Wiccaning o presentación de bebé

nombres-para-bebé-7-600x449Cuando tenía canal en Youtube, hace unos años, hice una exposición breve de qué era una presentación de bebé. Como ese vídeo ya no existe (borré el canal), me gustaría entrar en el tema de nuevo, pero esta vez con detalles.

El Wiccaning es un rito de paso que consiste en una presentación de bebé y una bendición del mismo, que se realiza al poco tiempo del nacimiento. Siempre que he explicado qué es un Wiccaning me han preguntado si es un bautismo wiccano. No me suele gustar comparar con ritos de otras religiones, pero en este caso la pregunta es lícita, en tanto que es la referencia más cercana que muchas personas tienen de este tipo de ritos relacionados con el nacimiento. Además, la palabra “Wiccaning“, en la mente de quien habla inglés, ya resulta de por sí misma confusa, pues significa literalmente “hacer wiccano”. Por ello, muchos grupos tienen nombres alternativos a éste y consideran que el término no es del todo correcto, y en esto estoy totalmente de acuerdo, así que yo prefiero usar “presentación de bebé”.

¿Qué implica esta presentación y qué no implica?

Por un lado, implica:

  • La bendición de un bebé o recién nacido, cuyos padres normalmente son paganos o wiccanos (o al menos uno de ellos).
  • La presentación del bebé a la comunidad, una ocasión para que todos los familiares que aún no le habían conocido tengan la oportunidad de hacerlo.
  • La presentación del bebé a los dioses de sus padres (o de alguno de sus padres), con el objetivo de que protejan a su vástago durante la infancia y adolescencia.
  • La festividad en torno al nacimiento del pequeño o la pequeña.

Por el otro, no implica:

  • Que el niño o la niña vaya a ser criado/a en alguna fe pagana. Algunos padres son paganos o wiccanos y quieren que sus hijos elijan su propio camino cuando cumplan la mayoría de edad, así que, aunque se realiza este rito con el recién nacido, no significa que se le vaya a inculcar alguna fe pagana desde la infancia. Tal es la decisión que mi marido y yo hemos tomado con nuestra hijita. Otros padres deciden que sí lo van a hacer. Esto es a gusto de las personas encargadas de la crianza del bebé.
  • Que el pequeño o la pequeña quede inscrito/a en algún registro de paganos o en confesiones religiosas.
  • Que el pequeño o la pequeña sea considerado/a creyente wiccano/a a partir del rito.

¿Cómo se realiza?

Como he comentado en varias ocasiones, este tipo de ritos dependerá de la fe de las personas para las cuales se oficia y de sus preferencias. Si dichas personas van a criar a sus hijos en su fe pagana, las bendiciones podemos darlas de manera diferente a si ese niño o esa niña va a ser criado/a de forma laica. La comunicación es clave en ese sentido.

Hay personas que desean que ciertos dioses estén presentes en el rito de presentación de su bebé porque son devotas de esas divinidades. Como siempre, asegurémonos de que estamos completamente cómodos con esas divinidades. En cuanto al rito en sí, es bueno echarle un poco de imaginación.

A modo de ideas, en la última presentación de bebé que oficié, hace más o menos un mes, realicé los siguientes pasos. Nótese que la madre no era wiccana, sino pagana, así que me abstuve de crear un círculo antes de empezar, al no ser acorde con el ambiente que ella quería darle a la ceremonia:

– Llamado de los cuatro elementos para presenciar la bendición de la pequeña y celebrar con nosotros.

– Bendición sencilla de la niña con unción de aceites.

– Petición de los dones de x número de dioses, que la madre eligió para el momento. De esas divinidades, os pongo aquí la oración que realicé para pedir los dones de Cernunnos, aunque tuve que escribir oraciones para todos los dioses que la mamá necesitaba que estuvieran:

Que Cernunnos, señor de las bestias, te dé su protección y bendición. Que te otorgue la sabiduría de la naturaleza y los bosques, que te haga consciente de lo hermoso en lo que te rodea, y que te enseñe a valorar el inmenso sacrificio que existe en este ciclo al que llamamos vida.

– Finalmente, realicé unos deseos para la pequeña en mi propio nombre como persona que oficiaba el rito, y abrí la ronda de bendiciones por si su madre o alguien más quería desearle algo.

Como ejemplos de otras ideas, algunas personas leen “votos” de crianza a sus hijos en estos ritos. Es una forma de comprometerse con el bebé en que lo harán lo mejor que puedan en su labor como padres. Otras piden alzar al bebé como presentación a las fuerzas de la naturaleza. Otras quieren que el niño o la niña reciban algún tipo de unción especial, ya sea con aceite o con agua de determinada fuente. Sea como fuere, hay que comunicarse con la persona para la que se oficia. Si se está pensando en un rito para el propio bebé de uno, pues habrá que apuntar en un papel todas las cosas que se quieren en el rito.

Finalmente, me gustaría apuntar que este rito no imprime carácter (es decir, que no es a perpetuidad como el bautismo, sino que el bebé cuando tenga uso de razón o sea adulto puede renunciar a él) y no implica que el niño o la niña vaya a ser pagano o pagana cuando crezca. Creo que es importante que los padres seamos totalmente conscientes de que nuestros hijos e hijas son libres e independientes y por eso me parece que es importante tener este concepto en nuestras mentes cuando, ya seamos padres u oficiantes, estemos pensando en realizar una presentación de nuestro bebé. Por mucha bendición y por muchas buenas intenciones que tengamos, debe primar la libertad del nuevo ser humano.

Introducción a los ritos de paso

5 ritoHace poco que escribí un artículo llamado “Hacer ritos de paso para otros“, pero no expliqué qué es un rito de paso, en qué consiste y qué tipos de ritos de paso podemos encontrar hoy día en creencias como la Wicca. Siempre he partido de la base de que la gente es inteligente y que sabe qué es un rito de paso, pero por lo que veo aún hay desconocimiento sobre ello. No voy a culpar a la sociedad, sino que culparé a los propios bloggers que escribimos en español: nos centramos mucho en sabbats y esbats y poco en este tipo de rituales que son muy importantes también.

Hablando de forma llana, los ritos de paso se usan para celebrar cambios en nuestra vida. Casi todas las culturas del mundo tienen ritos de paso para diferentes momentos: desde matrimonios hasta la celebración de la menarquía en las niñas, pasando por los funerales y los nacimientos. Suelen ser eventos sociales en los que se simboliza el cambio de status y se anima a la comunidad a ver a esas personas sobre las cuales se realiza el rito como miembros de la misma que han cambiado de estado.

Para que se entienda mejor, en la religión católica, en la que muchos nos hemos criado, algunos de estos ritos de paso se llaman sacramentos. Es necesario aclarar que los ritos de paso en la Wicca no tienen el mismo significado que los sacramentos en la religión católica, en tanto que algunos de esos ritos de paso no convierten a la persona en creyente, como sucede en el caso del Bautismo dentro de la comunidad cristiana. Es decir: aunque existe la presentación o bendición del bebé en una gran cantidad de corrientes wiccanas, ese niño o niña al que estamos bendiciendo no se convierte en wiccano por el hecho de estar bendiciéndole. Tampoco sus padres se están comprometiendo a criarlo/a como pagano/a. Sencillamente, es una bendición para la familia y su nuevo integrante.

En 2006 estuve en un congreso/encuentro/taller correlliano sobre ritos de paso y me enseñaron que dentro de mi tradición existen los siguientes:

Wiccaning o presentación/bendición de bebé

– Hombría y feminidad (espermarquía y menarquía, esto es, comienzo de la vida fértil)

Handfasting o matrimonio

Handparting o divorcio

– Ritual de sabiduría, para las mujeres y los hombres conforme se hacen mayores

– Funeral

– Dedicación

– Iniciación

Si prestamos atención, veremos que hay seis ritos de paso dedicados a sucesos de nuestra vida y dos que están centrados en elecciones de la persona con respecto a su creencia religiosa (dedicación e iniciación). Asimismo, dentro de la iniciación puede haber ritos en diferentes grados. Estos dos ritos se ponen aparte porque en principio sólo se van a dedicar o iniciar las personas que quieran seguir la creencia wiccana. El resto de los ritos no requieren que la persona sea creyente, aunque hay que tener en cuenta que son ritos que están circunscritos a una religión. Por esto, normalmente no se suelen casar a personas que se casarían mediante un handfasting porque consideran que es “exótico” o meramente “simbólico”. Los sacerdotes que tienen dos dedos de frente lo hacen para personas que como mínimo saben qué tipo de rito es, qué tipo de religión es, y que van a garantizar a los creyentes que el ritual no se va a convertir en un circo. Lo mismo sucede con el resto de ritos de paso. Al fin y al cabo, los ritos que marcan fases de la vida tienen un marcado significado social, además del religioso y personal.

En su día hablé del handfasting aquí y aquí, así como hablé de la iniciación en este otro artículo y en este otro. No obstante, me encantaría adentrarme más adelante en los otros ritos de paso, que también son muy interesantes.

Ora et labora (reza y trabaja)

Ayer leí un artículo en Céltica Hispana que me hizo pensar mucho en hasta qué punto nos estamos volviendo una comunidad de posers o posadores paganos profesionales. De ésos que dicen que son paganos porque tienen un blog o un canal en Youtube o una página facebook y a la hora de la verdad ni son paganos ni son nada. Había tocado el tema de forma tangencial hace un mes en el artículo dedicado a la supuesta lucha por los seguidores en Facebook, Twitter, Youtube, etc que hay quien a veces se empeña en ver, fenómeno con el que no estoy de acuerdo al creer que el Paganismo no consiste en eso. Una creencia pagana es la que uno realiza en su casa, no en las redes sociales ni en los blogs, por si a alguien no le ha quedado claro.

El artículo de Céltica Hispana comenta abiertamente y sin tapujos que hay personas que se dicen creyentes y no saben ni relatar los mitos de sus dioses. Gente que no sabe rezar, gente que no hace los deberes a nivel personal. Estoy totalmente de acuerdo porque lo estoy viendo en las redes sociales. En el ámbito del blogging, que es en el que me muevo más, veo artículos en los que no se trabaja, son copias de unos y otros, supuestas investigaciones en las que no se contrastan las informaciones de internet y libros que raramente se tocan. El otro día me comentaba un amigo mío que la información sobre los Sabbats en español está copiada de la misma web, una y otra vez. Entre bromas, me dijo que probara a copiar la frase “Simbólicamente hablando y de acuerdo con la creencia wiccana” y a pegarla en Google. Total: 5320 resultados. No me podía creer lo que estaba viendo. Ésa es la prueba de hasta qué punto no se hacen los deberes: blogueros wiccanos en nuestro idioma que copian una y otra vez la misma información, sin digerir, sin trabajar, en 5000 casos sin ni siquiera re-escribir. Y por supuesto, sin investigar. Copia, pega y luego hazte una bonita foto para las redes sociales o hazte un blogspot que es gratis y así pareces alguien. El autor o autora de la web de Luna Celta (la fuente original de esa frase) tiene que estar hasta el gorro de que le copien sus textos. Todo se reduce a una cuestión de pose, de decir que se tiene un blog de Paganismo o una página Facebook con 600 seguidores, en la que se copia y pega lo mismo todo el tiempo y de las mismas fuentes. O en supuestas investigaciones basadas en un uso indiscriminado de la Hermenéutica en las que predomina el pensamiento circular, porque no se puede fundamentar en nada fiable la afirmación que se realiza. Me da vergüenza ajena.

Es curioso ese afán por sobresalir sin trabajar, porque hay personas muy comprometidas con su comunidad, gente que colabora en diálogo interreligioso, que hace programas de radio, que se involucra muchísimo en causas sociales, y jamás les veo jactarse de ello. En España incluso tenemos paganos metidos en política, que van en listas de pequeños y grandes partidos, y que quieren cambiar las cosas. Ninguno de ellos monta grandes eventos en Facebook, ni se llaman a sí mismos “Reyes del Paganismo en X país”, ni las “personas de referencia de X creencia”, ni tienen hordas de supuestos fans (¿Para qué? Hoy estás arriba, mañana estás abajo, así es la popularidad, y más aún cuando la gente, que no es tonta, te cala), y raramente tienen seguidores. Conozco a algunos de ellos y sé lo que hacen por mera casualidad, o suerte, pero son personas tan discretas que no se las reconoce como referencias, hacen su trabajo de forma normal y natural y no necesitan competir con nadie ni tener una gran visibilidad. Alguno tiene su página facebook de su proyecto, o su grupillo, o su perfil, o su blog, y nada más. Dicen lo que piensan cuando quieren y pueden, y luego son paganos, pero en su casa, en plan íntimo y discreto. Hacia dentro, hacia su ser, y ya está. Sin tener que decir la cantidad de veces al día que meditan o rezan. Ellos, tan sólo, rezan y trabajan.

Ésa es la gente a la que hoy querría agradecer y recordar su trabajo diario en la intimidad de sus casas, del que generosamente comparten una parte con todos nosotros. Por muy pequeña que sea esa parte, es original, es propia, está trabajada y es genuina. Somos muchos los que estamos agradecidos por vuestro trabajo.

El síndrome del “Eso yo ya lo hice”

img_como_saber_a_que_velocidad_va_el_agua_del_rio_15725_origAyer por la mañana vino a casa un amigo a tomar café. Más bien un segundo desayuno, como hacen los buenos hobbits. Estuvimos hablando del aprendizaje en espiral, del aprendizaje que requiere revisitar cosas de cuando en cuando, entre galletas de chocolate, tés y cafés. Este tema lo había tratado con otro amigo días antes, por teléfono (lástima que vivamos lejos), y la conversación fue, sin planearlo, similar.

En ambas conversaciones acabamos tratando el síndrome del “Eso yo ya lo hice”, algo que hacía yo en el pasado (Eso yo ya lo hice, jeje) y que ahora veo en algunos casos. Comprendo por qué en su día se me dio un toque de atención por parte de mi iniciadora y mentora mientras me entrenaba, a colación de esa actitud.

Ese síndrome que he observado consiste en decir “Eso yo ya lo hice” a ejercicios que nos dan en un camino o propuesta que nos ofrece otro, a quien normalmente hemos acudido a pedir entrenamiento. Es perfecto haber hecho cosas, que nadie se me ofenda, y en realidad hay mucha gente en este camino que ha recorrido muchos figurados kilómetros dentro de la senda del Paganismo, y que por ello merecen todo el respeto. Lo que me parece curioso es llegar a otra persona a la que se le pide guía en un camino y, cuando se propone un ejercicio, se le dicen cosas como: es que eso yo ya lo he hecho, a mí dame algo diferente, a mí dime algo que no sepa, a mí hazme hacer algo que no haya hecho, yo eso no lo voy a hacer porque es volver atrás… y un larguísimo etcétera. Me parece perfecto que las personas ya hayan hecho algo. Pero entonces, ¿por qué hacer perder el tiempo de quien ofrece ese camino o ese ejercicio, si ya se ha hecho? ¿Para qué realizar el esfuerzo de entrenar a alguien que ya ha sido entrenado? ¿Por qué se busca lo que el otro tiene, si ya se tiene? ¿Por qué llamar a mi puerta, o a la puerta de cualquiera que ofrezca algo, si ya se ha hecho? ¿Por qué no, si sabe tanto, buscar una forma de darle uno mismo una vuelta de tuerca, y dejar ese camino guiado para otra persona que no haya tenido la oportunidad de formarse tan bien formado como uno?

Encuentro que esa afirmación es como decir “ese tramo de bosque ya lo he visitado”. En cuanto puedo y hace buen tiempo, me voy a dar un paseo por el campo para despejarme, a un paseo con un río en mitad de la nada, y nunca se me ocurriría decir “es que voy a ese río cada dos por tres, esa tierra ya la he pisado”. Cada vez que piso ese tramo de sendero veo la tierra ha cambiado, que los árboles están diferentes o que la luz se filtra por entre las hojas de forma distinta. Siempre encuentro piedras nuevas en el río, siempre acabo con la bolsa pesada y llena de recuerdos del campo. Ese camino nunca es el mismo aunque esté en el mismo lugar.

A mi parecer, lo fantástico de los caminos espirituales es que siempre estamos caminando el mismo sendero, seamos conscientes de ello o no. Para mí ahora mismo no tiene mucho sentido decir “yo he trabajado mucho con X” o “he hecho un trabajo intenso con Y, por tanto no necesito seguir haciendo estos ejercicios”, porque incluso yo misma como individuo estoy cambiando todo el tiempo. Es decir, que puedo estar en el mismo lugar dentro de mi cabeza y contemplar un paisaje interior completamente diferente. Es por ello que siempre estoy buscando cosas nuevas que hacer, aunque me lleven casi al principio de mi camino como pagana, a lo más básico y a lo más elemental. Creo que esto pasa porque mi religión no me hace meterme en un sendero académico en el que tengo que aprender conceptos, sino que al ser espiritual es vivencial, basándose en observar mis propios ciclos y los ciclos exteriores. De esta manera, intento darme cuenta de hasta qué punto el paisaje cambia a pesar de estar en el mismo lugar. Como si fuera una acumulación de experiencias, pensamientos y sentimientos que se dan en espiral. Es por esto que hace tiempo que abandoné el “Eso yo ya lo hice” y que intento no usarlo, pues me parece una forma de cortarme mis propias alas y de coartar mi propio aprendizaje como persona.

De prejuicios hacia la Wicca, dentro y fuera

prejuicio Hace mucho tiempo, como 8 ó 9 años, estaba hablando por Messenger con un chico odinista que me dijo algo así como “eres la primera wiccana no-fluffy que conozco”. Aparte de levantar la ceja porque había hablado con dos amigos míos que eran del coven donde estaba entonces – quienes me lo habían presentado, y eso implicaba que los estaba llamando fluffy bunnies en toda mi cara – me quedé un rato pensando sobre por qué aquel muchacho consideraba que todos los wiccanos éramos unos blanditos conejitos de peluche que practicaban Paganismo.

Creo que se ha abusado del término fluffy bunny. Lo hemos hecho cuando no sabíamos de qué hablar y necesitábamos posicionarnos en un rol superior. Empezaré por mí misma porque la autocrítica es sana: hace unos años escribí aquí un artículo sobre este supuesto espécimen de la Wicca que tanto interés suscita pero, con los años, me he dado cuenta que hacer este tipo de afirmaciones y definiciones son negativas para nuestra propia creencia. Porque siempre habrá un wiccano que, usándolo, llame fluffy a otro en base a conversaciones superficiales sobre la práctica religiosa de la persona. Para algunos yo misma soy fluffy porque creo en la libertad y llevo mis cosas con un cierto relativismo, para otros soy una practicante que se mantiene firme a unos ideales tradicionalistas, por ejemplo por mi postura hacia la iniciación. Como siempre, todo depende del cristal con el que se mire. Por eso, cuando alguien se erige como “anti-fluffy” no puedo evitar pensar “qué irónico, un fluffy criticando a otros fluffies”.

En mi opinión, los wiccanos hacemos bien en dejar de llamarnos lindezas unos a otros, porque esa cantidad de prejuicios que generamos entre nosotros, a su vez, genera más prejuicios hacia nosotros en las otras religiones con las que compartimos el apelativo de “Paganos”. Cosechamos lo que sembramos. Desde mi punto de vista, eso es lo que crea visiones como las del chico del que hablaba al principio del artículo. Hay gente pagana que se sorprende de poder hablar con wiccanos de temas que no sean guerras internas, cotilleos y supuestas rivalidades por ser el más mágico o el más popular y, por supuesto, el menos fluffy. Y es normal, porque esa actitud la hemos generado nosotros mismos al llamarnos con apelativos despectivos. Nos hemos permitido el lujo (yo la primera, en el mentado artículo de los fluffies que escribí en 2010) de decir que las creencias de algunos con respecto a la Wicca son “erróneas” o que dan una visión “errónea” de lo que practicamos, cuando en realidad la persona está practicando en su casa y no somos jueces de nadie para calificar a nadie por ser ecléctico o por preguntar en un foro cómo se hace un hechizo para conseguir trabajo. Lo que más oigo es “hay wiccanos que se pasan el día pensando en hechizos y esto es una religión”. Vale, es una religión, pero si se quiere hacer magia, ¿qué hay de malo? ¿Cómo vamos a permitir que alguien aprenda por sí mismo con una censura tan férrea sobre sus acciones? Otra cosa es que le digamos eso de “mueves muchas energías que a veces no se pueden controlar mediante la magia, ve con cuidado” o demos un consejo, pero si la persona quiere aprender y anotar hechizos, tiene todo el derecho a aprender y a anotar hechizos si es lo que quiere hacer. Y eso que soy la primera en decir que hay que agotar todas las vías físicas antes de hacer magia, pero tampoco podemos poner etiquetas a alguien a quien no conocemos por querer hacer un simple hechizo y hacer una pregunta.

Creo que la época del fluffy ha acabado porque ya hay información sobre Wicca como para que las personas estén bien informadas, incluso cuando acaban de empezar. Gracias a los dioses cada vez veo menos comentarios de gente llamando fluffy bunny a otra, algo que cuando yo empecé era habitual en las discusiones cibernéticas. No obstante, el prejuicio, sobre todo desde fuera, sigue existiendo y me temo que continuará por unos cuantos años porque nos hemos encargado de crearlo y sustentarlo, con el fin de posicionarnos como superiores moral y religiosamente dentro de la propia comunidad wiccana.  Sin embargo, a través de esa accesibilidad al conocimiento, las opciones para practicar Wicca aumentan, y donde hay diversidad de opciones siempre hay lugar para la convivencia sana y sin complejos de superioridad. Así pues, será cuestión de tiempo que nos dejemos de tonterías y empecemos a darnos cuenta de que la religión se practica en casa y no en los foros, y que una pregunta no supone que la persona se pase el día haciendo hechizos.

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