Libertad Religiosa

Mamá y sacerdotisa: pensamientos sobre la práctica del Arte y la conciliación

No hace mucho, estaba leyendo este libro y uno de los ensayos hablaba de una sacerdotisa cuyo primer oráculo canalizado había sido porque su suma estaba de baja maternal al haber dado a luz recientemente. La verdad, lo vi muy normal porque recién parida yo tenía ganas, sobre todo, de aprovechar el tiempo en dormir y no en hacer magia. Sin embargo, encuentro que tras mis dos partos, una vez superada la cuarentena, prácticamente fui recuperando bastante rápido mi necesidad de trabajar en el ámbito espiritual, empezando, sobre todo, por mi práctica personal. Me imagino que cada uno/a tendrá un ritmo diferente de recuperación dependiendo de sus circunstancias y estado de ánimo. También hay personas que deciden hacer un alto en el camino, lo cual es igualmente válido aunque no fue mi caso, así que opté por conciliar lo mejor que pude.

Tenía muchas preguntas tras mis dos partos. Por ejemplo: ¿Hasta qué punto necesito conciliar? ¿En qué puedo meter a mi hijo recién nacido, y en qué es mejor que se lo quede su padre durante el tiempo en el que esté yo ocupada en rituales? ¿Debo canalizar en el postparto tardío? ¿Cómo encontrar tiempo para meditar, si tengo a una criatura que llora si salgo de la habitación? ¿Cómo llevarán mis compañeros de aventuras mágicas la incorporación de este nuevo ser a mi vida?

Me ha ayudado muchísimo el poder hablar abiertamente del tema con mis compañeros de senda. Por ejemplo, decir abiertamente que la vida cambia y hasta qué punto cambia, para que los que no son padres o madres puedan entenderte. Encuentro que poner las cartas sobre la mesa desde el principio ayuda a no crear falsas expectativas, como que vas a poder mantener una fiesta post-sabbat hasta las tres de la mañana porque el bebé tendrá que dormir (y sobre todo, tienes que dormir). La gente no suele saber qué conlleva tener una criatura porque somos una comunidad muy joven en una sociedad envejecida. Con suerte, algunos de nuestros compañeros y compañeras tienen sobrinos/as o hermanos/as de menor edad, lo cual facilita mucho las cosas.

Otro de los elementos que más me han ayudado a conciliar ha sido un portabebés ergonómico. Nunca podré estar más agradecida a los diseñadores de rebozos, portabebés o mochilas tipo canguro. Con este tipo de cachivache he llegado incluso a amamantar y a guiar meditaciones a la vez, hasta en una ocasión inicié a una persona en una disciplina espiritual. Mis dos hijos han sido niños-Nenuco mientras los he tenido en brazos, al menos hasta los seis meses y especialmente en las primeras semanas, pero el panorama cambiaba si los dejaba en una cuna o en el cochecito, y rompían a llorar inmediatamente. Uno no se puede concentrar en nada cuando hay un bebé llorando. Buscar una solución sencilla es prioritario si no tienes a nadie con quien dejar a tu hijo/a y te apetece seguir activo en tu sendero espiritual. También cuando no hay nadie que te cubra en tu coven para realizar iniciaciones o para liderar encuentros.

No me avergüenzo en decir que me he hecho formaciones espirituales enteras con un bebé en el pecho e incluso he meditado amamantando en la comodidad de mi cama. Para trabajo más especial o intenso suelo pedir ayuda a mi pareja, pero tras haber dejado harto de comer a mi niño pequeño, minutos antes de meterme a hacer ese trabajo más delicado. Así, no llora y no lo pasamos mal.

Por supuesto, dejar el cuidado del bebé en otra persona (el otro progenitor) es lo ideal, pero no siempre se puede. En mi caso concreto, mi marido es mi pareja mágica y en muchos rituales él está presente. Otras veces, mis bebés han llorado porque yo era su figura de cuidado principal y eran demasiado pequeños como para estar sin mí aunque fuera una hora. Recuerdo que hice de intérprete en una entrevista de tres horas para una emisora pagana cuando mi hija la mayor tenía mes y medio, y lo recuerdo como uno de los peores momentos en cuanto a conciliación con mi papel de madre (aunque la entrevista estuvo muy bien) pues mi niña no paró de llorar, a pesar de estar con su padre. Desde mi estudio la oía y se me partía el corazón de escucharla gritar. Como estos momentos he tenido unos cuantos, como en un ritual de Lustración que celebramos en 2015, y a partir de esos momentos decidí que haría lo posible por conciliar ambos aspectos, ser consciente de las limitaciones que tienen, así como de las ventajas, y que expondría mi caso y haría valer mi posición ante las personas con las que iba a trabajar. Creo que esto es fundamental para conseguir visibilidad de cara a la comunidad sobre esta realidad tan ignorada. Creo que el bienestar de un niño debería ser prioritario e ir por delante de cualquier expectativa y hay errores que creo que no volvería a cometer a este respecto.

Una de las grandes falacias de nuestro tiempo y que las mamás (también los papás) recientes escuchamos mucho es “no permitas que tu hijo/a cambie tu vida, tu vida debería seguir como antes”. Es hora de que las madres y los padres digamos la verdad: en el momento en el que pones un pie en el camino de la m/paternidad, tu vida cambia y es inevitable. Eso hay que recordarlo también como sacerdotes y sacerdotisas. Forma parte de una decisión consciente. En lugar de esa falacia, cabría preguntarnos cómo conciliar adecuadamente estos dos aspectos tan esenciales de nuestra vida.

*Entrada escrita en gran medida con (al menos) un bebé en algún pecho*

La política y el estatus de religión en EEUU

La semana pasada, tras lo acontecido en las elecciones norteamericanas, me estuvieron llegando notificaciones de mi Tradición al respecto de su estatus de religión reconocida y de su exención de impuestos en EEUU. No una ni dos, sino varias y por diferentes medios, ya que el mensaje era muy importante y se necesitaba que calara en todos los miembros de la Tradición. El comunicado oficial transmitido por las Cabezas de la Tradición ha sido que por favor todo el clero correlliano nos abstengamos de hacer comentarios al respecto de las elecciones y su resultado, porque podíamos perder la exención de impuestos (para ellos conocida como la 501c3) que el Estado norteamericano otorga a las religiones constituidas legalmente.

Por tanto, hoy yo no voy a hablar de las elecciones norteamericanas. ¡Lo siento por quienes lo estabais esperando!

Sin embargo, sí me veo en la obligación de aclarar qué pasa en los EEUU con el hecho de estar constituidos legalmente y amparados por unos derechos, y por qué es tan importante no pronunciarse para los norteamericanos a este respecto, así como las consecuencias que tendría en el caso de que alguien se pronunciara, y que quizá no sean comprendidas del todo para quienes estamos al otro lado del charco y/o pertenecemos a otra cultura que no es la norteamericana. También puede que esto sea útil para quienes pertenecéis a una Tradición o a un grupo constituido legalmente en EEUU o en otro país con legislación similar.

Para los estadounidenses, existe una figura que es la Church (literalmente, Iglesia). No hay que confundir esta figura con la Iglesia Católica (para ellos, la Catholic Church), sino que es el equivalente de lo que en España se conoce como confesión religiosa, esto es, las asociaciones religiosas que conforman el crisol de cultos que tenemos hoy día en cualquier país. Ellos conocen este estatus como 501c3, que es algo así como la sección del reglamento que recoge cuál es el régimen tributario y legal de las organizaciones religiosas y/o caritativas. Como en muchos otros países, las confesiones religiosas en EEUU están todas exentas de pagar impuestos y esto, claro, supone una gran ventaja con respecto a otro tipo de asociaciones. Además de estar reconocidas como religiones en el Estado norteamericano.

Obtener este estatus es muy difícil, hay que trabajarlo muchísimo y, ojo, se puede perder este privilegio con relativa facilidad.

Resulta que, aunque a los que estamos lejos no nos lo parezca, todos los que tenemos por delante el “Rev.” “Lady/Lord” y manifestamos una opinión en las redes sociales, estamos hablando en nombre de la Tradición, queramos o no. Resulta también que aunque nos parezca que lo que ponemos en facebook o twitter o instagram o lo que sea es privado, pues no lo es. Toda red social, aunque esté restringida a unos pocos amigos, es un espacio público. Sí sí, lo has leído bien: lo que pones en tu cuenta de facebook, aunque sólo lo lea tu familia, no es propiedad tuya, sino que se considera público al estar en manos y pertenecer a una compañía que te presta un servicio. Sí sí, también tus fotos en bikini del verano del año pasado en las que sales sacando la lengua. ¡¡Chan chan chaaaaan!! La ley española también recoge este hecho, y es lo que hace posible que el cyberbullying (acoso cibernético) esté tipificado como delito, y de que el delito por injurias y calumnias sea aplicable a las redes sociales, así que no todo es malo, también nos permite protegernos de usuarios malintencionados.

Es decir, que para un españolito de a pie (y digo españolito, pero puede ser cualquier -ito de cualquier paisito) quizá no tenga importancia decir lo que se piensa en facebook de que haya ganado cierto señor en otro país (aunque, repito, tu muro, y el mío, se considera un espacio público, y seguro que después de esto te piensas mejor qué es lo que pones), pero si además se está dentro del ámbito de una Tradición reconocida en EEUU, y se tiene un rango de sacerdote o sacerdotisa de esa confesión religiosa, se puede llegar a implicar que se está vertiendo una opinión política en nombre de toda una Tradición. Si tú eres reconocido sacerdote o miembro de una confesión religiosa, eres públicamente un representante de la misma.

Y claro, para ti puede que no tenga importancia, repito, pero en la mente de un norteamericano esto es mezclar Iglesia con política. Para ellos, esto es como unir la Iglesia con el Estado. Y todos sabemos lo que pasa cuando cualquier Iglesia se une a cualquier Estado: esto es lo que ellos quieren evitar. Por eso, se puede llegar a perder el estatus 501c3, si la organización en cuestión es norteamericana.

Puede que para algunos esto parezca incomprensible, porque somos de fuera, incluso habría voces que me dirían que esto es censura. Lo comprendo, pero también hay que pensar que cada país y cada cultura tienen sus cosas. Ésta es la manera de verlo del Estado norteamericano. Tienen sus leyes federales y, por supuesto, los de fuera no podemos ir allí a decir que las leyes están equivocadas. Para eso, mejor vayamos a nuestros respectivos parlamentos/congresos para decir cuáles de nuestras propias leyes lo están. Mientras tanto, el llamado ha sido muy claro: vamos a ser solidarios con nuestros compañeros americanos y vamos a no meter la pata diciendo qué nos parece el resultado de las elecciones, porque las consecuencias de esto pueden ser mucho más grandes de lo que creemos.

Esto, que lo sepáis, es aplicable a toda church norteamericana a la que se pertenezca, no sólo a la Tradición correlliana. Si estáis reconocidos por alguna confesión religiosa en el extranjero, fijaos bien en la legislación religiosa o tributaria al respecto de esta cuestión. Porque, creedme, la gente no quiere perder la posición como confesión religiosa reconocida por su país: antes dirán que no tienen nada que ver contigo y puede que pierdas tu condición de sacerdote o sacerdotisa. Piensa también muy bien qué es lo que pones en las redes, porque ya lo sabes, y no quiero sonar paranoica, pero el Gran Hermano nos vigila.

cartelsonria

La relación de amor-odio entre el Paganismo y el Periodismo

No hace mucho, una de las confesiones paganas más conocidas de España tuvo una experiencia tristísima y, de seguro, dolorosa, para con unas estudiantes de Comunicación de una conocida (y católica) Universidad española. Básicamente las estudiantes utilizaron unas declaraciones del grupo para luego montarlo con las declaraciones de un “experto” anti-sectas, entre otras lindezas.

Cuando lo vi, como pagana y, sobre todo, como comunicóloga, ardí de rabia. En primero de carrera me enseñaron que la manera de montar una noticia, un reportaje o un documental, influye mucho en el mensaje que das. La teoría dice que los planos y las secuencias tienen significado por sí mismos y adquieren nuevos significados cuando los editas en determinado orden, pues unos alteran a los otros. Esto sucede en cualquier texto. Al aparecer un “experto” anti-sectas entremezclado con las declaraciones de este grupo, surgían implicaciones muy feas y se les dotaba de una cierta autoridad, no sólo sobre esta confesión en particular, sino sobre todas las corrientes paganas del país.

Comprendo lo que lleva a muchos grupos y a muchos individuos (me incluyo) a aparecer en medios, porque la visibilidad es importante para la normalización de nuestras creencias. Pero siempre existe la duda de si los medios van a tratar de manera justa e imparcial las declaraciones y las imágenes que brindamos. Es por ello que, por ejemplo, salgo en radio y he dado un montón de entrevistas pero jamás he dejado que un medio de comunicación tenga acceso a fotografías de mis ritos. Es mucho más difícil editar unas declaraciones en radio que utilizar una imagen con un pie de foto capcioso o entremezclado con declaraciones de “expertos”. Pero ésta es mi decisión como pagana y, sobre todo, como profesional de los medios. En su casa y con su grupo, que cada uno haga lo que quiera.

Me gustaría expresar a la comunidad que comprendo la necesidad de salir en medios, pero como periodista quisiera recordar a todo el mundo algunas reglas básicas de este mundillo del Periodismo y que, quizá, sólo quizá, a veces se olvidan en la comunidad. Porque los paganos somos buena gente y vamos con buenas intenciones, pero vivimos en una sociedad que está metida en una “burbuja” que desconoce completamente cómo son los medios de comunicación.

  1. El medio de comunicación es un negocio. Ésta es la premisa más importante de todas. Igual que no digo que Nintendo es una ONG de la diversión (aunque seguro que a muchos nos da muy buenos ratos), los medios de comunicación no son ONGs de la información. Principalmente sirven para sacar dinero o, al menos, para no perderlo. En las Universidades, cuando estudias Comunicación, te enseñan a sacar dinero de ello. Todo lo que no sea para el lucro en los medios es un hobby. Os pondré un ejemplo personal: hace unos años dirigía el Pagan Newswire Collective para España, un periódico digital creado por y para paganos. Pero era un hobby porque yo no veía ni un euro de ello, era algo completamente vocacional. El medio de comunicación hoy en día puede financiarse por ventas, por suscripciones o, en la mayoría de los casos y debido al auge de los medios digitales, por medio de la publicidad.
  2. El medio de comunicación está financiado por grupos de influencia. Esto está muy relacionado con la publicidad, que es lo que acabo de comentar. Determinados sectores de la población compran ciertos servicios o ciertos productos. Estos comerciantes, productores, etc, acuden a los medios para obtener su ratito de publicidad. Qué medios eligen para publicitarse es algo que se saca mediante un concienzudo análisis y su consiguiente plan, en el cual se definen no sólo estrategias generales de marketing, sino el público objetivo al que se va a dirigir la venta. Si vas a vender cierto producto que tiene relevancia para cierto sector de la población, tu información va a estar dirigida hacia ciertas opiniones, porque no querrás que lo que vendas entre en conflicto con la información que se da en tu medio. Aquí es donde entran los grupos de influencia: aquellos grupos a los que les conviene que la gente escuche lo que quiere escuchar por determinadas razones: religiosas, políticas o económicas. Son los que compran los medios, pero no lo hacen por altruismo: lo hacen porque saben que van a lucrarse de alguna manera. Y como decía, el medio es un negocio. Si no lo hacen por dinero, lo hacen por otra razón. Aunque casi siempre es por dinero, vamos a ser claros. Pero aparte del lucro pueden tener otras razones, principalmente la de ejercer influencia en la población y en la opinión pública.
  3. El medio de comunicación no es simplemente un servicio público. Por mucho que digan que tienen vocación de servicio público, siguen siendo un negocio. Me podríais decir que las televisiones públicas, como la BBC o la misma RTVE, al ser financiadas con los impuestos, lo son. Pues no. Hay muchas familias que viven de ello. Para ellos no es un hobby: es su trabajo, y les pagan por ello porque es justo que así lo hagan, ya que son profesionales. Les pagamos entre todos con los impuestos, y lo que se destina a ellos y a los medios que emplean para realizar su trabajo está especificado en los presupuestos generales del Estado, que se deciden cada año.
  4. Si quieren, van a tergiversar lo que dices o a criticarte. En una exposición que hice por radio no hace mucho, ante la imposibilidad de la conducción de poner ninguna objeción, utilizaron una falacia argumentativa para criticar una única frase de mi discurso total, que duraba en torno a la media hora. Una única frase y se cubrieron de gloria. Yo no estaba en directo y, por tanto, no podía contraargumentar. Esto les pasa a muchos grupos cuando ven cómo se tratan las declaraciones que realizan, y es muy triste, pero hay que recordar que el medio sirve a sus propios fines e intereses.

Los paganos tenemos poca o nula formación en medios. Somos muy ingenuos y tremendamente idealistas en lo que se refiere al tratamiento de la información y al fin de los medios de comunicación. Hace pocos meses tuve una conversación muy interesante con un chico al que le dije que si tenía un medio de comunicación pagano, con vocación real de medio de comunicación, tenía que lograr que fuera rentable. Porque si no, no se puede mantener y es así de simple. Ya no sacar lucro de él, sino hacer que no pierda dinero. Seguimos pensando que el voluntariado en estos sectores es algo bonito y deseable, que queremos que nos conozcan, que nos están haciendo un favor porque aparecemos en las noticias. La verdad, creo que no. Creo que somos nosotros los que les hacemos un favor a los medios cuando mostramos nuestros rituales y nuestras caras, cuando dejamos oír nuestras voces. Les estamos dando contenido para que ellos ofrezcan su publicidad y ganen dinero.

Sé que voy a parecer muy pragmática a los ojos de muchos, o que incluso va a parecer que estoy desencantada. Nada más lejos de la realidad. Adoro comunicar, adoro escribir, adoro ser periodista. Pero también tengo que pagar mis facturas a fin de mes, y eso es lo que os dirán otros muchos compañeros y muchos estudiantes de Comunicación. Yo no estudié Comunicación sólo porque me encantaran las letras: estudié porque quería tener una profesión y ganar dinero con ella. Por tanto, los paganos debemos ser conscientes, cuando tratamos con periodistas, de que sus motivaciones son a veces muy diferentes de las nuestras. Por supuesto, la responsabilidad de la tergiversación de las noticias, y de la edición deficiente, escandalosa y amarillista no es nuestra, pero sí creo que es mejor estar atento a que estas cosas pueden suceder y por qué.

Consultor pagano: ¿en qué consiste su labor?

Hace muchos años, hice un curso en Estados Unidos sobre ‘counseling’ pagano, o lo que es lo mismo, sobre la labor de consultor espiritual que puede ser llevada a cabo por las personas que se inician en un camino pagano. Esto lo hice porque está entre las labores que puede llevar a cabo un Primer Grado. La verdad, el concepto pasó por mi vida sin pena ni gloria, porque por aquel entonces, en 2004, ni la comunidad española o hispanohablante era muy extensa, ni pensaba que existiera la necesidad de un consultor o consultora en temas espirituales. Porque para eso estaban los psicólogos. Pero, con los años, he estado ahondando sobre el término counseling o consultoría espiritual, y observando lo común que es, sin que estemos del todo preparados para asumir estas funciones.

Un consultor o counselor es una persona que escucha y, si se lo piden, ayuda con temas relacionados con la vida cotidiana de las personas a las que atiende desde la óptica con la que esté trabajando. Por ejemplo, un consultor pagano responde dudas sobre lo que una persona puede hacer en el aspecto ritual o espiritual, o ayuda a la persona a crear su propia devoción, siempre y cuando sea su ámbito de especialidad. Si no es especialista en esa materia por la que es consultado, intenta orientar sobre dónde puede encontrar otras personas que puedan ayudar, o anima a quien hace la pregunta a encontrar su propia forma de resolver sus dudas. Ése es el ámbito de actuación en el que no podemos estar, de ninguna manera, contraviniendo a otros profesionales, como el psicólogo. El término consultor, de hecho, viene de la Psicología.

Encuentro que las reglas de oro de un buen consultor pagano deberían ser:

  • Escuchar primero, hablar después. La persona que viene a nosotros necesita una ayuda, no una suposición sobre su situación. Si no se tiene toda la información como para dar un buen servicio de consultoría, habrá que seguir preguntándole hasta que nos hagamos una idea de qué es lo que necesita. También hay mucha gente que viene a los consultores paganos sin saber qué es lo que quieren. ¡Para eso, es mejor dejarles hablar! A veces, la gente se contesta a sí misma y sólo necesita un buen par de oídos que estén presentes cuando están encontrando sus propias respuestas.
  • Discreción y confidencialidad. Si alguien viene a uno y nos pregunta como consultor pagano, hemos de tratarles con total discreción y confidencialidad. Ni siquiera vale decir lo de “yo sé mucho de Fulanito”, pues eso es abusar de la confianza de las personas y utilizarlas para ganar un cierto prestigio personal.
  • No contravenir ni pretender sustituir a los profesionales de la salud mental. Si nos viene una persona que necesita algún tipo de terapia y está yendo a un profesional, o si tiene realmente un problema que no puede resolver por sus propios medios ni con la ayuda única de los dioses, hay que ser sinceros y jamás pretender que se va a curar sólo con lo que le digamos, o con oración. La oración, la devoción, la magia, etc, son herramientas complementarias y que, en algunos casos, pueden ser hasta contraproducentes para su terapia. Lo primero es lo que diga el profesional de la salud mental, y luego, a partir de que hagamos la pregunta de “¿qué te ha dicho el profesional?” podremos dar un consejo sin contravenir el tratamiento o la terapia prescrita. Si la persona está yendo al psiquiatra y tomando medicación, JAMÁS se le dirá que debe dejar las pastillas.
  • Aconsejar sin presiones. Podemos sugerir, pero no ordenar ni intentar que la gente haga lo que nosotros queremos. Tampoco podemos decirle a alguien que haga algo en contra de sus valores o intereses. Es mejor dejar los juicios de valor para nosotros mismos, no asumir (más escuchar, menos comentar) o incluso abstenernos de comentarios como “deberías hacer tal o cual”. He visto a consultores paganos aconsejar, por ejemplo, que una persona se divorcie de otra. Esto no es demasiado ético, porque es una decisión muy complicada y que debe tomar la persona, además de estar fuera de nuestra jurisdicción.
  • Aceptar la diversidad de personalidades de quienes buscan nuestra consultoría. No todo el mundo es igual de abierto. Hay veces que hay personas que no quieren contarnos sus cosas porque son más privadas. En cualquier caso, hay que aconsejar sin asumir circunstancias y respetar la necesidad de privacidad, en caso de que eso sea lo que pida la persona.
  • Cuidarnos a nosotros mismos. Esto incluye poner límites saludables a las consultas. Por ejemplo, no atender después de cierta hora, ni en fines de semana, o hacerlo cuando tengamos el tiempo necesario para realizar esta labor. Y hasta cierto punto: no podemos trabajar espiritualmente por la persona, ni leer por ella los materiales devocionales necesarios. Intentar ser asertivos y honestos es clave. Si la otra persona no nos trata con dignidad y no comprende que estamos en nuestro tiempo libre o familiar, podemos decirle perfectamente que no le brindamos la ayuda, en caso de que se ponga especialmente difícil, insulte o amenace (¡esto puede pasar, creedme!). Esto también es aplicable si nos piden consejo sobre temas que van más allá de nuestro ámbito de conocimiento (por ejemplo, preguntas sobre la vida personal que no estamos preparados para asumir). Sobre todo porque la mayor parte de los consultores paganos son voluntarios, o hacen estas labores fuera de su trabajo como mentores en escuelas. Este punto me parece importantísimo, porque a veces la gente con grandes responsabilidades a nivel de grupo, se queman por estar constantemente respondiendo preguntas, y por ser increpados cuando dicen abiertamente que no van a seguir prestando el servicio de consultoría a alguien que les está dando problemas.
  • Dejar a la persona que tome sus propias decisiones. Muchas veces queremos ayudar, y por eso hacemos parte del trabajo de la persona. Pues ni parte siquiera. El individuo es que el que hace el trabajo, tú eres quien ayuda a encontrar las soluciones en su vida espiritual. Hasta ahí.

No es obligatorio para todos los iniciados o paganos ser consultor. Tampoco la iniciación o la formación garantizan que se sea un buen consultor pagano, porque en la comunidad hispanohablante no hay una cierta solera en este campo ahora mismo, fuera del ámbito de los terapeutas holísticos, que son quienes normalmente cubren este hueco si son paganos. Hay personas que pueden decidir ser consultores cuando se inician, hay personas que no. Hay quien no se siente preparado nunca para esto. Como en nuestro ámbito espiritual esto no se puede regular, quienes vienen a por consejo dependen mucho de a quién se dirijan, así como de la formación, habilidades sociales y hasta estado anímico del consultor. Habrá personas que darán consejo sin problemas, habrá personas que digan “esto no te lo puedo resolver”, “en este momento no estoy en condiciones de contestarte a esto”, o “por razones X no doy servicios de consultoría”. Tenemos que ser conscientes de todo ello al enviar un mensaje a alguien que, aparentemente, sepa más que nosotros mismos. Afortunadamente, hay mucha gente en el Paganismo hoy en día que puede echar una mano.

¿Es la Wicca una secta?

descargaHace muchos años trabajaba como jefa en una empresa de telemarketing. Uno de los compañeros que tenía, que sabía que era wiccana, me llevó un día ante otra compañera a la que le había dicho que yo era “de su misma secta”. Resultó ser una chica wiccana con la que acabé teniendo muy buena relación y a la que, años después, acabaría dando clase e iniciando en Wicca Correlliana.

Esto que queda en una anécdota muy divertida que ilustra lo pequeño que es el mundo, me lleva a pensar también en otra cosa, que es la cuestión de si la Wicca es una secta. Yo no puedo ser imparcial a este respecto porque es mi religión. Habrá personas que consideren que sí, lleguen a este post y me digan que soy parcial, bla bla bla. Muy bien, perfecto. Las opiniones son como las rajas del… sitio que empieza donde la espalda pierde su digno nombre: todos tenemos una. Sin embargo, creo que hay que empezar a hablar de esto porque en muchos sitios de internet se dice que la Wicca es una secta. Y se dice sin tapujos, sin anestesia y sin que los wiccanos hagamos el más mínimo intento de decir nada al respecto. Que está muy bien, pero en mi tierra dicen que el que calla, otorga.

Como no me gusta irme al diccionario para definir, porque lo veo por todas partes y queda muy manido, creo que definiré en este escrito la palabra secta como cualquier grupo pseudorreligioso que aísla a personas de su entorno, se aprovecha de ellas económicamente o de otras maneras, y que se suele organizar en torno a una figura de autoridad o gurú. Este tipo de grupos realiza una política de captación muy agresiva para retener y atraer nuevos practicantes, así como suele coartar el libre albedrío y la expresión.

Teniendo en cuenta que a la mayoría de los wiccanos la figura del gurú nos produce urticaria (y de las malas), teniendo en cuenta que es un camino vivencial y que el proselitismo está absolutamente mal visto, creo que ya dejamos de cumplir la mitad de los requisitos. Sin embargo, ¿qué pasa con los conceptos de aislamiento y aprovechamiento? ¿Qué ocurre con las figuras de autoridad que, en ciertas tradiciones, actúan como portavoces, sumos sacerdotes, etc?

Para empezar, no creo que la Wicca aísle a la gente. De hecho, conservo a la mayor parte de los amigos que tenía antes de hacerme wiccana. Trabajo fuera de casa y fuera de la religión, llevo una relación normal con mi familia y no presento mayor problema de socialización que no consista en que de vez en cuando necesito algo de tiempo sola para recargar pilas (por aquello de la introversión). Sí me he encontrado con que alguna gente me ha mirado raro por ser wiccana (o que se han reído, o que han dicho que si estoy en una secta), pero no lo atribuyo a que mi religión me haga tener relación únicamente con gente de dentro. Creo que algunas personas se aíslan de nosotros, especialmente si nos conocen poco, porque lo diferente es raro y lo raro parece peligroso.

El aprovechamiento económico es motivo de fuertes controversias entre los mismos wiccanos. Ésta es la razón por la que muchos grupos tradicionales no cobran por enseñar. Hay otros grupos que, en cambio, piden dinero para mantenerse, cosa que no está bien vista por los primeros. Pero, en cualquier caso, se entiende que ha de ser una cantidad más que asumible y muy lejos de otras religiones (inscritas como religiones y hasta con notorio arraigo en este país, por cierto), que piden un 10% de los ingresos anuales de la persona en concepto de donación. Todavía me sorprende que a nosotros nos tachen de secta por esto y a ellos… no. Pero es lo que decía antes: somos diferentes, raros y, por ello, parecemos más una amenaza que otros más conocidos. C’est la vie.

Por último, las figuras de autoridad. En primer lugar, Papa wiccano no existe, así que no hay sumos pontífices. Aquí cada uno es de su padre y de su madre, la experiencia, personal, y el camino, vivencial. Si estás en un grupo organizado y más o menos haces caso a una persona que ejerce como portavoz, sumo sacerdote o cualquier otro título equivalente, es porque se ha trabajado unas enseñanzas durante mucho tiempo y a ti te gustan (o te convence su experiencia personal). Pero no estás obligado a más lealtad que tener un respeto normal y razonable por las personas con las que compartes el camino, y por lo que te han enseñado, es decir, que se trata más de civismo y buena voluntad que otra cosa, algo que es necesario en todas las relaciones de nuestra vida. Incluso si estás dentro de una tradición (como es mi caso) nadie te pone una pistola en la cabeza para impedir que te marches. No será la primera vez que alguien se marcha y lo único que se hace es desearle mucha suerte.

Esto es como yo lo vivo y como yo lo cuento. ¿Que habrá gente por ahí que diga que somos una secta, que hay que hacer lo que el sumo o la suma diga, que se han pagado muchas cantidades de dinero? Pues seguro, porque siempre hay que decir algo sobre lo que no se conoce o se conoce parcialmente. Pero, al final, lo que ha de quedar en la mente de las personas es que, si no te deja vivir, si te aísla de tu familia y amigos, si te pide el dinero que necesitas para comer, si te obliga a hacer cosas que no quieres hacer, entonces no estamos ante una religión sino ante una secta destructiva. ¿Que para algunos puede ser la Wicca? Para mí son otras religiones que no mencionaré. Todo es cuestión de perspectiva.

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