Identidades paganas

Mucha gente elige llamarse “Gato”, “Cuervo” o “Patata Frita” en entornos anónimos como internet y en ocasiones también elige un pseudónimo para utilizarlo en el entorno pagano. Elegir llamarse por un determinado nombre es una cuestión personal y detrás de esa decisión casi siempre hay aparejada una reflexión. ¿Por qué elegir un pseudónimo para representarnos? ¿Por qué no hacerlo? Éstas pueden ser preguntas muy habituales en nuestra comunidad, sobre todo en lo al que uso de las redes sociales se refiere.

Dos “identidades”, el caso del que elige el pseudónimo

Tener un pseudónimo no es como en las películas, no se es Clark Kent de día y Superman de noche. Se es siempre más o menos el mismo, sólo que se usa un nombre en diferentes contextos. No es tener múltiple personalidad ni ser dos personas diferentes tampoco dependiendo de la situación, de ahí que entrecomille el sub-título anterior. La mayoría de las personas que eligen esta solución sólo lo hacen para ganar una cierta intimidad sobre su vida privada y un poco más de control sobre su propia imagen, pero esto no implica que la persona que use dos “identidades” sea y se comporte como dos personas totalmente diferentes en contextos “sagrados” y “profanos” (y atención de nuevo aquí a las comillas, pues no existe una diferencia real entre unas cosas y otras).

Básicamente se es siempre la misma persona como he dicho arriba, aunque, como en todo, las personas no somos blancas o negras sino que tenemos una cierta profundidad y diferentes niveles de comportamiento y actuación. Por ejemplo, no nos comportamos igual con nuestro jefe que de cervezas con los amigos. En el ámbito del paganismo puede resultar similar, y puede que resulte curioso ver cómo un sacerdote o una sacerdotisa se comporte de forma muy solemne en un ritual y luego sea de lo más gracioso en una situación mucho más distendida. ¿Hay dos personas distintas? No, sólo una persona comportándose de dos formas diferentes, que pueden ser tantas formas diferentes como la persona quiera tener. Podría tener siete formas diferentes, no sólo dos, dependiendo del contexto. Muchas veces se puede identificar desde fuera que la persona que responde a nivel pagano por un nombre y a nivel personal por otro, tiene dos identidades, remarcado por el carácter que a veces se tiene en determinados contextos y porque le estamos poniendo “nombre” a esa otra parte de la persona que actúa en determinados contextos. Pero esta concepción es errónea: la persona siempre es la persona, tan sólo ejerce su derecho a comportarse como quiere según el contexto.

Hay ventajas en tener dos nombres, la primera ya la he comentado y es el mayor control sobre la intimidad y la vida personal. Entre las desventajas encuentro dos: la sensación de estar dividido, marcada a veces por la errónea percepción externa de que somos “dos personas”, y un curioso fenómeno que se da con cierta frecuencia, y es una atención desmedida por parte de algunas personas con respecto a la vida personal de uno. Hay gente que piensa que si divides tus cuentas de facebook es a) porque tienes algo que ocultar de tu vida personal, o b) tu cuenta personal de facebook debe estar restringida a tus amigos, y ¡ellos quieren contarse entre tus íntimos a toda costa! En cualquier caso hay que recordar que el control sobre las cuentas de facebook o similares las tenemos nosotros. En definitiva, le veo muchas ventajas a tener dos perfiles y es por lo que lo uso, pero requiere saber que de vez en cuando puede que quedes mal con alguien al cerrar la puerta a un tipo de relación más estrecha con esa persona, aunque sea virtualmente.

Una sola persona, un solo nombre, un solo perfil

A este respecto pueden darse dos variantes: el uso del nombre civil o el uso del nombre pagano. Ambas tienen ventajas similares y entre ellas están la sensación de unidad, la sencillez de uso de plataformas sociales, la consecuencia en valores y prácticas a nivel personal y, cómo no, la “salida del armario de las escobas” (admitir delante de todo el mundo que se practica la religión). Es fácil identificarse al nombre con una sola persona y eso da bastante confianza a la hora del trato.

La desventaja es que si no nos interesa que cualquiera vea qué religión practicamos, lo llevamos claro. Hoy día muchas agencias de empleo miran facebook y estudian los “me gusta” y las preferencias de las personas así que en contextos profesionales puede ser un problema según el sector. También dependiendo del país se puede tener una concepción más abierta o cerrada del ser religioso y puede que no siente bien a todo el mundo. Pero si estamos de acuerdo con llevar esto a cabo, elegir esta opción puede ser un ejercicio de auto-reconocimiento de las creencias y de lo que se es.

Otra desventaja es que, obviamente, estamos abriendo nuestra vida personal a gente en redes sociales que puede que no nos interese que sepa de nuestra vida en casa. Para eso es aconsejable crear grupos de usuarios y restringir publicaciones en facebook si se desea, pues ahora muchas aplicaciones de este estilo permiten un mayor control sobre nuestras publicaciones.

Finalmente, una advertencia sobre la confianza que se puede crear en una persona al elegir esto. Es posible que alguien que no nos conozca mucho y que provenga de un entorno pagano, al estar junto con amigos y familiares en el mismo grupo, pueda inferir que es de nuestro círculo íntimo de confianza. En cualquier caso, lo mismo que arriba: la asertividad es clave y ante todo tener claro que tenemos derecho a elegir a las personas de cualquier círculo de nuestra vida.

Un consejo final sobre la identidad

Sea lo que sea que elijas, tienes todo el derecho a hacer lo que quieras, incluso a no ser siempre la misma persona. Tu identidad y la identificación de tu identidad con tu nombre o nombres la eliges tú y nadie más, al igual que cuál de tus “túes” quieres sacar en qué situación. Hagas lo que hagas, siempre va a haber a quien le va a gustar y a quien no, quien va a estar de acuerdo y quien no, y quien va a juzgarte en función del nombre que uses y quien no, así que siempre es mejor estar a gusto con uno mismo y elegir lo que uno quiera. Y si cambias de opinión llegado el momento, pues perfecto, porque no somos siempre los mismos ni necesitamos lo mismo.

2 respuestas a Identidades paganas

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Mi último libro publicado
¡Síguenos en Twitter!
Entradas por categoría
Entradas por fecha
Ouróboros, Webring pagano
Miembro de PFI España