Adivinación

Caminos mistéricos e impresiones

Soy consciente de que estoy escribiendo en el blog poco o nada, pero es por una buena causa. Aparte de mis labores profesionales y de mi vida personal, ando metida de lleno en un camino mistérico que no es Wicca (aclaro por si alguien se lo pregunta) y que me está llevando gran parte de mi tiempo a nivel espiritual. Vamos, que me dedico menos a esto porque estoy haciendo trabajo de campo del de toda la vida. La verdad, lo estoy disfrutando mucho pero, si me permitís, no voy a entrar en mucho detalle porque todavía es un trabajo en el que estoy bastante inmersa y aún no lo puedo ver con la suficiente perspectiva. Tan sólo diré que lo estoy realizando en varias direcciones a la vez.

Sin embargo, ya tengo experiencia con lo mistérico, igual que muchos de vosotros. La primera vez que alguien me dijo que la Wicca era mistérica, me dio por buscar el significado, por aquello de la exactitud, pensar en lo que quiere decir, reflexionar, etc. Básicamente, en una práctica religiosa mistérica tienes un rito o ceremonia que se realiza para que tú aprendas algo, para que encuentres algo dentro de ti mismo (o de ti misma), una verdad interna. Sin embargo, en estos últimos meses de trabajo de campo he encontrado que no sólo son los grandes ritos son transformadores, aunque suponen una catarsis, sino que muchas veces pequeños “temas” sobre los que meditas te pueden dar tu dosis de revelación personal diaria, por así decirlo. Misterio a través de la meditación, curioso, pero al fin y al cabo son meditaciones ideadas para funcionar como gatillos que disparan conceptos más profundos.

Encuentro especialmente poderosos los misterios de culturas antiguas, algunos de los cuales estoy siguiendo, puesto que llevan el conocimiento y la experiencia de muchas generaciones atrás. Y como sé que estoy siendo un poco hermética a la hora de hablar, sin desvelar qué estoy haciendo pondré como ejemplo una forma de trabajo con el Tarot que yo haría de esta manera, y es la de interiorizar el Tarot mediante símbolos (que los hay) asociados a cada carta de los Arcanos Mayores y hacer una meditación diaria asociada a cada carta. Sé que muchos sois del Rider y esto os parecerá raro porque la estética del Rider es bastante detallada y quizá poco adecuada para recordar una imagen de memoria en meditación, pero si hay alguien del Marsella ahí fuera entenderá la belleza de la simplicidad y lo fácil (y transformador) de este tipo de trabajo.

Es como tener grandes verdades propias contadas por ti mismo a través de alegorías y meditaciones. Tras ellos, no hay vuelta atrás, y aunque lo vuelvas a hacer nunca más habrá una primera vez. Esto a ratos me causa una cierta tristeza porque descubrir mis propias verdades ha sido muy bonito y ya sólo habrá segundas lecturas o profundizaciones, pero nunca más la candidez de la primera vez. También hay divinidades que hasta se presentan solas al trabajar de esta forma y eso te hace pensar que estás como una cabra, loco, hasta que te viene una segunda persona y te pregunta “¿cómo es que tal divinidad me habla de ti?” y sabes que no eres tú solo. Como he dicho antes, no tiene nada que ver con mi práctica como wiccana, que continúa en paralelo a este trabajo, pero entiendo que enriquecen mi experiencia y mi práctica.

Si hay algún punto menos positivo a todo esto puede ser que la cantidad de tiempo que me requiere todo esto (un par de horas diarias mínimo) me pide trabajar de manera física, con el cuerpo, o bien con las manos, con mucha más frecuencia de la habitual. Paso mucho tiempo enredada en meditaciones y a veces tengo la necesidad de salir a correr, andar, ponerme a bailar o cocinar. Creo que escuchar el cuerpo y la mente de esta manera es positivo para mantener un cierto equilibrio. Pero escuchándose uno mismo me parece que es un ritmo de trabajo relativamente asumible durante un tiempo, incluso para mamás trabajadoras como yo.

De todas formas, no es algo que recomiende a todo el mundo, todo el tiempo, sino cuando os encontréis más enteros a nivel psicoemocional. Muchas veces, las peores verdades de uno mismo pueden llegar con este trabajo, sobre todo con misterios antiguos, que vienen sin la anestesia de vuestra cultura de origen. Esto hace de este tipo de trabajo mistérico algo muy bonito pero también muy arriesgado. Y por supuesto, lo mío puede que no tenga nada que ver con lo que saque otra persona, porque el misterio es propio y personal, aunque para que se haga bien siempre debe haber un concepto de fondo o de base similar sobre el que ambas saquen conclusiones aplicables a cada una de ellas.

Y hasta aquí puedo leer. Ya contaré algo más de qué ando tramando. ;)

Del trato con entidades cuando se viaja entre mundos

the_moon_card_by_pathworkingLlevo varias entradas hablando sobre el tema oráculos, canalizaciones y demás. Hay muchas preguntas sobre las entidades negativas con las que podemos conectar cuando estamos en trance o canalizando, y también viajando entre mundos. Ante todo, creo necesario decir que es normal que las haya. No todo el monte es orégano, no todo el astral es jauja, alegría y diversión. También podemos tener nuestros más y nuestros menos con otras entidades, aunque no sean específicamente negativas.

A veces se malinterpreta el hecho de que yo me tome con tanta tranquilidad lo de canalizar y demás, porque hay gente que piensa que le doy poca importancia. En realidad, lo que quiero es no asustar a nadie. No quiero que llegue un novato, o alguien con curiosidad, y que vea el tema de los espíritus como si fuera algo incomprensible o fuera de su alcance, porque no lo está. Pero claro, hay que tomar precauciones igual que se toman en muchos otros aspectos de la vida. Por ejemplo, no voy por el peor barrio de mi ciudad a las tres de la mañana llevando un maletín con pinta de llevar mucho dinero. Hacerlo sería una insensatez. Tampoco voy buscándole boca a la gente por la calle, porque me puedo llevar una torta, por muy buena gente que sea la persona con quien me cruzo.

En este artículo me voy a centrar en caminar entre mundos y encontrarse entidades en esos mundos, aunque mucho de lo que aquí digo es extensible a los oráculos o a invocar entidades.

La primera precaución la he apuntado en otros artículos y es la higiene mental. Sin seguir métodos de programación mental, llegar a eso tampoco es necesario, aunque si se quiere hacer, no veo por qué no. Siendo conscientes de lo que pensamos y sus porqués (así como de la irracionalidad de algunos de esos pensamientos). Escribir y luego revisar lo escrito, meses o semanas después, ayuda a empezar en nuestros primeros pasos en esta dirección. También la meditación, por supuesto, ayuda a concentrarnos y centrarnos en una idea, facilitando el trabajo mágico y el trabajo psíquico. Esto va en sintonía con lo que ya he dicho muchas veces, y es que aquello en lo que piensas te condiciona, aparte que la energía se maneja mediante el pensamiento. La disciplina es clave en este tipo de prácticas, porque la consistencia en la práctica es buena, igual que entrenar un día en semana no te hace mejorar en tu capacidad muscular.

El segundo precepto que suelo tener a este respecto es que hay que tener una cierta higiene personal, tanto física como astral. Cualquier tipo de purificación previa es bienvenida. Cualquier tipo de purificación posterior, también. Llevar un artefacto mágico tipo amuleto puede ser beneficioso, porque ayudará a centrar nuestras energías protectoras en nosotros mismos. La higiene del entorno también te ayudará a sentirte más seguro. Hay mucha gente que refiere que un ambiente sucio o desordenado atrae entidades malintencionadas. Tanto si es cierto como si no, limpiar el polvo y barrer nunca va mal, a mí personalmente me gusta tener la habitación donde practico bien limpia, y la casa también, antes de meterme en este tipo de trabajo. Si piensas que un círculo mágico va a protegerte, adelante, hazlo. Yo trabajo de otra manera pero puede que no le funcione a todo el mundo.

En tercer lugar, destacaría que hay que tener respeto. Cuestión de buen gusto y de tratar a los demás como nos gustaría que nos trataran a nosotros. Por otro lado, hay que dar el justo pago o intercambio por la energía, la presencia o los saberes de los espíritus. Las entidades suelen funcionar por trueque y encuentro que éste puede ser muy variado. Desde Reiki hasta una ofrenda, se pueden pedir muchas cosas a cambio de lo que obtenemos. Sobre el Reiki, encuentro que no a todas las entidades les gusta y no sé por qué, aunque en la mayor parte de los casos es bien recibido. No tengas miedo a hablar o a preguntar, no tengas miedo incluso a regatear. Si la entidad dice que no quiere Reiki, ofrécele otra cosa. Y establece que se lo das en el momento. Leí el otro día un artículo en el que se decía que una entidad había querido cobrar la ayuda o la asistencia en “incómodos plazos” después del encuentro entre el practicante y el espíritu. No me ha pasado, pero nunca está de más establecer una expectativa y tener las cosas claras.

Por último, siéntete libre para decir “no”. Recuerdo que en una ocasión quise empezar una devoción con un dios, pero a cambio de su favor me pidió algo que no podía darle. Y le dije que no. El trato no llegó a materializarse. No fui irrespetuosa, simplemente rechacé la oferta al no poder pagar y así se lo dije.

Son cuatro pasos sólo los que yo explico aquí, pero puede que haya personas que usen dos de éstos y otro adicional, o que no usen ninguno, o que crean en otra cosa. Simplemente, haz lo que consideres. Tu práctica psíquico-mágica es tuya, y lo que funciona para ti puede no funcionar para mí.

Trance, oráculo, seguridad y posesión

a9e8bb871b666ca37d8c150eb043abd6Me gustaría agradecer la acogida de mi penúltimo artículo, que dediqué al trance y al trabajo oracular tal y como yo lo he vivido y experimentado. Me parece curioso que no se hable apenas de este tema en la comunidad actual, cuando está tan cerca de nuestras creencias y se supone que es una de las funciones del iniciado/sacerdote en algunas tradiciones, llegado cierto nivel. Han sido muchas, muchísimas las preguntas que me habéis hecho, y especialmente me habéis preguntado sobre la seguridad de la persona y el concepto de posesión divina, que algunas personas podrían experimentar al estar en trance profundo. Como siempre, voy a intentar hablar de ello desde mi óptica y mi experiencia. Habrá quien esté de acuerdo, habrá quien no, y eso es de la esfera de cada uno.

Empezaré por una de las preguntas que más curiosas me parecieron, y es sobre la seguridad de la persona que entra en trance profundo (aquel en el que pierde la noción de sí mismo/a y el control de su cuerpo). La seguridad física es primordial: nada de velas cerca, ni de trapos que se puedan prender. Como es muy habitual que se tape la cara para que le sea más fácil a la persona entrar en trance y para que los demás no veamos las caras que pone, es capital que no tenga fuego cerca, pues podría caer sobre él y prender el tejido. Es normal que la persona pierda el equilibrio cuando “recibe” a la Divinidad a la que se ha canalizado, así que es mejor que se siente si no está acostumbrado. Encuentro que el oráculo se puede hacer de pie cuando el trance es más ligero o se controlan ciertas funciones, pues, como dije antes, no hay una dicotomía trance ligero/trance profundo, sino que se trata de un espectro con múltiples variaciones. A veces es útil tener a alguien cerca que sostenga a la persona que está canalizando por si se tambalea.

Sobre la seguridad astral, éste es el tema que suele preocupar más a la gente. Las preguntas más habituales son acerca de si pueden existir posesiones involuntarias como las que se dan en la Iglesia Católica, o si nos puede entrar en sesión una entidad un poco menos amigable. La respuesta a esto es variable, esto es, que depende de a quién le preguntes, así que yo voy a dar aquí la versión que yo conozco y que me enseñaron cuando me formaron al respecto. Para ello, debemos conocer dos visiones que se dan paralelamente en este tipo de trabajo: que obtendrás lo que esperas obtener, y que en esta existencia nunca se está solo/a.

La primera noción, acerca de que obtendrás lo que esperas obtener, es un básico del trabajo astral y sus derivados, como el trance, y está basado en la Ley de la Atracción o “los parecidos se atraen”. Esta teoría postula que, en el trabajo a nivel de astral, todas las preconcepciones que tengas serán verdades inamovibles para ti si crees en ellas. Por ejemplo: quienes creen que hay un cordón de plata en los viajes astrales, tendrán y verán un cordón de plata en sus paseos por dicho plano. Si quieres activamente encontrarte con una entidad poco recomendable, o es lo que esperas, es más probable que esto te suceda. ¿Cómo evitar esto, si es un pensamiento automático que puede asaltar a cualquiera antes o durante una sesión? Ay amigos, pues aprendiendo a controlar un poquito el pensamiento. ¿Cómo? Pues principalmente meditando, y de ahí que la meditación sea tan importante.

La segunda noción es que no se está solo en esta existencia. A mí me enseñaron que existen los espíritus guía y el Yo Superior, que están siempre pendientes de nuestro bienestar. Uno de esos espíritus guía se llama el guardián de la puerta (del que creo que he hablado hasta la saciedad) y es como el típico portero de local nocturno que te dice que no puedes entrar si no estás en la lista. Para que ninguna entidad negativa entre cuando te dispones a hacer un oráculo, debes establecer una conexión con tu guardián y pedir específicamente que no incluya nada dañino en “tu lista”. En realidad es muy sencillo.

Personalmente, nunca recomiendo un trance profundo con entidades desagradables, nocivas o dañinas, y está bien que esto funcione así. Yo creo que así es (de nuevo la primera noción) y me mantiene bastante segura cuando hago trabajo oracular intenso.

Finalmente, una pregunta que me han hecho mucho en el pasado, y es si el trabajo oracular cansa. Sí que cansa, pero como cualquier ritual intenso. Cuanto más lo haces, suele cansar menos, porque los “músculos” psíquicos se entrenan más. No encuentro que sea al revés y que te vayas quemando por dentro, ni energéticamente. Sin embargo, no es algo que aconseje hacer todos los días sin un equilibrio físico. Dicho de otro modo, si vas a hacer oráculos con frecuencia, entrena el aspecto físico y come productos de temporada para anclarte a tierra. No es por nada, es sólo para que te sientas mejor y todo vaya más fluido.

En cuanto a lo que puede “quemar” del oráculo, es todo más bien mental. Hay personas que pueden perder la noción de que están envolviendo un mensaje de la entidad (porque es normal, nunca te “vas” del todo, tu cerebro permanece y ahí tienes las palabras que usas) y pueden considerar que son la palabra de los dioses. Es responsabilidad de los oyentes tomar distancia del oráculo y no creer en que se trata de una verdad inamovible. Es responsabilidad de todos poner en cuarentena el mensaje durante un tiempo (y no pensar en él) para verlo en contexto.

Tipos de trance y trabajo oracular

trance-660x320En una ocasión escuché una historia que ponía los pelos de punta, sobre una persona que había entrado en trance, de la que decían que se había ido completamente y que, al parecer, había empezado a canalizar a una entidad que había dado bastante miedo. La persona que me contó esto me preguntaba si yo entraba en trance, cómo, cuándo y qué tipos de medidas de seguridad tenía, como esperando a que yo dijera que lo sucedido era una anomalía de los oráculos.

Sigo sin poder contestar muy bien a aquella pregunta porque hay tantos tipos de trance casi como personas existen. Pero sí puedo decir que a mí personalmente me enseñaron que hay dos tipos de trance, con sus grados intermedios:

  • Trance profundo, en el que la persona no “está” en su cuerpo y deja pasar completamente a la entidad, dejando que ésta tome el control total.
  • Trance ligero, en el que la persona está en su cuerpo y tiene cierto grado de conciencia, así como mantiene sus cinco sentidos intactos. Si está canalizando, puede que oiga una voz interior que le va dictando un mensaje, al estilo de los traductores o los intérpretes, cuando entienden en un idioma y hablan en otro. Si no está canalizando, simplemente se siente un poco “achispadillo” sin haber tenido que tomar nada, es decir, tiene un estado de conciencia alterado pero retiene total control de su cuerpo y sus funciones.

Cada persona suele tener una manera diferente de entrar en trance. Todavía recuerdo a un famoso psicomago decir que entraba en estado de gnosis mediante la repetición del mantra “coca-cola”, pues practicaba una suerte de magia del caos y este tipo de “mantram mundanos” le parecían bastante acordes al sistema que utilizaba.

Cada uno debe encontrar la mejor forma de lograr su estado de conciencia alterado favorito. Esto sólo se sabe, como casi todo en la vida, mediante el ensayo y el error. Se suele decir que ciertos colores, sonidos, repeticiones, movimientos, bailes y demás, son utilizados como llaves que abren nuevas puertas a estados de conciencia diferentes de la que solemos utilizar cuando estamos despiertos. Actuarían como gatillos que disparan ciertos mecanismos en nosotros, llevándonos a estados que se pueden experimentar de muchas formas: desde ensoñaciones hasta experiencias extáticas muy fuertes.

Habiendo dicho esto, ¿cómo se puede saber si alguien es un fraude o no lo es cuando está en trance? Al fin y al cabo, era lo que mi interlocutora de aquel día quería saber.

La verdad, esto es muy difícil de probar, porque un estado de conciencia alterado es casi cualquier cosa en realidad. El trance se ha intentado explicar mediante las famosas “ondas cerebrales”, pero es que esas ondas están presentes no sólo en la conciencia habitual, sino también durante el sueño y durante otras muchas funciones normales del cerebro, que nada tienen que ver con el trance o con la magia.

Dicho de otro modo, el sueño es un tipo de trance. La traducción es un tipo de trance. La ensoñación (soñar despiertos) en algunos casos es un tipo de trance ligero. Hay muchas cosas que hacemos de manera automática, como en trance, ¿verdad?

Podríamos decir que la única forma de comprobar si alguien está verdaderamente en trance es mediante la observación de su comportamiento habitual. Si alguien nos inspira confianza en el día a día, es muy probable que su trance y el mensaje que dé (si está haciendo un oráculo obtenido mediante trance) sea confiable. Si somos un poco sensibles a la energía, también podremos darnos cuenta de si la Divinidad u otra entidad se encuentran en esa persona.

Hay que tener en cuenta que el trance, como muchas otras funciones del cuerpo que son naturales, tiene un cierto miedo escénico. No podemos estar escrutando a todo el mundo, ni pendientes de si entran en trance o no. Hay que dejar a la gente estar. El psiquismo oracular se parece muchísimo a hacer el amor en ese sentido, y a no ser que te guste que te miren, no suele funcionar bien si estás demasiado coartado por la presión social (a no ser que estés acostumbrado).

Si el trance es muy profundo o si la persona tiende al trance profundo, es beneficioso tener a alguien cerca para controlar el bienestar físico de la persona si está canalizando, porque puede suceder que se maree, aunque esto, en mi experiencia, es muy infrecuente. Nunca jamás me he encontrado con trances realmente efectistas, tipo posesiones, porque las personas con las que he trabajado han tenido la decencia de cuidar de su sistema energético mediante una higiene astral fabulosa, y porque he tenido la suerte de trabajar con gente muy íntegra. Éste suele ser el escenario más frecuente porque los paganos somos bastante razonables y nuestras creencias nos las tomamos en serio. Y el trabajo mediúmnico u oracular nos lo tomamos en serio también, al formar parte de todo ello.

Carece de importancia el “dónde” estará la conciencia de alguien cuando la Divinidad a la que esté canalizando en un trance profundo haga uso de la persona para dar su mensaje. Eso forma parte de la intimidad de nuestro oráculo. Hay gente también a la que le da reparo decir que ha estado en un trance ligero y que ha visto y oído todo o parte de los mensajes. Yo misma he virado del trance profundo a uno más ligero en los últimos años, y al principio me sentí bastante turbada por este cambio. Ahora, por el contrario, me siento encantada con ello pues tengo mucho más control.

Creo que es más importante pensar en cuál es el efecto que tiene una persona en trance sobre nosotros mismos, más que pensar constantemente en si estará en trance o no. Creo que los mensajes son los que son, y creo que nuestra responsabilidad como receptores del mensaje es evaluar la idoneidad del mismo en nuestra vida, pasándolo siempre por el tamiz del sentido común. Es decir: asumiendo siempre que el oráculo es una persona, que no es infalible y que puede envolver (y envolverá, es inevitable) con sus palabras una información que le llegará a través de su conexión con lo Divino, y que no entiende de palabras. Dicho de otra forma: hay muchas cosas que a veces se pierden con la “traducción”.

Tarot para principiantes: algunos consejos (y 2)

descargaEn la entrada anterior (si no la leíste, la tienes aquí) estuvimos viendo algunos consejos para empezar a echar el Tarot. En esta ocasión quisiera centrarme en el acto de la tirada en sí misma, ya que es lo que más dudas da cuando uno está empezando.

Una de las preguntas más frecuentes es sobre el uso de barajas con cartas que se pueden poner del derecho o del revés. Personalmente, no aconsejo el uso de las cartas del revés cuando se está empezando, porque añade el doble de interpretaciones a las 78 cartas. Si cuando estamos empezando ya cuesta hacerse con el significado de 78 cartas y nos cuesta ponerlas en contexto unas con otras, añadir los reveses es añadir el doble de caos. Otra cosa es que queramos hacerlo cuando ya tenemos algo más de experiencia, pero cuando somos muy novatos nos puede bloquear bastante, porque hay cartas que del revés significan lo contrario a la carta del derecho, mientras que hay cartas que del revés significan lentitud o estancamiento, e incluso algunas que no lo cambian en absoluto, dependiendo de la situación. Una notable excepción a este consejo son los Tarots redondos (tipo Madrepaz), porque el Tarot redondo está hecho para tener tres posiciones más, aparte del derecho, y es imposible leerlo siempre del derecho (probad si queréis a barajar un Tarot redondo, vais a ver como es imposible que las cartas se queden en la posición perfecta). No obstante, mi experiencia con el Madrepaz es que no hay necesidad de aprenderse todos los significados en las cuatro posiciones que puede tomar, ya que la posición añade matices a la interpretación de la carta del derecho. Esto hace bastante fácil de interpretar cada posición, y es como si sólo le añadiera un plus de significado a la carta porque esté ladeada o boca abajo.

Sobre adivinar el futuro, yo prefiero decir que con las cartas estamos viendo las tendencias de las situaciones, pero el libre albedrío siempre existe y está en manos de la persona. Si tienes a alguien que te dice “dime mi futuro”, lo mejor que puedes hacer es explicarle este hecho. A veces, saber cuáles son las tendencias de las situaciones es mejor que saber el futuro en sí, porque permite reaccionar. Intenta siempre afrontar esto en positivo para el consultante, resaltándole su capacidad para tomar las riendas de su propia vida, para que no vea el futuro como algo estanco, sino como algo flexible y moldeable según nuestros actos.

Otra pregunta habitual es qué tirada usar. Mucha gente se va a por la cruz celta porque es muy completa, pero las hay más sencillas para cuando estamos empezando. Ante todo, es mejor una tirada cortita que una muy larga, porque si no, nos podemos hacer un lío. La tirada con la que yo aprendí sirve sólo para preguntas tipo “sí” o “no”, y consta de cinco cartas que forman una cruz. La primera (consultante) es a la izquierda, la segunda (lo que obstaculiza) a la derecha, la tercera arriba (lo que se quiere conseguir), la cuarta abajo (aquello con lo que contamos) y la conclusión o respuesta en medio. No tiene más. Luego hay tiradas más elaboradas, de las que te cuentan historias completas, con pasado, presente y posible futuro. Una que me enseñó mi madre y que se sacó de no sé dónde, y que siempre que la uso hay quien me dice “¡nunca había visto una tirada así!” consiste en contar cartas: se baraja y corta el mazo, y se sacan tres cartas. Luego se desechan las nueve siguientes. A continuación, se sacan otras tres, se desechan las siguientes nueve… así, hasta terminar el mazo. Al final deben sobrar tres cartas que son para el montón de desechar. Puestas en orden, las cartas deben contar la situación del consultante, y se leen en grupos de tres, de la misma manera y en el mismo orden que se han extraído. A veces, los grupos de tres cartas se interrelacionan con otros, en ocasiones el grupito está sólo relacionado consigo mismo, porque el tema es diferente al resto de la tirada. Por regla general, lo primero en salir está en o es el presente, mientras que lo que ha salido después suele estar en el futuro (salvo que alguna carta indique lo contrario). Me gusta echar las cartas de esta manera cuando me requieren un análisis más completo, y no tengo que estar pensando en posiciones como me pasaría en la cruz celta, sino que resulta parecido a una línea de tiempo. Puedes probar estas que te digo, o probar otras, pero si estás empezando intenta hacerlo fácil y sencillo para ti mismo, y no te compliques demasiado.

Finalmente, un consejo del sentido común es no inventes lo que no ves. Es muy tentador decirle a alguien que ves que se va a arreglar con su marido, cuando sabes que es lo que está esperando que tú le digas pero no lo que tú estás interpretando. No sólo no es ético, sino que es injusto para ti como cartomante. Es preferible decirle a la persona “no lo veo” o “las cartas no lo dicen, y quizá sea por alguna razón, porque dicen lo que necesitas saber”, que inventarse una historia sobre una reconciliación o sobre un dinero o una herencia a percibir, por poner varios ejemplos.

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