Medios de comunicación

La relación de amor-odio entre el Paganismo y el Periodismo

No hace mucho, una de las confesiones paganas más conocidas de España tuvo una experiencia tristísima y, de seguro, dolorosa, para con unas estudiantes de Comunicación de una conocida (y católica) Universidad española. Básicamente las estudiantes utilizaron unas declaraciones del grupo para luego montarlo con las declaraciones de un “experto” anti-sectas, entre otras lindezas.

Cuando lo vi, como pagana y, sobre todo, como comunicóloga, ardí de rabia. En primero de carrera me enseñaron que la manera de montar una noticia, un reportaje o un documental, influye mucho en el mensaje que das. La teoría dice que los planos y las secuencias tienen significado por sí mismos y adquieren nuevos significados cuando los editas en determinado orden, pues unos alteran a los otros. Esto sucede en cualquier texto. Al aparecer un “experto” anti-sectas entremezclado con las declaraciones de este grupo, surgían implicaciones muy feas y se les dotaba de una cierta autoridad, no sólo sobre esta confesión en particular, sino sobre todas las corrientes paganas del país.

Comprendo lo que lleva a muchos grupos y a muchos individuos (me incluyo) a aparecer en medios, porque la visibilidad es importante para la normalización de nuestras creencias. Pero siempre existe la duda de si los medios van a tratar de manera justa e imparcial las declaraciones y las imágenes que brindamos. Es por ello que, por ejemplo, salgo en radio y he dado un montón de entrevistas pero jamás he dejado que un medio de comunicación tenga acceso a fotografías de mis ritos. Es mucho más difícil editar unas declaraciones en radio que utilizar una imagen con un pie de foto capcioso o entremezclado con declaraciones de “expertos”. Pero ésta es mi decisión como pagana y, sobre todo, como profesional de los medios. En su casa y con su grupo, que cada uno haga lo que quiera.

Me gustaría expresar a la comunidad que comprendo la necesidad de salir en medios, pero como periodista quisiera recordar a todo el mundo algunas reglas básicas de este mundillo del Periodismo y que, quizá, sólo quizá, a veces se olvidan en la comunidad. Porque los paganos somos buena gente y vamos con buenas intenciones, pero vivimos en una sociedad que está metida en una “burbuja” que desconoce completamente cómo son los medios de comunicación.

  1. El medio de comunicación es un negocio. Ésta es la premisa más importante de todas. Igual que no digo que Nintendo es una ONG de la diversión (aunque seguro que a muchos nos da muy buenos ratos), los medios de comunicación no son ONGs de la información. Principalmente sirven para sacar dinero o, al menos, para no perderlo. En las Universidades, cuando estudias Comunicación, te enseñan a sacar dinero de ello. Todo lo que no sea para el lucro en los medios es un hobby. Os pondré un ejemplo personal: hace unos años dirigía el Pagan Newswire Collective para España, un periódico digital creado por y para paganos. Pero era un hobby porque yo no veía ni un euro de ello, era algo completamente vocacional. El medio de comunicación hoy en día puede financiarse por ventas, por suscripciones o, en la mayoría de los casos y debido al auge de los medios digitales, por medio de la publicidad.
  2. El medio de comunicación está financiado por grupos de influencia. Esto está muy relacionado con la publicidad, que es lo que acabo de comentar. Determinados sectores de la población compran ciertos servicios o ciertos productos. Estos comerciantes, productores, etc, acuden a los medios para obtener su ratito de publicidad. Qué medios eligen para publicitarse es algo que se saca mediante un concienzudo análisis y su consiguiente plan, en el cual se definen no sólo estrategias generales de marketing, sino el público objetivo al que se va a dirigir la venta. Si vas a vender cierto producto que tiene relevancia para cierto sector de la población, tu información va a estar dirigida hacia ciertas opiniones, porque no querrás que lo que vendas entre en conflicto con la información que se da en tu medio. Aquí es donde entran los grupos de influencia: aquellos grupos a los que les conviene que la gente escuche lo que quiere escuchar por determinadas razones: religiosas, políticas o económicas. Son los que compran los medios, pero no lo hacen por altruismo: lo hacen porque saben que van a lucrarse de alguna manera. Y como decía, el medio es un negocio. Si no lo hacen por dinero, lo hacen por otra razón. Aunque casi siempre es por dinero, vamos a ser claros. Pero aparte del lucro pueden tener otras razones, principalmente la de ejercer influencia en la población y en la opinión pública.
  3. El medio de comunicación no es simplemente un servicio público. Por mucho que digan que tienen vocación de servicio público, siguen siendo un negocio. Me podríais decir que las televisiones públicas, como la BBC o la misma RTVE, al ser financiadas con los impuestos, lo son. Pues no. Hay muchas familias que viven de ello. Para ellos no es un hobby: es su trabajo, y les pagan por ello porque es justo que así lo hagan, ya que son profesionales. Les pagamos entre todos con los impuestos, y lo que se destina a ellos y a los medios que emplean para realizar su trabajo está especificado en los presupuestos generales del Estado, que se deciden cada año.
  4. Si quieren, van a tergiversar lo que dices o a criticarte. En una exposición que hice por radio no hace mucho, ante la imposibilidad de la conducción de poner ninguna objeción, utilizaron una falacia argumentativa para criticar una única frase de mi discurso total, que duraba en torno a la media hora. Una única frase y se cubrieron de gloria. Yo no estaba en directo y, por tanto, no podía contraargumentar. Esto les pasa a muchos grupos cuando ven cómo se tratan las declaraciones que realizan, y es muy triste, pero hay que recordar que el medio sirve a sus propios fines e intereses.

Los paganos tenemos poca o nula formación en medios. Somos muy ingenuos y tremendamente idealistas en lo que se refiere al tratamiento de la información y al fin de los medios de comunicación. Hace pocos meses tuve una conversación muy interesante con un chico al que le dije que si tenía un medio de comunicación pagano, con vocación real de medio de comunicación, tenía que lograr que fuera rentable. Porque si no, no se puede mantener y es así de simple. Ya no sacar lucro de él, sino hacer que no pierda dinero. Seguimos pensando que el voluntariado en estos sectores es algo bonito y deseable, que queremos que nos conozcan, que nos están haciendo un favor porque aparecemos en las noticias. La verdad, creo que no. Creo que somos nosotros los que les hacemos un favor a los medios cuando mostramos nuestros rituales y nuestras caras, cuando dejamos oír nuestras voces. Les estamos dando contenido para que ellos ofrezcan su publicidad y ganen dinero.

Sé que voy a parecer muy pragmática a los ojos de muchos, o que incluso va a parecer que estoy desencantada. Nada más lejos de la realidad. Adoro comunicar, adoro escribir, adoro ser periodista. Pero también tengo que pagar mis facturas a fin de mes, y eso es lo que os dirán otros muchos compañeros y muchos estudiantes de Comunicación. Yo no estudié Comunicación sólo porque me encantaran las letras: estudié porque quería tener una profesión y ganar dinero con ella. Por tanto, los paganos debemos ser conscientes, cuando tratamos con periodistas, de que sus motivaciones son a veces muy diferentes de las nuestras. Por supuesto, la responsabilidad de la tergiversación de las noticias, y de la edición deficiente, escandalosa y amarillista no es nuestra, pero sí creo que es mejor estar atento a que estas cosas pueden suceder y por qué.

Usando velas en el campo y ponencia sobre medio ambiente

imagesEstos días he vuelto a ver fotografías de paganos usando velas en el campo. En el pasado, yo misma usé velas, ante el desconocimiento de las leyes locales, pero en mi zona de España está prohibido hacer fuego fuera de las zonas habilitadas para ello. Esto incluye utilizar velas, y las multas son bastante cuantiosas para los tiempos que corren de crisis económica y demás. El desconocimiento de la ley no exime de la posible multa, en caso de que las autoridades te pillen haciéndolo.

Desconozco cuál es la legislación en otros países, pero invito a todos a buscar información sobre ello y enterarse de las alternativas de que disponen, ya que siempre puede ser útil informarse. Luego ya cada uno puede elegir quebrantar la ley o no, pero lo importante es estar al tanto de lo que se puede hacer, lo que no, y por qué. En cuanto a alternativas a la hora de usar velas, nótese que se puede levantar energía con la visualización, con el movimiento, incluso (como me dijo ayer un amigo) utilizando citrinos en lugar de velas, al ser una piedra que genera energía en sí misma. Yo utilizo velas de led porque son baratas y duran muchísimo, y siempre les prometo a los espíritus del lugar que encenderé velas en cuanto vuelva a mi casa, donde puedo vigilar las llamas de las velas de manera segura.

Curiosamente, por el día de la tierra estuve haciendo una ponencia virtual sobre este tema, invitada por los amigos de la Fraternidad de la Diosa, a la que le puse el descriptivo título de “Paganismo sostenible: la doble moral y la gestión de residuos rituales”. Si la queréis escuchar, es gratis, dura unos 35 minutos y la tenéis disponible aquí: http://mx.ivoox.com/es/por-paganismo-sostenible-doble-moral-gestion-audios-mp3_rf_11230578_1.html.

Creencias vivas, creencias muertas

margarita-margaritas-flores-de-primavera_121-50157 El otro día eché una mano traduciendo en esta entrevista bilingüe que le hicieron los compañeros del programa de radio online Voces Paganas al Canciller de mi tradición, el Rvdo. Donald Lewis High-Correll. La entrevista es larga, pero creo que merece la pena escucharla aunque sea en pequeñas sesiones. Llegado un momento, el Rvdo. Don comentó algo que le he oído a otros líderes de tradiciones y a otros líderes de coven, considerados “tradicionalistas” en el sentido de que, según algunos, tienen una forma de ver las cosas más inamovible por aquello de que siguen “tradiciones” (el uso de comillas aquí es importante). Él dijo que la Tradición Correlliana está viva y que, como tal, las cosas en ella cambian, se adaptan, la gente mete cosas nuevas y está en constante evolución.

Me alegré mucho cuando oí esto, porque existe esta concepción, bastante arraigada, de que la gente que pertenece a tradiciones no admiten cambios o adiciones en sus prácticas. Y sin embargo, no he conocido eclécticos más eclécticos que algunos hermanos del Arte, especialmente en Europa, que serían considerados por algunos como “tradicionalistas” de la rama más tradicional de todas.

Creo que existe una diferencia entre pertenecer a una tradición y no admitir cambios en la práctica espiritual o la forma en la que se transmite. Lo primero consiste en formar parte de una familia espiritual. Esto puede sonar como un cliché, pero hay que llamar a las cosas por su nombre y en muchas tradiciones tu iniciador es, en cierto modo, como tu padre. Se dice que un mismo sumo sacerdote puede dar diferente instrucción a diferentes personas, porque su práctica y él mismo van variando a lo largo de los años, de la misma manera que tus padres no te educaron exactamente igual a ti que a tu hermano o hermana. De igual forma, las tradiciones van cambiando porque de las reuniones de las personas surgen ideas, y de las ideas surgen cambios. Puedo decir de memoria no menos de cinco directrices de mi tradición que han variado en mayor o menor medida a lo largo de estos 13 años que llevo siendo parte de ella. Algunas incluso han afectado a la forma en la que hemos dado esas instrucciones a nuestros iniciados. La mayor parte de las tradiciones que conozco, incluyendo a las de BTW, han pasado por procesos de reajuste interno similares, debido a que la supervivencia de los seres humanos (y por ende, de sus grupos sociales) estriba en su capacidad para adaptarse al medio y a las situaciones. La realidad social está en un sutil pero constante cambio.

No admitir cambios, por el contrario, supone la extinción o la muerte de la creencia. Y desde mi punto de vista, pertenecer a una no consiste en preservar intactas determinadas prácticas, puesto que en cuanto la realidad social cambia, se pueden ver fácilmente fuera de contexto; más con los tiempos tan rápidos que vivimos. Pertenecer a una tradición, para mí, consiste más bien en hacer nuestros una serie de ideales que pertenecen a un colectivo, ser parte de una familia o un grupo y, sólo a veces, transmitirlos, con las adiciones que nosotros consideramos importantes. Curiosamente, muchos de los añadidos que yo he transmitido a mis iniciados, las he visto en iniciados de otras personas, lo que me hace pensar que quizá todos nos ponemos bastante de acuerdo a la hora de adaptar las tradiciones a nuestra realidad social. Esto es lo que diferencia a una creencia viva, orgánica, adaptable y en movimiento, de una creencia muerta.

Podéis escuchar la entrevista al Rvdo. Don aquí: http://www.blogtalkradio.com/witchschool/2015/07/05/ptrn-voces-paganas-en-espanol-pagan-voices-lord-donald-lewis-highcorrell

Relato de una devoción con Inanna

Esfinge_pAún recuerdo, hace bastantes años ya, un día de Solsticio de verano en el que celebré mi iniciación en primer grado. Estaba en mitad del campo, de cerca me cuidaban dos buenos amigos con los que tenía un coven. Dicen que pasó cerca un coche, luego un avión y luego un tren, pero no me enteré de nada. Porque, por primera vez en mi vida, estaba en trance. En mi estado alterado de conciencia, todo lo que era capaz de ver estaba dentro de mi mente, o quizá en otro plano. Mi conciencia se encontró de pronto delante de un zigurat. Subí por sus escaleras aunque no tenía pies, y al llegar al Templo que lo coronaba, me encontré con una esfinge que decoraba la entrada. Dicen que la esfinge pregunta cosas, pero en mi visión ésta permaneció silente. Recuerdo pensar que la cara era femenina, y que se parecía a mi madre.

Lo que no me esperaba era que lo que vivía dentro del Templo fuera a salir a recibirme: una figura humanoide femenina que caminaba en mi dirección, lentamente, vestida con un velo tan fino como espuma. Sus ojos eran grandes y rasgados, ahora negros, ahora verdes. Su piel cambiaba, ahora eran escamas de pez, ahora eran plumas, ahora era una piel fina, como de alabastro, otras veces de ébano. En mi mente sonó un coro de voces que se superponían y se hacían más fuertes conforme la figura se acercaba. El mensaje que decían, nunca lo olvidaré. Cuando llegó a mi altura, y casi volviéndome loca por escuchar aquel canon de voces discordantes en mi mente, salí del trance. Mis amigos se habían extrañado de que no diera señales de vida con el tren, el avión y el coche que habían pasado cerca, y decidieron interrumpir el ritual por si no me encontraba bien.

Pasó el tiempo. Dormía, era una de esas siestas de verano, hace unos años. Todavía vivía en la Sevilla que me vio nacer, aunque en un punto bastante alejado de mi barrio de toda la vida. Me había ido a vivir con mi novio (que ahora es mi marido) un año antes. Tenía un trabajo extenuante y muy desagradecido, estaba bastante apartada del Paganismo activo y, por qué no decirlo, también del culto en general. Como veis, estas cosas nos pueden pasar a todos.

Entonces soñé. Estaba en mi casa de toda la vida, donde me crié, había una vieja en el centro del salón con un caldero cuyo contenido bullía. A su espalda, una escalera hacia abajo. Sabía que esa escalera no estaba en mi casa. Bajé por ella y encontré una esfinge como la que había visto en el zigurat, el día de mi iniciación. En el centro de la habitación, profusamente decorada, un lecho de color rojo oscuro. Al fondo, una mujer joven. Posiblemente la mujer más hermosa que había visto en mi vida. Se acercó a mí hablando en un idioma que no conocía, y sólo dije que no con la cabeza. Noté cómo cambió de idioma, volvió a intentarlo mientras se acercaba, y volví a negar con la cabeza. Lo volvió a intentar una tercera vez, y volví a decir que no, porque no podía entenderla.

En ese momento llegó a estar frente a frente a mí, con su pelo largo y negro, sus ojos almendrados y su piel tostada, y me dijo al oído “At last*”, como si por fin hubiera encontrado un idioma en el que hablarme y que le entendiera. O como si por fin estuviéramos frente a frente. O todo a la vez. Entonces me besó en la boca. El beso más húmedo y erótico que me han dado en mi vida, y fue en un sueño. Un beso de tornillo en toda regla.

Desperté entonces y supe que tenía que averiguar más sobre aquella mujer. Todos mis pasos me llevaron a Babilonia, a los zigurats y a las esfinges. De ahí, a Ishtar y, poco tiempo después, a Inanna. Años después escuché una canción que decía lo mismo que yo había escuchado en mi cabeza el día de mi iniciación, al parecer da los mismos mensajes a diferentes devotos por todo el mundo.

Desde entonces soy devota de Inanna. Y todavía me sonrojo si pienso en su beso.

(*) En inglés, por fin.

Puedes escuchar el programa “Mitos y Leyendas” dedicado al descenso de Inanna en el que participé hace poco, haciendo click aquí: http://www.blogtalkradio.com/ptrnenespanol/2015/07/01/mitos-y-leyendas–el-descenso-de-inanna

Ora et labora (reza y trabaja)

Ayer leí un artículo en Céltica Hispana que me hizo pensar mucho en hasta qué punto nos estamos volviendo una comunidad de posers o posadores paganos profesionales. De ésos que dicen que son paganos porque tienen un blog o un canal en Youtube o una página facebook y a la hora de la verdad ni son paganos ni son nada. Había tocado el tema de forma tangencial hace un mes en el artículo dedicado a la supuesta lucha por los seguidores en Facebook, Twitter, Youtube, etc que hay quien a veces se empeña en ver, fenómeno con el que no estoy de acuerdo al creer que el Paganismo no consiste en eso. Una creencia pagana es la que uno realiza en su casa, no en las redes sociales ni en los blogs, por si a alguien no le ha quedado claro.

El artículo de Céltica Hispana comenta abiertamente y sin tapujos que hay personas que se dicen creyentes y no saben ni relatar los mitos de sus dioses. Gente que no sabe rezar, gente que no hace los deberes a nivel personal. Estoy totalmente de acuerdo porque lo estoy viendo en las redes sociales. En el ámbito del blogging, que es en el que me muevo más, veo artículos en los que no se trabaja, son copias de unos y otros, supuestas investigaciones en las que no se contrastan las informaciones de internet y libros que raramente se tocan. El otro día me comentaba un amigo mío que la información sobre los Sabbats en español está copiada de la misma web, una y otra vez. Entre bromas, me dijo que probara a copiar la frase “Simbólicamente hablando y de acuerdo con la creencia wiccana” y a pegarla en Google. Total: 5320 resultados. No me podía creer lo que estaba viendo. Ésa es la prueba de hasta qué punto no se hacen los deberes: blogueros wiccanos en nuestro idioma que copian una y otra vez la misma información, sin digerir, sin trabajar, en 5000 casos sin ni siquiera re-escribir. Y por supuesto, sin investigar. Copia, pega y luego hazte una bonita foto para las redes sociales o hazte un blogspot que es gratis y así pareces alguien. El autor o autora de la web de Luna Celta (la fuente original de esa frase) tiene que estar hasta el gorro de que le copien sus textos. Todo se reduce a una cuestión de pose, de decir que se tiene un blog de Paganismo o una página Facebook con 600 seguidores, en la que se copia y pega lo mismo todo el tiempo y de las mismas fuentes. O en supuestas investigaciones basadas en un uso indiscriminado de la Hermenéutica en las que predomina el pensamiento circular, porque no se puede fundamentar en nada fiable la afirmación que se realiza. Me da vergüenza ajena.

Es curioso ese afán por sobresalir sin trabajar, porque hay personas muy comprometidas con su comunidad, gente que colabora en diálogo interreligioso, que hace programas de radio, que se involucra muchísimo en causas sociales, y jamás les veo jactarse de ello. En España incluso tenemos paganos metidos en política, que van en listas de pequeños y grandes partidos, y que quieren cambiar las cosas. Ninguno de ellos monta grandes eventos en Facebook, ni se llaman a sí mismos “Reyes del Paganismo en X país”, ni las “personas de referencia de X creencia”, ni tienen hordas de supuestos fans (¿Para qué? Hoy estás arriba, mañana estás abajo, así es la popularidad, y más aún cuando la gente, que no es tonta, te cala), y raramente tienen seguidores. Conozco a algunos de ellos y sé lo que hacen por mera casualidad, o suerte, pero son personas tan discretas que no se las reconoce como referencias, hacen su trabajo de forma normal y natural y no necesitan competir con nadie ni tener una gran visibilidad. Alguno tiene su página facebook de su proyecto, o su grupillo, o su perfil, o su blog, y nada más. Dicen lo que piensan cuando quieren y pueden, y luego son paganos, pero en su casa, en plan íntimo y discreto. Hacia dentro, hacia su ser, y ya está. Sin tener que decir la cantidad de veces al día que meditan o rezan. Ellos, tan sólo, rezan y trabajan.

Ésa es la gente a la que hoy querría agradecer y recordar su trabajo diario en la intimidad de sus casas, del que generosamente comparten una parte con todos nosotros. Por muy pequeña que sea esa parte, es original, es propia, está trabajada y es genuina. Somos muchos los que estamos agradecidos por vuestro trabajo.

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