipiente, ya tenemos nuestro bote de agradecimiento.

El ejercicio es sencillo: este amiguito nos acompañará durante todo 2016, recibiendo nuestros agradecimientos por todo lo bueno que nos vaya pasando, aquello que consideramos que debemos agradecer al Universo. Se trata de poner en un papelito, conforme os suceda algo bueno, aquello que os ha sucedido y la fecha. Como veis, yo ya he estrenado el mío. Según mi experiencia, éstos son los consejos que tengo que daros para su utilización:

  • Podéis utilizar todas las clases de papel que queráis. Es muy bonito verlo lleno de papeles de distintas formas y colores al finalizar el año.
  • Os aconsejo que pongáis la fecha en el suceso que tenéis que agradecer, porque luego uno se olvida de cuándo pasó x o y.
  • Tenedlo a la vista para que recordéis cuando lo veáis que hay cosas que agradecer y os dé el impulso de usarlo.
  • Si lo vais a decorar, es preferible que la decoración no sea demasiado opaca, porque lo bonito del ejercicio es ver cómo se va llenando poco a poco.
  • Si lo veis vacío o falto de papelitos, en vez de lamentarse por ello es mejor preguntarse si no habrá algo que agradecer que estemos olvidando.
  • Al finalizar el año lo abriremos. ¡Eso lo contaré en la última actividad del año, la de diciembre!

Esto es todo por ahora. En febrero volveré a tocar este tema con una segunda actividad. Recuerda que la Paz es un estado mental, así que, ¡que tengas Paz en tu interior! Acuérdate de que puedes participar con el hashtag #pazesunestadomental si quieres compartir los resultados y/o fotografías de tus ejercicios, en tu red social favorita.

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