hechizos de amor

Hechizos de amor (y 2): consideraciones prácticas

dscn4534a En el artículo que precede a éste, titulado “De la naturaleza del amor y otras hierbas“, comenté por qué los wiccanos somos, normalmente, muy reacios a dar fórmulas para atraer el amor. Después de la introducción teórica con ese artículo, me gustaría ir a lo práctico en éste. Como siempre me gusta ilustrar las cosas con anécdotas, os contaré una a colación del tema: cuando tenía 15 años hice un hechizo de amor para encontrar a alguien (cosas de la edad). No era wiccana entonces aunque estaba muy en contacto con la magia, y las reglas me daban un poco igual, así que me lancé, probablemente con un hechizo de la revista Super Pop o algo así. Me imaginé a mi amor ideal, planté mi deseo lo mejor que pude y me olvidé de lo que había hecho, esperando a que sucediera. A los pocos días conocí a alguien y me enamoré. Él no se enamoró de mí y por eso fue muy doloroso. El amor llegó, por vía natural y normal, un año más tarde.

Aprendí varias cosas de aquella experiencia, además de las que he vivido practicando magia:

1) Me sentía sola y por tanto desesperada. La desesperación en magia no es buena consejera. En realidad, ningún sentimiento muy “extremo” lo es, te puede distraer y puede acabar saliendo mal como fue mi caso. Si quieres saber más, hablé de esto en la parte de “Osar” del especial que escribí hace unos meses sobre la pirámide de los brujos.

2) Hay que ser muy específico cuando se pide un deseo. El Universo puede ser insufriblemente literal. No exagero.

3) Cuanto más puedas conseguir por medios normales y no-mágicos, mejor. La magia mueve energías muy fuertes, y lo que inicias con magia, sólo se mantiene mediante magia. Esto quiere decir que una relación conseguida mediante vías normales (chico/a conoce chico/a, chico/a y chica/a se gustan, chico/a y chico/a empiezan a salir, etc) se desarrollará normalmente, pero si metemos la magia tenemos ahí otro factor a controlar, ya no sólo la relación sino la cantidad de energía, consciente e inconsciente, que le metamos a esas entidades o elementos a los que hayamos utilizado para interceder por nosotros.

4) Si vamos a invocar a entidades para pedirles “Amor”, es importante estar seguros de qué entidades para qué tipo de amor. Mi opinión es que mejor no involucrar a divinidades en esto, porque su concepto de “Amor” puede ser diferente al que nosotros tenemos. Es siempre mejor confiar en nuestra energía personal: cada uno es una manifestación perfecta de y está conectado con la Divinidad. Ahora bien, si lo queréis hacer con ayuda divina, tan sólo pensad bien en las atribuciones del Dios o la Diosa: pedirle ayuda para un matrimonio a Afrodita es como pedir una botella de gas butano en una panadería. Ella os dará amantes y belleza y muchas cosas bonitas, pero su concepto de relación estable es, cuanto menos, curioso. Por eso, pensad las cosas muy muy bien.

5) Estás completo en ti mismo. ¿Realmente necesitas a alguien tan desesperadamente? Piénsalo dos veces. O tres. O cuarenta.

Una vez dicho esto, os doy algunas correspondencias que creo que pueden ser interesantes para este tipo de hechizos. No se van a dar instrucciones para hacer amarres, sólo echaros una mano para encontrar a alguien, si realmente es lo que necesitáis.

– Colores: Rojo (pasión) y rosa (romance, cariño). Otros colores interesantes pueden ser el verde (prosperidad material y crecimiento) y el amarillo (alegría, sentido del humor).

– Magia recomendada: Magia del fuego para la manifestación de nuestro deseo. El fuego es un potente transmutador. También se puede utilizar magia de los cordones (parecido a la escalera de la bruja).

– Método: Velas inscritas con punzón o manifestación de deseos en un papel.

– Aceites esenciales y aromas: Vainilla, rosa, jazmín, azahar (matrimonio).

Ejemplo de hechizo sencillo número 1. Magia con velas.

Necesitarás:

– Una vela roja (si quieres pasión) o una vela rosa (si quieres amor romántico). Puedes usar ambas si lo deseas para una combinación de los dos factores. Hay gente que se fabrica velas de los dos colores también. Cualquier vela más o menos alargadita de esos colores es suficiente, no hay que gastarse una fortuna en velas con forma de pene o vagina, ni de señor ni de señora, ni de amantes entrelazados, ni nada.

– Un papel.

– Algo con lo que escribir.

– Luna Creciente o Llena.

– Un recipiente a prueba de fuego donde dejar el papel quemándose.

Piensa bien qué es lo que quieres pedir. Es importante que elijas el tipo de amor que quieres atraer: una aventura, una relación estable, un compañero cariñoso… y especifica muy bien qué te gustaría encontrar. Imagina a tu amante ideal. No lo dibujes, deja que sean conceptos y no dibujos los que guíen tu mente. Apunta todas esas características en un papel. Sé muy específico, pon también que quieres que sea humano (¡no es broma!) y el sexo de tu gusto. Escribe también que quieres ser correspondido/a.

En las velas puedes inscribir con un punzón algo que te represente. Se las vamos a ofrecer como regalo a tu Yo Superior (tu conexión con la Divinidad) para que te ayude, así que debe ser algo muy personal tuyo y muy profundo: un símbolo, tu signo del Zodíaco, tu nombre completo, etc, son cosas que te pueden servir. Mientras lo haces, piensa con cariño en esa ofrenda de velas que vas a hacer, en la ayuda que vas a pedir a la parte más sagrada de ti mismo/a. Puedes ungir con un aceite esencial como los que he puesto arriba tus velas, del centro hacia los extremos, pero esto no es obligatorio. Si lo haces, hazlo con cariño, con amor. Es esencial poner amor en lo que hagas. Coloca las velas más o menos cerca.

Enciende las velas y concéntrate en el papel en el que has descrito a tu amor ideal, a esa persona a la que quieres encontrar. Mira lo que has puesto, reconoce que te amas a ti mismo/a, que estás completo/a en ti mismo/a, agradece tu propio amor hacia ti y sé consciente de que, gracias a eso, puedes dar amor a otra persona. Afirma:

“Estoy listo/a para encontrar este amor”.

Coge el papel y quémalo en la llama de las velas. Di algo como:

“Oh Yo Superior, conexión sagrada con la Divinidad. Tú que siempre me guías, haz posible este amor que quiero dar. Haz posible que este encuentro se produzca, libre de todo daño para los demás, para que surja el amor. Así como arde este fuego, que se manifieste mi deseo”.

Concéntrate en el papel que se quema. Mientras se va quemando, vas manifestando tu deseo. Si hace falta ponerlo más tiempo en la llama, hazlo con total tranquilidad. Cuando se haya quemado completamente, agradece a tu Yo Superior:

“Gracias, Yo Superior, por tu guía y cariño. Tú que eres yo, yo que soy tú, y gracias a ti soy Divinidad. Acepta estas velas con todo mi amor para ti, para que sigas ayudándome y guiándome en mi camino.”

Deja que las velas se consuman. Deja que las cenizas se las lleve el viento. Recuerda desechar las velas de la forma más ecológica posible.

Olvídate del hechizo en cuanto hayas recogido los restos del ritual, vive tu vida normal sin pensar en lo que has realizado.

Ejemplo de hechizo sencillo número 2. Magia con cuerdas.

Necesitarás:

– Luna Creciente o Llena

– Un cordón rojo, rosa, o ambos, uno de cada color.

– Velas del color que gustes, para darte energía extra y ofrendar, como en el caso anterior. Mejor si son de un color asociado al amor, pero si no tienes pueden ser blancas.

– Papel y lápiz.

Como en el caso anterior, apunta las características de tu amado/a ideal. Concéntrate en ellas. Enciende la vela o las velas. Puedes empezar diciendo algo como:

“Yo te invoco, mi querido Yo Superior, para que me ayudes y me guíes en este hechizo de amor”.

Lee todas las características de tu amor ideal. Toma en tus manos los cordones o el cordón, y realiza un primer nudo en la parte exterior del cordón, mientras dices algo como:

“Por el primer nudo, yo lanzo al Universo mi deseo.”

Vuelve a leerlo todo, bien concentrado/a, y realiza un segundo nudo junto al anterior mientras dices:

“Por el segundo nudo, yo soy consciente de mi deseo.”

Vuelve a leer el papel con las características de tu amor, y realiza un tercer nudo:

“Por el tercer nudo, afirmo mi Voluntad.”

Vuelve a leer el papel, concéntrate bien. Realiza el cuarto nudo:

“Por el cuarto nudo, me atrevo a reclamar lo que es mío.”

Vuelve a leer el papel, bien concentrado, y realiza el quinto:

“Por el quinto nudo, atraigo hacia la realidad mi Voluntad.”

Y léelo una sexta vez, para finalizar afirmando:

“Por el sexto nudo, sin dañar a nadie, mi Voluntad es manifestada. ¡Así sea!”

Deja la vela como ofrenda a tu Yo Superior, que estará actuando para manifestar tu Voluntad. La magia con nudos es muy popular pero en este caso hemos elegido seis nudos, ya que este número está asociado al amor.

Recuerda: 

Todo esto se realiza sin dañar a nadie.

Piénsalo bien antes de realizar hechizos de amor, hazlos sólo si consideras que necesitas ayuda extra.

No vale hacer esto para olvidar otros amores. Un clavo no saca otro clavo, por mucho que diga el refranero popular.

Realiza tus hechizos en la intimidad y sin distracciones. ¡Apaga el teléfono móvil!

Esto no sirve para hacer amarres. En Wicca no se hacen amarres. Está feo.

Hechizos de amor (1) : de la naturaleza del amor y otras hierbas

Tendría 20 descargaaños, y salía con un chico guapo guapísimo, que tenía una hermana igualmente guapa guapísima y que hacía meditación budista. Estábamos un día enfrascadas en una conversación de ésas profundas que sólo se dan de forma casual, cuando me explicó que a ella le estaban enseñando en sus clases de meditación que el amor que vemos ahora en canciones y en mensajes con los que nos bombardean no es realmente amor sino posesión. Estaba de moda una canción de Amaral, “Sin ti no soy nada”, y ella comentaba que la verdadera naturaleza del amor, de acuerdo con sus maestros de meditación budista, era la de la libertad y la de sentirse completo en sí mismo, algo muy alejado del concepto de la canción cantada por Eva Amaral en aquel entonces. Pasaron los años, aquella relación con el chico guapo guapísimo se acabó, y acabé envuelta en una relación con un individuo de tendencias materialistas, que afirmaba que eso era una tremenda paparruchada porque “Te quiero” implica “Te poseo”. La verdad, no podía sentirme más en desacuerdo. Quizá fue una de las razones por las que salí espantada de aquella relación.

Haciendo un análisis de toda mi vida sentimental y de toda mi ideología, encuentro que aquella diferenciación entre “amor” y “posesión” que hacían los budistas que le daban clase a aquella chica es la que he aspirado a tener toda mi vida. No sé si me marcó o es que siempre fui así de independiente, lo cierto es que no concibo una relación en la que las personas sean propiedad de otra persona. Más bien creo que siempre elegí voluntariamente estar con alguien y, en el momento en el que se asomó un atisbo de posesión que pudiera poner en jaque mi propia libertad, salí volando de la situación. Si lo llevo a cabo con mi pareja, eso él lo dirá, pero no debe estar muy descontento si aún me aguanta tras ocho años juntos y una hija común en camino.

¿Qué dice del amor la Wicca? Nunca oí nada que no fuera “perfecto amor y perfecta confianza”, pero no hay grandes discursos acerca de la naturaleza del amor, y tampoco es que los sacerdotes wiccanos sean mucho de subirse a púlpitos y predicar el amor entre semejantes. Me da la sensación de que la cosa queda en un “vive y deja vivir”, vamos, sé feliz e intenta no estorbar en la felicidad ajena. Creo que por eso me parece tan importante la libertad en líneas generales. Lo que ocurre con la libertad es que requiere de grandes dosis de confianza, porque si no confías no puedes dejar a los demás ser libres y surge esa posesión que a ratos se convierte en enfermiza. Por otra parte, siempre me ha parecido que dejar a los demás ser libres implica la confianza en que sabrán solucionar las consecuencias derivadas de sus actos. En definitiva, para mí el amor se cimenta en esa confianza y en esa libertad que les damos a los demás y a nosotros mismos para ser y llevar a cabo esa Voluntad por la que estamos en esta existencia. Así como llegar a ese propósito en la vida que tanto nos esforzamos por conseguir.

Como wiccana, para mí el amor se da en libertad y entre iguales. Como en el ámbito del aprendizaje, creo que no puede haber amor si la relación genera estrés o coacción en alguna de las personas que la integran. El amor, a múltiples niveles (no sólo el amor por una pareja) me ha enseñado muchas cosas de los demás en las que me he podido ver reflejada yo misma. Pero siempre con la distancia suficiente como para darme cuenta de que la persona es un ente independiente, una persona completa igual que lo soy yo. ¿Por qué buscar el amor, entonces? Para aprender más sobre nosotros, para caminar junto a alguien, pero no para “tener” o “poseer” a nadie. Las personas no son objetos. Las personas tienen su propia voluntad, sus propios proyectos y necesitan su espacio.

Es por ello que soy tan reacia a dar filtros y hechizos de amor, a realizar amarres y demás, tema al que me gustaría aludir en la siguiente ocasión, y por lo que creo que muchas personas, también wiccanas, se sienten tan reticentes a tratar este tema en las discusiones al respecto. Es cierto que a veces nos dicen eso de “hay que ver, un bruja que no quiere dar lecciones sobre cómo atraer otras personas a las vidas de los demás”. Pues es cierto, y no porque los hechizos no funcionen, que funcionan, sino porque existe una base moral en la Wicca que nos hace pensar en que el amor, como todo, se crea en libertad. Y la magia, en determinados contextos, no deja de ser una forma de coacción. Si se quiere amor en la vida, hay muchas formas de conseguirlo, y no será la primera vez que alguien pide amor y los dioses le ponen en su camino un dulce y simpático perrito.

En el próximo artículo daré algunas pinceladas sobre los hechizos de amor en sí, cómo funcionan y algunas recomendaciones.

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