La vía fácil

Lo confieso. No me gusta la vía fácil.

¿Qué es la vía fácil? Es normal que os lo preguntéis porque es una denominación extremadamente personal (aunque si alguien también la usa será la hora de fundar un club). Para mí, define la aspiración máxima de muchos de los que empiezan a caminar esta senda. Afortunadamente, con el tiempo, nos damos cuenta de que estamos caminando por una senda y que requiere años… ¡qué digo años, décadas! llegar a un cierto entendimiento de lo que significa caminar una senda. Y luego, otras tantas décadas para darnos cuenta de lo que realmente implica nuestro camino.

La vía fácil es la McEspiritualidad. Damos un dinero X, obtenemos una enseñanza Y, y a golpe de talonario obtenemos un diploma y una iniciación rápida en una disciplina espiritual que ni siquiera entendemos.

No critico a los que dan los cursos, sino a los “buscadores” que no buscan, a los que quieren todo aquí y ahora y no se dan cuenta de que se necesita mucho más que 400 euros (por poner un precio) para llegar a saber por dónde vamos caminando. Los que no entienden que es necesario un camino espiritual y que tú y sólo tú eres el responsable de él, no el maestro con el que estás aprendiendo X disciplina (llámalo Wicca, Reiki-do, lo que sea).

Os pongo un ejemplo: el otro día fui a mi tienda favorita a comprar unas cosas. La chica de la tienda, que es un encanto, al oírme hablar de Reiki (yo me inicié en primer nivel hace dos semanas) empezó también a comentar las cosas que ella oía por la tienda cuando alguien le iba a preguntar algo sobre Reiki. Ella había observado que había personas que se exponían a una iniciación en los tres niveles y la maestría de Reiki, en un solo fin de semana, y sin saber siquiera qué era un chakra. Comentaba que estas personas se quejaban de fuertes dolores de cabeza y de depresión debido a que se les había “removido” el campo energético, y al ser personas que no estaban acostumbradas al trabajo espiritual y/o la meditación, posiblemente además estuvieran fuertemente sugestionadas. Según la dependienta, el problema es que hay gente que quiere una espiritualidad rápida (no importa qué tipo de espiritualidad sea), y por eso, a golpe de talonario, hacen ese tipo de cosas sin recorrer el camino que hace falta recorrer en medio.

Con la Wicca pasa igual. Nos metemos mucho con los fluffies que ven estrellitas de colores, pero hay mucho McWiccano rondando. Son gente que lee tres libros y piensa que ya tiene todo su camino espiritual hecho. Confieso que tuve una época así, como casi todo el mundo. Luego me volví una de ésas que “había leído diez libros”, para finalmente darme cuenta de que, cuando más leía, menos me parecía que sabía porque más cosas había que aprender. Ahora mismo tengo tanta sed de conocimiento que hasta re-leo libros que me leí hace años para intentar quedarme con detalles que en su día se me pudieran haber pasado. Es un fenómeno que observo en muchos de mis amigos paganos, y me gusta, creo que es muy bonito volver a los orígenes y darse cuenta de que las cosas que diste por sentadas quizá no estaban tan afianzadas en tu mente como pensabas.

Pero el conocimiento no sólo se encuentra en los libros de Wicca. Hay libros de divulgación científica que a los que caminamos esta senda nos pueden ser extremadamente útiles. Obras de Antropología Social, Historia Antigua, Prehistoria, tratados sobre Hermetismo, o incluso los estupendos libros del Prof. Ronald Hutton sobre Neopaganismo (que a algunos les dan bastante urticaria pero que yo encuentro muy interesantes), por ejemplo, son fuentes magníficas de conocimiento.

Finalmente, y aunque parezca que no le doy la importancia que se merece, está el trabajo espiritual en sí: La meditación frecuente (si es diaria mejor), la higiene psíquica, las devociones y tantas otras técnicas que sirven para sentirnos mejor con nosotros mismos y como creyentes. A veces, me doy cuenta de que si meditara más estaría menos estresada en según qué situaciones, lo cual parece irónico viniendo de una persona que lleva mucho tiempo en esto. Sin embargo, ahora hago muchas más devociones que cuando empecé, puesto que cuando empecé meditaba mucho más pero no hacía apenas devociones. Así que doy fe de ello: cuanto más tiempo llevas en esta senda, más difícil se hace pero más hermoso es y más se disfruta redescubriendo todo lo que creías ya descubierto, y surgen cosas nuevas que nunca te habías planteado y que te hacen plantearte tu creencia de otra forma.

Así que el mensaje (creo) está claro: No creáis lo que os digan dos libros, leed más. Y más que libros de Wicca. Y cuando creáis que lo sabéis todo, volved a leer los libros con los que empezásteis. Haced los ejercicios que estiméis oportunos, pero hacedlos. Y sobre todo: disfrutad la senda, que no hay prisa. :)

7 respuestas a La vía fácil

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