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Las creencias de la Wicca

La Wicca es una religión sencilla y de creencias fáciles de entender. Además, permite gran libertad a sus creyentes, más allá de los aspectos básicos, si bien en éstos no suele admitir cambios ni mezclas. En este artículo pasamos a desgranar brevemente las creencias básicas de esta religión.

En primer lugar, la Wicca tiene la creencia en un ser superior. En nuestro caso, son dos: la Diosa y el Dios, femenino y masculino, espiritual y físico respectivamente. En las diferentes tradiciones de Wicca, los dioses reciben nombres diferentes y pueden llegar a ser entidades distintas, aunque esto se suele considerar secreto, ya que el nombre es poder. Además, dentro de cada una de las dos deidades, el creyente puede elegir un dios o diosa, que viene a ser una advocación del aspecto más global y que le permite acceder a ese arquetipo en particular. Algunos wiccanos, además, contemplan que los mismos Dios y Diosa son dos caras de la misma unidad, esto es, de una deidad primordial. Nosotros, igual que toda la existencia, formamos parte de la Deidad y por tanto estamos conectados con todo lo que existe.

En segundo lugar, la Wicca tiene un concepto del más allá. Se le puede llamar “Otro mundo” o “Summerland”, y es un lugar espiritual donde van a reposar las almas antes de volver a encarnarse. La Wicca cree en la evolución y el aprendizaje del alma, en que se pueden recordar sucesos, experiencias y lugares de vidas pasadas, y en que, paralelamente a la física, existen otras dimensiones donde existen entes que nos pueden guiar o ayudar en nuestro periplo por la vida.

Después tenemos el concepto moral de la Wicca. Básicamente se cimenta en dos bases: la primera es que todo lo que hacemos tiene consecuencias y además, al estar todo conectado, nos pueden venir en el transcurso de esta vida o de siguientes vidas. La segunda es que, para evitar males mayores pero vivir nuestra vida plenamente, podemos hacer lo que queramos mientras no hagamos daño a nadie. La Wicca no cree que sea el único ni más válido camino espiritual, sino uno de tantos.

La Wicca cree en la magia. Considera que el mundo se puede cambiar mediante el pensamiento y la emoción. También considera que la palabra está ligada al pensamiento, ya que ambos son procesos que no se pueden separar, y, por tanto, la palabra es poder.

Finalmente, y no menos importante, los wiccanos siguen los ciclos naturales para armonizarse con la existencia. Por tanto, celebran los ciclos de la luna en los denominados esbat, y los solares en los denominados sabbats. Estos ritos, junto con los ritos de paso, son de carácter social y se suelen celebrar en el seno de una comunidad, si bien hay wiccanos solitarios que prefieren hacerlos por su cuenta.

Para finalizar, apuntar que existen muchas creencias que son compatibles con ésta, pero que no forman parte de las bases de la Wicca. Por ejemplo, un practicante puede creer en los extraterrestres, aunque no necesariamente todos los wiccanos tengan que creer en éstos; o también puede utilizar una terminología dada y ajena a la Wicca, pero eso no significa que todos los wiccanos tengan que usarla también (como aquellos wiccanos que llaman ángeles o maestros ascendidos a los guardianes). Hay wiccanos que encuentran fuentes de referencia en el Hermetismo o en la Teosofía, pero esto no significa que todos los wiccanos tengan que creer y aceptar los preceptos de dichas corrientes. Ante todo, ésta es una religión que admite mucha libertad, siempre y cuando se sepa que cada uno puede tener una orientación ideológica de acuerdo con la tradición que siga y/o su formación.

Definiendo la Wicca por lo que es

El otro día me preguntaba un conocido, muy interesado, en qué consistía mi religión. Me sorprendí a mí misma dudando al principio sobre cómo empezar a comentarle de qué se trataba, pero finalmente terminé definiéndola por lo que realmente es. Sin embargo, mi duda inicial viene de que siempre se tiene la tentación de definir la Wicca por lo que NO es, y esto es porque lo hemos estado leyendo en tantos sitios que al final, de haberlo visto tantas veces y haberlo repetido hasta la saciedad como un mantra, acabas memorizando una serie de “noes” de la Wicca que son a todas luces negativos para nuestra creencia en general. Definiendo los “noes” estamos, en realidad, definiéndonos a nosotros mismos en comparación con otras creencias que nos son ajenas pero que resultan centrales a la hora de hacernos entender por los no Wiccanos.

¿Por qué se define la Wicca en negativo y no en positivo? Principalmente porque la mayoría de los Wiccanos vienen de otra religión en la que se han criado, de la que han obtenido una serie de preceptos morales, y de la que han acabado desertando. Al final, el proceso de inculturación de esa primera religión cala tan profundamente en el individuo (especialmente si se trata de una formación religiosa llevada a cabo cuando se es muy pequeño) que necesita de esos valores incluso para definir cuál es su postura religiosa cuando llega a la madurez. También se trata de un acto de rebeldía en muchos casos. El pensamiento negativo se acrecenta aún más cuando son los propios autores famosos los que acuñan ese mantra de “La Wicca no es Satanismo”, “La Wicca no se basa en ningún libro”, “La Wicca no ve el cuerpo como algo sucio”, mensaje que incluso he llegado a escuchar y leer en publicaciones muy recientes de eminentes Wiccanos que hacen una labor estupenda dando a conocer nuestra religión pero que siguen utilizando este discurso que conduce al rechazo sólamente por cómo está planteado. Cuál es mi sorpresa al encontrar hoy un texto en el que se explica esta tendencia y en la que realmente se explica la Wicca por lo que es, como hace varios años que llevo haciendo con mis propios conocidos y amigos cuando les hablo de mi religión.

¿Cómo definir la Wicca en positivo?

Por ejemplo, definiendo los puntos clave de la siguiente forma:

– La Wicca es una religión politeísta, que se basa en el culto al Dios y a la Diosa, normalmente expresiones de lo material y lo espiritual respectivamente. Asimismo, dichas deidades son parte de nosotros mismos y de lo que nos rodea, por tanto tanto nosotros como el mundo somos considerados sagrados en tanto que somos expresiones de lo Divino.

– La base moral de la Wicca es la Rede: “Haz lo que quieras, a nadie dañes”, que implica un respeto máximo por el libre albedrío del practicante, pero que a su vez implica un respeto por el mundo que nos rodea, incluyendo a los individuos. Es un corolario que invita a la reflexión antes de realizar cualquier acción o tomar decisiones, y que llama a la no intervención en cuestión de decisiones o vidas ajenas.

– El complemento de esta ley moral es la famosa “Ley del Tres”. Al ser Uno con la Divinidad, el Wiccano tiene una visión holística y sistémica de la existencia, y por tanto cualquier cambio provocado por cualquiera de nosotros afecta a las otras partes de la estructura. Con lo cual es de esperar que los cambios que provocamos en el mundo vuelvan a nosotros en forma de consecuencias. Tradicionalmente, se dice que la Ley del Tres implica que todo lo que hagamos nos volverá multiplicado por tres, si bien no todas las tradiciones Wiccanas lo ven de la misma forma: En algunas se piensa que son tres veces exactas, mientras que otras consideran que el tres es sólo un símbolo que da a entender la multiplicidad de las consecuencias.

– La Wicca busca la unión del individuo con el mundo mediante rituales cíclicos de carácter estacional y lunar, al ser las dos influencias (el sol y la luna) que más cerca se encuentran del mundo en el que vivimos y que marcan las diferentes etapas por las que pasa la vida en el mundo. Asimismo, mediante estos rituales se celebra el ciclo de la vida, del que depende el sistema completo.

– Al tener conexión directa con la Divinidad por formar parte de ella, la Wicca considera que el trato con los Dioses ha de ser personal e interior. Esto permite que exista una comunicación entre el practicante y el sistema que permita cambiar determinadas cosas, siempre y cuando no desestabilice el resto de la estructura (de acuerdo siempre con la Rede). A esta capacidad para cambiar lo que hay a nuestro alrededor mediante rituales o símbolos mediante los cuales conectamos con nuestra Deidad interior para un fin específico la llamamos Magia. Esta práctica comunicativa con lo Divino, casi siempre, contiene materiales de la naturaleza con determinadas características, similares a aquéllo que queremos conseguir, o recrea situaciones para atraer a nuestras vidas aquello que queremos. A este tipo de magia la llamamos “Magia simpática”, y es la que se practica en la Brujería.

– Los Wiccanos son a veces llamados Brujos porque de acuerdo con su creencia pueden realizar brujería, si bien la práctica de ésta es un aspecto secundario de su creencia.

Podría seguir, aunque considero que con esto queda aclarado que se puede hacer perfectamente una definición positiva de nuestras creencias, sin tener que recurrir al “La Wicca no es tal” que tan de moda está desde hace unos años. También creo que muchos pueden no estar de acuerdo con la definición que doy de algunos conceptos, y lo asumo. Pero sobre todo pienso que acabo de demostrar que la negatividad en nuestra creencia debe quedar atrás y que se puede quedar atrás perfectamente, y que si aspiramos a ser reconocidos y conocidos como una religión debemos empezar a adoptar este pensamiento positivo y sobre todo empezar a aceptarnos a nosotros mismos.

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