Folklore

Caminando entre mundos (3): cambiando entre estados de conciencia

Ya escribí un par de artículos sobre trance, uno se llama “Tipos de trance y trabajo oracular” y el otro es “Trance, oráculo, seguridad y posesión“. Pero como sigo recibiendo preguntas casi a diario sobre este tema, sobre cuánto debe durar un trance profundo, cómo se controla, etc, me he animado a hablar más de ello, porque suscita mucho interés. En esta ocasión, quisiera verlo no como una clasificación de los estados del trance (porque en realidad no existe tal clasificación, sino que sería un espectro o abanico bastante amplio), sino que quiero enfocarlo a qué sucede cuando vamos de uno a otro, si esto es posible y cuánto deberíamos estar en cada uno de los estados de conciencia.

Lo primero que digo siempre es que todos los estados de conciencia cuestan energía, incluyendo el denominado estado de conciencia habitual, que es el de la vigilia. Por eso precisamente comemos, respiramos y dormimos. Cualquier estado de conciencia alterado también consumirá recursos, de la misma manera. Por eso, no conozco a nadie que haya aguantado en trance profundo dos días enteros sin comer. Aparte de esto, y en términos de energía, hay otro elemento más que consume recursos, y se da sobre todo cuando estamos trabajando con alguna entidad. Esa entidad, para hacerse más palpable y poder acompañarnos en el viaje entre mundos (o cuando vamos a hacer un trabajo oracular, por ejemplo), necesitará que le dediquemos energía. Ya sea mediante un baile, ya sea mediante una ofrenda, una oración, una canción… cualquier cosa que le dediquemos va a servir para que pueda viajar con nosotros.  A veces, también podemos ayudar energéticamente al Yo Superior de la persona o las personas que entran en trance.

Ahora bien, ¿cómo es que se oyen historias de personas que se llevan dos días enteros en trance y caminando entre mundos, después de lo que estoy diciendo? Pues muy sencillo: el trance es un proceso fluido, se puede entrar y salir de él, se puede alternar entre estados de conciencia, como siempre se hace, en la vida diaria. Dice Michael Harner (el autor de “The Way of the Shaman”, una de las obras más conocidas del revival del chamanismo contemporáneo, y presidente de la Fundación de Estudios Chamánicos) que lo que sucede es que, en realidad, al hombre blanco actual le resulta extraña la noción de que muchas realidades se puedan superponer. Mientras que, como sabemos las brujas, y también los chamanes, todas las realidades están en el mismo momento, sucediendo, y conviviendo. Todos los planos se dan al mismo tiempo.

Este mismo autor relata en sus principales obras cómo existen chamanes tradicionales (americanos) que cambian de un estado al otro, porque en cada realidad existen elementos diferentes que le ayudarán en sus quehaceres. Por ejemplo, buscarán una planta que les ayude en esta realidad, y un espíritu en la otra, pero utilizarán ambos elementos a la vez porque, para ellos, todo forma parte de lo mismo: solo hace falta saber conjugar ambos elementos y ambas realidades. Honestamente, creo que los practicantes de corrientes mágicas contemporáneas, que contienen elementos de chamanismo aunque obviamente se han ido perdiendo con los siglos, podría considerarse que hacen lo mismo cuando utilizan, por ejemplo, técnicas psíquicas como la doble visión o la canalización. Sin embargo, me parece curioso que, en corrientes afines a la brujería actual, como la Wicca, me he encontrado con una gran resistencia a considerar que esto sea posible. He de reconocer que yo misma he sido reticente a ello, hasta que mi práctica ha ido evolucionando y llevándome por otros derroteros. De ahí que, a día de hoy, considere, de acuerdo con mi experiencia, que el trance es un estado de conciencia bastante fluido y que, cuando se busca mediante las técnicas adecuadas (baile, cántico, percusión, movimientos estereotipados, mantram, etc) se puede entrar y salir de él con bastante naturalidad. A veces, de hecho, hace falta muy poco para ello.

Pondré un ejemplo. Hace unos años, trabajaba en un contact center en el que, a diario, tenía que buscar cientos de números de incidencias técnicas y asociarlos manualmente a estados de tramitación. El mero hecho de buscar números de seis o siete cifras, que me repetía para mí misma, en un archivo excel, cambiar el estado de las incidencias y repetir el proceso con otro número, me hacía entrar en un trance ligero, incluso con los ojos bien abiertos y la mente puesta en algo tan prosaico como un archivo excel. Luego, tras unos instantes de “mareíllo”, era capaz de volver a mi estado de conciencia habitual como si nada hubiese pasado.

Quizá la resistencia, como han apuntado muchos investigadores de la talla de Eliade o el mismo Harner, esté en que la aproximación del mundo occidental al trance es que, para que se dé, tiene que ser un proceso continuado en el que se accede a una realidad espiritual que no se da a la vez de la realidad mundana. Personalmente, esto me parece igual que de incierto que la noción de que los adultos dormimos “de un tirón”, cuando sabemos que hay ciclos de sueño y despertares nocturnos, tras los cuales volvemos a dormirnos, a veces sin darnos cuenta. Si nuestro cerebro ni siquiera lo hace de manera continuada con un proceso natural como es el sueño, tampoco podemos esperar que lo haga con estados de conciencia alterados que, puntualizo, se hayan conseguido sin la intervención de drogas psicoactivas.

Sin embargo, creo que esta concepción de “estado de conciencia inamovible y estanca” está cambiando en el Paganismo contemporáneo. No hace mucho me leí el fantástico “Seidr: The Gate Is Open” de Katie Gerrard, y me encantó que ella comentara su experiencia ayudando a personas a estar en trance y salir de él en los ritos de inspiración nórdica que conllevan el uso de un asiento de honor o Hliðskjálf. La autora comentaba, además, que las personas que viajaban por los mundos en estos ritos, tras ser introducidas por un Maestro de Ceremonias que las guiaba, se hacían el relevo unas a otras cuando estaban cansadas de dar sus oráculos. Esto me parece importantísimo porque, a pesar de estar en trance, ellos y ellas eran capaces de decirle al Maestro de Ceremonias, a la manera comunicativa habitual, que ya estaban cansadas y que era el momento de otra persona para continuar realizando el oráculo. Y esto choca con esa concepción de “entrar en trance y no salir de él”, demostrando que incluso en prácticas chamánicas de origen europeo, como en el Paganismo nórdico, existe esa posibilidad.

¿Por qué no en Wicca?, me pregunto. ¿Por qué tengo que estar en un determinado estado de conciencia y, si no lo hago, soy como esas videntes de la tele que no parece que entren en trance? Supongo que Wicca está muy influenciada todavía por la manera de pensar occidental, que tiene mucha influencia cristiana. La verdad, cuantos más mitos leo, y más profundizo en la relación entre el trance y las personas que aparecen en esos mitos, más creo que el trance en Europa también solía ser algo fluido, y no tan estanco como a veces pensamos que es.

Guerra y ciclos en Litha o Solsticio de verano

Era un caluroso mes de julio en mi Sevilla natal. Yo tendría 4 ó 5 años y estaba echada en la cama con mi abuela, quien intentaba dormir la siesta. Por supuesto, yo no la dejaba. Entonces ella aprovechaba y me contaba historias. Siempre decía que el verano para ella era una época de gran tristeza, que se acordaba de la guerra civil y que por eso pasar el mes de junio le causaba una gran pesadumbre. Esto me parecía, cuando era pequeña, muy raro, porque yo estaba deseando que llegara el verano para irme a la playa.

Ahora soy adulta, soy pagana y veo esto de una manera bastante diferente. Junio y el solsticio de verano no solo son la coronación del Rey Sol, también marcan un momento de dificultades a nivel social, porque ese Rey, ese líder que es coronado en su punto máximo, mañana en cualquier escaramuza, puede que sea derrotado. No es casual que casi todos los movimientos bélicos se realicen en verano, pues el buen tiempo facilita la labor bastante. En términos de visibilidad sobre el terreno, tener un sol radiante en el cielo ayuda mucho a la hora de dirigir una batalla o una incursión en territorio hostil. También hay estudios que sugieren que el calor vuelve más agresivas a las personas y, por tanto, más proclives a la guerra y el saqueo. Y para la guerra, normalmente había que elegir un líder o un grupo de líderes que estuvieran a cargo de la operación. Ya lo aprendieron Napoleón y Hitler: no se realizan campañas bélicas en invierno y menos aún si estás en Rusia. De todas formas, solo necesitan ir a la guerra los que buscan algo fuera de sus fronteras.

Así pues y, volviendo al tema central, el Solsticio de verano no solo marca el punto máximo de esplendor del Sol, sino que también es el momento de despedirse de todo aquello a lo que nos hemos apegado en exceso durante la primavera, que no está lo suficientemente fuerte como para ser cosechado en Lughnassadh/Lammas. El calor, sobre todo en zonas donde las temperaturas son muy extremas (como donde yo vivo) es implacable con los débiles. No es de extrañar que las personas se retiren a descansar o a trabajar en actividades menos estresantes, algo que se agradece con este calor que invita a ponernos susceptibles. Ahora mismo, en junio, el trigo aún está verde y no será tan valioso para la fabricación de harina o de pan. No hay que descuidar esa cosecha, aunque el Rey Coronado vaya a marcharse y es probable que tras su campaña bélica traiga muchos tesoros y abundancia. Porque sí, el Rey es coronado en el Solsticio, pero justo después ha de partir a la batalla a seguir buscando algo fuera, dejando en manos de la gente de bien, los administradores del campo, las mujeres, los campesinos, la verdadera gestión de los recursos del pueblo. No es casualidad que Tailtiu, la Diosa a la que se conmemorará más adelante, en Lughnassadh, fuera mujer. Si el Rey fracasa y además la gestión del campo se realiza de manera negligente, entonces tenemos un grandísimo problema.

Hace tiempo hablé del mito del Rey Roble y el Rey Acebo, porque creo que es un mito que nos habla de que los momentos más altos, en los que la gente tiene aparentemente más poder, son pasajeros. Y que, aunque nos parezca que las cosas son maravillosas en algunos momentos y que nos han sido beneficiosas, esa misma maravilla que nos hace crecer, como es el calor del Sol, puede que también sea el origen de nuestra propia muerte, si no estamos preparados para asumir el crecimiento y la responsabilidad que ello conlleva. Igual que el Rey Acebo es herido en el Solsticio de invierno, el Rey Roble es herido también, justo después de su coronación en el Solsticio de verano. Corremos el riesgo de descuidar, en nuestra propia euforia y alegría por lo bien que nos va, aspectos muy importantes que, en realidad, sustentan toda nuestra vida. Como un buen amigo dice, a veces corremos el riesgo de empezar a pensar en pintar las bóvedas de oro, cuando ni siquiera hemos puesto los cimientos. Cuida tus cimientos y recuerda que solo necesitas ir a la guerra si te falta algo, cosa que se mitiga asegurándote de que lo que haces y quien eres tienen salud como para aguantar el largo y caluroso verano.

 

La Diosa Brigit como protectora del hogar

4caa76f8109daa89e81d6a7ec507de17Muchos paganos se acercan a Brigit (Brighid, Bride) en su faceta como creadora; otros, porque desean obtener ventaja en los conflictos, debido a sus cualidades como guerrera. Para muchos, especialmente mujeres, supone una figura inspiradora porque es una mujer que destaca y que combina su función de madre con las de herrera (una profesión considerada tradicionalmente “de hombres”), diplomática y poetisa.

Sin embargo, el fuego de Brigit es, no lo olvidemos, el fuego del hogar. El fuego es calor, es vida, especialmente en momentos de frío intenso supone la supervivencia. Por ello, no sólo es la Diosa de la poesía, de la sanación o de los herreros. También es una Diosa familiar, una figura asociada a la maternidad (se le rinde especial culto en Imbolc, con la lactancia de los terneros), una protectora del hogar y, cómo no y ya esto nace de mi culto personal, una maravillosa ayuda en la cocina. No hay que olvidar que tiene sus sombras, igual que todas las llamas, como por ejemplo la Brigit emparentada con Morrigan y con su aspecto guerrero, pero en esencia, es esa Divinidad que saca una espada y un escudo porque tiene que proteger a su clan y a sus hijos. ¿Qué madre no defendería a los suyos?

En estos años con Ella, guardando la llama de la manera más parecida a la que se hacía en el S. IV, en Kildare (Irlanda), el objetivo de mi devoción ha ido moviéndose de su aspecto como Poetisa a su aspecto como Madre debido a mis circunstancias personales. En gran parte esto se ha debido a su carácter protector de los hijos, de las parturientas y las lactantes, si bien he encontrado otras apreciaciones en su culto que me han ayudado a tener en cuenta alternativas mágicas para proteger el hogar y sus habitantes. Me resulta muy llamativo que estos aspectos se pasen por alto y se beneficien otros aspectos quizá más alejados de este ámbito maternal y protector de la Diosa, así que me he propuesto arrojar algo de luz sobre ellos en este artículo.

Uno de estos aspectos en los que he trabajado y que he observado importante ha sido el mismo Cainté o maldición cantada, que se decía inspirado por Brigit en los mitos y que, en muchos casos, era el fin último de la figura del Bardo. Es verdad que el Cainté en sí es una maldición, pero yo he optado por usar el término como sinónimo de conjuro. No voy a entrar en muchos detalles porque cada uno puede aplicarlo como quiera según su creencia, pero yo he optado por usar Caintés para proteger a mi familia, sin maldecir a nadie (soy wiccana y creo en la Rede), sino usándolo con fines protectores. El uso de conjuros no es que tenga mucho misterio para aquellos que estén familiarizados con ellos, así que no me extenderé, si bien quisiera apuntar que no se trata tanto de lo que se dice, sino de cómo se obtiene el Cainté y el proceso por el que se pasa para recibirlo, que es parecido, en mi experiencia, al de una canalización. No voy a negar que el Cainté tiene connotaciones fuertes y puede ser realmente dañino, especialmente el que es medio satírico (precisamente por la burla), así que recomiendo usarlo con precaución.

Otra de las herramientas que nos presta Brigit para la protección es su Divino Manto. La capa de Brigit, que según la tradición colgó en un rayo de Sol para que se secara, o con la que cubrió Irlanda entera para mostrar su dominio sobre ella. Muchas de estas historias vienen de los relatos concernientes a la Santa y no a la Diosa, pero la literatura siempre nos da pistas sobre las figuras divinas, aunque sea a través de los santos que surgieron después de éstas. A título personal y basándome en mi propia experiencia, el Manto de Brigit nos hace invisibles a los trabajos mágicos externos, nos da especial protección caminando entre mundos y, de manera más cotidiana, es una bendición bonita para niños pequeños y futuras mamás. Aunque también se puede utilizar para otras personas, por supuesto.

A mí me gusta extender el Manto sobre alguien (siempre con su permiso) entrando en un estado alterado de conciencia, realizándole una ofrenda de fuego a la Diosa y repitiendo alguna fórmula mágica del estilo de “Mi amada Brigit, extiende tu Manto sobre (nombre), para protegerle de todo mal. Que con él sea invisible a ataques y maldiciones, que por él sea salvo/a de heridas y caídas, para que en su ser encuentre solaz y paz”. A título personal, desde que lacto a mis hijos también le he llegado a ofrendar mi propia leche materna al extender el Manto, aunque esto lo realizo con menos asiduidad porque me resulta engorroso. Sin embargo, encuentro esta ofrenda de especial agrado de la Diosa, y mucho más bonito que ofrendar otros fluidos corporales.

Brigit es también una Diosa llena de Magia, aunque su aspecto mágico es infinitamente más sutil que el de otras Divinidades, y esto está especialmente relacionado con la capacidad para “hablar” inspirado por Ella. Invocándola como protectora e inspiradora, me está resultado más sencillo el trabajo con Ancestros y difuntos relacionados con la familia, tanto de sangre como espiritual. Esto hace de puente con su aspecto de Plañidera, la mujer que honra a los muertos medio llorando, medio cantando. Los cánticos destinados a trabajo oracular y de trance sale fácil si se la invoca antes de componerlos, especialmente si son cánticos parecidos a lo que en el Paganismo nórdico se llamarían Vardlokkurs. Y también si se va a entrar en trance para hacer de médium con difuntos o Ancestros, como comentaba unas líneas más arriba.

Por último, la Magia de la Cocina es también especialmente favorecida por Ella. Es lógico, porque la cocina y su fogón son, en esencia, el fuego del hogar. Aunque la cocina mágica es una mezcla de técnica común y corriente, uso de ingredientes mágicos e intención, encuentro que gran parte de lo último se puede lograr y mantener de forma más exitosa si pido su ayuda antes de ejecutar cualquier receta con la que quiero trabajar a nivel energético.

Hay muchos aspectos por desarrollar con Ella que sé que existen, tales como la Magia del Jardín sanador y protector, los conjuros acompañados de instrumentos musicales, tales como el Bodhrán o el Arpa, el uso de espejos de agua para adivinación, o incluso el alivio de enfermedades comunes (especialmente las típicas del invierno), así como el acompañamiento en el parto y el puerperio. Es llamativo que nadie se fije en estos aspectos pero, por mi parte, me he propuesto en este 2017 llevar mi atención hacia ellos y seguir investigando y experimentando porque, al fin y al cabo, los paganos vivimos hoy las tradiciones de antaño.

[EDIT] Si os interesa el culto a Brigit, existe un cill hispanohablante de guardia de la llama en facebook: https://www.facebook.com/groups/429359867173965/

El trickster: un arquetipo del dios poco conocido

Se sabe que los correllianos tenemos cuatro arquetipos del dios, por aquello de intentar equipararlo con los arquetipos de la Diosa que se vienen usando desde el principio del S. XX, a saber: el rey, el amante, el hechicero y el héroe. Digo que los tenemos los correllianos porque sólo lo he visto en literatura de mi Tradición, concretamente en el primer grado, y juraría que no es extensible a los otros tipos de Wicca. No termina de gustarme esta subdivisión, porque creo que se queda corta a la hora de desgranar otros tipos de divinidades en la mitología, y porque veo más al Dios en su aspecto espacio-temporal como Señor de lo Material, pero bueno, tampoco me quejo. La otra pega que le veo a esta subdivisión es que la encuentro, a ratos, demasiado buenista.

Y digo esto porque ayer, mientras hablaba con mi pareja, salió a colación de Loki el arquetipo del bufón, el tramposo o el trickster. Nos cuesta ver a nuestros dioses en su faceta más tramposa y quizá mentirosilla, pero lo cierto es que hay dioses en multitud de mitologías que son antagonistas profesionales. Y he comentado lo del buenismo porque no nos gusta pensar mal de nuestros dioses, ni admitir que alguno de ellos pueda ser tan astuto como para obrar fuera de la moralidad. Pero esto es 2016 y así somos.

Que me venga a la memoria, en la mitología nórdica tenemos a Loki, que es el tramposo por excelencia y también el dios que trae el caos dentro de lo que es el orden establecido. En ese sentido, otros dioses que son antagonistas o adversarios del dios padre del Panteón podrían también entrar dentro de esta categoría, al ser directamente agentes de caos u oposiciones al orden establecido.

Hay quien englobaría o combinaría este arquetipo con el arquetipo correlliano del hechicero, quizá por sus poderes, pero no concibo una mezcla posible entre ambas figuras. El hechicero no necesariamente tiene esta actitud de contrapartida o de antagonista. No trae necesariamente el caos, sino que la mayor parte de las veces es un agente del sistema, no un agente que va contra el sistema.

Los tricksters tienen mucho sentido porque son necesarios para que exista cambio dentro del orden. Por regla general, sus acciones malintencionadas (sus trapatiestas, que diría mi abuela) traen innovación y el cambio necesario para que exista un ajuste dentro del sistema. Aunque al final el dios sea castigado/relegado/exiliado, su existencia hace posible que los dioses del régimen establecido adapten su conducta, por norma general, para ser más benevolentes con los seres humanos. Al fin y al cabo, el humano sólo es capaz de una ínfima parte de lo que es capaz un dios, ¿no? Por eso se toma como una llamada a la gentil disciplina y al cambio sutil de normas en la sociedad. También es una forma de justificar la existencia de determinada norma.

A veces, sólo a veces, he encontrado que este tipo de dioses son remanentes de dioses más antiguos, de tribus que fueron conquistadas, y que han sido relegados al estatus de “Adversario”. Esto es relativamente habitual en los giros hacia el Monoteísmo.

En fin, tengo que seguir indagando en este tema, pero me ha parecido un arquetipo súper interesante y muy poco conocido, que quizá necesite que la comunida hispanohablante ahonde un poco más en él. Será que nos gusta demasiado decir que nuestros dioses son oscurillos, pero luego no nos atrevemos realmente a reconocer que hay dioses que son antagonistas y fulleros de pleno derecho. Como siempre digo, los arquetipos son sólo clasificaciones y, por eso mismo, los vamos creando según nuestros intereses y, cómo no, según nuestros sentimientos.

Religiones del mundo con influencia en la brujería (2): ¡El Cristianismo!

streghe-circoloEl otro día escribí una entrada sobre el papel de San Beda el Venerable con relación a la festividad de Ostara, pues muchos dicen que se inventó la festividad. Así que, habiendo este especial en 13 lunas sobre “Religiones del mundo con influencia en la brujería” hoy quisiera hablar del Cristianismo.

¡Qué dices! Me diréis algunos. ¡El Cristianismo es contrario a nosotros! ¡Cómo te atreves! Pues me atrevo porque, lo queramos o no, somos hijos de nuestro tiempo y el Cristianismo ha sido y es la religión predominante en nuestra sociedad. Lo queramos o no, tenemos una gran influencia de él. Convivimos con los cristianos igual que convivimos con muchas otras religiones, y no pasa nada. Al menos no donde yo vivo.

La influencia del Cristianismo en la brujería moderna puede verse en muchísimas situaciones que he observado durante mi experiencia como wiccana. Voy a enumerar algunas, podréis estar de acuerdo o no, pero esto es lo que yo he vivido:

Concepto de bien y mal. Esto es habitual en practicantes que vienen como conversos del Cristianismo. Muchísimas personas que se acercan a la Wicca por primera vez vienen con la cantinela de que existe bien y mal, y que hay que tener pensamientos positivos y que los pensamientos negativos están mal. También hacen referencia a los sentimientos negativos y positivos. Por ejemplo, me han llegado a decir que no deben enfadarse, o que deben controlar los impulsos y las tentaciones. Luz y oscuridad para ellos son dos polos que consideran alineados con esos dos conceptos de bien y mal. En este tipo de pensamiento no existen los grados intermedios, sino que el concepto es bastante maniqueo (recordadme que algún día hable del Maniqueísmo) y por ende, dualista. En realidad, la luz y la oscuridad en la Wicca poco tienen que ver con el bien y el mal, más bien están asociadas a Dios (luz) y Diosa (oscuridad). Por eso me río cuando me dicen que la Wicca no trabaja con la oscuridad, que si acaso trabaja con la penumbra, cuando la realidad es que todas las divinidades con las que trabajamos tienen una connotación oscura, de muerte, de renacimiento, de introspección y de estar dentro de uno mismo muy fuerte, igual que tienen sus connotaciones expansivas, hacia fuera y, en definitiva, luminosas. Cuando me encuentro con una persona que piensa así, no puedo más que sentirme mal por ella, porque la gente así se pasa el día intentando controlar lo que siente y lo que piensa, y sintiéndose muy culpable cada vez que considera que “mete la pata”. Luz y oscuridad en Cristianismo y en Wicca significan cosas diferentes, así como nuestras polaridades no tienen nada que ver.

Mandamientos. Consideran que la Rede es una regla por la cual no se debe hacer daño a nadie. En realidad, la palabra Rede significa “Consejo” (viene del germánico antiguo), siendo la Rede por tanto un consejo y no un mandamiento. No significa “No harás daño”, sino “intentarás (o es mejor) no hacer daño, pero tú luego haz lo que veas, allá tú con las consecuencias de lo que hagas”.  Este pensamiento también es frecuente en conversos del Cristianismo a la Wicca, porque se nos ha enseñado que existen “mandamientos” de Dios. La Rede no viene de Dios, por cierto, ni fue inspirada por ninguna Divinidad, lo cual lo distancia bastante de los mandamientos. Si un wiccano decide hacer daño a alguien, pues seguramente tenga sus consecuencias por ello porque para eso creemos en la ley de causalidad. Pero no hay ninguna ley divina que condene el daño para nosotros, más bien es el sentido común y el saber que todo tiene consecuencias el que nos lleva a evitarlo.

El aspecto Historiográfico. Éste es el que más gracia me hace porque llena de gazapos los libros de autores de renombre. La Historia la escribieron durante muchísimo tiempo personas que eran cristianas, incluyendo las leyendas paganas y sus mitos y costumbres. Todavía me río cuando me acuerdo del capítulo del Anillo de los Nibelungos titulado “De cómo los héroes fueron a misa”. El estudio de la Historia hace muchos siglos no era algo institucionalizado y controlado como ahora, sino que un monje llegaba, se dedicaba a compilar datos y luego los metía en una coctelera no exenta de ideología. ¿Por qué los monjes y los clérigos precisamente? Porque sabían leer, mientras que la mayor parte del pueblo llano no sabía juntar la m con la a, ya que la alfabetización masiva es algo reciente. Esto hace que muchísimos de los libros que hoy en día se tienen como “buenos” (incluyendo la Biblia de las brujas de los Farrar y sus derivados) estén llenos de gazapos históricos y tengan un tufillo cristiano bastante fuerte en la narración de los mitos.  Darse cuenta de esto es tan fácil como mirar la bibliografía del libro en cuestión. También se ha hecho, y esto lo he dicho en multitud de ocasiones, un ejercicio de llenar los huecos para no admitir que algo se desconoce o que queda poco claro, porque parece poco profesional. Esto fue común al principio del ejercicio profesional de los antropólogos, por ejemplo, en el que había unos señores llamados “folkloristas” que se dedicaban a compilar mitos antiguos en poblaciones cristianas. La única forma de evitar esto es estudiando diferentes fuentes originales y comparando la información, en lo que coincidan suele ser cierto.

Equiparación de las Divinidades. Una vez me dijeron que el Aridianismo estaba equivocado porque el Dios recibía el nombre de Lucifer, y que todas las tradiciones que usaban ese nombre eran satánicas. Para empezar, Lucifer era un dios romano de la luz, y es así como se le ve en el Aridianismo. Que los cristianos ese nombre lo hayan querido usar para su Adversario, pues me parece muy bien, pero lo siento por los principiantes que se escandalizan cuando se leen la obra de Leland y ven que el dios se llama Lucifer, porque el dios Lucifer del Aridianismo tiene otro contexto e interpretación del que se tiene en el Cristianismo. Pasa algo parecido en el carácter virginal de la Diosa, como ya comenté. Y esto se convierte ya en el despiporre cuando resulta que la Divinidad tiene un equivalente en el santoral cristiano, o incluso un equivalente en una de las advocaciones de la Virgen María (tal es el caso de algunas de las tradiciones vinculadas a la Isis romana con la festividad de la Virgen del Carmen en Andalucía). Se llama sincretismo religioso y suele pasar, nos guste o no. Esto se soluciona leyendo un poco más los mitos  precristianos, y menos libros de Wicca para principiantes.

La culpa y el perdón. Durante mucho tiempo este tema me tocó la fibra sensible. Sentirte culpable o no, o perdonar a alguien o no, es una cosa de uno, creo yo. Es una circunstancia personal y no existe como sacramento en ninguna creencia vinculada a la brujería. No obstante, me encuentro con que me dicen que los brujos expían su culpa. Aunque ya he aprendido a vivir con esto porque es inevitable que haya quien quiera darse de latigazos por sentirse culpable (y yo no puedo hacerle nada, más que empatizar y sentirme mal por la persona), estas afirmaciones todavía me hacen levantar la ceja. Es cierto que el perdón puede ser muy curativo, pero desde luego creo que darse de latigazos (literales o figurados) por sentirse culpable no conduce a nada. ¿No es más productivo intentar arreglarlo?

Hasta aquí lo que yo he visto en mi experiencia. Me estoy dejando cosas en el tintero seguro. Como veis, son muchos aspectos ideológicos que pueden condicionar nuestra práctica contemporánea. No digo que estos conceptos estén mal, sino que yo no los comparto, no me parecen prácticos a la luz de una religión basada en la brujería, me parece que corresponden a otro paradigma. Me resultan más parches para eliminar esa imagen que nos lastra, queramos o no, y es la de la bruja que adora al demonio. Sabiendo que no adoramos a ninguna de esas cosas, creo que no hay de qué temer.

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