¿Qué son los chakras? (1)

En muchos artículos y libros publicados se puede leer información sobre los chakras, pero quizá no se aclara del todo qué son y cómo afecta su estado a nuestra vida. Normalmente no somos conscientes de cómo circula la energía por nuestro propio cuerpo, quizá tan sólo cuando enfermamos somos capaces de ver que algo “no va bien”. Sin embargo, siempre es interesante saber cómo afectan estos centros energéticos a nuestro organismo, cómo reacciona la energía dentro de nuestro cuerpo y comprobar de qué forma los chakras rigen los diferentes aspectos de nuestro bienestar espiritual, físico y mental.

¿Qué es un chakra?

Los seres humanos estamos hechos de carne, sangre y huesos, pero también tenemos energía propia. Esta energía no está estancada, sino que va circulando a través de diferentes canales de un sitio a otro del cuerpo, insuflando la energía vital hacia todos los rincones de nuestro cuerpo. Los diferentes canales energéticos por los que la energía circula se denominan meridianos, y son como el sistema vascular: “venas” energéticas por las cuales corre la energía. En su devenir, la energía atraviesa unas ruedas energéticas, el equivalente de lo que sería en el cuerpo físico los órganos, si bien se trata de cuerpos sutiles que se encuentran en determinadas partes del cuerpo y que transforman la energía de una forma en particular, de acuerdo con su propia manera de procesarla. Éstos son los chakras.

Se suele decir que la palabra chakra viene del sánscrito y que significa “rueda” o “círculo”. Efectivamente, se les suele representar con forma circular, pues una de sus principales características es que siempre están girando, como las ruedas o como una noria que recoge agua. Un chakra sano suele girar en el sentido de las agujas del reloj, y es mediante este movimiento que manipula y dirige la energía hacia el siguiente chakra mediante los meridianos, insuflando esa energía vital hacia las otras partes del cuerpo.

Tradicionalmente se dice que los chakras son siete, aunque en realidad hay muchos más, distribuidos por todo el cuerpo. Siete son los chakras más importantes, siendo éstos los puntos energéticos más remarcables de nuestro cuerpo, y coincidiendo casi siempre con un órgano del cuerpo físico.

Los siete chakras

Muladhara, el chakra raíz, se encuentra situado cerca del ano. Su color es el rojo y la capacidad con la que se le relaciona es la supervivencia. Tal es el instinto más primario del ser humano: sobrevivir. Cuando está desequilibrado, este chakra produce una sensación de inseguridad, pues es el chakra de lo que consideramos seguro, de nuestro territorio. Las reacciones instintivas al peligro y al miedo también están reguladas por este chakra.

Suadhisthana, el chakra sacro o segundo chakra, se encuentra en las gónadas: los ovarios para las mujeres y los testículos para los hombres. Su color es el naranja. Es el chakra del placer, la creatividad y la emoción primaria. Cuando está desequilibrado, el individuo puede experimentar tanto un irrefrenable deseo sexual como una inapetencia absoluta. Sigue siendo un chakra de carácter marcadamente primario, igual que el anterior, pero como vemos una vez solventado el problema de la supervivencia lo siguiente que hace el ser humano es intentar crear algo, tanto usando su imaginación como intentando preservar la especie.

Manipura, el chakra del plexo solar, es el chakra del poder personal y la voluntad. El control de nuestra vida se suele encontrar en este chakra, así como gran parte de la energía que utilizamos para hacer hechizos, cuando estamos usando nuestra propia energía, también viene de ahí. Cuando está abierto y sano, el individuo experimenta libertad y capacidad de decisión. Cuando está bloqueado o desequilibrado, en cambio, puede existir cierta dificultad para tomar decisiones, dependiendo del tipo y del grado de desequilibrio, así como inconstancia para llevar a cabo los proyectos que la persona se plantea.

Anajata, el chakra del corazón, es el amor, el equilibrio y la capacidad para sentir compasión y empatía. Su color es el verde, aunque algunas escuelas le asignan también el color rosa. Este chakra normalmente se utiliza para mandar energía sanadora o para conectar emocionalmente con los demás. Cuando está desequilibrado el chakra corazón puede crear en el individuo dos resultados opuestos: que el afectado por el desequilibrio acabe dando demasiado a los demás y siendo excesivamente empático, o bien que pierda toda capacidad empática, y se vuelva cruel, mezquino y egoísta.

Vishuddha, el chakra de la garganta, es el de la expresión. Su color es el azul claro y su cualidad es la comunicación. ¡Por algo se encuentra en nuestra garganta! Cuando este chakra está funcionando correctamente, expresamos correctamente lo que sentimos y pretendemos decir, y nos hacemos entender fácilmente. Cuando existe un desequilibrio en este chakra, hablamos demasiado o bien muy poco, pero sin ser capaces de expresar lo que sentimos y cuando lo intentamos parece que fallamos en nuestro intento por comunicarnos.

Ajña, el chakra del tercer ojo, está relacionado con nuestra visión extrasensorial. Su color es el índigo (azul oscuro) y su principal característica no es sólo la de ver y observar, sino también la de ver “más allá”. Las intuiciones, los sueños, las corazonadas, están regidas por este chakra, así como algunas capacidades especiales como la clarividencia. Cuando está bloqueado, podemos sentir que somos abandonados por nuestra intuición. Es un chakra muy relacionado con la mente pensante así que todos sus desequilibrios afectarían también a la capacidad para observar y razonar.

Sajasrara es el chakra corona. Se sitúa en la coronilla, justo encima de nuestra cabeza, y su color es el morado. Su cualidad es la espiritualidad. Cuando funciona correctamente, este chakra nos pone en comunicación con la Deidad, nos permite canalizar energía proveniente de fuera y nos da una sensación de pertenencia con el Todo. Cuando está desequilibrado puede parecer que estamos solos en el Universo, o bien sentirnos demasiado pequeños ante la grandeza del Todo.

Otros chakras menores

En el cuerpo existen otros chakras menores de carácter casi desconocido para muchos. Tales son, por ejemplo:

Los chakras de las palmas de las manos. Es muy útil tenerlos desarrollados, sobre todo cuando hacemos trabajo mágico, pues favorecen la carga rápida de objetos.

Los chakras de las plantas de los pies. ¡Los grandes olvidados! Y, sin embargo, son una de las “tomas de tierra” más potentes que tenemos cuando hacemos magia. También sirven para eliminar lo que nos sobra cuando estamos muy “excedidos” por la energía, o para tomar energía de la tierra cuando necesitamos una ayuda extra.

Los chakras de las rodillas. Asociados a nuestros miedos. Una forma muy sencilla de trabajar con ellos es mediante la técnica chamánica de recuperación de alma, aunque no se usan como tal dentro de tal técnica.

Los chakras del paladar. Están muy cerca del tercer ojo, y están relacionados con la capacidad para tener sueños lúcidos y sueños certeros. Las personas que practican su capacidad para tener sueños lúcidos noche tras noche se beneficiarían del trabajo con estos chakras, que son pequeños puntos colocados de forma equidistante dentro de la boca, en el paladar.

Los chakras de las orejas. También ligados al tercer ojo pero con una implicación mucho mayor del chakra corona, se trata de unos puntos distribuidos por el pabellón auricular que se relacionan con la capacidad para oír “más allá”. Su desarrollo en personas sensibles puede llevar a ganar la habilidad equivalente a la clarividencia pero con el oído (clariaudiencia).

En el próximo artículo hablaremos de las diferentes técnicas para equilibrar chakras, y de las bondades de realizar estas actividades para cualquier persona preocupada por su bienestar físico, emocional, mental y espiritual.

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