Paganismo

Caminando entre mundos (2): Acompañantes, una técnica para descubrirlos

Rara vez camino entre mundos sola. Como todo el mundo, tengo un equipo de espíritus-guía, animales de poder, tótems, etc. En la Orden de Caminantes de Mundos me enseñaron una técnica muy buena para conocer a algunos de estos guías, que te pueden acompañar durante las incursiones que realices en otros reinos. Ya había tenido la oportunidad de trabajar con este tipo de entidades en profundidad, tanto en Sacerdocio del Mar como en Chamanismo Correlliano, pero en una ocasión leí en un libro de Vivienne O’Regan* (la obra se llama “The Pillar of Isis” y me parece muy recomendable) una técnica que me pareció muy buena para trabajar con espíritus acompañantes y desde entonces es la que uso principalmente para encontrarme con mi acompañante principal y casi siempre antes de viajar. Paso a describir brevemente la meditación que hace falta realizar para encontrarse con ese espíritu por vez primera, más o menos como la Rvda. O’Regan propone, si bien le he añadido algunos toques míos.

Se trata de entrar en un estado meditativo hasta visualizar una puerta al final de un pasillo. Hay que fijarse muy bien en esa puerta y establecer, dentro de ella, un símbolo que nos asegure que la entidad que vamos a encontrar es, por así decirlo, la “de verdad”. Esto es porque muchas veces dejamos que nuestro subconsciente se apodere de las meditaciones y lo que nos encontramos es de todo menos a nuestro guía. La Rvda. O’Regan establece que, como medida para asegurarse de esto, visualicemos una Isis alada en el arco de la puerta. Yo lo hice, en lugar de con una Isis alada como propone la autora, con una cruz de Brigit de cuatro brazos. En fin, que debes visualizar un símbolo que te evoque algo divino y que actúe para hacerte sentir seguro/a. Esta me pareció la principal diferencia con respecto a la Orden de Caminantes de Mundos, en la que no se imagina nada de esto y los métodos de detección de guías son bastante diferentes.

Debajo, en la misma puerta, has de centrarte en tu objetivo (encontrar tu guía-acompañante para caminar entre mundos) y visualizar un símbolo sagrado que sea de relevancia para ti. ¿Qué verás? Muchas cosas en esa puerta. No cejes en tu empeño hasta que el símbolo tenga una relevancia para ti, hasta que veas que es TU símbolo. Entonces, deja que la puerta se abra.

Dentro, verás una escena y probablemente una figura. Tómate tu tiempo para hablar con él/ella. Pregúntale su nombre, cuál es su función, qué hace, desde cuándo está contigo… lo que tú quieras. Deja que te dé los mensajes que tenga que darte. Cuando hayas terminado, despídete de él/ella y deja que se marche por la puerta. Ciérrala y vuelve a tu cuerpo despacio, por el mismo camino y el mismo pasillo por el que has entrado.

Esto puedes hacerlo cada vez que necesites hablar con este guía. Recuerda que los símbolos son importantes, porque actúan como llaves de cerraduras, así que visualiza bien los símbolos acordados antes de abrir la puerta. Asegúrate de que se trata de tu símbolo, el correcto, el que se sienta “bien” para ti. Por así decirlo, el que mejor te represente. De esa forma, estarás viendo algo que tiene relevancia para ti.

Recuerda que los espíritus guía pueden cambiar a lo largo de la vida. Algunos son para toda tu existencia también y otros te acompañan durante varias encarnaciones, pero no te extrañe si alguno cambia en algún momento, especialmente si están realizando alguna misión temporal para ti.

Espero que esta técnica os sirva de ayuda.

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(*) Vivienne O’Regan es sacerdotisa de la Fellowship of Isis.

Cuando te vas del camino sin darte cuenta

Cuando tenía 21 años y hacía poco tiempo que estaba en el camino, tenía un sendero muy claro ante mí. Me gustaban las plantas, echaba las cartas y estaba empezando mi primer grado en la Tradición Correlliana. Como soy una bruja urbanita, mi jardín mágico era mi terraza, donde adoraba plantar todo tipo de semillas. Hacía velas, y de hecho fue por aquel entonces cuando me compré mi primer kit de fabricación de éstas. Coleccionaba algunas de ellas y me gustaba hacer creaciones con pétalos y hojas de mi propia cosecha. Meditaba y hacía pathworkings casi a diario, llegando a obtener miradas un poco raras incluso de mis amigos paganos cuando decía “anoche bajé al inframundo”. Mi ídolo era Z. Budapest y afirmaba que la Wicca no tenía dogmas, sólo un consejo que es la Rede. Compaginaba todo esto con la Universidad y mi entonces novio.

Ahora tengo 35 años, hace ya varios que peino algunas canas, tengo un trabajo a jornada completa, estoy casada y tengo dos hijos. Desde que cambié de casa y de ciudad con 28 años (en 2010), vengo viviendo de otra manera mi creencia. Durante los últimos siete ciclos, mi práctica ha consistido en largas sesiones de trabajo, traduciendo textos para mi Templo y para otros Templos de la tradición, escribiendo, ideando cursos, dando conferencias, publicando artículos, editando, en fin, un ir y venir de “más más más más” que, no lo niego, al final me ha acabando pasando factura. Recuerdo perfectamente sesiones de trabajo maratonianas hasta de 15 horas, trabajando domingos y festivos, en los que apenas veía a mi pareja. Mi devoción diaria quizá fuera mi único momento de tranquilidad, pero la mayor parte de las veces encendía la llama de Brigit y me dedicaba a seguir trabajando. Si no era para mí, era para otra persona, lo importante era trabajar sin parar…

Pero eso no es verdad. La vida no es trabajo y la espiritualidad no es trabajo, o al menos ahora lo veo así. Creo que me fui mucho del sendero espiritual y convertí esto en un sinsentido.

La vida es muchas cosas y la espiritualidad también es muchas cosas. A veces es ese trabajo tedioso, horrible, de muchas horas y mucho esfuerzo, y a veces no. Desde luego, ese ritmo no se puede mantener durante mucho tiempo. También en ocasiones la vida es una fiesta y un carnaval, un momento para disfrutar y vivir felices. Creo que la clave está en el equilibrio. Así estoy yo ahora, volviendo a aprender quién soy de nuevo, esa chica a la que le gustaba la jardinería, hacer velas, manualidades variadas, hacer hechizos para conseguir un dinerillo con el que comprarse un vestido nuevo… vivía contenta con mis amigos, que en su mayoría no eran paganos, salía, entraba y hacía una vida completamente normal, con el aderezo de mi espiritualidad.

Por si alguien se pregunta a qué me estoy dedicando, sigo trabajando en el Paganismo, especialmente dentro del Templo de Brigit, pero lo hago a otro ritmo, a mi manera, sin presiones y sobre todo disfrutando de lo que me gusta hacer. Pero no me cabe duda de que lo anormal ha sido lo de estos años atrás, en los que se apoderó de mí una entidad llamada “En-el-Paganismo-lo-único-importante-es-trabajar-para-la-Comunidad”, que me convirtió en poco más que un zombie que trabajaba por y para mi creencia, 24 horas al día, 7 días a la semana, obviando cosas como que también tengo un trabajo de día, una familia y unos hobbies.

A esto me han llevado estos meses en lo que, admito sin ningún pudor, he trabajado espiritualmente por y para mí porque yo lo valgo. No puedo darme a los demás si estoy sin gasolina, no puedo ofrecer algo si yo no he tomado algo. Eso y poner límites sanos (mi talón de Aquiles) es, en gran parte, en lo que estoy trabajando últimamente con más ganas.

¿Y tú? ¿Has trabajado hasta la extenuación en alguna ocasión y te has dado cuenta de que ya no podías más?

Como esta buena señora zombie me quedé yo de tanto trabajar...

Como esta buena señora zombie me quedé yo de tanto trabajar…

Crónica del mes en el que devocioné intensamente

372489Hoy quería compartir las conclusiones de un mes de devociones intensivo que he llevado a cabo durante febrero. Sé que no estoy inventando la rueda porque ahí fuera hay gente que ha hecho esto, pero esto no se trata tanto de vuestras reacciones o experiencias sino de las conclusiones que yo extraigo de mi propia experimentación, y también por si a alguien le sirve. No lo he visto publicado por ahí, así que quién sabe si esto le puede venir bien a alguien.

Para comenzar, quería explicar que elegí febrero de 2017 como un mes para hacer devociones diarias a diferentes deidades, una cada día de la semana, en total siete divinidades. Dioses y diosas indistintamente y prácticamente había paridad, con una ligera mayoría de diosas. Lo curioso o que quizá llame la atención a algunos de esta devoción que he realizado es que cada uno de estos dioses pertenecía a un panteón diferente. No voy a entrar mucho en lo que venía siendo la devoción ni los dioses a los que adoré, sino que me gustaría centrarme en lo que ha supuesto para mí. Y ha sido lo siguiente:

  • En primer lugar, lo he hecho en febrero porque tiene 28 días y eso me daba cuatro semanas para repetir el ciclo de siete divinidades y no adorar a uno por encima de otro. Me gusta la idea de empezar cuando se empieza el mes y terminar cuando se termina, quizá porque soy así de cuadriculada. Esto es un poco como el que empieza las dietas un lunes o en día uno del mes. En realidad no tiene importancia, es una forma de organizarse, simplemente.
  • Me apunté en mi agenda qué dios tocaba cada día, y cada día de la semana tenía un sentido en particular relacionado con el dios o la diosa al que le iba a hacer la devoción. Es decir, que no he venerado por ejemplo a Shivá en un jueves porque no creo que le pegue mucho, teniendo en cuenta el dios en sí y a sus símbolos.
  • Por si alguien se lo pregunta, no, no he buscado tener algo a cambio de este intensivo de devociones. Sólo quería conectar con una Divinidad en particular durante un día, ponerme “el sombrero de ese dios o esa diosa” durante un día completo y ése era el objetivo. Si la Divinidad quiere mandarme algo como muestra de cariño, estoy abierta a cualquier cosa que pueda hacerme feliz, pero lo he hecho por amistad y celebración principalmente.
  • Los dioses los he elegido con mucha cabeza. Me llevé un par de meses pensándolo antes de hacerlo, eligiendo no sólo los días como ya decía, sino el por qué creía yo que esa divinidad y su actitud podía aportar algo positivo a mi vida. También estuve pensando en las interacciones entre ellos, que fueran compatibles dentro de mi ser como devota. No quería causar demasiada confusión en mí misma.
  • El hecho de que haya sido a dioses de distintos panteones ha sido muy curioso porque a mí me encanta probar cosas nuevas y en mi práctica soy bastante ecléctica últimamente, pero comprendo que puede ser bastante confuso para gente que no quiera celebrar diferentes panteones o que tenga otra forma de pensar. De todas formas, creo que se puede adaptar para las necesidades de cada uno, desde devocionar a dioses del mismo panteón hasta trabajar diferentes virtudes, cada una en un día de la semana. Como esto es muy personal, lo dejo ahí por si a alguien le sirve. También, a día de hoy, 1 de marzo, no me ha caído un rayo por mezclar panteones. Sigo viva y coleando porque dicen que bicho malo nunca muere.
  • No me he saltado la devoción ningún día, pero he de decir que las dos últimas semanas se me han hecho cuesta arriba. Las dos primeras semanas fueron muy fáciles, pero cuando juntas dos o tres días con algo de prisa por alguna razón, es fácil que la consistencia en la práctica se vaya diluyendo. Para mí ha sido importante intentar retomar el control para no perder esa disciplina paulatinamente. Creo que esto es aplicable a casi cualquier devoción diaria que tenga un carácter activo, quiero decir, que no sea simplemente encender una vela y ya está, sino que trate de integrar esa energía en la vida de uno.
  • Y sí, esto genera mucha disciplina y requiere una buena cantidad de ella.
  • Ha sido muy diferente realizar esto de las devociones a las que estoy acostumbrada. Y ya ni cuento lo diferente que es de realizar un ritual wiccano correlliano o de la FOI. Totalmente distinto. Por cierto, por si alguien se lo pregunta: no, esto no es Wicca.
  • La parte más difícil ha sido integrar esto con una vida espiritual que últimamente está siendo muy intensa. A veces notaba que me tocaba por ejemplo una sintonización que me movía mucho internamente, o que el eclipse de turno me tenía loca, o que la runa con la que estaba trabajando en el curso que estoy haciendo me tocaba la fibra sensible, y a la vez necesitaba tener un rol activo por la devoción que estaba haciendo. A pesar de que no he movido energía de manera mágica, sí he hecho mucho trabajo interno y han salido cosas a la luz que creo que no habría podido ver si no hubiera contado con ayuda divina. Pero lo bueno de esto es que hay un momento para cada cosa y al final saco que los dioses siempre encuentran la forma de integrarse de forma armónica a nuestra vida.
  • En cierto modo me ha enseñado a conectar con diferentes energías de orígenes distintos para poder dar de manera más fácil mensajes que son entregados en diferentes “idiomas” cuando hago de oráculo. Nótese que lo pongo entre comillas porque no creo que sean idiomas en el sentido humano de la palabra, pero sí considero que como oráculos (y esto lo he visto en algunos de mis estudiantes de tercer grado), al bajar una divinidad y hablar por ella puede que conectemos con una forma de pensar un poco diferente y que cuando estamos entregando el mensaje es posible que no encontremos las palabras adecuadas. Personalmente, no tengo muchos problemas para entregar mensajes, pero esta experiencia me ha permitido poder experimentar de primera mano que podrían existir matices en cómo se comunican las diferentes divinidades, y me acerca mucho a las personas que pueden tener un poco más de dificultad para realizar estas funciones, o bien que las están aprendiendo. En definitiva, es un ejercicio de empatía.
  • Energéticamente también he notado que había dioses y diosas de fuera de la devoción que se me acercaban. Ha sido como “Hola, ¿es aquí donde hacen devociones gratis?”. Puede que también haya sido yo, que ya me ha dado por experimentar y quería hacerlo a lo grande. Vete tú a saber. Pero por hoy voy a dejarlo aquí (en realidad no: este mes voy a hacer novenas a mis diosas patronas porque no tengo remedio y me van las emociones fuertes – y se lo he prometido a Morrigan).

Creo que eso es todo lo que saco ahora mismo en claro de esto. Ha sido todo un reto, muy entretenido y que ha exigido dedicación. No lo recomiendo para principiantes, porque puede ser lioso a ratos, pero sí si tienes ganas de algo nuevo mientras desarrollas tu auto-disciplina, o si estás cansado de hacer siempre las mismas devociones diarias. Eso sí, no lo recomendaría para más de un mes o incluso lo recomendaría para una o dos semanas máximo para empezar. Y siempre, siempre adaptado a uno mismo, a las necesidades y siendo realista, sabiendo qué vas a hacer, hasta dónde puedes dar y por qué.

El cisne como animal liminal y asociado a Brigit

46dHace pocos días, en el grupo de devoción a Brigit, salió a colación el cisne. Este animal ha estado asociado a Brigit tradicionalmente, y no me han preguntado pocas veces por qué. En mi zona del mundo (vivo en el sur de España) no suele haber cisnes salvajes, sólo parcialmente domesticados, aunque sí hay cisnes salvajes en otras partes del Oeste del continente europeo, especialmente en Francia, Irlanda y Gran Bretaña. Esto se debe a que el cisne es un animal con rutas migratorias asociadas a las estaciones.

En España es común ver aves migratorias, pero normalmente suelen ser especies que buscan el templado clima de África cuando llega nuestro invierno. En cambio, estos cisnes salvajes bajan al sur al llegar dicha estación, ya que ponen sus huevos, incuban y crían durante el verano septentrional en zonas árticas, bajando tan lejos como hasta Francia al llegar octubre o noviembre, cuando el frío en el círculo polar Ártico y sus inmediaciones hace insostenible su supervivencia. Buscan temperaturas más agradables en latitudes más meridionales, en definitiva. Cuando llega el buen tiempo, el cisne vuelve al Norte, repitiéndose el ciclo al año siguiente. Los polluelos aprenden así las rutas migratorias, quedándose con sus padres de uno a dos años, hasta que están listos para formar su propia familia. De esta manera, el cisne suele estar asociado a un primer comienzo (lo que le da su estatus de animal liminal): el cambio de estación. Son uno de los animales que anuncian los cambios de tiempo. Por otra parte, se dice que el cisne es un animal liminal porque se encuentra, como muchas otras aves acuáticas, entre dos elementos: el aire y el agua. Él marca el comienzo del reino del Aire, del Agua, o quizá el comienzo de ambos.

¿Qué puede haber de liminal en una divinidad como Brigit? Por regla general, se considera que tiene de liminal dos características. La primera de ellas es que rige estados de transformación profunda en la persona o en las cosas. Por ejemplo: la forja, por la cual da forma al metal para convertirlo en un objeto; la poesía por inspiración divina, por la cual la persona se convierte en vasija o habla por boca de la diosa (como una especie de poesía oracular o poesía canalizada); así como la maternidad y sus ciclos.

La segunda de ellas es meramente estacional. Hay autores que consideran que Cailleach (la Divinidad que representa el invierno y la meteorología) y Brigit son caras de la misma Divinidad, de manera que la festividad de La Fheile Bride (Imbolc) es un guiño de la diosa del fuego en mitad del invierno, en el que hace aparición como anunciando que los días soleados llegarán. Hay una leyenda que cuenta que Cailleach sale en Imbolc a buscar leña para el resto del invierno, de manera que hace que salga el sol y haga buen tiempo en 1 de febrero para no acabar nevada y empapada. Por eso, la gente suele decir en Irlanda que, si hace buen tiempo en Imbolc, es porque el invierno va a durar unas semanas más. En cambio, si llueve o nieva, es porque el invierno va a acabar. Esta tradición ha llegado a los Estados Unidos de América a través de la inmigración irlandesa, y la vemos inmortalizada en la película “Groundhog Day” (literalmente “El día de la marmota” o Atrapado en el tiempo/Hechizo del tiempo) mediante la marmota mundialmente conocida como Punxsutawney Phil.

Así pues, la festividad de Brigit es una fiesta de límites que se transgreden para anunciar cambios y comienzos, igual que Samhain, igual que Beltane y de la misma forma que Lughnassadh, como un funeral en mitad del verano, lo es.

El carácter limítrofe, liminal y entre estados del cisne queda bellamente expresado en multitud de leyendas y cuentos. Uno de ellos es el popular “Patito Feo” que, personalmente, no encuentro que hable sólo de que no debes juzgar a las personas por su físico, sino que cuenta la historia de un pequeño cisne que ha quedado atrás en su ruta migratoria de vuelta al Ártico y por eso acaba en un lugar que no es el suyo, donde no le reconocen como lo que es. Su principal aventura se debe a intentar ser aceptado como algo que no es, mostrando a los demás lo importante que es el cambio y la adaptabilidad a las situaciones. Se podría sacar algo también muy cristianizado de este cuento, pero no lo haré, ya que creo que la influencia judeocristiana es, hoy por hoy, inevitable en nuestro folklore y es algo con lo que los paganos vivimos a diario.

También es muy recurrente la idea de que los cisnes son, en realidad, personas. Esto lo vemos en el cuento “Los doce cisnes salvajes” popularizado por Hans Christian Andersen, analizado en su día por la tradición Reclaiming y publicado en un libro por Hilary Valentine y Starhawk. Las autoras lo toman como punto de partida para un entrenamiento en las artes mágicas, con un resultado similar al proceso por el cual pasa el Patito Feo. Es decir, que son procesos dolorosos o áridos como el frío invierno, pero que al llegar el verano y la cosecha del alma tienen su recompensa. Es el mismo tránsito de recogimiento interno y de acopio de provisiones que hemos pasado desde Samhain hasta Imbolc, y que paulatinamente se irá transformando hasta llegar a Beltane. Igual que la Diosa de la Forja nos va transformando mediante sus misterios.

Finalmente pero no menos importante, está la leyenda irlandesa de Los hijos de Lir. La historia, traducida del resumen ofrecido en Wikipedia en inglés, dice así:

Bodb Derg fue elegido rey de los Tuatha Dé Danann, para fastidio de Lir. Para apaciguar a Lir, Bodb le dio a una de sus hijas en matrimonio, Aoibh. Ésta le dio a Lir cuatro hijos: una chica, Fionnuala, y tres chicos, Aodh, y los gemelos Fiachra y Conn.

Aoibh murió y sus hijos la echaban mucho de menos. Queriendo tener a Lir contento, Bodb le mandó otra de sus hijas, Aoife, para que se casara con él.

Celosa del amor de sus hijos entre ellos y hacia su padre, Aoife planeó librarse de los niños. Yendo de viaje a casa de Bodb con éstos, ordenó a sus sirvientes que los mataran, pero los sirvientes se negaron. Enfadada, trató de matarlos ella misma pero no tuvo el valor para hacerlo. En su lugar, usó su magia para convertirlos en cisnes. Cuando Bodb supo de esto, transformó a Aoife en demonio para toda la eternidad.

Como cisnes, los niños tuvieron que pasar 300 años en Lough Derravaragh (un lago cercano al castillo de su padre), 300 años en el Mar de Moyle, y 300 años en las aguas de Irrus Domnann, en Erris, cerca de la isla Inishglora (Inis Glauaire). Para terminar con el hechizo, tuvieron que ser bendecidos por un monje, ya que San Patricio había convertido Irlanda al Cristianismo durante el tiempo en el que ellos habían vivido siendo cisnes.

Dicen algunas fuentes de esta leyenda que cuando el hechizo hubo terminado, el monje que bendijo a los niños vio simplemente a una gentecilla que se desvanecía por el paso de los años que habían pasado convertidos en cisnes. Esto viene a mostrar que habían pasado muchos años (si hacemos cuentas, 900 años) y que, al ser Tuatha Dé Danann, estos niños-cisne eran seres sobrenaturales como en las leyendas de antaño, los cuales son eliminados por la llegada del Cristianismo (la figura del monje). El hecho de que sean cisnes, incluso en esta adaptación claramente cristiana del mito, no es casual: el cisne sigue siendo, simbólicamente, un animal de comienzos. La leyenda, así contada, dice muy claramente que es el comienzo de una nueva etapa para Irlanda: una era sin Tuatha Dé Danann y sin las antiguas leyendas, en la que impera el Cristianismo. En la que se deshacen los hechizos y encantos de la mítica tribu de la Isla Esmeralda. Afortunadamente para muchos de nosotros, las leyendas siguen vivas.

Sin embargo, también dice otras cosas: habla de que para los irlandeses, la figura maternal era importante y que las mujeres se hacían cargo de los hijos de otras mujeres, siendo algo horrible el infanticidio, tanto como para que los sirvientes se nieguen a realizar el crimen. Aoife desea realizar el asesinato entre su casa y la de su padre, dando a entender que el hogar era algo sagrado como para mancharlo con una atrocidad así.

Por otro lado, los niños-cisne pasan mucho tiempo intentando encontrar su hogar de vuelta, y esto es acorde con la propia naturaleza del cisne, que si no es enseñado por sus padres acerca de las rutas migratorias, no consigue volver a encontrar el lugar correcto al que ir cuando hay un cambio de estación. El mito nos muestra que hay que dejar a los hijos volar tras enseñarles lo adecuado para manejarse en la vida, y que los padres, aunque deben ser cariñosos, no deben ser extremadamente protectores. Personalmente, veo un punto muy Brigidino en esta enseñanza, pues Brigit es una diosa de la crianza y del hogar, lo cual también tiene un matiz de cuál es el estilo de crianza que debemos darle a nuestros hijos para que sepan defenderse en la vida, y es que, al criar, hay que dar el conocimiento y las habilidades para que los hijos encuentren su propio camino y no se pierdan en las nieblas de las leyendas.

Mamá y sacerdotisa: pensamientos sobre la práctica del Arte y la conciliación

No hace mucho, estaba leyendo este libro y uno de los ensayos hablaba de una sacerdotisa cuyo primer oráculo canalizado había sido porque su suma estaba de baja maternal al haber dado a luz recientemente. La verdad, lo vi muy normal porque recién parida yo tenía ganas, sobre todo, de aprovechar el tiempo en dormir y no en hacer magia. Sin embargo, encuentro que tras mis dos partos, una vez superada la cuarentena, prácticamente fui recuperando bastante rápido mi necesidad de trabajar en el ámbito espiritual, empezando, sobre todo, por mi práctica personal. Me imagino que cada uno/a tendrá un ritmo diferente de recuperación dependiendo de sus circunstancias y estado de ánimo. También hay personas que deciden hacer un alto en el camino, lo cual es igualmente válido aunque no fue mi caso, así que opté por conciliar lo mejor que pude.

Tenía muchas preguntas tras mis dos partos. Por ejemplo: ¿Hasta qué punto necesito conciliar? ¿En qué puedo meter a mi hijo recién nacido, y en qué es mejor que se lo quede su padre durante el tiempo en el que esté yo ocupada en rituales? ¿Debo canalizar en el postparto tardío? ¿Cómo encontrar tiempo para meditar, si tengo a una criatura que llora si salgo de la habitación? ¿Cómo llevarán mis compañeros de aventuras mágicas la incorporación de este nuevo ser a mi vida?

Me ha ayudado muchísimo el poder hablar abiertamente del tema con mis compañeros de senda. Por ejemplo, decir abiertamente que la vida cambia y hasta qué punto cambia, para que los que no son padres o madres puedan entenderte. Encuentro que poner las cartas sobre la mesa desde el principio ayuda a no crear falsas expectativas, como que vas a poder mantener una fiesta post-sabbat hasta las tres de la mañana porque el bebé tendrá que dormir (y sobre todo, tienes que dormir). La gente no suele saber qué conlleva tener una criatura porque somos una comunidad muy joven en una sociedad envejecida. Con suerte, algunos de nuestros compañeros y compañeras tienen sobrinos/as o hermanos/as de menor edad, lo cual facilita mucho las cosas.

Otro de los elementos que más me han ayudado a conciliar ha sido un portabebés ergonómico. Nunca podré estar más agradecida a los diseñadores de rebozos, portabebés o mochilas tipo canguro. Con este tipo de cachivache he llegado incluso a amamantar y a guiar meditaciones a la vez, hasta en una ocasión inicié a una persona en una disciplina espiritual. Mis dos hijos han sido niños-Nenuco mientras los he tenido en brazos, al menos hasta los seis meses y especialmente en las primeras semanas, pero el panorama cambiaba si los dejaba en una cuna o en el cochecito, y rompían a llorar inmediatamente. Uno no se puede concentrar en nada cuando hay un bebé llorando. Buscar una solución sencilla es prioritario si no tienes a nadie con quien dejar a tu hijo/a y te apetece seguir activo en tu sendero espiritual. También cuando no hay nadie que te cubra en tu coven para realizar iniciaciones o para liderar encuentros.

No me avergüenzo en decir que me he hecho formaciones espirituales enteras con un bebé en el pecho e incluso he meditado amamantando en la comodidad de mi cama. Para trabajo más especial o intenso suelo pedir ayuda a mi pareja, pero tras haber dejado harto de comer a mi niño pequeño, minutos antes de meterme a hacer ese trabajo más delicado. Así, no llora y no lo pasamos mal.

Por supuesto, dejar el cuidado del bebé en otra persona (el otro progenitor) es lo ideal, pero no siempre se puede. En mi caso concreto, mi marido es mi pareja mágica y en muchos rituales él está presente. Otras veces, mis bebés han llorado porque yo era su figura de cuidado principal y eran demasiado pequeños como para estar sin mí aunque fuera una hora. Recuerdo que hice de intérprete en una entrevista de tres horas para una emisora pagana cuando mi hija la mayor tenía mes y medio, y lo recuerdo como uno de los peores momentos en cuanto a conciliación con mi papel de madre (aunque la entrevista estuvo muy bien) pues mi niña no paró de llorar, a pesar de estar con su padre. Desde mi estudio la oía y se me partía el corazón de escucharla gritar. Como estos momentos he tenido unos cuantos, como en un ritual de Lustración que celebramos en 2015, y a partir de esos momentos decidí que haría lo posible por conciliar ambos aspectos, ser consciente de las limitaciones que tienen, así como de las ventajas, y que expondría mi caso y haría valer mi posición ante las personas con las que iba a trabajar. Creo que esto es fundamental para conseguir visibilidad de cara a la comunidad sobre esta realidad tan ignorada. Creo que el bienestar de un niño debería ser prioritario e ir por delante de cualquier expectativa y hay errores que creo que no volvería a cometer a este respecto.

Una de las grandes falacias de nuestro tiempo y que las mamás (también los papás) recientes escuchamos mucho es “no permitas que tu hijo/a cambie tu vida, tu vida debería seguir como antes”. Es hora de que las madres y los padres digamos la verdad: en el momento en el que pones un pie en el camino de la m/paternidad, tu vida cambia y es inevitable. Eso hay que recordarlo también como sacerdotes y sacerdotisas. Forma parte de una decisión consciente. En lugar de esa falacia, cabría preguntarnos cómo conciliar adecuadamente estos dos aspectos tan esenciales de nuestra vida.

*Entrada escrita en gran medida con (al menos) un bebé en algún pecho*

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