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La pirámide de los brujos (3): Osar

imagesY llegamos al momento en el que las sombras nos acechan y los miedos hacen su aparición. Es cuando la Osadía se hace necesaria, es cuando el trabajo mágico depende del control que tengamos de nuestras propias emociones, ésas que acechan en lo más profundo de nuestro ser.

Osar es el tercer pilar de los brujos, para mí está asociado a la emoción y el agua. Para algunos, Osar está asociado con el fuego, intercambiando este pilar con Querer en cuanto a sus atribuciones. Pero para algunos, como yo, es pura agua. Como el agua, las emociones se encuentran ocultas bajo el lago del inconsciente, es la sombra que sale en los momentos menos pensados, así que también sale a flote durante el trabajo mágico. Es aquí donde se hace presente el trabajo previo del practicante, principalmente si se ha trabajado con ejercicios energéticos y con meditación.

Algunos de mis alumnos han referido que los ejercicios que les propongo como parte de su entrenamiento les mueven emociones. La energía se mueve a través del pensamiento y la emoción, siendo la emoción una parte muy importante de todo lo que hacemos. Incluso la persona más fría y mental del mundo tiene una parte emocional muy fuerte, tiene inseguridades y tiene miedos. Todos tenemos esqueletos en el armario y todos tenemos problemas sin resolver. Es aquí donde Osar toma su importancia: se trata de mantener esa Voluntad del Querer por encima de todos esqueletos escondidos, esos miedos e inseguridades.

Recuerdo que cuando empezaba a practicar magia me daba la sensación de que me observaban desde fuera del círculo y eso me daba mucho miedo, me causaba inseguridad. La sensación de estar haciendo algo “prohibido” por la religión de la que salía, la sensación de que mi familia no iba a aprobar mi nuevo camino espiritual, o la emoción de estar moviendo energías con respecto a las que me sentía pequeña e insignificante, resultaban sencillamente abrumadoras. Pero osé continuar y osé vencer esos miedos. No fue un trabajo de un día ni de dos, consistió en mucho tiempo de trabajo emocional intenso, de meditación, de ejercicios energéticos, y de saberme entera y lo suficientemente preparada como para vencer todos esos miedos de cara a continuar mi trabajo energético y mágico, a pesar de todo mi propio bagaje psico-emocional.

La mente humana tiende a divagar, también durante la magia. La falta de concentración a la hora de mantener la corriente energética enfocada en un solo objetivo, debido a distracciones, miedos, emociones de diferente tipo, etc, encuentra un paliativo en la práctica regular de la meditación, cuyos resultados se muestran con claridad en mitad del acto mágico. Con nuestras emociones más claras, sabiendo qué es lo que sentimos, podemos ponerle “nombre” a esa emoción y aceptarla. Osar entender nuestras propias emociones forma parte del trabajo que se realiza en los ejercicios de inteligencia emocional. Este tipo de inteligencia, a la cual no se le ha dado la importancia que merece hasta hace relativamente poco, nos ayuda a vencer esos obstáculos emocionales que obstruyen no sólo el trabajo mágico, sino que también previenen que tengamos el control total sobre nuestras elecciones. ¿Cuántas veces hemos sentido que estamos viviendo por los demás y no por nosotros? ¿Cuántas veces hemos actuado guiados por el miedo? Osar se relaciona directamente con esas elecciones, nos ayuda a darnos cuenta de si trabajamos mágicamente de acuerdo con esa Voluntad superior que hemos visto con Querer, nos ayuda a discernir entre lo que es Voluntad y lo que es emoción pasajera. Nos ayuda a fluir.

Es por todo esto que recomiendo un trabajo emocional serio para todos los practicantes de magia. Sea mediante la técnica que sea, da igual, lo importante es trabajar. Tristemente, todos los días me doy cuenta de que nos dejamos llevar por nuestras emociones ocultas, a las que tenemos miedo de mirar cara a cara, para no tomar las decisiones que debemos tomar y centrarnos en lo que nos debemos centrar, que es lo que realmente Queremos (el segundo pilar). Se nos ha enseñado que Querer es Poder, y es cierto, pero muchas veces nos ponemos excusas basadas en inseguridades para no lograr ese Poder que queremos, que en realidad, es el control sobre nuestra propia vida. Nos tomamos las cosas de forma personal, nos frustramos o adoptamos la actitud de “ahora me enfado y no respiro”. También yo hago eso. El ejercicio es darse cuenta de por qué se hace así, de cuál es la emoción que en realidad subyace. Es un arte muy difícil que nunca se deja de aprender, pero el ejercicio de la Osadía de mirarnos cara a cara creo que merece totalmente la pena.

Somos un 70% agua, aunque no lo parezca. De igual forma, somos principalmente emociones escondidas, aunque no lo parezca. Está en nuestra mano trabajar en ellas, y éste se perfila como un ejercicio básico de auto-conocimiento necesario para la práctica de la Magia.

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