Especial

La Paz es un estado mental: actividad 4, “Sembrando proyectos” #pazesunestadomental

Me regalaron una agenda-planificador a primeros de año que hizo mis delicias. Mi problema con las agendas es que jamás las sigo aunque me encanten, así que tuve que utilizar un método que hasta ahora me está funcionando de maravilla. Gracias a esta herramienta puedo seguir encontrando tiempo para escribir, dar clases, organizar mi tiempo y mi hogar, a la vez que no descuido a mi familia y a mis seres queridos, así como generar una cierta sensación de logro, porque te ayuda a centrarte en los proyectos que consideras importantes. Me da mucha paz conseguir cosas, aunque sean pequeñitas, porque adoro el cambio. Y además ya he dicho otras veces que me cuesta decir que no (por eso hicimos esta actividad el mes pasado, para que pudiera ayudar a otra gente con el mismo problema) y me encontraba en ocasiones en la tesitura de tener proyectos que realmente no eran míos, sino de otras personas, en mi bandeja de trabajo. En definitiva, el método que os quiero presentar hoy te ayuda también a priorizar y a ver qué es realmente importante para ti. En cierto modo, se basa en lo que yo trabajo, ya que me dedico profesionalmente a la dirección de proyectos.

Os invito a realizar esta actividad en silencio, puesto que es algo individual y no me gustaría que tuviérais distracciones de los demás. Esto no es trabajo en equipo: es un trabajo propio. Tener opiniones externas puede distraernos de lo que realmente queremos, y hay otros elementos como la vergüenza o el miedo que pueden coartarnos de alguna manera.

Vamos a empezar por dibujar una flor. El concepto es parecido a la actividad “Somos flores” que mi compañero Runa Fuego ha diseñado para el Templo de Brigit (estáis todos invitados a participar hasta final de mes, por cierto). Dentro de la flor ponemos una fecha: 10 años. Y nos vamos a hacer la siguiente pregunta:

  • ¿Qué me gustaría conseguir de aquí a 10 años?

En cada pétalo vamos a poner una meta que queramos lograr para ese plazo de tiempo. A continuación, nos centramos en una de las metas-pétalos que hemos ideado para esos diez años. Y las descomponemos en fases, cuyo objetivo a conseguir sea de 3 años, haciendo una flor con cada una de esas fases.

Luego, nos centramos en uno de esos pétalos de 3 años y los descomponemos en objetivos de aquí a un año, haciendo una flor de cada uno. De la misma forma, pero con sus fechas límite.

A partir de ahí, ya tenemos un mapa de carreteras para esos proyectos a largo plazo. Ahora, sólo queda el trabajo de hacer esto mucho más concreto. Podemos seguir dibujando flores, una para cada trimestre del año, con tareas específicas y sencillas para ese periodo de tiempo. De esa forma, lograremos hacerles un hueco cada semana a esas actividades. Poco a poco, haremos estas tareas, estando cada vez más cerca de nuestro objetivo a largo plazo. En ese momento, tener una agenda con objetivos para cada semana o mes viene muy bien.

Aquí debajo os pongo el ejemplo figurado de alguien que, entre sus sueños de toda la vida, tiene el de aprender a tocar el piano (haz click en la imagen para ampliar). Lo incluye primero en los objetivos a largo plazo, de aquí a 10 años, y luego lo va descomponiendo. Nótese que descompone pétalos de flores anteriores dependiendo del momento en el que puede conseguir ese objetivo concreto. Por ejemplo, los pétalos que sin duda podrá conseguir de aquí a un año será comprarse su piano y encontrar el tiempo para estudiar el instrumento. Los otros elementos-pétalos que componen el proyecto a tres años, que son llegar a nivel elemental del conservatorio y recibir clases particulares del instrumento también se podrían tomar dentro del año, o en dos años, o en tres. Esto ya depende de lo que quiera cada uno y de las prioridades que le demos a cada cosa dentro del proyecto general.

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Para mí, este método resulta muy beneficioso, porque como tengo una niña de once meses tengo que trabajar en sprints de una o dos horas máximo, de cara a poder aprovechar las siestas de la peque en actividades que requieren concentración. Como se duerme cuando quiere (cuando le entra sueño, vamos) no puedo programar horas de trabajo exactas, sino que tengo que aprovechar el tiempo que tengo. Por ejemplo, mi libro “La Magia de los elementos” lo terminamos de maquetar e ilustrar durante esas siestas. Una vez terminamos la maquetación, si la niña se dormía, abría mi planificador y buscaba las tareas que tenía pendientes del resto de proyectos. Para los momentos de vigilia, en los que podía cuidar de la peque o no me importaba que estuviera balbuceando mientras jugaba, buscaba actividades fáciles que no me requirieran mucha concentración, también de entre esas tareas pendientes. Por ejemplo, comprobar las entregas de mis alumnos del Templo en el aula online.

Bonus: Si queréis aprovechar la energía de la primavera en estos nuevos proyectos, la Tradición Correlliana, en su volumen “Ritual en Teoría y Práctica” tiene un ritual muy bonito que consiste en plantar semillas por cada proyecto que queramos. Las semillas han de plantarse en maceta, eso sí, que no queremos llenar de especies externas nuestros bosques.

¿Te ha gustado el método? Comparte tus experiencias con el hashtag #pazesunestadomental en tu red social favorita. Y recuerda que la sensación de lograr cosas es gasolina para tu motivación. Pero para estar motivado hay que ser un poco organizado y saber qué es lo que se quiere. Si es así, podrás conseguir todo lo que quieras. ¡Haz que suceda!

Actividades para preparar Ostara

move-over-pisces-keep-calm-its-almost-aries-seasonHoy os traigo un artículo sencillo sobre actividades (no rituales) que realizar en Ostara para sintonizarse con la festividad. Hice un artículo dedicado a las actividades que hacer en Imbolc también este año (lo podéis leer aquí), y he decidido que quizá sería interesante realizar el mismo ejercicio para Ostara. Me puede servir a mí, os puede servir a vosotros y quién sabe, quizá alguien que no tenga ideas pueda salir ganando de todo esto.

La primera actividad que propongo es salir a observar la floración. Por ejemplo, en mi zona es común ver almendros, cerezos y ciruelos florecer justo antes de Ostara, cuando todavía hace frío pero ya empieza a cambiar el tiempo. Incluso pueden verse, en primaveras muy tempranas, casi después de Imbolc. Salir a dar un paseo y fijarse en las hojas verdes que empiezan a despuntar es otra actividad interesante. Además se hacen piernas, que a algunos nos viene muy bien.

Otra actividad que se puede realizar es anotar en un cuaderno, durante una semana, la hora de la salida y la puesta del sol. Hay mucha gente que lo hace con calendarios, páginas en internet y demás. Esto está genial. Pero si queréis hacer la prueba y os interesa vivirlo un poco más, yo os propongo hacerlo en vivo y en directo durante una semana. Se trata de levantarse lo suficientemente temprano como para observar cuándo está el sol en el cielo. Si sois matutinos como yo, probablemente veréis que a las siete de la mañana ya entra el sol por determinado ventanal de la casa en la que viváis. Por ejemplo, yo salía de mi casa a las siete y media y hasta hace un mes era de noche a esa misma hora. Daros cuenta de esa diferencia e irla anotando mentalmente (o literalmente) puede daros una sorpresa, porque entre un día y otro la diferencia no es muy grande, pero cuando se trata de varios días puede ir cambiando hasta en diez minutos.

Otra cosa menos obvia que se puede hacer para sintonizar con la festividad es sintonizar con los espíritus elementales de vuestro alrededor. Pensadlo por un momento: ahora se empieza a poder estar en el exterior, mientras que no te mueres de calor (todavía). Si eliges una hora en la que más o menos os sea agradable estar en el exterior, podéis incluso meditar con los elementales de vuestro entorno. Es un buen momento para comenzar cosas, así que, ¿por qué no comenzar un camino propio en magia elemental?

También os propongo una buena limpieza de primavera, pero no física, que eso ya lo hicimos en Imbolc. Lo que os propongo es una purificación espiritual para dejar entrar lo bueno, para atraer. Por ejemplo, limpiar el suelo con unas gotitas de algo que huela a rosas. No os propongo que limpiéis con aceite esencial de rosas porque es muy caro y muy difícil de obtener, así como se necesitan muchísimas flores para hacerlo. Y sí, incluso os propondría hacerlo con algo sintético, ¿por qué no? Si queréis hacerlo con otros olores naturales, que no sean de rosas ni sintéticos, si son de flores para sintonizar con la estación irán de maravilla. Algunas personas gustan de quemar algunas hierbas secas, en plan sahumerio. ¡También puede ser, claro que sí! Lo importante es que os huela a limpio, a flores. Recorrer la casa con un tambor para remover la energía antes de aromatizar la casa o el espacio ritual puede ser un ejercicio interesante, pues las ondas sonoras desplazan la energía que da gusto, y la mueven para que se “desatasque”. Y ya sabemos que no hay energía negativa: sólo hay energía estancada.

Y finalmente, aunque no menos importante, puede ser interesante acudir a alguna reunión social. Sí, incluyendo un ritual que hagan otras personas. Aunque para algunas personas pueda parecer intrusivo, por aquello de que “se van a mezclar energías en el círculo”, en realidad la energía sólo se mezcla si tú quieres. Y si vas a celebrar, vas a celebrar y a pasarlo bien, a compartir, no a hacer alta magia ni crear egrégora. Así que vamos a centrarnos en pasarlo bien, en compartir y en disfrutar de la fiesta. Que para eso está.

¡Feliz Ostara!

*Si queréis leer el artículo sobre el origen de esta fiesta que escribí el año pasado, lo podéis hacer desde aquí*

Mujer, doncella, madre, anciana… y todo a la vez

Me convertí en madre el 20 de abril de 2015, así que técnicamente hoy es el primer día internacional de la mujer que experimento con este nuevo papel.

Papel que desempeño sin dejar de lado mis otras facetas. Y hoy más que nunca reflexiono sobre lo polifacético de la Diosa a la que venero.

No porque pase a ser Madre la Diosa deja de tener el poder de la Doncella. No porque pase a ser Anciana dejan de importarle sus hijos. No porque se sienta (o sea) Joven, e incluso guerrera, deja de comprender la ternura.

E, igual que la Diosa, igual que todo, las personas no presentamos una única faceta. Somos todo a la vez. Puede que en algún momento saquemos más a pasear atributos que le ponemos a un arquetipo en particular, pero no dejamos de lado los demás. Los arquetipos están para ayudarnos a entender, pero no para sustituir.

Es como pensar que una profesora no pueda ser una manitas. O que el experto en informática de nuestro trabajo no pueda hacer unas riquísimas magdalenas.

La vida no es blanca o negra. La vida ofrece una gama de colores tan variada que ríete tú del Technicolor.

Creo que, al igual que la Diosa, a la gente hay que dejarle elegir de qué color ser, qué decisiones tomar, en cada momento de su vida.

Habrá momentos en los se que quiera echar mano de una faceta, otros momentos, se querrá usar otra. Este cambio se puede ver incluso en distintos instantes del día. Y por ser hoy hablo especialmente de las mujeres.

Escuchemos a las mujeres de nuestro alrededor. Sobre todo nosotras mismas, que nos desoímos con mucha frecuencia.

La lucha empieza por empoderarnos. Por darnos voz, por preguntarnos unas a las otras qué queremos hacer en ESE momento de nuestra vida. Y aceptarlo sin juzgar, porque la decisión de una es la decisión de una. Si yo he decidido trabajar, ser sacerdotisa y madre a la vez, eso no significa que mi elección sea válida para otra persona. Habrá quien, en mi situación, querrá meterse en su caparazón. Yo lo hice antes de tener a mi hija, para resurgir cuarenta días tras el parto.

Igualmente pasa con los hombres. Decida lo que decida un hombre en su vida, debemos apoyar esa decisión. No somos nadie para decirle qué es lo mejor para sí mismo. Él siempre sabrá lo que es mejor para sí mismo. Y si no lo sabe, hemos de aceptarlo. Y aceptar también que cambiará de opinión, como todas las personas, si cambia su situación o su pensamiento.

Aceptar sin juzgar que no siempre estamos igual. Que tenemos derecho, todas y todos, a que se nos escuche.

No más discursos infantilizadores.

No más dejar que tomen decisiones por nosotros.

Podemos ser lo que queramos, nadie tiene derecho a decidir por una o uno.

Mujer, hombre, sacerdotisa, sacerdote, bruja, brujo, amiga, amigo, hermana, hermano, hija, hijo. Nada de esto es excluyente.

La Paz es un estado mental: actividad 3, técnicas para decir que no asertivamente

Fotos-para-Facebook-con-IndirectasLlega un compañero de trabajo, un conocido, y te pide un favor. En ese momento no puedes hacerle ese favor, o crees que no te corresponde, o consideras que tú no eres la persona que debe encargarse de eso. O, simplemente, esa persona está demasiado centrada en sí misma y pide, pide, pide, pero nunca da nada a cambio.

Y tienes que decir que no.

En nuestra comunidad, decir que no está muy mal visto, porque tenemos un gran sentido de lo que es la caridad, el servicio, etc. Pero a veces hay que decir que no, a veces hay que plantarse. Hay que ser asertivo.

La gente confunde ser asertivo con ser agresivo. Ser agresivo es imponer tu criterio sin que te importen los demás. Ser agresivo es hacer valer tus opiniones, interrumpiendo, coartando o siendo descortés hacia las personas en una conversación. Por contra, ser pasivo es callarse y no decir lo que uno piensa, lo cual lleva a una gran frustración. Luego está una postura mixta, que es ser pasivo-agresivo, que consiste en no decir lo que se piensa, pero usar el sarcasmo, la ironía, u otras formas de comunicación hiriente, con el objetivo o con la esperanza de que la otra persona tenga “su merecido”. Facebook es una mina de comentarios pasivo-agresivos, de hecho, sobre todo cuando la gente vierte “indirectas” en sus muros que al final son captadas por todo el mundo, menos por la persona con la que se tiene el problema.

Ninguna de estas actitudes es beneficiosa. La mayor parte de las veces, las personas tendentes a la agresividad son evitadas por la gente. Los pasivos no son tenidos en cuenta, lo que les produce tristeza. Y las actitudes pasivo-agresivas generan mucha negatividad. Todos tenemos momentos en los que nos comportamos de alguna de estas maneras. Lo mejor para vivir en paz es adoptar un estilo de comunicación asertivo, que nos será útil, sobre todo, para decir que no.

Por mi trabajo, he tenido que aprender a decir que no. Es difícil y a veces todavía no me sale, porque yo tiendo a ser pasivo-agresiva o directamente pasiva. Así que hablé con mi jefe de esta dificultad, me recomendó que fuera a diversas formaciones y hoy en día puedo decir con orgullo que he logrado decir que no a clientes importantes, con contratos de mucho dinero de por medio, porque tenía que negociar determinados aspectos de los proyectos en los que trabajábamos. La técnica que me ha servido la quisiera compartir con vosotros, porque creo que es útil. Se descompone en las siguientes fases, cada una de las cuales se realiza tras la anterior en caso de que la persona insista:

  • Se dice que no, con una razón.
  • Se vuelve a repetir la negativa con otras palabras.
  • Se le añade emoción a la negativa.
  • Se expresa una consecuencia.

Lo importante de todo esto es utilizar frases que incluyan la primera persona del singular (yo) y que expresen una posición.

Por ejemplo, una persona viene a pedirme un favor con un proyecto personal, pero yo en ese momento estoy ocupada. Le diría:

“Lo siento, pero estoy ocupada y no puedo ayudarte”.

Si la persona insiste, entonces pasaría a repetir la negativa con otras palabras:

“Verás, necesito entregar lo que estoy haciendo lo antes posible y no puedo ayudarte”.

¿Que insiste? Le añadimos emoción:

“Lamento la situación por la que debes estar pasando y lo comprendo, pero estoy ya muy frustrada con lo que estoy haciendo y necesito centrarme en ello para acabarlo cuanto antes”.

A estas alturas, debería haber desistido, pero hay individuos MUY persistentes. Para ellos, se puede añadir una consecuencia:

“Por favor, necesito que me dejes hacer mi trabajo. Si no lo haces, tendré que informar de esto a tu jefe/colgar el teléfono/rehusar a trabajar contigo en otros proyectos/retirar mi apoyo a otros trabajos conjuntos”.

Aunque normalmente somos los individuos con tendencia a la pasividad o a ser pasivo-agresivos los que tenemos más dificultades, los tendentes a la agresividad también pueden servirse de esta técnica, pues ayuda a dominar la asertividad y mejora sustancialmente las relaciones interpersonales.

¿Qué conseguimos al decir que no de manera asertiva?

  • Nos centramos más en lo que queremos conseguir
  • Nos volvemos más efectivos en las relaciones interpersonales en todos los contextos (personal, profesional, a nivel de comunidad pagana…)
  • Nos sentimos mejor, porque nuestra comunicación es mejor, evitando la frustración de sentirnos demasiado ocupados en proyectos ajenos
  • Mejoramos nuestra calidad de vida, al centrarnos en lo que nos interesa o podemos abarcar

Un último apunte es que, además de utilizar siempre verbos de tipo “necesito”, “pienso”, “me parece”… nunca se deben utilizar preguntas del tipo “¿por qué no…?”. Haciendo eso nos estamos involucrando en el problema del individuo, le estamos dando una solución para quedar bien. Eso ya hace que tengamos que pensar por él, y aquí se trata de que el trabajo lo haga quien tiene que hacerlo, no nosotros.

Hasta aquí, nuestro truco de este mes de “La Paz es un estado mental”. Desde aquí os invitamos a usar estas técnicas durante un día. ¡Sólo uno! Podéis comentar cómo os ha ido en vuestra red social favorita mediante el hashtag #pazesunestadomental.

¡Paz!

Imbolc, festival de la lactancia

1905Ayer vi unas fotos preciosas, publicadas vía facebook por una fotógrafa de Brasil, que retrataba con su cámara a muchas mujeres dando de mamar. Me pareció una bonita obra de arte. Me recordó a la “Maternidad” de Picasso, con la que hoy quisiera adornar estas líneas.

Hoy en día, una mujer puede decidir si dar el pecho o no, pero antaño no. Antaño, o dabas el pecho o tu cría moría. Por tanto, la naturaleza se aseguró de que nuestros pechos funcionaran más o menos bien, porque de ello dependía que el futuro de la especie estuviera asegurado. ¡Mamá naturaleza es muy lista! Y si los pechos no funcionaban a pleno rendimiento, pues ya habría otra mamá de la tribu que daría la teta y ayudaría a la madre de la criatura a criarla sana y fuerte. Éste también era un vínculo poderoso entre mujeres.

La lactancia de los animales también era celebrada. Aunque hoy en día las personas eligen ser vegetarianas, veganas, crudiveganas, etc, esto era relativamente raro en las culturas antiguas. Por tanto, que un animal lactara de su madre simbolizaba la perpetuación de las especies que daban carne, leche o vestido. Esto era crucial para la supervivencia de los grupos humanos, especialmente cuando llegaba el invierno y no había mucho que sacar de la tierra. Sin capacidad física para cosechar, sin invernaderos, sin cámaras frigoríficas que permitieran a las personas comer verdura y fruta fuera de temporada, los aportes calóricos tenían que buscarse de otras formas. Normalmente de los animales. Esto no ha de verse como un pecado mortal por los vegetarianos, veganos y demás, es que no había otra forma de hacer las cosas. Afortunadamente, como decía antes, hoy en día tenemos otros medios y las personas podemos elegir.

Oimelc, otro de los nombres de Imbolc, significa “leche de oveja”. La primavera puede que todavía quede lejos, de hecho, para eso se hace la famosa prueba del día de la marmota, para ver si viene pronto o va a tardar. Pero, si en mitad del hielo, se ve que los animales están criando, cuando todavía no se ve a las primeras plantitas brotar, significa que hay esperanza para la naturaleza. El ciclo de cría de la oveja trae buenos augurios, y más si se ve que la oveja da de comer adecuadamente al cordero, mediante la lactancia típica de cualquier mamífero. Era un gran motivo de regocijo.

Sin embargo, no veo que el festival de la lactancia y la crianza, pese a lo importantísimo que es este aspecto de Imbolc, se celebre en el Paganismo actual. Y ya no hablo de comer queso de oveja, ni de beber leche de cabra como se hacía en algunas tribus por estas fechas (y, de nuevo, no pretendo escandalizar a los veganos), tampoco de quién elige teta y quién biberón, sino en representar debidamente el rol de la maternidad y de nuestra función como mamíferos, celebrar la crianza (no sólo la lactancia materna que es lo de menos, sino todo el proceso) y reivindicar su papel crucial en el mantenimiento de la especie.

Y si tenemos un arquetipo de la “Madre”, ¿por qué ocurre esto? ¿Por qué pasamos por alto, escondemos, la maternidad? Me pregunté esto a raíz de que se extendiera un rumor sobre mí, que decía que porque había sido madre, estaba inactiva en el ámbito pagano. Me pregunté por qué no se me había consultado antes de dar por sentado ciertas cosas sobre algo tan íntimo.

Mi conclusión fue que esto es porque las mujeres estamos todavía muy infantilizadas como colectivo. Incluso nos infantilizan otras mujeres, como fue mi caso. Cuando nace un niño, y lo digo por experiencia, todo el mundo insiste en decirte qué es lo que tienes que hacer, cuando en realidad la maternidad es una etapa de gran empoderamiento personal. Igual que hay mujeres que eligen teta y otras eligen biberones, todas tenemos el derecho a decidir cómo vivimos nuestra maternidad, el grado de implicación con el mundo exterior (como si quieres aislarte, vaya) y el grado de conciliación familiar que necesitas dentro de tus posibilidades.

Que no se celebre este aspecto de Imbolc sólo viene a resaltar el hecho de que seguimos convirtiendo a las madres en las eternas invisibles, en las eternas menores de edad.

Pues señores (y sobre todo señoras), sin maternidad no hay vida. Pueden ustedes celebrar todos los Imbolcs que quieran, pero si se olvidan de la Madre que las parió, muy lejos me parece que no van a llegar.

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