Sanación

Iniciativas por el cambio

62279_386728938078542_397464075_nEl otro día, comentando algunos temas por un foro wiccano, surgió el mismo tema del que ya hablé hace unas semanas en el post del Radicalismo Religioso. La verdad, me sentí comprendida al ver que no era la única que notaba una radicalización del ambiente. Cuando escribí mi post sobre radicalismo estaba pensando en las críticas que se vertieron hacia los musulmanes y las que se suelen hacer hacia los cristianos por parte de algunos sectores de nuestra comunidad, pero últimamente he visto que ni los wiccanos nos libramos. El problema de las críticas hacia cualquier religión es que se generaliza, y cuando esto sucede se toma la parte por el todo. Me resulta triste que esto se haga, pues la mayor parte de la gente de ese mundo que hay ahí fuera es muy buena, independientemente de su religión. Sólo quieren alimento, un techo y una seguridad, igual que todos nosotros.

La solución, valga la redundancia, es poner soluciones. Creo que una crítica hacia otro grupo no es nada sin a) intentar acercarse a los otros para intentar comprender y b) solucionar uno su propia parte del problema. No podemos obligar a los demás a cambiar, pero podemos cambiar nosotros mismos. Me doy cuenta de que nos retroalimentamos mucho unos a otros y que estas críticas, como ya dije, están siendo generadas por un momento convulso de nuestra Historia, lo cual es comprensible. Pero si yo, tú y él decidimos seguir quejándonos y criticando, ese pensamiento será igual de tóxico y se pegará de la misma forma que una gripe, es más, acabará siendo epidemiológico en nuestros grupos. Sobre todo en una comunidad tan pequeña y tan dominada por el uso masivo de Internet. Yo no quiero ese ambiente para la comunidad en la que me muevo, porque creo que nos merecemos estar sanos. Estamos en caminos espirituales para eso mismo y para crecer como personas. Así que pongamos soluciones, trabajemos todos juntos en esto, de a poquito pero sabiendo hacia dónde vamos. Ya sea con un euro a organizaciones por la paz, el medio ambiente o la caridad (gracias a plataformas como Teaming es bastante sencillo hacer microdonaciones), ya sea difundiendo casos de personas que necesitan ayuda a través de las redes sociales, ya sea mediante el uso de la magia.

Una de esas iniciativas mágicas por el cambio ha venido de la mano de mi amiga Gaia, del coven “El Caldero de Cerridwen“, de la Tradición Greencraft, quien ha tenido la gentileza de organizar unos rituales por el cambio. Ella ha titulado su iniciativa “Ritual de crecimiento de la consciencia” y la primera sesión tendrá lugar el próximo día 20 de febrero de 2015. Su diseño permite que se puedan hacer desde cualquier lugar en el que uno se encuentre, y tiene como objetivo algo que se puede hacer con magia, como es impulsar un cambio de consciencia, primero en nuestra comunidad, luego en el mundo. Se trata de “asumir la responsabilidad de nuestros actos, tratar de hacer las cosas bien y ser mejores con nosotros mis y, por ende, con los demás”, de acuerdo a las instrucciones del rito. El evento, llamado “Creando consciencia y cambio” se encuentra en Facebook en la siguiente dirección: https://www.facebook.com/events/866058106750159/?fref=ts

Otra de las iniciativas por el cambio lleva ya un tiempo siendo publicitada dentro de la Tradición Correlliana. Se trata de la “Guerra espiritual por la paz” que traté brevemente el otro día en Encrucijada Pagana. En una situación tan convulsa como la actual, cualquier intento por mantener una delicada paz es bienvenida. Las oraciones por la paz se están organizando a través de la página web principal de la Tradición, con presencia de multitud de órdenes, Templos y Santuarios por todo el mundo, que cada semana oran por la paz en un sencillo gesto. Podéis ver más información al respecto en la siguiente dirección (en inglés): http://www.correllian.com/Peace.html.

Éstas son las dos iniciativas por el cambio que conozco hasta el momento. Seguro que hay más, porque la gente no siempre publicita mucho las cosas que organiza, pero me consta que este tipo de ritos se están llevando a cabo casi constantemente. Recordemos que las personas aportan con lo que tienen, algunos tienen dinero que donar a organizaciones, otros tienen sus manos para cambiar areneros de gatos en refugios, y otros tienen magia. Cualquier ayuda es bienvenida, cualquier aporte es necesario, cualquier granito de arena puede formar una hermosa playa. La clave está en empezar a poner soluciones y en dejar de quejarnos. Vamos a tratar de cambiar el chip, de ser inclusivos, de trabajar juntos. Sólo así podremos sanarnos a nosotros mismos y al mundo que nos rodea.

Pequeños regalos, pequeños tesoros, pequeños nombres

Hoy estaba leyendo a una conocida en facebook, que estaba comentando cuál es el nombre que le pusieron en su tradición y por qué. Es una persona honesta y, por lo poco que la conozco, me parece íntegra. Su nombre le viene perfecto a como ella es.

A los wiccanos rara vez se nos pone un nombre, sino que nos lo solemos poner nosotros. Mucho se pregunta sobre cómo ponerse un nombre mágico, es un tema que ha hecho correr ríos de tinta y que lleva muchos años siendo discutido. Leer a esta chica esta mañana me ha hecho fijarme en el nombre que me puse, hará unos 11 ó 12 años. Buckland decía que había que hacer un estudio pormenorizado del nombre y la fecha de nacimiento, y yo seguí sus indicaciones para buscar el nombre que le fuera bien a mi aspecto numerológico. Parece muy racional, y hasta cierto punto en aquel momento lo fue, pero hay veces en las que, años después, descubres pequeños guiños de los dioses en cosas que das por sentado, como tu propio nombre, como los nombres de los demás, y hasta en cosas que te parecieron irrelevantes en principio. Es una especie de augurio.

Yo me llamo Tesoro. Es lo que significa Harwe. Si lo tomo con el apellido, sale Tesoro de la Primavera. Un nombre que pensé que sería demasiado fuerte para mí cuando lo tomé, pero con el que me siento cómoda. Mi nombre civil significa Brillante. El de mi marido, Guerrero. El de una de mis mejores amigas, Felicidad. Me he emocionado pensando en la gente tan hermosa de nombres hermosos que me rodea, en los guiños de los dioses en nombres que a veces no nos gustan, en lo mucho que hay de nosotros en un nombre. En la forma que tienen los dioses, nosotros mismos y nuestros padres de recordarnos quiénes somos y que hay un poco de cada una de esas características en todos nosotros.

Mi suegra siempre dice que el nombre impone carácter. Yo no sé si es verdad. Pero sé que si miráramos nuestros nombres con más atención, tanto el que nos hemos puesto nosotros como el que nos pusieron al nacer, nos daremos cuenta de la cantidad de deseos hermosos que implican. Poner un nombre es como pedir un deseo a las hadas madrinas, como cuando las hadas llegan en la Bella Durmiente a otorgarle dones y virtudes a una recién nacida princesa Aurora. Si el nombre que me puse significa Tesoro, creo que es porque no ya la numerología, sino los dioses, o mi propio Yo Superior, decidió que en algún momento debía recordar que lo era. Si mi amiga se llama Felicidad es porque sus padres pidieron un deseo antes de que ella naciera: que fuera feliz y diera esa felicidad a los demás.

Hasta qué punto los demás y nosotros mismos dejamos pequeños regalos en cosas sin aparente importancia. Independientemente de numerologías. Así que, si alguna vez necesitas ponerte un nombre mágico, no escuches a Buckland ni a los que te digan que debes fundamentarte en la numerología. Ante todo, escúchate a ti mismo, tu corazón es el mejor maestro. Piensa en qué legado querrías darte, desde el Yo de ahora al Yo más joven. Imagina que tienes una máquina del tiempo y puedes ir a otro Yo, más inmaduro, más joven, y decirte “éste es mi regalo porque te quiero”. Puede que lo aprecie de primeras, puede que no, pero con el tiempo lo hará. Darse cuenta de lo que encierra un nombre años después es como encontrarte un billete en un bolso viejo justo cuando pensabas que no tenías dinero. Darse cuenta de lo que se tiene, de los dones que nos ha dado el destino, alegra el corazón a cualquiera y nos hace seguir adelante.

Pensemos en las pequeñas cosas, en los que pequeños regalos que nos da la vida. La felicidad está hecha de esas pequeñas cosas a las que no damos importancia. Y todas esas cosas nos ayudan a sanar lo que somos, volviéndonos a enseñar qué es lo que realmente somos.

Buceando en la profundidad del mar

imagesSé que hablo mucho sobre Wicca y poco sobre otras cosas que hago, y creo que ha llegado el momento de ir dedicándole algunas palabras a otras cosas que también me llenan mucho y que forman parte de mi camino espiritual igualmente. Una de esas cosas es el Sacerdocio del Mar.

Corría principios de 2012 y estaba pasando por un momento un poco difícil, cuando conocí a alguien a quien ahora tengo el honor de llamar “amiga”, eso que, si lleváis un tiempo leyéndome, sabéis que me cuesta trabajo porque creo que la amistad es como una florecita que vas regando día tras día. Ella es una mujer muy valiente, muy fuerte, muy bonita. Es importante recalcar esto porque siempre digo que me llevo mejor con los hombres, pero resulta que la vida me ha rodeado de las mujeres más maravillosas del mundo y a veces no me doy cuenta de qué grandiosas señoras son las que me rodean. Así que un día mi amiga y yo fuimos a comer, y entre risas y confesiones me habló de un curso que estaba haciendo: el Sacerdocio del Mar. Precisamente su profesora estaba siendo otra de las grandes señoras de mi vida pagana, Lady Stephanie Neal, la actual Primera Venerable de la Tradición Correlliana, que había abierto el curso de Sacerdocio del Mar a gente de fuera de la Tradición, como es el caso de mi amiga. Me explicó de qué iba y me dijo cómo me podía ayudar igual que la estaba ayudando a ella, y me animé a empezarlo.

Qué se estudie en Sacerdocio del Mar creo que depende mucho del profesor. Mi amiga, de la que hablaba arriba, adaptó el curso al castellano y además le añadió mucho de su propia cosecha. Sé que mi profesora, Lady Stephanie, hizo algo muy psicológico y además muy afín a la Orden de Caminantes de Mundos Correlliana, aunque el curso en sí mismo no es correlliano. Curiosamente, Lady Stephanie había sido iniciada en su Hawaii natal en Sacerdocio del Mar, así que imagino que su maestro o maestra le enseñó algo mucho más afín a la relación que en ese lugar del planeta tienen con el mar. En definitiva, creo que cada uno le pone su propio toque. Yo hasta el momento no he hecho adaptación propia del Sacerdocio del Mar, aunque si lo hiciera creo que, lógicamente, le pondría mis propias pinceladas como es natural.

En mi caso, y como yo estudié con Lady Steff, para mí la experiencia de estudiarlo fue como ella lo concibió: muy psicológico, muy de bucear en las sombras, muy de meditar, y muy afín a los Caminantes de Mundos, donde yo ya estudiaba. Durante el curso ves cosas de ti mismo que no te gustan, sobre todo al principio, porque el mar es una metáfora preciosa del propio subconsciente: cubre la mayor parte del planeta y aun así es el mayor de los desconocidos. La humanidad ha sido capaz de explorar casi todo el Globo, menos los abismos insondables del vasto mar. Creo que a veces se sabe más de una estrella lejana que de una fosa en alguna parte de nuestro Planeta, y encuentro eso bastante irónico. Por todo esto, empecé el curso con muchísima ilusión y ganas, pero poco a poco me fue asustando lo que descubría de mí misma. Y aun estando diseñado para terminarse en un año, pasó más de un año y medio hasta que acabé el curso. Hasta el punto de que, si un mes “holgazaneaba” y no practicaba por esa impresión que me daba bucear en mi propio ser, mi pareja, consciente del tremendo cambio que me estaba conllevando, me daba un toque porque consideraba que estaba siendo muy beneficioso para mí. Así que aprovecho para decirle “gracias, cariño”, porque me animó a hacer algo que luego ha resultado uno de los mayores triunfos personales de mi vida. Realmente el Sacerdocio del Mar ha marcado un antes y un después para mí.

El hecho de que no hable mucho del Sacerdocio del Mar, en comparación con lo que hablo por ejemplo sobre Wicca, es que lo que me llevó a descubrir en mis profundidades más recónditas es muy personal. Me llevó a darme cuenta de por qué reacciono como reacciono, o qué tipo de actitudes propias y ajenas contaminan y enturbian mi “agua personal”. No sólo fue un complemento muy bueno, sino una forma de seguir trabajando en mi propio ser, algo que necesité en aquel momento. Recuerdo que cuando lo empecé acababa de ser iniciada como Suma Sacerdotisa correlliana, y a veces se puede tener la errónea percepción de que ése es el final del camino. Aunque yo nunca pensé así y era consciente de que debía seguir trabajando en mí misma porque el camino vivencial de la Wicca nunca termina (y que yo soy completamente responsable de él), fue una estupenda forma de no perder el ritmo o de no sentir la tentación de “tirarme a la bartola” tras la iniciación en tercer grado. No olvidemos que me llevó nueve años estudiar los tres grados de Wicca Correlliana, y que en aquel momento, llegado el final de la carrera hasta el Sumo Sacerdocio, podría haber considerado que quizás era el momento de descansar de tantas meditaciones y ejercicios energéticos, lo cual me habría podido llevar a una flojera crónica. Y honestamente, la idea de quedarme parada después de un esfuerzo tan grande no me habría hecho gracia.

Hoy día considero que lo que aprendí en Sacerdocio del Mar, bien aplicado, es oro puro. Y también creo que en este curso es aplicable lo que ocurre en muchos otros: si haces los ejercicios prácticos, si meditas, si te lo tomas en serio, es transformador y enriquecedor. Si te limitas a leer la información no sirve para absolutamente nada. Creo que me lo tomé tan en serio como para lograr transformar mis aguas turbulentas en algo más navegables, aunque, como en todo, el trabajo no terminó en julio con la iniciación. Es más, diría que mi trabajo ahora mismo como sacerdotisa del mar es seguir buceando en esas aguas, cada vez más profundamente, para ser consciente de que mi felicidad reside en el conocimiento que tenga de mí misma, por muy oscuro que esté en las profundidades abisales.

Ancestros: sanando las raíces de tu árbol

Hablé ayer ya sobre los Ancestros y sobre Herencias, sobre lo que implican estos momentos de la rueda en los que estamos en el Hemisferio Norte. Hoy me gustaría ahondar un poco más en el tema.

Cuando somos pequeños nos hacen dibujar árboles genealógicos, al menos a mí me los hicieron dibujar en mi colegio. Era un trabajo sobre los genes y sobre lo que portamos. En mi misma clase había una chiquilla que había sido adoptada y se preguntó si el ejercicio era necesario para ella, pues no conoció a sus padres biológicos. La profesora le explicó que no importaba si no conocía a sus padres biológicos: conocía a sus padres adoptivos y, aunque no compartiera su información genética, había muchas otras cosas que sí compartía con ellos, principalmente la herencia cultural y de valores.

No le di más importancia a esto hasta que, como ya relaté ayer, empecé a trabajar con los Ancestros y me di cuenta de la enorme influencia que habían tenido en mi vida personas con las que no compartía carga genética: desde músicos hasta filósofos, pasando por sociólogos e incluso por un hombre que a veces paseaba por mi calle, todas esas personas, hasta cierto punto, son mis Ancestros. Por supuesto, a nivel espiritual también están los Ancestros de mi Tradición, que es la Correlliana. Y finalmente, aunque no menos importante, están mis Ancestros de sangre que, en mi caso me criaron y se hicieron cargo de mi educación además llevar su información genética en mi ADN. Todo eso conforma mi herencia.

Ya decía en mi última reflexión que a veces nos encantan nuestras raíces, pero otras veces llevamos a cuestas cosas que no nos gustan. Mis Ancestros (de sangre) son principalmente celtíberos, tengo también algo de sangre hindú y probablemente descienda de los hunos aunque eso no es seguro. No creáis que me siento muy orgullosa de la belicosidad de mis Antepasados. A veces esa belicosidad estaba justificada, pero otras muchas no. Sé que hemos venido a este mundo a través de la ley del más fuerte y que eso ha hecho que hoy en día el ser humano sea lo que sea, con lo bueno y lo malo, pero así es la naturaleza. No quisiera justificar la violencia, pero veo que al menos en el caso de los humanos gracias a ella se ha llevado a cabo la selección natural. Otra cosa es que ahora lo queramos cambiar, o que prefiramos usar otro tipo de violencia mucho más mental y menos física. Y esto mismo es aplicable a nuestros Ancestros ideológicos/espirituales.

Sea como fuere, estamos aquí porque tenemos raíces en nuestro árbol genealógico. Veo una conexión enorme entre esas raíces que se hunden en la tierra y las raíces que tienen nuestros árboles otoñales. Sin hojas, todo lo que el árbol tiene son tronco y raíces, sacando el alimento principalmente de esas ramificaciones que se hunden en la tierra. Es un momento perfecto para reflexionar cuál es la carga, la herencia que llevamos, y para sanar toda la podredumbre y el moho de las raíces de nuestro árbol, si lo hubiera.

Estos momentos del año me recuerdan también al mito del descenso de Inanna: hay un momento en el que la Diosa decide descender al Inframundo para ganar sabiduría, y allí se encuentra con su hermana Ereshkigal (que en realidad es una versión oscura de ella misma). A través del contacto con la muerte, con lo que ya no está, con sus propias raíces y su parte oscura que viven en el Inframundo, Inanna gana sabiduría y soberanía, alzándose incluso por encima de su consorte Dumuzi quien, por cierto, había intentado suplantarla durante su ausencia y se había entregado a una vida de lujos.

Así pues, conocer dónde hundimos las raíces, ya no genéticas sino culturales, y sanar nuestra relación con ellas, lleva a esa sabiduría. ¿Cómo las sanamos? Existen muchísimas formas de hacerlo, pero a mí me gusta especialmente usar los cuatro elementos para hacerlo. Lo que a continuación explico está basado en un ritual que leí hace muchos años en el libro “El aprendizaje de una maga: los doce cisnes salvajes” de Starhawk y Hilary Valentine. Aunque Starhawk no pertenece a mi Tradición y de hecho ella es la fundadora de Reclaiming, me parece útil la idea que plantea, ya no de reclamar a los Antepasados, sino de sentirse a gusto y sanar nuestra relación con ellos. El ritual no es exactamente como yo lo planteo aquí, pero ésta es mi versión del mismo.

Primero montamos un altar a los Antepasados. Usar la calavera estará bien para algunos, a otros no nos gusta tanto pero bueno, está bien. Hay que poner en el altar representaciones de los cuatro elementos: aire, fuego, agua y tierra. Nos ponemos en actitud de ritual (se puede hacer un círculo si se prefiere), y pensamos en nuestra herencia. Escribamos lo que pensamos de la herencia que portamos: lo que nos gusta, lo que no, las ideas que hemos adquirido debido a nuestra educación en ese grupo en particular, lo que nos duele de nuestra herencia, etc. Si pertenecemos a más de un grupo étnico como es mi caso, adelante, nombremos a todos los grupos étnicos que conozcamos que nos han influenciado, así como de los que portamos carga genética si los conocemos.

A continuación, afirmamos de dónde venimos, de dónde obtenemos la herencia a diversos niveles. Pongo un ejemplo con mi caso, que sería: “Soy Harwe Tuileva, hija de la Tradición Correlliana, descendiente de celtas, íberos e hindúes, y nacida y criada en España.”

Luego nos volvemos al Este y decimos las ideas revolucionarias y frescas que nuestra herencia ha traído al mundo, procurando sentir todas esas ideas dentro de nosotros, mientras nos centramos en el aroma del incienso. A continuación, nos volvemos al Sur (o al Norte si estás en el Hemisferio Sur) y pedimos al fuego que transforme todas las cosas desagradables, las guerras y la violencia, que ha traído nuestra herencia. Luego, nos volvemos al Oeste y nos concentramos en el elemento agua, pidiendo que sane las heridas de las víctimas y de las pérdidas que nuestro pueblo o pueblos hayan sufrido, pidiendo compasión y ayuda para ellos. Y finalmente nos volvemos al Norte (Sur si estás en el Hemisferio Sur) y concentrándonos en la Tierra, nos regocijamos por el camino que caminamos y en el que estamos gracias a esa herencia: todo lo que portamos y que nos provee de alimento espiritual, mental y corporal.

Luego volvemos al centro y visualizamos que somos un gran árbol. Hemos sanado nuestras raíces y las hundimos, felices, en la tierra llena de ricos nutrientes, las lombrices nos airean el suelo y nos hacen cosquillas delicadamente. Gracias a eso nos estiramos (podemos probar a estirar los brazos) por las ramas y nos salen hojas, flores y frutos, y sentimos el sol cálido y sanador en nuestra copa. Damos gracias por la sanación.

Podéis usar también la versión que viene en el libro, pero a mí me sirve ésta, creo que es mucho más sencilla. Recordad que estos rituales de sanación a veces tienen que realizarse más de una vez para que surtan efecto, pues a veces ocurren en capas.

Espero que os haya gustado y que os sirva para celebrar estas fechas tan señaladas.

La experiencia extática y su significado

Antes de nada, no confundir “extática” (relativa al éxtasis) con “estática”, que puede ser desde la electricidad hasta las bicicletas de los gimnasios.

Casi todos los Neopaganismos similares a Wicca tienen experiencias extáticas, momentos en los que se entra en un estado alterado de conciencia para obtener mensajes divinos, entendiendo por divinos también los mensajes dados por nuestra propia Divinidad interior, o los de los Ancestros (si, como yo, trabajáis también con quienes ya no están). Éste es un elemento cercano al Chamanismo que impregna nuestras creencias y en el que normalmente no reparamos, porque no se suele incluir en la mayoría de los volúmenes dedicados a Wicca y sus derivados. Por tanto este concepto de la experiencia extática como tal no llega al gran público, llega el de la meditación por ejemplo, o el de la visualización. Me complace deciros que esto también, aunque en grados menores en cuanto al nivel de trance obtenido, son experiencias extáticas. También los denominados “viajes astrales”, los desdoblamientos y otro tipo de prácticas.

No entraré aquí en la “técnica” para hacerlo, ya que cada maestrillo tiene su librillo. Pero en ocasiones es cierto que se reciben “mensajes”. Después de estas experiencias extáticas, sobre todo si se ha obtenido algún mensaje, es normal estar un poco eufórico o confuso y por ello nos lanzamos a hacer interpretaciones de los mismos. Igual que cuando soñamos algo y queremos obtener el significado rápidamente. Hay veces en las que esos mensajes obtenidos ni siquiera tienen significado como tal y son sólo una manifestación de nuestros deseos o una afirmación de nuestro Yo más “Divino”.

Hará como diez años, en mi iniciación de primer grado, obtuve visiones muy potentes que durante un tiempo me inquietaron porque quería conocer su significado lo antes posible. Estuve investigando sobre determinados aspectos del mensaje y de la visión recibida y no encontré nada. Con el tiempo llegué a la conclusión de que era una experiencia extática personal y que no había significado fuera, sino que se encontraba dentro de mí, sólo me apelaba a mí y por tanto no podía haber nada ahí fuera que me dijese “el significado de lo que has visto es X”. Con años de meditación y reflexión internas, me di cuenta de que no sólo era una visión única, sino que no había más significado que expresar mi propia unión con el Universo y con todo lo que existía. Repito, pasaron años antes de que pudiera darme cuenta de qué significaba debido a la complejidad del mensaje recibido.

La reflexión profunda tras la recepción del mensaje es muy aconsejable. En la Tradición Correlliana, incluso las personas que normalmente tienen facilidad para realizar trabajo Oracular (que no es ni más ni menos que entrar en trance y dar mensajes hablados en nombre de la Divinidad, actividad que por cierto requiere bastante práctica) siempre someten sus oráculos a lo que nosotros denominamos cuarentena. Es un tiempo de reflexión, idealmente de 2 a 4 semanas, en el que no se piensa nada sobre el mensaje recibido. Simplemente se anota y tras esas semanas se re-lee y reflexiona sobre ello. Y eso que estamos hablando de personas con habilidad y entrenamiento para la recepción de este tipo de mensajes, personas que normalmente pertenecen a la Orden de Caminantes de Mundos Correlliana, en la que esta práctica se realiza de forma muy habitual e intensa. Personas que están acostumbradas a estas prácticas.

Si la cuarentena está aconsejada y se hace por parte de personas con hábito de realizar trabajo oracular, su empleo está aconsejado a todo el mundo. Las razones son muy variadas, entre las cuales yo veo las siguientes:

– Los mensajes se “leen” mejor con cierta perspectiva, y para ello hay que tomar distancia de ellos y “enfriarse” emocionalmente.

– Los mensajes pueden tener significados diferentes según el contexto personal, y por ello es posible que no se entienda en el momento para obtener otro significado con el tiempo.

cuadernoPara realizar esta cuarentena yo personalmente recomiendo un cuadernito de sueños o de meditación. Nada de grandes Libros de las Sombras tipo grimorios, para mí el ejemplo perfecto de cuaderno en el que realizar este tipo de prácticas es el de cualquier papelería, como el de la derecha de estas líneas.  Los grandes volúmenes imitando al libro de las sombras de “Charmed” son muy bonitos, pero tristemente inútiles y poco prácticos, por muy caros, voluminosos y artesanales que sean. En este caso, “barato” también significa “bueno”.

En este cuaderno puedes escribir libremente tu mensaje, para en dos-tres semanas volver a leer y entonces hacer anotaciones en los márgenes, tachar lo que necesites y dibujar cuanto quieras sin necesidad de que quede como de libro de cuentos.

Pero como todo, realizar este tipo de prácticas requiere una cierta disciplina. Por un lado, la disciplina de realizar la actividad para recibir tu “mensaje”, por el otro, la de anotarla y luego revisarla. En todo caso aquí mi consejo está claro: no te compres ningún cuaderno si no vas a hacer nada de esto. Sería perder el tiempo.

Y como última recomendación, no esperes mensajes ni trances extáticos a la primera, ni a la segunda, ni a la tercera. Ésta es una práctica que requiere paciencia contigo mismo. Vienes equipado con todo lo necesario para acceder a los niveles más profundos de la Psique y en general del Ser, contienes en ti mismo los secretos del Universo, y sin embargo años y años de aprendizaje te han enseñado que no puedes hacer nada de eso. Si empiezas a practicar meditación y visualización de cara a estar en contacto con energías Divinas o con todo tipo de entidades debes ser siempre paciente contigo, porque no es fácil des-aprender todos esos límites que tanto nosotros como la sociedad nos ha impuesto. Si no obtienes mensajes de ninguna forma, tómate esos momentos para simplemente ser. No hay nada más bonito que una sesión de visualización en la que no se obtienen mensajes, porque puedes estar todo el tiempo que quieras siendo tú mismo, disfrutando del aire que entra en tus pulmones, siguiendo el rítmico latido de tu corazón. Siendo, viviendo, y si quieres luego, apuntando lo bien y lo vivo que te sientes, porque eso es lo que “engancha” de este tipo de prácticas.

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