Ejercicios de voluntad

Hará un año estaba en un ritual con otras personas y comentaron algo muy curioso acerca de la forma en la que manejaba mi propia energía. Antes de nada, quisiera aclarar que no hago nada raro para manejar mi energía, simplemente vivo y con el hecho de estar viva se sustenta, supongo. No es una cosa en la que repare normalmente. Me dijeron que, a pesar de estar haciendo un oráculo, mi energía se “sostenía” sola, que no hacía falta nadie para apoyarla. Y yo me quedé un poco extrañada, porque jamás había escuchado que la energía de alguien hubiera que apoyarla de alguna manera, ni siquiera haciendo un oráculo. Lo mismo me comentaron del círculo. Era la primera vez en mi vida que lo escuchaba y no pude hacer más que extrañarme.

Me lo han vuelto a comentar hace poco. Me han dicho que hay que “apuntalar” el círculo mediante las atalayas o algo así. Que el círculo, si no lo sostienes, se cae. De nuevo me he quedado un poco muerta, porque choca de plano con lo que a mí me enseñaron. Para poneros un poco en situación, cuando empecé a estudiar en la tradición correlliana me enseñaron que el círculo no era sólo una barrera psíquica, sino principalmente una batería de energía que amplifica la tuya propia. Cuando estás dentro de un círculo estás “imitando” a la estructura del universo, lo estás dotando de determinadas características que imitan una especie de esferita, que se mantiene sola mediante la misma energía ambiental y que, debido a su estructura, la retroalimenta e incrementa. Con lo cual, “sostenerlo” no tendría sentido. Luego está el hecho de invitar a los elementos, normalmente para que guarden los límites y para que formen parte de ese círculo y, por supuesto, a los dioses. Jamás me planteé que tuviera que mantener todas esas cosas, especialmente cuando he practicado sola. Creo que si estuviera frente a mi altar prestando atención activa a que ni el círculo, ni los pilares de los guardianes de las atalayas, ni los dioses, ni mis propios hechizos o ritos se me “cayeran” encima, no haría rituales sola. ¡Acabaría demasiado estresada!

Como no me cabe en la cabeza, la única explicación que se me ocurre es que para las personas que dicen eso, el hecho de que el círculo se caiga si no lo sujetas es verdad. Es verdad porque ellos lo creen así. Ya está. La magia es la ciencia de la voluntad y aquello en lo que crees conforma tu realidad. Es como creer en que va a salir bien un hechizo: si te lo crees, estupendo, si no te lo crees, ya puedes bailar la Macarena del revés, que no va a salirte.

Y dicho esto, creo que voy a seguir creyendo que la energía de mis círculos se sostiene sola. No por nada, sino porque para mí es un ahorro de recursos. Me permite centrarme en lo que quiero hacer cuando lo quiero hacer en lugar de estar en mil cosas o temiendo que se me vaya a caer encima un círculo mágico. Supongo que es una cuestión de pragmatismo.

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