Publicación de “Un viaje de 13 lunas”

00-propuesta-portada-1Como algunos ya sabéis, acabo de publicar la antología de artículos que he titulado “Un viaje de 13 lunas” y que está ya disponible en Amazon.

Igual que el libro anterior, “La Magia de los elementos“, lo he publicado de manera independiente, ha salido primero en tapa blanda y dentro de una semana estará disponible para Kindle. Me encuentro muy feliz por todo ello.

Al contrario que “La Magia de los elementos”, que es un libro de desarrollo personal a través de la Magia Elemental, en este volumen hablo mucho de Wicca y de Paganismo. Se trata de una antología de artículos, tanto publicados como inéditos, en los que reflexiono y expongo sobre 13 temas relacionados con nuestra religión. Me he propuesto que este libro sea un complemento para reflexionar, destinado a todos aquellos que os entrenáis en Wicca o que aprendéis por vuestra cuenta, y que no exime de seguir aprendiendo por otros cauces. Dicho de otra forma: en lugar de un manual, me he propuesto hacer algo que leeríais de manera paralela a vuestros manuales de referencia.

¿Cuál es el motivo para crear una antología de artículos? Principalmente mis circunstancias personales. Me apetecía haber publicado otros títulos que tengo pendientes, pero no termino de estar cómoda con lo que tengo escrito, y con dos niños muy pequeños (uno de tres meses y otra de un año y medio) es difícil concentrarse para ver dónde están los fallos. No quería perder momentum escribiendo, porque a pesar de mis obligaciones como sacerdotisa, trabajadora y mamá me encuentro muy cómoda haciéndolo, así que escribir artículos nuevos o repasar los antiguos era lo más fácil en ese momento para no perder la práctica. En el pasado ya me había encontrado con serias dificultades para retomar la escritura al pasarme un tiempo sostenido sin hacerlo, así que no quería volver a caer en ese bucle de nuevo.

Durante el tiempo que he pasado reflexionando qué artículos meter, cuáles faltaban o sobre qué temas reflexionar, me he estado leyendo muchísimo a mí misma. He podido darme cuenta de cómo he cambiado, por ejemplo. Esto me hace pensar en lo enorme que es una creencia como la Wicca, que bebe de diversas fuentes, y lo mucho que se puede experimentar con ella. Y no sólo eso: que cuando crees que lo has vivido todo, puedes tener vivencias distintas haciendo lo mismo.

Así pues, me he propuesto llevar hasta vosotros un trocito de mí, y de todas las Yoes de los últimos años, gracias a todo lo que he ido escribiendo durante mi periplo en las trece lunas.

“Un viaje de 13 lunas” está disponible aquí: https://www.amazon.es/dp/1540771776/ref=sr_1_1?ie=UTF8&qid=1480858022&sr=8-1&keywords=un+viaje+de+13+lunas

Y “La Magia de los Elementos” está disponible aquí: https://www.amazon.es/Magia-los-Elementos-Harwe-Tuileva-ebook/dp/B01BLW9RBS/ref=sr_1_1?s=books&ie=UTF8&qid=1480855611&sr=1-1

Una visión correlliana del cobro-no cobro por las lecciones

He oído mucho eso de “la Wicca Tradicional no cobra”. Es cierto. La Wicca Tradicional, gardneriana y alejandrina, no cobra. No hay nada más que hablar a ese respecto. La Wicca Correlliana, en cambio, tiene otra visión para consigo misma.

En primer lugar, la Wicca Correlliana no tiene su origen en Gardner. Por tanto, no es Wicca Tradicional como lo que suele entenderse. Que haya habido personas con grados gardnerianos en EEUU que hayan estudiado algo en la Tradición Correlliana y tengan sus grados, pues así es y me resulta genial, allá cada uno en su aprendizaje. Pero la Wicca Correlliana, en sí, no es Wicca Tradicional. Es más, habría quien ni siquiera llamaría a la Tradición Correlliana “Wicca”, y no pasaría nada. Nosotros nos llamamos Wicca porque consideramos que es un sinónimo de la palabra brujería en algunos aspectos, pero no porque seamos del mismo linaje que la persona que la popularizó. Creo que ya se ha hablado bastante del origen del Correllianismo y a mucha gente le queda esto claro.

He dicho muchas veces, de hecho, que si la Tradición Correlliana dejara de considerarse “Wicca”, si mañana las Cabezas dejaran de usar esta palabra para definir su creencia, para mí no habría ningún problema: seguiría siendo correlliana. Mi afinidad va con la corriente espiritual que sigo, que es el Correllianismo, no con una palabra en particular. Por tanto, para mí decir que la Wicca Correlliana no es Wicca Tradicional no supone ningún problema. ¿Que para alguien lo es? Perfecto, en ese caso que no se considere correlliano, y todos contentos.

En el pasado tuve muchos comentarios muy feos sobre por qué el Correllianismo considera que cobrar por las enseñanzas (una cantidad razonable, para el mantenimiento del Templo/grupo y no para lucro del mismo) no es algo negativo, al contrario que la Wicca Tradicional. Personalmente, me he hartado de buscar justificaciones. Señores, la Wicca Correlliana puede elegir cobrar, depende del Templo y de su cabeza, pero lo habitual es que cobre para poder mantener el grupo y poder seguir trabajando.

Y digo que puede elegir cobrar porque así se especifica en los materiales de Tercer Grado, que son los manuales de la Tradición Correlliana.

¿Que alguien no está de acuerdo? ¿Que la Wicca Tradicional no cobra? Perfecto. Los Correllianos no somos Wicca Tradicional, ya lo he dicho. Este tipo de argumentos le valdrán a un alejandrino, un gardneriano, quizás un celta, quizás otra corriente. A nosotros no nos sirven. ¿Que por eso los demás pueden considerar que no somos Wicca? Vaya, qué noticia, si hasta hay tradicionales muy tradicionales que se han planteado dejar de llamarse Wicca.

¿Que puede verse esto como que somos unos peseteros y que estamos buscando un lucro? Pues tampoco. A la mayor parte de los correllianos que conozco, las cuotas (muy discretas, por cierto) les sirven para pagar el hosting de su página web, o para comprar la merienda de su grupo, o para recibir una recompensa por hacer un cursito para sus alumnos. Pero no conozco a nadie que viva de dar clases de Wicca Correlliana. De hecho, la mayor parte de los correllianos que conozco son gente bastante humilde.

Creo que la polémica de cobrar-no cobrar e intentar aplicarla a algo que no sigue las mismas reglas no está en que sea un problema de los correllianos. Creo que hay mucha gente (no todos) que han intentado aferrarse a esto intentando que les regales un cursito de primer grado a cambio de hablar maravillas de uno y que lo incluyan en la Wicca Tradicional. Y lo digo porque en ocasiones me he sentido muy presionada a no cobrar y a decir que yo no he pagado, cuando yo misma he tenido que prestar servicios de mentoría a witchschool.com a cambio de mi segundo y tercer grado. Primero lo pagué íntegro en su día.

Así pues, me gustaría zanjar este tema diciendo que, por favor, no se vuelva a utilizar la excusa de “la Wicca Tradicional no cobra” aplicada a un correlliano. Primero, porque la mayoría de nosotros cobramos una cantidad perfectamente asumible (o incluso llegamos a acuerdos con los estudiantes que no pueden pagar), y segundo, porque no se puede juzgar a alguien por algo que no es.

Trance, oráculo, seguridad y posesión

a9e8bb871b666ca37d8c150eb043abd6Me gustaría agradecer la acogida de mi penúltimo artículo, que dediqué al trance y al trabajo oracular tal y como yo lo he vivido y experimentado. Me parece curioso que no se hable apenas de este tema en la comunidad actual, cuando está tan cerca de nuestras creencias y se supone que es una de las funciones del iniciado/sacerdote en algunas tradiciones, llegado cierto nivel. Han sido muchas, muchísimas las preguntas que me habéis hecho, y especialmente me habéis preguntado sobre la seguridad de la persona y el concepto de posesión divina, que algunas personas podrían experimentar al estar en trance profundo. Como siempre, voy a intentar hablar de ello desde mi óptica y mi experiencia. Habrá quien esté de acuerdo, habrá quien no, y eso es de la esfera de cada uno.

Empezaré por una de las preguntas que más curiosas me parecieron, y es sobre la seguridad de la persona que entra en trance profundo (aquel en el que pierde la noción de sí mismo/a y el control de su cuerpo). La seguridad física es primordial: nada de velas cerca, ni de trapos que se puedan prender. Como es muy habitual que se tape la cara para que le sea más fácil a la persona entrar en trance y para que los demás no veamos las caras que pone, es capital que no tenga fuego cerca, pues podría caer sobre él y prender el tejido. Es normal que la persona pierda el equilibrio cuando “recibe” a la Divinidad a la que se ha canalizado, así que es mejor que se siente si no está acostumbrado. Encuentro que el oráculo se puede hacer de pie cuando el trance es más ligero o se controlan ciertas funciones, pues, como dije antes, no hay una dicotomía trance ligero/trance profundo, sino que se trata de un espectro con múltiples variaciones. A veces es útil tener a alguien cerca que sostenga a la persona que está canalizando por si se tambalea.

Sobre la seguridad astral, éste es el tema que suele preocupar más a la gente. Las preguntas más habituales son acerca de si pueden existir posesiones involuntarias como las que se dan en la Iglesia Católica, o si nos puede entrar en sesión una entidad un poco menos amigable. La respuesta a esto es variable, esto es, que depende de a quién le preguntes, así que yo voy a dar aquí la versión que yo conozco y que me enseñaron cuando me formaron al respecto. Para ello, debemos conocer dos visiones que se dan paralelamente en este tipo de trabajo: que obtendrás lo que esperas obtener, y que en esta existencia nunca se está solo/a.

La primera noción, acerca de que obtendrás lo que esperas obtener, es un básico del trabajo astral y sus derivados, como el trance, y está basado en la Ley de la Atracción o “los parecidos se atraen”. Esta teoría postula que, en el trabajo a nivel de astral, todas las preconcepciones que tengas serán verdades inamovibles para ti si crees en ellas. Por ejemplo: quienes creen que hay un cordón de plata en los viajes astrales, tendrán y verán un cordón de plata en sus paseos por dicho plano. Si quieres activamente encontrarte con una entidad poco recomendable, o es lo que esperas, es más probable que esto te suceda. ¿Cómo evitar esto, si es un pensamiento automático que puede asaltar a cualquiera antes o durante una sesión? Ay amigos, pues aprendiendo a controlar un poquito el pensamiento. ¿Cómo? Pues principalmente meditando, y de ahí que la meditación sea tan importante.

La segunda noción es que no se está solo en esta existencia. A mí me enseñaron que existen los espíritus guía y el Yo Superior, que están siempre pendientes de nuestro bienestar. Uno de esos espíritus guía se llama el guardián de la puerta (del que creo que he hablado hasta la saciedad) y es como el típico portero de local nocturno que te dice que no puedes entrar si no estás en la lista. Para que ninguna entidad negativa entre cuando te dispones a hacer un oráculo, debes establecer una conexión con tu guardián y pedir específicamente que no incluya nada dañino en “tu lista”. En realidad es muy sencillo.

Personalmente, nunca recomiendo un trance profundo con entidades desagradables, nocivas o dañinas, y está bien que esto funcione así. Yo creo que así es (de nuevo la primera noción) y me mantiene bastante segura cuando hago trabajo oracular intenso.

Finalmente, una pregunta que me han hecho mucho en el pasado, y es si el trabajo oracular cansa. Sí que cansa, pero como cualquier ritual intenso. Cuanto más lo haces, suele cansar menos, porque los “músculos” psíquicos se entrenan más. No encuentro que sea al revés y que te vayas quemando por dentro, ni energéticamente. Sin embargo, no es algo que aconseje hacer todos los días sin un equilibrio físico. Dicho de otro modo, si vas a hacer oráculos con frecuencia, entrena el aspecto físico y come productos de temporada para anclarte a tierra. No es por nada, es sólo para que te sientas mejor y todo vaya más fluido.

En cuanto a lo que puede “quemar” del oráculo, es todo más bien mental. Hay personas que pueden perder la noción de que están envolviendo un mensaje de la entidad (porque es normal, nunca te “vas” del todo, tu cerebro permanece y ahí tienes las palabras que usas) y pueden considerar que son la palabra de los dioses. Es responsabilidad de los oyentes tomar distancia del oráculo y no creer en que se trata de una verdad inamovible. Es responsabilidad de todos poner en cuarentena el mensaje durante un tiempo (y no pensar en él) para verlo en contexto.

La Danza Masculina: Rey Acebo y Rey Roble

rey-aceboRecuerdo un Yule que ya se me hace muy lejano, en el que una antigua amiga, de ésas con las que pierdes el contacto con los años, me llevó a un paraje en mitad de Sierra Elvira a celebrar un Yule muy evocador, pues el sitio estaba colmado de setas. Había llovido hacía poco y el olor era mágico (podría perfectamente ser por las setas), así como la atmósfera era densa y, por qué no decirlo, parecía tener un glamour de hada a su alrededor.

En aquel ritual de Yule hicimos un rito correlliano que está basado en uno de los mitos del Rey Roble y el Rey Acebo, y que me encanta realizar dos veces al año como una pequeña obra de teatro dentro del ritual. Así, en Yule, el Dios Acebo y el Dios Roble luchan, siendo vencido el Rey Acebo a pesar de continuar reinando durante el resto de la mitad oscura del año (en la que no hay cosechas). En Litha es al revés: el Rey Roble, que acaba de ser coronado Rey precisamente, es vencido por el Rey Acebo y, aunque continúa su reinado hasta que muere en Samhain, su hegemonía no será muy duradera.

Es esta la danza que hacen los dos aspectos principales del Dios, que hace que éste manifieste su temporalidad y su ciclo de muerte. El Dios, al contrario que la Diosa, hace constantemente referencia a su carácter efímero, mortal y, por tanto, renovador. Él es el Sol que se hace más o menos presente en nuestras cosechas y en los ciclos. Gracias a ese ciclo de muerte y renovación, hace posible no sólo que exista cosecha (entendida ésta como el sacrificio supremo: agotar tu propia vida para dar de comer a tus hijos – los animales – lo cual es el acto de amor más profundo que existe), sino que dota de un sentido a las siguientes etapas que vendrán: el renacimiento, el acto sexual, la madurez o plenitud y, cómo no, la muerte misma.

La danza de los Dioses puede entenderse de muchas formas y una de ellas es la del aprendizaje. Lo que hace que el Dios Acebo sea vencido por el Rey Roble, a pesar de que ambos son contendientes magníficos, sólo se explica porque el Rey Acebo venció a su adversario con anterioridad. Se van sucediendo en sus victorias al ir aprendiendo de sus derrotas. Dicho de otro modo: aunque el ciclo siempre parezca el mismo, en realidad hay pequeñas cosas que van cambiando, puesto que ellos van afinando en su técnica de combate, lo cual hace posible su victoria posterior. Esto nos hace recordar que para ganar, debemos aceptar que existe la posibilidad de una derrota y que esa derrota hará que aprendamos, lo cual, a su vez, nos llevará a la victoria.

Hay también otra lectura, y es que nadie reina para siempre. La fama y la gloria son cualidades efímeras, pues no importa cuán famoso o rico seas: la muerte siempre te acechará y, finalmente, acabarás por sucumbir a ella. Éste es el destino de los mortales.

La gente se pregunta a veces cómo es posible que existan dos Reyes, si es que hay dos Dioses o si la Wicca considera que la figura del Dios es doble. Personalmente, diría que la respuesta a esto es sí y no a la vez. Podría decirse que Rey Roble y Rey Acebo son dos aspectos del mismo Dios, como dos hombres que batallan a la vez por una sola identidad. La conclusión de este tipo de misterios masculinos es que la lucha siempre se halla en el interior de la persona, como dos fuerzas opuestas que batallan hacia un lado o hacia el otro, pero que no están necesariamente alineadas con el concepto de Bien y Mal, sino más bien con los conceptos de Luz y Oscuridad, hacia Dentro y hacia Fuera. El Dios batalla por su propia paz mental, podríamos decir, igual que muchos batallamos por ella cuando necesitamos tomar una decisión. Intentar dilucidar si continuar con el status quo o romperlo de una vez por todas, iniciando un nuevo ciclo.

¿Cómo es posible, entonces, que el Dios muera en Samhain, cuando se realiza la última cosecha? ¿No se encuentra, pues, el Dios en el Inframundo en ese momento?

Debemos entender que la realidad de la Wicca no es única. Todos estos mitos modernos los hemos creado para entender qué sucede, pero no explican la realidad de manera inequívoca. No perdamos el norte: trabajamos con alegorías, y tanto este mito del Rey Roble y el Rey Acebo es una alegoría, como la de que el Dios muere en Samhain y renace en Yule. Es más, ambos escenarios pueden darse perfectamente a la vez, sobre todo si tomamos la batalla interna como un aspecto de la dialéctica personal que se da en todas las personas cuando requieren un cambio de vida o de paradigma.

Recordemos siempre que la Wicca es una creencia orgánica, que admite variantes y que admite múltiples realidades en los mitos contemporáneos. De hecho, utilizamos estas historias como sustitutos de una mitología acorde a nuestra creencia. Así pues, si podemos sumar historias, en lugar de crear dogmas, creo que podemos tener una riqueza mucho mayor que si nos dedicamos a intentar crear una historia religiosa coherente. Sé muy bien que es difícil no caer en la tentación de contar todas estas historias como si realmente fueran Historia, porque el paradigma judeocristiano y la creencia en que es necesario tener un “Evangelio” es muy fuerte, pero me parece mucho más interesante y flexible tener múltiples formas de llegar a lo mismo, porque al final eso genera mucha más diversidad.

Tipos de trance y trabajo oracular

trance-660x320En una ocasión escuché una historia que ponía los pelos de punta, sobre una persona que había entrado en trance, de la que decían que se había ido completamente y que, al parecer, había empezado a canalizar a una entidad que había dado bastante miedo. La persona que me contó esto me preguntaba si yo entraba en trance, cómo, cuándo y qué tipos de medidas de seguridad tenía, como esperando a que yo dijera que lo sucedido era una anomalía de los oráculos.

Sigo sin poder contestar muy bien a aquella pregunta porque hay tantos tipos de trance casi como personas existen. Pero sí puedo decir que a mí personalmente me enseñaron que hay dos tipos de trance, con sus grados intermedios:

  • Trance profundo, en el que la persona no “está” en su cuerpo y deja pasar completamente a la entidad, dejando que ésta tome el control total.
  • Trance ligero, en el que la persona está en su cuerpo y tiene cierto grado de conciencia, así como mantiene sus cinco sentidos intactos. Si está canalizando, puede que oiga una voz interior que le va dictando un mensaje, al estilo de los traductores o los intérpretes, cuando entienden en un idioma y hablan en otro. Si no está canalizando, simplemente se siente un poco “achispadillo” sin haber tenido que tomar nada, es decir, tiene un estado de conciencia alterado pero retiene total control de su cuerpo y sus funciones.

Cada persona suele tener una manera diferente de entrar en trance. Todavía recuerdo a un famoso psicomago decir que entraba en estado de gnosis mediante la repetición del mantra “coca-cola”, pues practicaba una suerte de magia del caos y este tipo de “mantram mundanos” le parecían bastante acordes al sistema que utilizaba.

Cada uno debe encontrar la mejor forma de lograr su estado de conciencia alterado favorito. Esto sólo se sabe, como casi todo en la vida, mediante el ensayo y el error. Se suele decir que ciertos colores, sonidos, repeticiones, movimientos, bailes y demás, son utilizados como llaves que abren nuevas puertas a estados de conciencia diferentes de la que solemos utilizar cuando estamos despiertos. Actuarían como gatillos que disparan ciertos mecanismos en nosotros, llevándonos a estados que se pueden experimentar de muchas formas: desde ensoñaciones hasta experiencias extáticas muy fuertes.

Habiendo dicho esto, ¿cómo se puede saber si alguien es un fraude o no lo es cuando está en trance? Al fin y al cabo, era lo que mi interlocutora de aquel día quería saber.

La verdad, esto es muy difícil de probar, porque un estado de conciencia alterado es casi cualquier cosa en realidad. El trance se ha intentado explicar mediante las famosas “ondas cerebrales”, pero es que esas ondas están presentes no sólo en la conciencia habitual, sino también durante el sueño y durante otras muchas funciones normales del cerebro, que nada tienen que ver con el trance o con la magia.

Dicho de otro modo, el sueño es un tipo de trance. La traducción es un tipo de trance. La ensoñación (soñar despiertos) en algunos casos es un tipo de trance ligero. Hay muchas cosas que hacemos de manera automática, como en trance, ¿verdad?

Podríamos decir que la única forma de comprobar si alguien está verdaderamente en trance es mediante la observación de su comportamiento habitual. Si alguien nos inspira confianza en el día a día, es muy probable que su trance y el mensaje que dé (si está haciendo un oráculo obtenido mediante trance) sea confiable. Si somos un poco sensibles a la energía, también podremos darnos cuenta de si la Divinidad u otra entidad se encuentran en esa persona.

Hay que tener en cuenta que el trance, como muchas otras funciones del cuerpo que son naturales, tiene un cierto miedo escénico. No podemos estar escrutando a todo el mundo, ni pendientes de si entran en trance o no. Hay que dejar a la gente estar. El psiquismo oracular se parece muchísimo a hacer el amor en ese sentido, y a no ser que te guste que te miren, no suele funcionar bien si estás demasiado coartado por la presión social (a no ser que estés acostumbrado).

Si el trance es muy profundo o si la persona tiende al trance profundo, es beneficioso tener a alguien cerca para controlar el bienestar físico de la persona si está canalizando, porque puede suceder que se maree, aunque esto, en mi experiencia, es muy infrecuente. Nunca jamás me he encontrado con trances realmente efectistas, tipo posesiones, porque las personas con las que he trabajado han tenido la decencia de cuidar de su sistema energético mediante una higiene astral fabulosa, y porque he tenido la suerte de trabajar con gente muy íntegra. Éste suele ser el escenario más frecuente porque los paganos somos bastante razonables y nuestras creencias nos las tomamos en serio. Y el trabajo mediúmnico u oracular nos lo tomamos en serio también, al formar parte de todo ello.

Carece de importancia el “dónde” estará la conciencia de alguien cuando la Divinidad a la que esté canalizando en un trance profundo haga uso de la persona para dar su mensaje. Eso forma parte de la intimidad de nuestro oráculo. Hay gente también a la que le da reparo decir que ha estado en un trance ligero y que ha visto y oído todo o parte de los mensajes. Yo misma he virado del trance profundo a uno más ligero en los últimos años, y al principio me sentí bastante turbada por este cambio. Ahora, por el contrario, me siento encantada con ello pues tengo mucho más control.

Creo que es más importante pensar en cuál es el efecto que tiene una persona en trance sobre nosotros mismos, más que pensar constantemente en si estará en trance o no. Creo que los mensajes son los que son, y creo que nuestra responsabilidad como receptores del mensaje es evaluar la idoneidad del mismo en nuestra vida, pasándolo siempre por el tamiz del sentido común. Es decir: asumiendo siempre que el oráculo es una persona, que no es infalible y que puede envolver (y envolverá, es inevitable) con sus palabras una información que le llegará a través de su conexión con lo Divino, y que no entiende de palabras. Dicho de otra forma: hay muchas cosas que a veces se pierden con la “traducción”.

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