incienso

Incienso de Ishtar

Ishtar es la Diosa del amor y la fertilidad babilónica. No se la puede considerar una Diosa Madre como tal, ya que su carácter es más similar a la de su equivalente griego, Afrodita: es una diosa de la sensualidad, de los placeres carnales y de la guerra, aspecto que parece estar muy ligado al sexo en la cultura de la que es originaria.

Esta Diosa tenía una importancia capital en Babilonia, existiendo una puerta en dicha ciudad, la “Puerta de Ishtar”, que se consideraba una de las puertas más hermosas e imponentes de las que permitían el acceso a la antigua ciudad. Una réplica de la misma existe en el Museo de Pérgamo de Berlín (Alemania).

Si quieres rendir culto a Ishtar de alguna forma (mediante un ritual, por ejemplo) puedes utilizar un incienso como el que aquí te proponemos.

Ingredientes:

Una parte de canela (es un afrodisíaco potente, que va con el carácter sexual de la Diosa).

Dos partes de corteza de sauce (árbol sagrado para Ishtar: puede ser tanto sauce blanco – salix alba, como sauce llorón – salix babylonica, aunque este último es la opción que puede resultar más reconocible y acorde con el culto a la Diosa).

Una parte de goma arábiga (se extrae de la acacia, una planta sagrada para esta Diosa).

Una parte de frutos de Anís Estrellado (las semillas son similares al símbolo de la Diosa: la estrella).

Un poco de pimienta.

Unas gotas de aceite de sándalo como aglomerante.

Una piedra cargada de Lapislázuli (símbolo de la Diosa).

Preparación

Cargamos el Lapislázuli de nuestra forma favorita.

En un mortero, reducimos a polvo la goma arábiga si la hemos comprado en resina. Si la hemos comprado líquida, lo más inteligente es reservarla para el penúltimo paso.

Agregamos la canela (mejor si la adquirimos en polvo, la canela en rama es horrible para moler), el anís estrellado, la corteza de sauce y la pimienta. Lo mezclamos y molemos todo con cuidado, concentrándonos en la finalidad del incienso. Añadimos en este momento la goma arábiga si es líquida, y finalmente las gotas de aceite esencial de sándalo. La mezcla resultante estará mojada por el aceite, pero esto hará que la resina de la goma arábiga reaccione, “absorbiendo” el líquido al cabo del tiempo.

Con todos los ingredientes ya juntos en el mortero, visualizamos que éstos se llenan de luz amarillenta-blanca, y que esta luz se lleva las impurezas de las plantas mediante un rayo que baja hacia el suelo. Cuando la luz que estemos visualizando esté totalmente blanca, sabremos que el incienso ha quedado purificado. Después, visualizamos una luz blanquiazul que va desde la tierra hacia el incienso como un rayo de luz, y decimos algo como:

“Yo te consagrado para el fin al que has de servir,

rendir culto a Ishtar, Inanna, Astarté, Tanit,

estrella del alba, reina de los Dioses,

lucero de la tarde, hija del cielo.

Que así sea”.

Guardamos nuestro incienso en un recipiente junto a la piedra de Lapislázuli que hemos cargado. Antes de quemar el incienso en ritual, sacaremos la piedra para no dañarla.

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