elecciones

La política y el estatus de religión en EEUU

La semana pasada, tras lo acontecido en las elecciones norteamericanas, me estuvieron llegando notificaciones de mi Tradición al respecto de su estatus de religión reconocida y de su exención de impuestos en EEUU. No una ni dos, sino varias y por diferentes medios, ya que el mensaje era muy importante y se necesitaba que calara en todos los miembros de la Tradición. El comunicado oficial transmitido por las Cabezas de la Tradición ha sido que por favor todo el clero correlliano nos abstengamos de hacer comentarios al respecto de las elecciones y su resultado, porque podíamos perder la exención de impuestos (para ellos conocida como la 501c3) que el Estado norteamericano otorga a las religiones constituidas legalmente.

Por tanto, hoy yo no voy a hablar de las elecciones norteamericanas. ¡Lo siento por quienes lo estabais esperando!

Sin embargo, sí me veo en la obligación de aclarar qué pasa en los EEUU con el hecho de estar constituidos legalmente y amparados por unos derechos, y por qué es tan importante no pronunciarse para los norteamericanos a este respecto, así como las consecuencias que tendría en el caso de que alguien se pronunciara, y que quizá no sean comprendidas del todo para quienes estamos al otro lado del charco y/o pertenecemos a otra cultura que no es la norteamericana. También puede que esto sea útil para quienes pertenecéis a una Tradición o a un grupo constituido legalmente en EEUU o en otro país con legislación similar.

Para los estadounidenses, existe una figura que es la Church (literalmente, Iglesia). No hay que confundir esta figura con la Iglesia Católica (para ellos, la Catholic Church), sino que es el equivalente de lo que en España se conoce como confesión religiosa, esto es, las asociaciones religiosas que conforman el crisol de cultos que tenemos hoy día en cualquier país. Ellos conocen este estatus como 501c3, que es algo así como la sección del reglamento que recoge cuál es el régimen tributario y legal de las organizaciones religiosas y/o caritativas. Como en muchos otros países, las confesiones religiosas en EEUU están todas exentas de pagar impuestos y esto, claro, supone una gran ventaja con respecto a otro tipo de asociaciones. Además de estar reconocidas como religiones en el Estado norteamericano.

Obtener este estatus es muy difícil, hay que trabajarlo muchísimo y, ojo, se puede perder este privilegio con relativa facilidad.

Resulta que, aunque a los que estamos lejos no nos lo parezca, todos los que tenemos por delante el “Rev.” “Lady/Lord” y manifestamos una opinión en las redes sociales, estamos hablando en nombre de la Tradición, queramos o no. Resulta también que aunque nos parezca que lo que ponemos en facebook o twitter o instagram o lo que sea es privado, pues no lo es. Toda red social, aunque esté restringida a unos pocos amigos, es un espacio público. Sí sí, lo has leído bien: lo que pones en tu cuenta de facebook, aunque sólo lo lea tu familia, no es propiedad tuya, sino que se considera público al estar en manos y pertenecer a una compañía que te presta un servicio. Sí sí, también tus fotos en bikini del verano del año pasado en las que sales sacando la lengua. ¡¡Chan chan chaaaaan!! La ley española también recoge este hecho, y es lo que hace posible que el cyberbullying (acoso cibernético) esté tipificado como delito, y de que el delito por injurias y calumnias sea aplicable a las redes sociales, así que no todo es malo, también nos permite protegernos de usuarios malintencionados.

Es decir, que para un españolito de a pie (y digo españolito, pero puede ser cualquier -ito de cualquier paisito) quizá no tenga importancia decir lo que se piensa en facebook de que haya ganado cierto señor en otro país (aunque, repito, tu muro, y el mío, se considera un espacio público, y seguro que después de esto te piensas mejor qué es lo que pones), pero si además se está dentro del ámbito de una Tradición reconocida en EEUU, y se tiene un rango de sacerdote o sacerdotisa de esa confesión religiosa, se puede llegar a implicar que se está vertiendo una opinión política en nombre de toda una Tradición. Si tú eres reconocido sacerdote o miembro de una confesión religiosa, eres públicamente un representante de la misma.

Y claro, para ti puede que no tenga importancia, repito, pero en la mente de un norteamericano esto es mezclar Iglesia con política. Para ellos, esto es como unir la Iglesia con el Estado. Y todos sabemos lo que pasa cuando cualquier Iglesia se une a cualquier Estado: esto es lo que ellos quieren evitar. Por eso, se puede llegar a perder el estatus 501c3, si la organización en cuestión es norteamericana.

Puede que para algunos esto parezca incomprensible, porque somos de fuera, incluso habría voces que me dirían que esto es censura. Lo comprendo, pero también hay que pensar que cada país y cada cultura tienen sus cosas. Ésta es la manera de verlo del Estado norteamericano. Tienen sus leyes federales y, por supuesto, los de fuera no podemos ir allí a decir que las leyes están equivocadas. Para eso, mejor vayamos a nuestros respectivos parlamentos/congresos para decir cuáles de nuestras propias leyes lo están. Mientras tanto, el llamado ha sido muy claro: vamos a ser solidarios con nuestros compañeros americanos y vamos a no meter la pata diciendo qué nos parece el resultado de las elecciones, porque las consecuencias de esto pueden ser mucho más grandes de lo que creemos.

Esto, que lo sepáis, es aplicable a toda church norteamericana a la que se pertenezca, no sólo a la Tradición correlliana. Si estáis reconocidos por alguna confesión religiosa en el extranjero, fijaos bien en la legislación religiosa o tributaria al respecto de esta cuestión. Porque, creedme, la gente no quiere perder la posición como confesión religiosa reconocida por su país: antes dirán que no tienen nada que ver contigo y puede que pierdas tu condición de sacerdote o sacerdotisa. Piensa también muy bien qué es lo que pones en las redes, porque ya lo sabes, y no quiero sonar paranoica, pero el Gran Hermano nos vigila.

cartelsonria

Elecciones de brujo/a

Conste que no estoy hablando de ningún partido político. :P

A finales de 2013 tuve un “momento oh my God”. Suelo llamar así a las conclusiones que de pronto marcan o cambian tu vida, porque te das cuenta de algo, ves algo que de repente te lleva a un cambio, pues acaba desembocando en un cambio de hábitos o de estilo de vida. Este cambio no tuvo que ver con mis creencias, así que, a riesgo de spoilearos el final, me gustaría tranquilizaros: sigo siendo correlliana.

El caso es que tuve el placer de toparme con una mujer cuyo lema es “no más excusas”. Una mujer que no cree en la perfección pero que cree en hacer las cosas con el corazón, intentando llegar a sus metas con tesón y honestidad. ¡Justo lo que a mí me gusta de una persona! Lo llamativo de su aproximación, al menos para mí, era que ella no se conforma con soñar, ella se pone a trabajar muy duro en lo que quiere. Justo como me gusta a mí. Pero lo cierto es que, haciendo examen interior, me di cuenta de que yo me había pasado los últimos meses soñando sin trabajar realmente en mi vida, en mis ideas y en mis proyectos. Desde hacía un par de meses tenía mucho en la boca el dicho ése, “de desagradecidos está el mundo lleno”, y sin embargo yo era la primera desagradecida para conmigo misma. Parece una estupidez estando en un camino espiritual que, precisamente, ¡trata sobre agradecer lo que se tiene! Digamos que mis Manolo Blahnik espirituales, aquellos zapatos de diseño a los que hacía referencia hace unos meses en otra entrada, se habían ensuciado por h o por b, pero en lugar de limpiarlos no hacía más que quejarme de que estaban sucios.

Y así llegó mi momento “Oh my God”. Me dije a mí misma que esa nueva mujer que había entrado en mi vida tenía toda la razón. Y que es más, menuda mierda (con perdón) de bruja era si no era capaz de cambiar mi vida y si me pasaba el día quejándome. Había que cambiar el chip de nuevo, como ya lo había hecho con anterioridad: desembarrar mis zapatos de diseño (y aún así cómodos) con los que ando mi caminito, y de paso, obtener lo que me dé la gana y más en esta vida.

Me puse a trabajar en ello, que además me gusta mucho eso de ponerme manos a la obra, y cuál fue mi sorpresa al llegar a todavía más (si cabe) conclusiones y “Momentos Oh My God”. Creo que cuando te pones a trabajar en ti mismo en serio, aunque cuesta porque crear un hábito es difícil por muy saludable que sea (y desde aquí saludo a todos los que después de las fiestas se han apuntado a hacer ejercicio), llegas a grandes conclusiones sin comerlo ni beberlo. Y así, en mitad de mis momentos diarios de agradecimiento, me di cuenta de la cantidad de abundancia que hay en mi vida. ¡No sólo en la mía, en la de todos! La gran abundancia de elecciones, de vías, de posibilidades, de potencial, de creatividad, ¡de maravilla! La diversidad de la que se habla cuando se dice eso de que la Divinidad se regocija en lo diferente, pues también creo que se regocija en la gran cantidad de cosas de las que somos capaces si nos atrevemos. Lo que pasa es que a veces con tanta posibilidad nos sentimos como un sábado por la tarde en el Carrefour después del día de cobro: todo es muy grande, hay muchas cosas y mucha gente, y al final acabamos mareados y abrumados por la inmensidad y la oferta que se abre ante nosotros. Como cuando intentamos centrarnos en buscar el precio marcado para la mayonesa de una marca concreta entre conductores de carritos kamikaze, música de villancicos, luces de colores, y una voz estridente que suena por el altavoz al mítico grito de “Señorita Carmen acuda a caja central”.

Llegados a ese punto, mi reflexión final, lo que extraigo de este hilo argumental en el que una cosa lleva a la otra, es que siempre hay elección. Aunque parezca que la vida es una porquería porque tu vecino de arriba escupe las cáscaras de las pipas en tu balcón. Siempre tienes una elección y eso es lo que he recordado en estos días. Y echando la vista atrás, me doy cuenta de que siempre tuve elección, no ya ahora, siempre. Es más, hay cantidad de elecciones posibles y de formas de hacer las cosas. Hace unos años abandoné una relación sentimental que me desgastó tremendamente a nivel emocional, mientras me encontraba en una situación en la que parecía que no tenía elección. Y aun así la tuve. Creo que podría haber hecho las cosas de otra manera, más fácilmente, pero no me quejo porque al final conseguí salir de esa situación. Con esta situación económica parece que no tenemos elección, parece que las cosas están paradas y no se mueven, pero sí se tienen, siempre hay, no hay excusa para no seguir adelante y ser quienes queremos ser.

Creo que esa capacidad de tomar las elecciones y las preferencias como una forma de crecer como personas, de transmutar el ser, es lo que nos define como brujos. No tanto los hechizos o la magia para cambiar las cosas de fuera, sino la magia necesaria para cambiar las cosas que tenemos dentro. Conectar con nuestra realidad interior y transmutarla para hacer de nosotros lo que queremos y así cambiar nuestra realidad a nivel profundo, de forma que podamos aprovechar al máximo esta existencia que nos ha tocado vivir y que, desde luego, nos merecemos vivir felizmente. O eso es lo que yo extraigo…

Mi último libro publicado

¡Síguenos en Twitter!

Entradas por categoría

Entradas por fecha

Ouróboros, Webring pagano

Miembro de PFI España