Juicios de valor y Wicca

Hace un par de años dejé de escribir durante un tiempo porque consideré que me estaba volviendo demasiado crecidita con mis propias opiniones. Era demasiado enjuiciadora con respecto a qué era y qué no era Wicca, qué era y qué no era esto, qué era y qué no era aquello. Recuerdo que escribí un artículo sobre Wicca Ecléctica con el que ahora no es que esté en desacuerdo, pero creo que en este momento no lo escribiría de la misma forma ni sería igual. Entre otras cosas, creo que ahora matizaría mucho más que se trataba de mi opinión, que se trataba de mi punto de vista por aquel entonces, que aquello era lo que yo veía o dejaba de ver, porque estamos hablando de mi propia forma de contemplar el mundo. Estuve un año o año y medio sin escribir nada en el blog, dejando tiempo a mis propios pensamientos para madurar, retirándome un poco de mí misma para tomar algo de perspectiva. Intentando aprender a ser yo y a declarar abiertamente que eso lo decía yo, sin que supusiera la verdad absoluta para nadie más. Y lo expliqué en este post que mucha gente vio como lo que era: una declaración de intenciones. Intenté borrar de mi vocabulario palabras como “correcto”, “incorrecto”, “bueno”, o “malo”, intenté dar mi opinión y sólo mi opinión, e intenté no volver a enjuiciar a nadie. Incluso hablé de la naturaleza relativa del bien y el mal en este otro post.

Sin embargo, soy consciente de que toda actitud tiene un alto precio cuando se comunica. Y creo que estoy “pagando” lo que escribí en su día, los juicios de valor y todas las cosas que dije públicamente. Llamadlo karma, si queréis. Hay que ser cuidadoso con las ideas que vertemos en los social media. Nunca sabes quién puede estar leyendo y cómo va a entender lo que dices o escribes. Nunca sabes si te sigue o si no, si considera que ese artículo que escribí sobre la moral en la filosofía de las patatas fritas del McDonalds es vigente según mi Yo actual. Es uno de los problemas de la comunicación asíncrona que vivimos con esto de internet.

Para que esto sea totalmente actual, voy a declarar lo que pienso sobre los juicios de valor en Wicca: creo que no soy nadie, ni yo ni nadie, para hacer juicios de valor sobre la actitud de otras personas. Toqué el tema de pasada en uno de los artículos del especial sobre tabúes. No soy nadie para decir “esto está bien” o “esto está mal”, porque no conozco las razones que llevan a las personas a tomar determinadas actitudes o posiciones ante la vida. No soy nadie para hablar de los demás, soy alguien para hablar de mí misma, quizá para dar mi opinión, pero no para categorizar. Y estoy muy contenta de cómo he aprendido eso, y ha sido abriéndome a la comunidad pagana y a su diversidad.

Creo que no hay dos personas iguales y, como tal, no hay dos paganos iguales. Ni siquiera hay dos wiccanos iguales. Mi mejor amigo (wiccano de otra tradición) me abrió los ojos a esto hace un par de años. Le debo a esa aseveración lo más grande, porque me hizo darme cuenta de que sí, estaba etiquetando a quien no me correspondía etiquetar. Me hizo preocuparme por intentar no hacerlo, aunque reconozco que a veces es muy difícil no categorizar. Pero al fin y al cabo, ¿quién soy yo para decir quién es bueno o quién es malo? ¿Quién soy yo para decir qué características tiene un buen o un mal pagano? ¿Quién soy yo, si no una persona imperfecta más, que puede que incluso no entre en su propia categorización de perfección todo el tiempo, porque es imposible? ¿Quién soy yo para definir la Wicca? ¿Quién soy yo, sino Harwe dando mi opinión, y nadie más?

Ahora que me topo con categorizaciones para mi gusto demasiado fuertes (como qué es ser un “buen/mal pagano”) en las redes sociales, de gente que me lee y me ha leído durante un tiempo, soy totalmente consciente del daño que hice en su día a esta comunidad. Y explico por qué creo que es un daño: categorizar y enjuiciar sólo sirve para crear un mundo de buenos y malos, un mundo de separación, segregación y disputas que lleva a lo que precisamente no queremos: estar apartados unos de otros. Creo que la separación en una comunidad tan pequeña sólo lleva a que nunca tengamos todos esos derechos civiles por los que hay tanta gente luchando (derecho a ser reconocidos como minoría religiosa, derecho a tener unas exequias dignas, derecho a celebrar nuestros rituales de forma abierta y normalizada, derecho a que nos miren como a personas normales que simplemente han decidido tomar otro camino espiritual…). Porque estos derechos sólo se logran mediante la colaboración. No digo que seamos todos amiguitos, digo que es necesario hablar, conocernos y colaborar un poco. Y no separarnos mediante un juego de “buenos” y “malos”, “blancos” y “negros”, aunque se haga para contentar al grupo de turno que mantenga esa posición, porque queda muy bien contentar a los seguidores. No obstante, creo que ese tipo de categorizaciones nos pone en una posición de superioridad moral que no creo que nadie en esta comunidad tenga, ya que, al enjuiciar, nos estamos convirtiendo en eso, jueces. Yo pasé por ahí y ahora lo veo, y personalmente no me gusta, igual que hace muchos años no le gustó a la gente que lo hiciera yo y lo entiendo perfectamente.

Me estaría dando golpes de pecho eternamente si no fuera por esos otros paganos, los de ahí fuera, los que se mojan, que me han abierto los ojos a otras realidades y  que, en cierto modo, me han “redimido” de mi propia actitud previa. Ellos me han enseñado que para mí no es deseable enjuiciar a nadie, que no necesitamos Biblias (como ya dije hace un par de días) ni verdades absolutas. Ellos han sido los que me han enseñado que ni siquiera en Wicca existen los dogmas comunes, aunque yo hace unos años tuviera una visión bastante dogmática de la Wicca. He aprendido y sigo aprendiendo muchísimo de los compañeros con los que me he topado, de todas esas personas que son tanto conocidos como amigos, y de mi tradición, que son los primeros en decir eso de “ésta es la explicación que se da, pero puedes estar de acuerdo o puede que no”. Ese aprendizaje es lo único que me llevo de todo ese tiempo que estuve enjuiciando sin parar, porque si no hubiera partido de ahí no habría podido llegar a un sitio tan cómodo ideológicamente como en el que me encuentro ahora.

Y como siempre, es mi opinión. :)

2 respuestas a Juicios de valor y Wicca

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