boda

Handfasting (1)

Hoy vamos a hablar de las bodas wiccanas.

Hace unos días contactó conmigo un desconocido para pedirme que oficiara su boda. Creo que la idea del handfasting de esta persona se corresponde en gran medida con la idea general que se tiene del handfasting en el resto de la sociedad: Al tratarse de un matrimonio no civil ni católico, y al estar cimentado en el amor (y por tanto ser válido en tanto que el amor dure) se ve como un matrimonio simbólico más que como lo que es en realidad, una unión verdadera. El handfasting es un rito muy hermoso, pero no es una cosa que haya que tomarse a la ligera. No es un matrimonio simbólico, es la unión de dos personas en un rito religioso. La validez a nivel legal es sólo cuestión de tiempo que la obtengamos.

Sin embargo, que sea un rito religioso no quita que se pueda utilizar para unir a personas no wiccanas mediante el mismo, si bien lo ideal es que ambos sean, al menos, simpatizantes de la Wicca. Es como si decides tener una ceremonia zulú o balinesa: Cuando te casas de alguna de estas formas a lo mejor no eres creyente, pero sientes respeto verdadero y profundo por el rito y por las creencias que lo sustentan. No lo haces porque piensas que al basarse en la duración del amor es una versión descremada de otro tipo de ritos, sino porque verdaderamente quieres estar con esa persona, exactamente igual que harías ante una ceremonia de una religión mayoritaria o civil. En resumidas cuentas, se trata de un rito serio.

Pero ser serio no significa que no pueda ser divertido. Los handfastings suelen ser amenos, dinámicos y, en algunos casos, muy participativos. Un ritual es un acto social, y como tal es necesaria la participación de los amigos y familiares de los contrayentes para que le den a la ceremonia ese toque social y de comunidad que necesita. El reconocimiento del nuevo status de la pareja lo dan los invitados al enlace, testigos de excepción de la ceremonia.

Para la pareja wiccana, en cambio, es un hecho muy natural, que corona el amor que sienten el uno por el otro, y que además da un carácter social al establecimiento de la pareja. Los contrayentes que son creyentes pueden aportar, debido a su conocimiento de la liturgia wiccana, un punto de vista de excepción e ideas para la realización de su boda.

La dificultad de casar a una pareja no wiccana

Las personas que no son wiccanas pero finalmente se deciden por un rito como el nuestro para unirse son bastante difíciles de manejar para un clérigo wiccano por diferentes razones, siendo la más importante de ellas el desconocimiento general de la estructura básica de nuestros rituales. Para estos casos siempre es recomendable explicar con todo lujo de detalles cómo se realiza un ritual wiccano, explicar que los asistentes al enlace pueden tener una parte activa en el mismo, y que quizá sea necesario un ensayo preliminar para asegurarse de que conocen la estructura del ritual, para que no estén pensando en lo que va a pasar, sino que disfruten plenamente del momento.

En segundo lugar, señalar que la relación entre los contrayentes y el oficiante debe ser sincera, clara y sobre todo comunicativa, ya que los no practicantes de Wicca no están obligados a conocer cada detalle de nuestra religión (aunque es aconsejable que sepan bastante, al menos, del rito, lo suficiente como para inferirse que tienen interés verdadero en él). El sacerdote o sacerdotisa debe asegurarse de que ambos se casan con pleno conocimiento de causa de lo que implica una vida en común, y para ello es aconsejable entrevistarse con la pareja con anterioridad, primero para que cada uno de ellos le diga de viva voz que quiere casarse antes de empezar nada, y segundo para diseñar el ritual.

Diseño del ritual

Muchas tradiciones tienen rituales específicos para los handfastings con variantes, pero hay que tener en cuenta lo más importante: los novios. Tanto si ellos conocen como si no los entesijos de los rituales wiccanos, es su boda, por tanto, dentro de lo posible, hay que ceñirse a sus preferencias. Asimismo, antes de diseñar el ritual hay que tener en cuenta varios factores:

– Lugar elegido: Aunque pueda parecer obvio, no es igual una boda oficiada en el aire libre que en un recinto cerrado. Las necesidades ritualísticas podrán variar en función del lugar, la ventilación, la luz, etc. Por ejemplo, los rituales al aire libre suelen permitir mayor movimiento, o incluso un incienso más fuerte o fragante que no podríamos tener en un recinto cerrado por la escasa ventilación.

– Número de invitados. No es lo mismo oficiar para 20 que para 100. Los grupos pequeños son más manejables y permiten mucho más movimiento, pudiéndose incluir una danza dentro del handfasting. Los grupos grandes exigen mayor coordinación y previsión, mientras que los pequeños son más abiertos a improvisación y participación.

– Duración de la ceremonia. Los handfastings suelen ser muy rápidos, pero dependerá de la pareja decidir la duración, ya sea incluyendo la lectura de poemas o composiciones, o si desean que alguien toque algo de música.

En el próximo capítulo, veremos la estructura básica de un ritual de handfasting.

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