Magia

El cisne como animal liminal y asociado a Brigit

46dHace pocos días, en el grupo de devoción a Brigit, salió a colación el cisne. Este animal ha estado asociado a Brigit tradicionalmente, y no me han preguntado pocas veces por qué. En mi zona del mundo (vivo en el sur de España) no suele haber cisnes salvajes, sólo parcialmente domesticados, aunque sí hay cisnes salvajes en otras partes del Oeste del continente europeo, especialmente en Francia, Irlanda y Gran Bretaña. Esto se debe a que el cisne es un animal con rutas migratorias asociadas a las estaciones.

En España es común ver aves migratorias, pero normalmente suelen ser especies que buscan el templado clima de África cuando llega nuestro invierno. En cambio, estos cisnes salvajes bajan al sur al llegar dicha estación, ya que ponen sus huevos, incuban y crían durante el verano septentrional en zonas árticas, bajando tan lejos como hasta Francia al llegar octubre o noviembre, cuando el frío en el círculo polar Ártico y sus inmediaciones hace insostenible su supervivencia. Buscan temperaturas más agradables en latitudes más meridionales, en definitiva. Cuando llega el buen tiempo, el cisne vuelve al Norte, repitiéndose el ciclo al año siguiente. Los polluelos aprenden así las rutas migratorias, quedándose con sus padres de uno a dos años, hasta que están listos para formar su propia familia. De esta manera, el cisne suele estar asociado a un primer comienzo (lo que le da su estatus de animal liminal): el cambio de estación. Son uno de los animales que anuncian los cambios de tiempo. Por otra parte, se dice que el cisne es un animal liminal porque se encuentra, como muchas otras aves acuáticas, entre dos elementos: el aire y el agua. Él marca el comienzo del reino del Aire, del Agua, o quizá el comienzo de ambos.

¿Qué puede haber de liminal en una divinidad como Brigit? Por regla general, se considera que tiene de liminal dos características. La primera de ellas es que rige estados de transformación profunda en la persona o en las cosas. Por ejemplo: la forja, por la cual da forma al metal para convertirlo en un objeto; la poesía por inspiración divina, por la cual la persona se convierte en vasija o habla por boca de la diosa (como una especie de poesía oracular o poesía canalizada); así como la maternidad y sus ciclos.

La segunda de ellas es meramente estacional. Hay autores que consideran que Cailleach (la Divinidad que representa el invierno y la meteorología) y Brigit son caras de la misma Divinidad, de manera que la festividad de La Fheile Bride (Imbolc) es un guiño de la diosa del fuego en mitad del invierno, en el que hace aparición como anunciando que los días soleados llegarán. Hay una leyenda que cuenta que Cailleach sale en Imbolc a buscar leña para el resto del invierno, de manera que hace que salga el sol y haga buen tiempo en 1 de febrero para no acabar nevada y empapada. Por eso, la gente suele decir en Irlanda que, si hace buen tiempo en Imbolc, es porque el invierno va a durar unas semanas más. En cambio, si llueve o nieva, es porque el invierno va a acabar. Esta tradición ha llegado a los Estados Unidos de América a través de la inmigración irlandesa, y la vemos inmortalizada en la película “Groundhog Day” (literalmente “El día de la marmota” o Atrapado en el tiempo/Hechizo del tiempo) mediante la marmota mundialmente conocida como Punxsutawney Phil.

Así pues, la festividad de Brigit es una fiesta de límites que se transgreden para anunciar cambios y comienzos, igual que Samhain, igual que Beltane y de la misma forma que Lughnassadh, como un funeral en mitad del verano, lo es.

El carácter limítrofe, liminal y entre estados del cisne queda bellamente expresado en multitud de leyendas y cuentos. Uno de ellos es el popular “Patito Feo” que, personalmente, no encuentro que hable sólo de que no debes juzgar a las personas por su físico, sino que cuenta la historia de un pequeño cisne que ha quedado atrás en su ruta migratoria de vuelta al Ártico y por eso acaba en un lugar que no es el suyo, donde no le reconocen como lo que es. Su principal aventura se debe a intentar ser aceptado como algo que no es, mostrando a los demás lo importante que es el cambio y la adaptabilidad a las situaciones. Se podría sacar algo también muy cristianizado de este cuento, pero no lo haré, ya que creo que la influencia judeocristiana es, hoy por hoy, inevitable en nuestro folklore y es algo con lo que los paganos vivimos a diario.

También es muy recurrente la idea de que los cisnes son, en realidad, personas. Esto lo vemos en el cuento “Los doce cisnes salvajes” popularizado por Hans Christian Andersen, analizado en su día por la tradición Reclaiming y publicado en un libro por Hilary Valentine y Starhawk. Las autoras lo toman como punto de partida para un entrenamiento en las artes mágicas, con un resultado similar al proceso por el cual pasa el Patito Feo. Es decir, que son procesos dolorosos o áridos como el frío invierno, pero que al llegar el verano y la cosecha del alma tienen su recompensa. Es el mismo tránsito de recogimiento interno y de acopio de provisiones que hemos pasado desde Samhain hasta Imbolc, y que paulatinamente se irá transformando hasta llegar a Beltane. Igual que la Diosa de la Forja nos va transformando mediante sus misterios.

Finalmente pero no menos importante, está la leyenda irlandesa de Los hijos de Lir. La historia, traducida del resumen ofrecido en Wikipedia en inglés, dice así:

Bodb Derg fue elegido rey de los Tuatha Dé Danann, para fastidio de Lir. Para apaciguar a Lir, Bodb le dio a una de sus hijas en matrimonio, Aoibh. Ésta le dio a Lir cuatro hijos: una chica, Fionnuala, y tres chicos, Aodh, y los gemelos Fiachra y Conn.

Aoibh murió y sus hijos la echaban mucho de menos. Queriendo tener a Lir contento, Bodb le mandó otra de sus hijas, Aoife, para que se casara con él.

Celosa del amor de sus hijos entre ellos y hacia su padre, Aoife planeó librarse de los niños. Yendo de viaje a casa de Bodb con éstos, ordenó a sus sirvientes que los mataran, pero los sirvientes se negaron. Enfadada, trató de matarlos ella misma pero no tuvo el valor para hacerlo. En su lugar, usó su magia para convertirlos en cisnes. Cuando Bodb supo de esto, transformó a Aoife en demonio para toda la eternidad.

Como cisnes, los niños tuvieron que pasar 300 años en Lough Derravaragh (un lago cercano al castillo de su padre), 300 años en el Mar de Moyle, y 300 años en las aguas de Irrus Domnann, en Erris, cerca de la isla Inishglora (Inis Glauaire). Para terminar con el hechizo, tuvieron que ser bendecidos por un monje, ya que San Patricio había convertido Irlanda al Cristianismo durante el tiempo en el que ellos habían vivido siendo cisnes.

Dicen algunas fuentes de esta leyenda que cuando el hechizo hubo terminado, el monje que bendijo a los niños vio simplemente a una gentecilla que se desvanecía por el paso de los años que habían pasado convertidos en cisnes. Esto viene a mostrar que habían pasado muchos años (si hacemos cuentas, 900 años) y que, al ser Tuatha Dé Danann, estos niños-cisne eran seres sobrenaturales como en las leyendas de antaño, los cuales son eliminados por la llegada del Cristianismo (la figura del monje). El hecho de que sean cisnes, incluso en esta adaptación claramente cristiana del mito, no es casual: el cisne sigue siendo, simbólicamente, un animal de comienzos. La leyenda, así contada, dice muy claramente que es el comienzo de una nueva etapa para Irlanda: una era sin Tuatha Dé Danann y sin las antiguas leyendas, en la que impera el Cristianismo. En la que se deshacen los hechizos y encantos de la mítica tribu de la Isla Esmeralda. Afortunadamente para muchos de nosotros, las leyendas siguen vivas.

Sin embargo, también dice otras cosas: habla de que para los irlandeses, la figura maternal era importante y que las mujeres se hacían cargo de los hijos de otras mujeres, siendo algo horrible el infanticidio, tanto como para que los sirvientes se nieguen a realizar el crimen. Aoife desea realizar el asesinato entre su casa y la de su padre, dando a entender que el hogar era algo sagrado como para mancharlo con una atrocidad así.

Por otro lado, los niños-cisne pasan mucho tiempo intentando encontrar su hogar de vuelta, y esto es acorde con la propia naturaleza del cisne, que si no es enseñado por sus padres acerca de las rutas migratorias, no consigue volver a encontrar el lugar correcto al que ir cuando hay un cambio de estación. El mito nos muestra que hay que dejar a los hijos volar tras enseñarles lo adecuado para manejarse en la vida, y que los padres, aunque deben ser cariñosos, no deben ser extremadamente protectores. Personalmente, veo un punto muy Brigidino en esta enseñanza, pues Brigit es una diosa de la crianza y del hogar, lo cual también tiene un matiz de cuál es el estilo de crianza que debemos darle a nuestros hijos para que sepan defenderse en la vida, y es que, al criar, hay que dar el conocimiento y las habilidades para que los hijos encuentren su propio camino y no se pierdan en las nieblas de las leyendas.

La importancia de escuchar a la intuición

Había una vez, hace muchos años, una chica que no era perfecta ni nunca pretendió serlo. Esa chica empezó una relación con un hombre mucho mayor que ella. Esta persona que apareció en su vida parecía muy vivida y muy experimentada, así que, de primeras, ella se dejó aconsejar.

La chica tenía intuición, y su intuición le decía desde el minuto uno que había una agenda oculta en esa relación. Pero desechó ese pensamiento rápidamente. Intentó ahogar a su intuición. Mientras, él intentó amoldarla a sus deseos, porque ella era joven y adaptable, e iba a ser fácil hacerlo si se empleaba algo de mano izquierda. Empezó a vestir, maquillarse, teñirse y trabajar como él quería. Sus sueños de seguir estudiando se esfumaron. Pero las intuiciones son obcecadas. Con el tiempo, empezó a sospechar que la agenda oculta era que el hombre deseaba, por todos los medios, tener un hijo. Ella era demasiado joven y no deseaba hijos en aquel momento, ni en años próximos, si bien ella sabía que él no pararía hasta lograrlo. Así que, cuando la presión fue demasiada y ya casi no se reconocía en el espejo, ella se hartó e ideó un plan. Una forma irremediable de salir de la relación, de hacer que él no deseara volver nunca más. Hay que decir que no fue la mejor forma de salir de esa situación, pero al menos era radical. También hay que decir que fue muy difícil salir de aquello, porque todo lo que él decía se había convertido en palabra de los dioses, y para ella hacer su vida sola era bastante duro. Ya no había nadie que marcara la pauta. Estaba sola ante la vida adulta.

Esa chica tan joven era yo a los 21 años. Tuve una relación de dependencia emocional con un tipo bastante mayor que yo, que tenía sus propios intereses y, por suerte o por desgracia, no eran compatibles con los míos. Salí de ella a los 25. Lo intentó por todos los medios: con cariño, sin él, dialogando, con psicología inversa… y nada funcionó. Yo quería a alguien con quien compartir, pero con el tiempo me di cuenta de que la relación me resultaba enfermiza porque no me respetaba a mí ni a mis deseos, y que yo no deseaba cambiar ni un ápice de mí misma para darle gusto. Me sentía mal cuando tenía que ceder para amoldarme a lo que él deseaba. Yo también le irritaba a él, porque tenía que invertir mucho tiempo en convencerme de que lo que él decía era lo mejor, y generar la suficiente dependencia como para que yo continuara. Eso no era una relación sana: era una relación en la que no existía una aceptación ni un cariño sincero entre las dos personas que componían el tándem. Tan sólo había un capricho, una comodidad o una finalidad dada.

Y lo había sabido desde el principio.

¿Cuántas veces ahogamos nuestra intuición para no escucharla, pese a que sabemos que tiene razón?

Una de las cosas que estudiamos y trabajamos en la mayor parte de los entrenamientos espirituales paganos, precisamente, es a escuchar a nuestra intuición. Pero no de la forma en la que pensamos, que suele ser mediante el Tarot o mediante la clarividencia. Los dones espirituales son secundarios si no aprendemos a escuchar a nuestro corazón, a nuestra intuición y a lo que creemos que es correcto para nosotros.

Al final, el Yo Superior se manifiesta de muchas formas, y ninguna de esas formas es especialmente difícil. Siempre digo (y lo digo mucho) que los dones espirituales son secundarios. Que usar el Tarot no nos hace mejores brujos. Que las herramientas son herramientas, pero que el verdadero control de nuestras vidas no reside en un oráculo, sino que reside en aquello con lo que hemos nacido. Y todos, absolutamente todos, hemos nacido con intuición.

Lo que ocurre es que nos han convencido de que no sirve. De que son opiniones infundadas o meras emociones. Bienvenidos al mundo real: las emociones son pensamientos, y si están en nuestra cabeza, pueden modelar incluso nuestro recuerdo de los hechos. La memoria es así de traicionera.

Así que, la próxima vez que tu intuición diga algo que contradiga tus cartas, no te lo pienses: escucha a tu intuición. La próxima vez que pienses que alguien te está manipulando, no te lo pienses: escucha a tu intuición. Y así con todo. A veces fallarás, a veces acertarás, pero siempre serán tus propias decisiones. Y tampoco hay que tener tanto miedo al fracaso o al error. Las intuiciones son también mensajes de tu Yo Superior, que siempre buscará la manera más inmediata y sencilla de hacerte llegar su mensaje. Son mensajes que siempre estarán en consonancia con nuestro objetivo y nuestra misión en la vida, al fin y al cabo. Y las intuiciones, erradas o acertadas, nunca mienten. Las personas… no siempre son tan claras.

Ataques mágicos y autodefensa psíquica (y 2)

(¿No leíste el artículo anterior? Lo puedes leer haciendo click aquí)

Como prometí en la entrada anterior, quisiera dedicar unas palabras (más bien unos párrafos) a uno de los métodos que creo más sencillos a la hora de defenderse: la botella de bruja. Ahora bien, mis botellas de bruja son un poco particulares porque en ellas utilizo magia fría, en lugar de enterrarlas en mitad del campo como hace alguna gente.

La razón de por qué no entierro las botellas de bruja es porque hacerlo me parece una guarrada medioambiental. El campo no es un vertedero ni un sitio donde dejar los restos de nuestros rituales: la naturaleza es nuestro Templo, y tú no tiras tu basura en tu Templo, ¿a que no? Hablé de esto hace muy poquito en una ponencia virtual por el día de la Tierra (la podéis escuchar aquí). Pero hay un sitio que no tengo más remedio que tener en mi casa (a pesar de que sea relativamente contaminante) y es mi nevera con congelador incluido. La que tengo en mi casa y utilizo para congelar la comida que preparo cuando sé que al día siguiente o en dos días no voy a tener tiempo para cocinar. La que me guarda los restos del almuerzo y en la que mantengo frescos los alimentos. Ese mismo electrodoméstico es, además, mi gran aliado a la hora de guardar mis botellas de bruja.

Para hacer una botella de bruja, necesitarás:

  • Una botella o un envase de vidrio con tapadera. No lo compres ex profeso: reutiliza otros envases del mismo material, ya limpios, como los de conservas. A mí me encantan los de café soluble o los de garbanzos cocidos.
  • Cosas que pinchen: alfileres, trozos de vidrios, clavos de hierro, etc. Cuidado, no te pinches tú.
  • Material orgánico de la persona a quien quieras proteger. Si eres tú, puedes utilizar pelo, trozos de uñas, saliva… también puedes meter estos mismos elementos de personas a las que quieras proteger. No hace falta sangre ni nada sacado a la fuerza.
  • Agua. Puede ser del grifo, normal y corriente.
  • Un sitio oscuro en tu congelador, que no abras mucho, o en el fondo del cajón del mismo. No hace falta reservar un sitio específico para la botella, tan sólo un sitio donde no vaya a ser fácil que se descongele.

Metemos los restos orgánicos de las personas que vamos a proteger, los cubrimos con los objetos que pinchan y llenamos la botella hasta 3/4 de la misma. No la llenamos entera, porque el agua siempre aumenta de tamaño al congelarse y puede quebrar el bote de cristal al sobrepasar la capacidad de éste.

En este momento, antes de meter la botella en el congelador, la cargamos. La tomamos entre las manos y la programamos con la intención de que haga de “señuelo” para los ataques mágicos. El supuesto atacante dirigirá sus hechizos hacia nosotros, pero será engañado por los elementos orgánicos que tiene la botella, que será el blanco del ataque en lugar de nosotros mismos. Entonces, el atacante sufre una doble acción: el posible trabajo mágico le rebotará (por acción de los elementos con pinchos) y además bloqueamos sus interacciones para con nosotros (por acción del hielo). Es como poner una barrera de hielo entre ese posible atacante y nosotros.

Metemos la botella en el fondo del congelador y, literalmente, nos olvidamos de ella. Si tras congelarse la botella el vidrio se rompe, no pasa nada: sólo significa que hemos llenado con demasiada agua el recipiente. Se hace otra botella de bruja llenándola menos y aquí no ha pasado nada. Por favor, que nadie piense que esto es un augurio, porque sólo es física básica.

Tengo mucha experiencia con magia fría, que este tipo de magia con hielo, y la verdad, da unos estupendos resultados. Nos ayuda a sentirnos más tranquilos con respecto a posibles ataques y no hacemos daño a nadie con ella. No hay que dirigirla a alguien en particular: hay que programarla para que nos proteja de forma genérica, no sirve para atacar a alguien.

Hasta aquí este especial, cortito pero intenso, sobre magia protectora.

De señoras mágicas y otra fauna

la_ninera_magica_5Un amigo muy querido (hola, Nuhmen) ha identificado al tipo de habitante de los mundos mágicos más divertido, incluso por delante del Fluffy Bunny: la señora mágica. Que por aquello de señora no significa que la criatura tenga que ser una señora (es decir, una mujer de taytantos), ni que tenga que ser una mujer (también hay hombres) pero su experiencia personal dice que suele ser señora y de taytantos. Eso no se lo voy a discutir a él, ya que el apelativo no lo he inventado yo y el copyright es suyo. Quizá yo invente otros apelativos en el futuro, total, siempre hay tiempo para encasillar y juzgar a los demás (nótese el sarcasmo).

Bromas aparte, me sorprende la necesidad de ser especiales de algunos en plena crisis existencial. Porque siempre que me he encontrado con alguien así, que a mí también me ha pasado, estaban en una crisis existencial tremenda. Ya sea por obra y gracia de la adolescencia y sus hormonas, ya sea porque han sufrido un cambio importante y traumático en sus vidas (un proceso de divorcio, un síndrome del nido vacío, un fallecimiento…), todas estas personas llegan y se postulan como las más mágicas del universo.

¿Que tú echas el Tarot? Ellos/as desde los tres años y desde pequeños/as veían a sus abuelos fallecidos con aspecto de calcamonía ajada al final del pasillo de su casa.

¿Que tú canalizas? Ellos canalizan desde antes que tú y además una vidente les dijo que tenían dones y demás, y nacieron con el manto de Venus y con una arruga con forma de estrella en el ano que marcaba su buena suerte (véase una referencia anterior a la Anomancia de Jodorowsky en este otro artículo para entender este chiste).

Me alegro un montón por esta gente, de veras que lo hago. No dudo que en muchos casos lo que dicen sea verdad. Lo cierto es que todos nacemos con este tipo de dones, así que encontrarte con personas que tienen algún tipo de percepción extrasensorial no es tan extraño como pudiera parecer. Hace un ratito vi una publicación de facebook en la que un contacto preguntaba si alguien más podía presentir qué tiempo iba a hacer. La respuesta fue bastante notoria, porque a mucha gente le pasa. Como decía, para mí son manifestaciones de diversas habilidades en el campo de lo extrasensorial, y todos tenemos de eso, lo que pasa es que a algunos se les manifiesta viendo muertos con más facilidad y a otros prediciendo el tiempo. Y no pasa nada. La mayor parte de la gente lo toma con una normalidad pasmosa y no se creen nada superiores. Lo comentan, lo preguntan a otros, se ríen, lo comparten en facebook o en un café con sus amigos, y luego resultan ser personas tremendamente normales. No están teniendo experiencias extrasensoriales en cada momento de su vida, ni haciendo magia en cada rincón.

El problema es cuando esa especialidad se manifiesta en el campo de lo personal con un “soy más especial que tú”, “soy más especial que nadie”, “soy más especial que…”. Y el colmo de los colmos es cuando alguien llama a tu puerta para pedir entrenamiento pero dice que es capaz de hacer todo eso que tú enseñas (sin saber lo que se enseña a ciencia cierta), pero de manera innata. Como si los demás que llaman a mi puerta no llevaran ya sus dones de serie. Y claro, te dan ganas de decir “Chato/a, no voy a darte un Tercer Grado sólo porque tengas dones. De eso no va un camino espiritual. Porque si fuera así, tendría que dar el Tercer Grado a todo el que pasara por delante de mi casa. Gente con dones, créeme, hay a porrillos. Esto se trata de aceptar que eres especial, pero igual que todo el mundo.”

Esta noción y este equilibrio son muy difíciles de lograr en una sociedad en la que todo el mundo es un número. Y comprendo que se hace más difícil de entender porque la apariencia es que los wiccanos practicamos magia y nos centramos en eso y ya está. Pero en realidad esto es un camino espiritual. Y el camino espiritual no trata de tener más dones que la media, porque todo el mundo tiene esos dones, sino de aceptarte e integrarte como un ser pleno. Con esos dones, por supuesto, lo cual incluye aprender que son una parte normal de nosotros mismos y de los demás. El título dado por una iniciación sólo tiene sentido cuando estás listo para aceptar que no necesitas un título para ser tú mismo y ser responsable de tu propia felicidad.

El otro día le preguntaba a una persona extremadamente inteligente si ser superdotada le había hecho feliz en la vida. Su respuesta fue categórica: no, ser superdotada le había hecho muy infeliz, de hecho. Pero si le hubieran enseñado a manejar sus dones, a encauzarlos y a verlos como algo normal, como algo bonito, y no para creerse un bicho raro, quizá se habría animado a usarlos más y de una manera mucho más abierta y confiada con los demás. Los dones espirituales sobresalientes no son diferentes de otros dones de la vida. Y eso es de lo que van en realidad los caminos espirituales: no de tener los dones, sino de lo que hagas con ellos.

Un saludo a todos mis amigos médiums, canalizadores, echadores de cartas y demás especialidades. Sois muy especiales por lo que curráis en aceptaros y aceptar vuestros dones en este mundo tan ingrato. Hacéis felices a mucha gente y encima no os creéis mejores que nadie. Sois unos grandes.

Mezcla de panteones en Wicca

descargaAunque este tema no tiene ya tanta relevancia, todavía hay quien me lo pregunta. Mi opinión al respecto ha cambiado mucho en los últimos 3 ó 4 años, sobre todo en lo que respecta a lo práctico. Se trata de la clásica pregunta de si en Wicca se pueden mezclar o no panteones, algo sobre lo que no he querido hablar mucho por temor a levantar ampollas o a hablar de cosas con las que no había experimentado. Pero resulta que hará un par de años tuve que experimentar con ello, así que ahora me siento con fuerzas para tratar el tema.

Creo que lo de mezclar panteones depende de la persona y la situación. Primero, depende de la tradición que se siga y depende de las creencias de uno/a. Siempre digo que aquello en lo crees condiciona tu experiencia personal y es lo que he podido experimentar a lo largo de mi vida. Cuántas veces he oído decir que no se pueden tener más que cierto número de animales totémicos, o que para salir al astral hay que tener un cordón de plata, y luego resulta que hay personas que no creen en eso y practican tan ricamente. En esto no hay mucha diferencia.

Segundo, creo que depende de la Divinidad. Hay Divinidades que se llevan bien en un ritual aunque sean de culturas diferentes. Estuve en un pequeño rito-coloquio-exposición organizado por PFI España hace un par de años en el que se invocaron a Divinidades de diferentes culturas, y no pasó nada ni nos cayó un rayo. Luego estuve en un círculo privado donde se llamaron a Divinidades de diferentes culturas, y aquí sigo, vivita y coleando. Tampoco sentí nada malo, al revés, el ritual transcurrió en una tremenda paz.

Ahora bien, no digo que todo valga. Digo que depende de lo que creas o del sentimiento que te dé. Poniendo varios ejemplos, personalmente no metería en el mismo círculo a Divinidades que me resulten opuestas o que hayan tenido según la mitología algún conflicto, ni siquiera dentro del mismo panteón, pero luego veo a personas hacer altares a los dioses olímpicos y poner juntas a Atenea, Hera y Afrodita, que se vieron envueltas en la guerra de Troya. Tampoco metería a Hécate con Cernunnos como la contrapartida masculina de la primera, como sé que hay gente que hace, porque hay dioses y diosas que se consideran completos en sí mismos y que no necesitan de un consorte, y en este caso resulta aplicable tanto a Hécate como a Cernunnos. No pondría a Brigantia con Minerva, porque tras la conquista de Britania los romanos “sometieron” a la Diosa local poniéndole los atributos y el nombre de la Diosa a la que traían desde el Imperio, que era Minerva -a la que llamaron Sulis Minerva en aquella zona. Pero éstas son consideraciones personales mías.

Lo que digo es que, puestos a mezclar, pensemos antes qué vamos a mezclar y por qué, y descartar la mezcla en caso de que choque con nuestras creencias y con el contexto de la Divinidad. Y si no sabemos cuál es el contexto de la Divinidad siempre se puede preguntar, indagar, investigar y, por supuesto, usar nuestra intuición que para algo está.

Por otro lado, me gustaría reflexionar acerca de la cantidad de veces que se han hecho mezclas en los panteones a lo largo de la Historia, como producto de un sincretismo religioso por ejemplo. Es cierto que los sincretismos tradicionalmente han estado ligados a conquistas y que la guerra tiene muy mala prensa (con razón). De todas formas, a ninguno de esos nuevos practicantes les cayó un rayo por incorporar a Divinidades de otras culturas a sus prácticas, como es el caso de Isis en la Hispania romana, por ejemplo, o de Astarté en la zona de Andalucía en la que me crié. Si le hubiera pasado algo a alguien seguramente se habría dejado de practicar el culto, y nada más lejos de la realidad: si esos cultos y costumbres han llegado hasta nosotros es porque eran populares, y la popularidad creo que sólo la justifica que la relación de ese pueblo con la Divinidad en cuestión funcionara.

Por tanto, me parece que la premisa de Plutarco sobre el amor a la Divinidad contra la superstición sigue vigente en el caso de los wiccanos de hoy. La superstición lleva al miedo hacia la Divinidad, mientras que el amor se cimenta en una relación de confianza con ese dios o diosa. Obviamente, habrá tradiciones que digan que no se puede hacer una mezcla, posición que es del todo respetable, y a día de hoy yo intento no hacerlo dentro del mismo ritual porque no me gusta (otra cosa es si tengo diferentes rituales o devociones con distintos dioses). Pero si hay que hacerlo, creo que si se hace desde una posición de confianza y cariño, no sólo hacia la Divinidad sino hacia ti mismo, no debería suceder nada.

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